LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
¿NUEVA REFINERIA EN OAXACA? RAZONES TÉCNICAS.
Son desgraciadamente “técnicas” las razones que la presidencia de la república anunció como exclusivas para decidir la ubicación de la nueva refinería. Razones que, por “técnicas”, sólo unos cuantos elegidos entienden pero que seguramente la generosa opinión pública comprenderá en su generalidad. La tecnocracia no se acaba de ir. Y si –cualquiera que sea la unidad de medida de las razones técnicas- la diferencia entre el estado ganador y los demás competidores es mínima, la adjudicación estará legitimada, no importando si el beneficio será una vez más el centro o el norte del país. El presidente Calderón debió haber anunciado, en uso de las facultades que la constitución y las leyes le confieren, el 18 de marzo el lugar en que la nueva refinería se habría de construir. No le quiso entrar, beltronescamente “no se fajó los pantalones” y encontró una salida cómoda aunque políticamente cuestionable. No quiso ejercer el poder y abarató con ello otro poco la investidura presidencial. Que el poder se ejerce, es una máxima por todos conocida. Calderón no quiso ejercerlo por temor al proceso electoral seguramente. Las “razones técnicas”, sin embargo, como en la mayoría de las competencias dejarán solamente satisfecho al ganador. El resultado se aceptará, pero bajo reserva de todos cuantos tenían sus propias y válidas razones. Y es que la “Reunión Pública de Presentación de Propuestas sobre la Localización de la Nueva Refinería” celebrada en días pasados en la torre de PEMEX, se antojó desde su anuncio como un espectáculo de mal gusto. Algo que pudo haberse discutido en todo caso en el seno de la CONAGO se llevó al seno de PEMEX y la Secretaría de Energía. SI el presidente había ya renunciado a su potestad de decisión, la hubiese puesto en todo caso, en manos de los gobernadores en lugar de entramparlos en una pasarela a la que no podían negarse a asistir sin el consiguiente costo político y mediático. Quienes conocen del tema afirman que la determinación estaba tomada de antemano y que la única competencia real está entre Tula y Tuxpan. Al tiempo. El asunto de la refinería, sin embargo, debió atender también a razones –si no se les quiere llamar políticas- sí históricas. Razones técnicas, sí, pero también razones de justicia social. Se busca una decisión pensando en la lógica del país, de la república, de la federación, como si esta última fuera una entidad indeterminada y no un todo que se debe a sus partes. La envergadura de una nueva refinería es capaz de impactar económicamente no solo a una entidad, sino a una región completa. Hubiese sido una extraordinaria forma de “hacerle justicia” a la zona con mayor número de problemas sociales relacionados con la pobreza: el sur sureste mexicano. Es vergonzante saber que una de las fortalezas de Tula a la hora de la decisión sea su cercanía con el Distrito Federal y la “modernidad de sus vías de comunicación”. No importa que el istmo de Tehuantepec tenga la necesaria reserva territorial para instalar la refinería y llevar a cabo proyectos de vivienda, que tengamos capital humano de alto potencial, que nuestra posición geográfica nos conecte con Asia, la costa oeste de Estados Unidos, centro y sudamérica, que exista abasto de agua garantizado con la presa Benito Juárez, que nuestro istmo no sea área de huracanes, ni que los vientos de la zona dispersen rápidamente los contaminantes. Que se siga reproduciendo allá la prosperidad entonces y acá la miseria. De la totalidad de los municipios más pobres de México, el 80% está en Oaxaca. ¿No puede ser esa razón suficiente para un presidente que se dice comprometido con los que menos tienen? Pero acá seguiremos tranquilos. Entendemos que ellos viven en otro México. Su México “de a de veras” no está en el sur sureste. Acá está el México cultural, folclórico, el México histórico, el boscoso y selvático, el que los enorgullece por todo, menos por la prosperidad de su gente. En un curso de Sistema Político Mexicano nos decían que una de las notas que diferenciaban teóricamente al PAN respecto de PRI y PRD era fundamentalmente el concepto de IGUALDAD. El PAN tenía a la igualdad en el centro de su doctrina, mientras que en los principios de los otros dos, el que descollaba, era el término de JUSTICIA. Para el PAN –se nos explicaba- los hombres nacen iguales y en consecuencia tienen que ser tratados como iguales. Para PRI y PRD, los seres humanos no son iguales, por ello no pueden ser tratados como iguales, tienen que ser tratados “desigualmente en la medida de su desigualdad”. Por ello el PAN no tiene un sector campesino, no es visible una secretaría de asuntos indígenas, o una organización obrera. Por eso probablemente el Presidente Calderón piensa que todos los estados deben ser tratados bajo criterios de igualdad y que los apoyos de la federación deben ser del tamaño de los impuestos que los estados recauden y de la riqueza monetaria que le aporten al fisco federal. A fin de cuentas “razones técnicas”.
moisesmolinar@hotmail.com
viernes, 27 de marzo de 2009
sábado, 21 de marzo de 2009
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
JUÁREZ Y GERMÁN MARTÍNEZ
La mediocridad ideológica del momento en el sistema político, nos ha llevado a tener en Juárez uno de los principales referentes para diferenciar a la derecha respecto de la izquierda y del centro progresista, hoy devenido en socialdemocracia mexicana. El espantoso pragmatismo político haría de los partidos la misma “cosa” con personajes prestados e intercambiables y pintados de diferente manera, de no ser hoy, por Juárez. Nuestro compañero en esta casa editorial, Luis Parra Meixueiro, da cuenta puntual de ello en su trabajo de ayer: “Desde la llegada del Partido Acción Nacional (PAN) a la presidencia de México, el nombre de Benito Juárez ha sido borrado de 417 plazas, calles y monumentos del país, revela el Archivo General de la Nación”.
¿En qué momento volvió la historia a ser patrimonio de la clase política? Y es que Juárez debía estar ya por encima de la política y con mucha más razón de la agenda de los partidos. Es patrimonio de la historia, de todos los mexicanos y no punto de distinción entre ideologías políticas. Negar a Juárez es negar una de las “ideas fundamentales” –hablando con rigor académico- de nuestra constitución, como lo es el Estado laico, la supremacía de la ley civil sobre cualquier otra siempre que se trate de nuestras relaciones como integrantes de la comunidad política. Pareciera que el PAN eligió equivocadamente el tema para distinguirse como partido de derecha. Desafortunadamente el tema no es político, ni siquiera ideológico; es histórico y se llama Juárez. Para muchos, incluidos quienes no militan ni simpatizan con partido político alguno, es una afrenta a nuestro gentilicio; otros lo toman con más calma porque seguros están de que Juárez no pierde estatura y seguirá siendo el “laico patrono” de los asuntos públicos en México.
Una cosa se deja ver. Que todo blanquiazul sería por definición un anti juarista. Desde el partido – en el mejor de los casos- se le niega y hay hasta quienes le detestan. No lo soportan. Le borran de los discursos en los más importantes actos republicanos. Descuelgan sus óleos de las paredes y sugieren que se erijan estatuas de ellos mismos como sucedió en Boca del Rio. Bautizan calles, avenidas, mercados, plazuelas con el nombre de sus “gurús”. Ahí están los Cloutier, los Gómez Morín, los Castillo Peraza, los Cosío Villegas y hasta los H. Álvarez, que no decimos que sea malo si es la ley la que lo autoriza. Pero nunca PRI ni PRD han siquiera insinuado que Colosio, Reyes Heroles, Carlos A. Madrazo, Lázaro Cárdenas, Heberto Castillo, Cuauhtémoc Cárdenas o cualquier otro, sean más o estén en lugar de Juárez.
El viernes pasado, legisladores locales de 11 entidades del país y del senado de la república, firmaron en Oaxaca la Declaración Benemérito de la Américas para Preservar el Estado Laico en México”, que se pronuncia porque las instituciones religiosas se ciñan en todo momento al respeto irrestricto de las leyes civiles que nos gobiernan y que entre otras cosas señala que “ninguna legislación natural puede estar por encima de las leyes civiles que los mexicanos nos hemos dado”. La firmaron todos los legisladores a excepción de los diputados panistas de Guanajuato, la cuna de nuestra independencia. Que pretenden los panistas, ¿que Juárez sea también materia de debate electoral? Con mucha autosuficiencia y seguridad de sí, por boca de su presidente nacional, recriminan al PRI (porque su estrategia y sus cálculos ya definieron que los demás partidos no les interesan) cuanto se les ocurre. Sería interesante ver cómo les iría si priistas y perredistas subieran con la misma intensidad a los medios de comunicación y en todos los estados donde no gobierna el PAN, la defensa de Juárez. La última encuesta de grupo GEA-ISA, coloca a Germán Martínez, como el segundo hombre más impopular de México solo detrás de López Obrador. Lugar al que ha llegado meteóricamente. Las resonancias de un posible “efecto Juárez” le situarían sin problema alguno en un inalcanzable primer lugar, arrastrando también a su partido. A ello se expone el PAN y su “líder” y no es que no lo sepan. Simple y sencillamente del tamaño del riesgo tiene que ser la temeridad de la acción y parece que se sienten perdidos este año electoral.
moisesmolinar@hotmail.com
Moisés MOLINA
JUÁREZ Y GERMÁN MARTÍNEZ
La mediocridad ideológica del momento en el sistema político, nos ha llevado a tener en Juárez uno de los principales referentes para diferenciar a la derecha respecto de la izquierda y del centro progresista, hoy devenido en socialdemocracia mexicana. El espantoso pragmatismo político haría de los partidos la misma “cosa” con personajes prestados e intercambiables y pintados de diferente manera, de no ser hoy, por Juárez. Nuestro compañero en esta casa editorial, Luis Parra Meixueiro, da cuenta puntual de ello en su trabajo de ayer: “Desde la llegada del Partido Acción Nacional (PAN) a la presidencia de México, el nombre de Benito Juárez ha sido borrado de 417 plazas, calles y monumentos del país, revela el Archivo General de la Nación”.
¿En qué momento volvió la historia a ser patrimonio de la clase política? Y es que Juárez debía estar ya por encima de la política y con mucha más razón de la agenda de los partidos. Es patrimonio de la historia, de todos los mexicanos y no punto de distinción entre ideologías políticas. Negar a Juárez es negar una de las “ideas fundamentales” –hablando con rigor académico- de nuestra constitución, como lo es el Estado laico, la supremacía de la ley civil sobre cualquier otra siempre que se trate de nuestras relaciones como integrantes de la comunidad política. Pareciera que el PAN eligió equivocadamente el tema para distinguirse como partido de derecha. Desafortunadamente el tema no es político, ni siquiera ideológico; es histórico y se llama Juárez. Para muchos, incluidos quienes no militan ni simpatizan con partido político alguno, es una afrenta a nuestro gentilicio; otros lo toman con más calma porque seguros están de que Juárez no pierde estatura y seguirá siendo el “laico patrono” de los asuntos públicos en México.
Una cosa se deja ver. Que todo blanquiazul sería por definición un anti juarista. Desde el partido – en el mejor de los casos- se le niega y hay hasta quienes le detestan. No lo soportan. Le borran de los discursos en los más importantes actos republicanos. Descuelgan sus óleos de las paredes y sugieren que se erijan estatuas de ellos mismos como sucedió en Boca del Rio. Bautizan calles, avenidas, mercados, plazuelas con el nombre de sus “gurús”. Ahí están los Cloutier, los Gómez Morín, los Castillo Peraza, los Cosío Villegas y hasta los H. Álvarez, que no decimos que sea malo si es la ley la que lo autoriza. Pero nunca PRI ni PRD han siquiera insinuado que Colosio, Reyes Heroles, Carlos A. Madrazo, Lázaro Cárdenas, Heberto Castillo, Cuauhtémoc Cárdenas o cualquier otro, sean más o estén en lugar de Juárez.
El viernes pasado, legisladores locales de 11 entidades del país y del senado de la república, firmaron en Oaxaca la Declaración Benemérito de la Américas para Preservar el Estado Laico en México”, que se pronuncia porque las instituciones religiosas se ciñan en todo momento al respeto irrestricto de las leyes civiles que nos gobiernan y que entre otras cosas señala que “ninguna legislación natural puede estar por encima de las leyes civiles que los mexicanos nos hemos dado”. La firmaron todos los legisladores a excepción de los diputados panistas de Guanajuato, la cuna de nuestra independencia. Que pretenden los panistas, ¿que Juárez sea también materia de debate electoral? Con mucha autosuficiencia y seguridad de sí, por boca de su presidente nacional, recriminan al PRI (porque su estrategia y sus cálculos ya definieron que los demás partidos no les interesan) cuanto se les ocurre. Sería interesante ver cómo les iría si priistas y perredistas subieran con la misma intensidad a los medios de comunicación y en todos los estados donde no gobierna el PAN, la defensa de Juárez. La última encuesta de grupo GEA-ISA, coloca a Germán Martínez, como el segundo hombre más impopular de México solo detrás de López Obrador. Lugar al que ha llegado meteóricamente. Las resonancias de un posible “efecto Juárez” le situarían sin problema alguno en un inalcanzable primer lugar, arrastrando también a su partido. A ello se expone el PAN y su “líder” y no es que no lo sepan. Simple y sencillamente del tamaño del riesgo tiene que ser la temeridad de la acción y parece que se sienten perdidos este año electoral.
moisesmolinar@hotmail.com
viernes, 13 de marzo de 2009
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
CALDERÓN, LOS MINISTROS, EL CHAPO Y “EL PELADO”.
"No se puede gobernar a base de impulsos de una voluntad
caprichosa, sino con sujeción a las leyes. No se pueden
improvisar fortunas, ni entregarse al ocio y a la
disipación, sino consagrarse asiduamente al trabajo,
disponiéndose a vivir, en la honrada medianía que
proporciona la retribución que la ley les señala".
B. Juárez.
El principio de la justa retribución de los trabajos personales consagrado en el artículo 5 constitucional ha exhibido a últimas fechas sus matices. Y es que otro artículo, el 127, ha puesto en el debate nacional la moralidad de los sueldos que perciben los servidores públicos. El debate se reinició hace unos meses cuando los legisladores consensaron una regla general: que ningún servidor público podría ganar más que el Presidente de la República, cosa que parece de lo más razonable para el común de los mortales, pero no para los consejeros electorales del IFE, los ministros de la suprema corte de justicia y los diputados del PAN. Y es que en contraste con los 152 mil pesos que mensualmente recibe el Presidente, consejeros electorales y ministros podrían ganar más de 300 mil cada mes. La semana que termina se inició en la cámara de senadores una reforma definitiva al 127 que ponga orden de una vez y para siempre. Que se convalide la regla del salario máximo, fue el consenso “unánime” que los senadores entregaron a la Cámara de Diputados. Pero los legisladores panistas pareciera que no quieren que su correligionario presidente gane más que ministros y consejeros y no conformes quieren eximir del tope salarial a todos aquellos servidores públicos que no sean de elección popular, argumentando por voz de Cristián Castaño et al. la alta especialización que esos puestos que no tiene que pasar la prueba de las urnas, requieren. ¿Y donde están esos cargos? Pues en el Instituto Federal Electoral, en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y en el Banco de México. Y es que el intenso cabildeo de los ministros encabezados por su presidente Guillermo Ortiz Mayagoitia ha sido el principal detonante de esta azulada oposición. No es que se ponga en duda la división de poderes en México, una sola de las bancadas en San Lázaro no habla, desde luego, por todo el Poder Legilativo. Pero la sospecha sí ronda al partido del Presidente, después de esa graciosa concesión que los ministros hicieran al PAN al permitirles montar su precampaña electoral sobre los programas sociales del gobierno de la república, con todo y que la publicidad oficial dice que “son ajenos a cualquier partido político”. Parece que los ministros también quieren “vivir mejor” no importando si se tienen que buscar argucias legales para legitimar lo que a los ojos de la gente es ofensivo. De cualquier forma vivimos en un país de contradicciones. Tenemos a más de la mitad de la población viviendo en pobreza, pero tenemos al tercer hombre más rico del mundo; el narco nos roba algo más que tranquilidad en nuestras ciudades, pero el narcotraficante más buscado de México aparece en Forbes y tiene la misma fortuna que el dueño de televisa; nos escandalizamos de los altos sueldos de nuestros políticos contrastantes con su desempeño y vemos con normalidad que el técnico del Puebla gane lo mismo que un ministro y que Ramón “el pelado” Díaz se haya “robado” de México 300 mil DÓLARES cada mes del tiempo que estuvo dirigiendo al América. Son excesos que se deben revertir con el tiempo. Todo ello es prueba de que en México si hay dinero y mucho, pero viene acompañado de iniquidades. Seguramente la reforma constitucional terminará por aprobarse. PRI y PRD han anunciado un pacto para votar en el sentido que ha propuesto el senado y al PAN no le quedará más remedio que hacer mutis y sufrir su mala decisión, porque de la resolución de la Suprema Corte que le favoreció, no solo ellos habrán de sacar provecho. PRI y PRD tienen en los estados donde gobiernan, programas sociales de sus gobernadores en que montarse. Por verse está que el máximo tribunal abrace el mismo criterio. Con los nuevos parámetros de justicia, la “justa retribución” y la “honrada medianía” parecen cosas pasada s de moda.
moisesmolinar@hotmail.com
Moisés MOLINA
CALDERÓN, LOS MINISTROS, EL CHAPO Y “EL PELADO”.
"No se puede gobernar a base de impulsos de una voluntad
caprichosa, sino con sujeción a las leyes. No se pueden
improvisar fortunas, ni entregarse al ocio y a la
disipación, sino consagrarse asiduamente al trabajo,
disponiéndose a vivir, en la honrada medianía que
proporciona la retribución que la ley les señala".
B. Juárez.
El principio de la justa retribución de los trabajos personales consagrado en el artículo 5 constitucional ha exhibido a últimas fechas sus matices. Y es que otro artículo, el 127, ha puesto en el debate nacional la moralidad de los sueldos que perciben los servidores públicos. El debate se reinició hace unos meses cuando los legisladores consensaron una regla general: que ningún servidor público podría ganar más que el Presidente de la República, cosa que parece de lo más razonable para el común de los mortales, pero no para los consejeros electorales del IFE, los ministros de la suprema corte de justicia y los diputados del PAN. Y es que en contraste con los 152 mil pesos que mensualmente recibe el Presidente, consejeros electorales y ministros podrían ganar más de 300 mil cada mes. La semana que termina se inició en la cámara de senadores una reforma definitiva al 127 que ponga orden de una vez y para siempre. Que se convalide la regla del salario máximo, fue el consenso “unánime” que los senadores entregaron a la Cámara de Diputados. Pero los legisladores panistas pareciera que no quieren que su correligionario presidente gane más que ministros y consejeros y no conformes quieren eximir del tope salarial a todos aquellos servidores públicos que no sean de elección popular, argumentando por voz de Cristián Castaño et al. la alta especialización que esos puestos que no tiene que pasar la prueba de las urnas, requieren. ¿Y donde están esos cargos? Pues en el Instituto Federal Electoral, en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y en el Banco de México. Y es que el intenso cabildeo de los ministros encabezados por su presidente Guillermo Ortiz Mayagoitia ha sido el principal detonante de esta azulada oposición. No es que se ponga en duda la división de poderes en México, una sola de las bancadas en San Lázaro no habla, desde luego, por todo el Poder Legilativo. Pero la sospecha sí ronda al partido del Presidente, después de esa graciosa concesión que los ministros hicieran al PAN al permitirles montar su precampaña electoral sobre los programas sociales del gobierno de la república, con todo y que la publicidad oficial dice que “son ajenos a cualquier partido político”. Parece que los ministros también quieren “vivir mejor” no importando si se tienen que buscar argucias legales para legitimar lo que a los ojos de la gente es ofensivo. De cualquier forma vivimos en un país de contradicciones. Tenemos a más de la mitad de la población viviendo en pobreza, pero tenemos al tercer hombre más rico del mundo; el narco nos roba algo más que tranquilidad en nuestras ciudades, pero el narcotraficante más buscado de México aparece en Forbes y tiene la misma fortuna que el dueño de televisa; nos escandalizamos de los altos sueldos de nuestros políticos contrastantes con su desempeño y vemos con normalidad que el técnico del Puebla gane lo mismo que un ministro y que Ramón “el pelado” Díaz se haya “robado” de México 300 mil DÓLARES cada mes del tiempo que estuvo dirigiendo al América. Son excesos que se deben revertir con el tiempo. Todo ello es prueba de que en México si hay dinero y mucho, pero viene acompañado de iniquidades. Seguramente la reforma constitucional terminará por aprobarse. PRI y PRD han anunciado un pacto para votar en el sentido que ha propuesto el senado y al PAN no le quedará más remedio que hacer mutis y sufrir su mala decisión, porque de la resolución de la Suprema Corte que le favoreció, no solo ellos habrán de sacar provecho. PRI y PRD tienen en los estados donde gobiernan, programas sociales de sus gobernadores en que montarse. Por verse está que el máximo tribunal abrace el mismo criterio. Con los nuevos parámetros de justicia, la “justa retribución” y la “honrada medianía” parecen cosas pasada s de moda.
moisesmolinar@hotmail.com
viernes, 6 de marzo de 2009
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
PRIISMO GENÉTICO
“México se debate entre dos extremos igualmente perniciosos
… el neoliberalismo y el neo populismo … ambos coinciden en
ser modelos excluyentes … el primero en términos económicos
… el segundo en clave política … tendencias encarnadas
respectivamente por Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador”
José Fernández Santillán.
Miguel Ángel Granados Chapa, uno de los más corrosivos detractores del PRI, tuvo que reconocer con rigor de periodista en una de sus últimas entregas en Reforma, que el tricolor es el único partido que “en esta etapa de selección de candidatos a diputados ... someterá todas las posiciones al escrutinio de sus militantes” en contraste con “los timoratos e interesados comités nacionales del PAN y el PRD que se reservaron un excesivo número de distritos donde no habrá contienda interna”. Esa directa afirmación de un hombre de izquierda denota que la vida y la vitalidad de un partido político no están sujetas a los deseos personales de quienes se organizan y compiten por el poder. La omnipresencia del PRI es una realidad y su recuperación un hecho que los últimos años electorales han afirmado. Al PRI – a su jerarquía, en estricto sentido- podrán reprochársele muchas cosas: desaseo a la hora de llevar la política a la práctica; sensibilidad y poca tolerancia a la crítica, así venga del interior y sea una forma de autocrítica; resistencia al entreveramiento generacional y de género; desinterés en diferentes grados y con diversos matices en la tarea de capacitación política de sus miembros y simpatizantes, concentración del poder y por ende de las decisiones, entre algunas cosas más. Pero si algo tiene el PRI es oficio, experiencia y no solamente para gobernar; capacidad para llegar a acuerdos cuando el escenario es propicio. Hoy las encuestas ubican al tricolor en inmejorable posición para ganar la mayoría absoluta de la cámara federal de diputados y llegar con ventaja al 2012 y a la mayoría de las elecciones gubernamentales en los próximos 3 años. Los números dicen que sigue siendo la primera fuerza territorial del país y el partido que más candidatos propios postula y más representantes de casilla registra en todos los procesos electorales. Es una tercera fuerza política en el congreso que sigue actuando y pesando cual si fuera la primera y a su coordinador parlamentario en el senado lo consideran algunos como émulo de un vicepresidente en funciones. Al PRI lo vienen matando desde el 2000, aunque más bien pareciera que la derrota presidencial le aportó oxígeno. Ha sido como ninguno, un partido que saca provechos de sus crisis y sale fortalecido de ellas. El asunto monetario con su multa de mil millones, pasó casi desapercibido. El Carro completo en Puebla y Oaxaca vino casi inmediato al escándalo del “gober precioso” y la APPO. Hoy cobran sentido las alusiones al priismo genético y los dichos de mucha gente que “nace y muere priista” porque provienen de una “familia priista”. Es algo más que “voto verde” y que “voto duro”. Es una mística que para sus detractores parece lejana y es cuestionable. Es en palabras de Carlos A. Madrazo “una mística revolucionaria”. Jóvenes que todavía quieren “entrar” al PRI, que quieren “apoyar” al candidato. Tal vez sea más cuestión de socializar que otra cosa, pero aún hay muchachos y señoritas que quieren sentirse parte de algo y su principal referente es el PRI. Es una nueva generación que no conoció a Díaz Ordaz o a López Portillo; que a Salinas lo recuerda vagamente y se presenta inmune a los rencores y resentimientos de políticos que eligieron cambiar de colores; que se siente, en todo caso, más cercana a Peña Nieto y a las nuevas técnicas y tecnologías aplicadas al proselitismo político. A sus 80 años al PRI se le ve rejuveneciendo, al menos esa es la percepción, aunque no concuerde con el nóumeno kantiano. Se le ve sano y se le ve bien. No es cuestión de deseos personales – recalco-, es una realidad que la ciencia social moderna nos revela. El PRI está vivo y ganando y de ello quizás no tiene la culpa el mismo PRI, tal vez ni siquiera sus detractores. Hoy los tataranietos de don Plutarco parecieran gritar con fuerza lo que Jesús Reyes Heroles les dejó en unos versos: que se pueden tener mil años y seguir siendo joven.
moisesmolinar@hotmail.com
Moisés MOLINA
PRIISMO GENÉTICO
“México se debate entre dos extremos igualmente perniciosos
… el neoliberalismo y el neo populismo … ambos coinciden en
ser modelos excluyentes … el primero en términos económicos
… el segundo en clave política … tendencias encarnadas
respectivamente por Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador”
José Fernández Santillán.
Miguel Ángel Granados Chapa, uno de los más corrosivos detractores del PRI, tuvo que reconocer con rigor de periodista en una de sus últimas entregas en Reforma, que el tricolor es el único partido que “en esta etapa de selección de candidatos a diputados ... someterá todas las posiciones al escrutinio de sus militantes” en contraste con “los timoratos e interesados comités nacionales del PAN y el PRD que se reservaron un excesivo número de distritos donde no habrá contienda interna”. Esa directa afirmación de un hombre de izquierda denota que la vida y la vitalidad de un partido político no están sujetas a los deseos personales de quienes se organizan y compiten por el poder. La omnipresencia del PRI es una realidad y su recuperación un hecho que los últimos años electorales han afirmado. Al PRI – a su jerarquía, en estricto sentido- podrán reprochársele muchas cosas: desaseo a la hora de llevar la política a la práctica; sensibilidad y poca tolerancia a la crítica, así venga del interior y sea una forma de autocrítica; resistencia al entreveramiento generacional y de género; desinterés en diferentes grados y con diversos matices en la tarea de capacitación política de sus miembros y simpatizantes, concentración del poder y por ende de las decisiones, entre algunas cosas más. Pero si algo tiene el PRI es oficio, experiencia y no solamente para gobernar; capacidad para llegar a acuerdos cuando el escenario es propicio. Hoy las encuestas ubican al tricolor en inmejorable posición para ganar la mayoría absoluta de la cámara federal de diputados y llegar con ventaja al 2012 y a la mayoría de las elecciones gubernamentales en los próximos 3 años. Los números dicen que sigue siendo la primera fuerza territorial del país y el partido que más candidatos propios postula y más representantes de casilla registra en todos los procesos electorales. Es una tercera fuerza política en el congreso que sigue actuando y pesando cual si fuera la primera y a su coordinador parlamentario en el senado lo consideran algunos como émulo de un vicepresidente en funciones. Al PRI lo vienen matando desde el 2000, aunque más bien pareciera que la derrota presidencial le aportó oxígeno. Ha sido como ninguno, un partido que saca provechos de sus crisis y sale fortalecido de ellas. El asunto monetario con su multa de mil millones, pasó casi desapercibido. El Carro completo en Puebla y Oaxaca vino casi inmediato al escándalo del “gober precioso” y la APPO. Hoy cobran sentido las alusiones al priismo genético y los dichos de mucha gente que “nace y muere priista” porque provienen de una “familia priista”. Es algo más que “voto verde” y que “voto duro”. Es una mística que para sus detractores parece lejana y es cuestionable. Es en palabras de Carlos A. Madrazo “una mística revolucionaria”. Jóvenes que todavía quieren “entrar” al PRI, que quieren “apoyar” al candidato. Tal vez sea más cuestión de socializar que otra cosa, pero aún hay muchachos y señoritas que quieren sentirse parte de algo y su principal referente es el PRI. Es una nueva generación que no conoció a Díaz Ordaz o a López Portillo; que a Salinas lo recuerda vagamente y se presenta inmune a los rencores y resentimientos de políticos que eligieron cambiar de colores; que se siente, en todo caso, más cercana a Peña Nieto y a las nuevas técnicas y tecnologías aplicadas al proselitismo político. A sus 80 años al PRI se le ve rejuveneciendo, al menos esa es la percepción, aunque no concuerde con el nóumeno kantiano. Se le ve sano y se le ve bien. No es cuestión de deseos personales – recalco-, es una realidad que la ciencia social moderna nos revela. El PRI está vivo y ganando y de ello quizás no tiene la culpa el mismo PRI, tal vez ni siquiera sus detractores. Hoy los tataranietos de don Plutarco parecieran gritar con fuerza lo que Jesús Reyes Heroles les dejó en unos versos: que se pueden tener mil años y seguir siendo joven.
moisesmolinar@hotmail.com
jueves, 5 de marzo de 2009
sábado, 28 de febrero de 2009
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
¿MUCHACHOPENDENCIERO?
Es en tiempos electorales cuando los temas de la agenda nacional se magnifican. La necesaria regulación de las precampañas trajo consigo también algunos inconvenientes. El debate previo a la jornada electoral se prolonga el tiempo que estas duran y la virulencia informativa causa sus estragos por más tiempo en la población, vote o no. La interpretación a contrario sensu de cuanto afirman los partidos, parece seguir siendo una constante, una vez más dirigen sus acciones en sentido contrario de sus dichos y la última muestra de ello la dieron a propósito del tema del momento: el narco. Es lugar común la opinión de que politizar un tema tan delicado no es bueno, compartimos la sensación de que buscar beneficio electoral del asunto no es moralmente correcto; pero al mismo tiempo participamos del juego que los partidos, por vía de sus dirigentes, protagonizan con el seguimiento cómplice de los medios de comunicación. Y es que es claro que el narco está no solamente en la agenda de los gobernantes. Pecaría de miope quien pensara que en un año electoral, los temas relacionados con la acción de los gobiernos, pueden quedar al margen de la temática de los institutos políticos. Finalmente como lo hemos reiterado en este espacio, la política es una guerra sin sangre y “en la guerra y el amor todo se vale” dice la sabiduría popular. La iniciativa la tiene que tomar, lógico es quein se ve en desventaja y el PAN ha sido el damnificado número uno de los último procesos electorales. Germán Martínez está lejos de ser un “muchacho pendenciero” y se comporta más bien como un adolescente espantado. Montar sobre los hombros del presidente de la república y los programas de gobierno el destino de su partido en la elección, no indican otra cosa. En Felipe Calderón ve una figura paternal, un guía, un mesías y no un militante panista al que hay que presentar como un igual, acaso ejemplar, ante el panismo de México. Al viejo régimen se le criticó la verticalidad en el ejercicio del poder, la omnipresencia del presidente que era a la vez jefe de su partido y el férreo control de la burocracia y la efectividad electoral partidista. El presidente operaba, por decisión propia los éxitos y los fracasos del país y al mismo tiempo, los éxitos y los fracasos de su partido. El “nuevo régimen” claramente no sufre de eso, sino de algo peor: de un vacío de poder. La falta de experiencia, de oficio y por si poco fuera, de talento e incluso carisma de Germán, hacen que el PAN no camine. Los últimos resultados electorales y las recientes encuestas son para el partido del presidente lo más cercano a la catástrofe. ¿La reacción?: el pasmo, la inacción, la inmovilidad y luego la burda y nada novedosa decisión de montarse en los programas y las acciones de gobierno que nada cuestan al PAN. Que otros partidos en los estados donde gobiernan hacen lo mismo, es innegable, pero no con semejante torpeza. Hoy vemos al PAN publicitando el apoyo azul a los programas del gobierno de calderón como si lo que se avecinara fuese un referéndum para ratificarlo en el cargo y no una elección de diputados federales. Martínez apela a la figura presidencial, a su hombre fuerte. Se le ve a Calderón como la única figura capaz de rescatar cuanto el PAN pueda rescatar. Y es natural que un partido sin estructura, sin cuadros y sin arraigo, (según se infiere de la última encuesta de Grupo Reforma) en cuatro de las cinco circunscripciones electorales en que se divide el país, quiera tener en esta elección de 2009 su propio López Obrador. La guerra contra el narco, contrario a lo que los partidos dijeron, ya es tema de agenda electoral. Al margen de los reproches del PAN y del propio Gobierno, por vía de comunicados de la SEGOB, hacia el PRI y los peculiares calificativos de la clase priista hacia el dirigente del PAN, claro está que esta guerra la encarna una persona que se llama Felipe Calderón. Las urnas nos dirán pues si este trecho de la guerra la tiene ganada o perdida. La gente siempre tiene la razón.
moisesmolinar@hotmail.com
¿MUCHACHOPENDENCIERO?
Es en tiempos electorales cuando los temas de la agenda nacional se magnifican. La necesaria regulación de las precampañas trajo consigo también algunos inconvenientes. El debate previo a la jornada electoral se prolonga el tiempo que estas duran y la virulencia informativa causa sus estragos por más tiempo en la población, vote o no. La interpretación a contrario sensu de cuanto afirman los partidos, parece seguir siendo una constante, una vez más dirigen sus acciones en sentido contrario de sus dichos y la última muestra de ello la dieron a propósito del tema del momento: el narco. Es lugar común la opinión de que politizar un tema tan delicado no es bueno, compartimos la sensación de que buscar beneficio electoral del asunto no es moralmente correcto; pero al mismo tiempo participamos del juego que los partidos, por vía de sus dirigentes, protagonizan con el seguimiento cómplice de los medios de comunicación. Y es que es claro que el narco está no solamente en la agenda de los gobernantes. Pecaría de miope quien pensara que en un año electoral, los temas relacionados con la acción de los gobiernos, pueden quedar al margen de la temática de los institutos políticos. Finalmente como lo hemos reiterado en este espacio, la política es una guerra sin sangre y “en la guerra y el amor todo se vale” dice la sabiduría popular. La iniciativa la tiene que tomar, lógico es quein se ve en desventaja y el PAN ha sido el damnificado número uno de los último procesos electorales. Germán Martínez está lejos de ser un “muchacho pendenciero” y se comporta más bien como un adolescente espantado. Montar sobre los hombros del presidente de la república y los programas de gobierno el destino de su partido en la elección, no indican otra cosa. En Felipe Calderón ve una figura paternal, un guía, un mesías y no un militante panista al que hay que presentar como un igual, acaso ejemplar, ante el panismo de México. Al viejo régimen se le criticó la verticalidad en el ejercicio del poder, la omnipresencia del presidente que era a la vez jefe de su partido y el férreo control de la burocracia y la efectividad electoral partidista. El presidente operaba, por decisión propia los éxitos y los fracasos del país y al mismo tiempo, los éxitos y los fracasos de su partido. El “nuevo régimen” claramente no sufre de eso, sino de algo peor: de un vacío de poder. La falta de experiencia, de oficio y por si poco fuera, de talento e incluso carisma de Germán, hacen que el PAN no camine. Los últimos resultados electorales y las recientes encuestas son para el partido del presidente lo más cercano a la catástrofe. ¿La reacción?: el pasmo, la inacción, la inmovilidad y luego la burda y nada novedosa decisión de montarse en los programas y las acciones de gobierno que nada cuestan al PAN. Que otros partidos en los estados donde gobiernan hacen lo mismo, es innegable, pero no con semejante torpeza. Hoy vemos al PAN publicitando el apoyo azul a los programas del gobierno de calderón como si lo que se avecinara fuese un referéndum para ratificarlo en el cargo y no una elección de diputados federales. Martínez apela a la figura presidencial, a su hombre fuerte. Se le ve a Calderón como la única figura capaz de rescatar cuanto el PAN pueda rescatar. Y es natural que un partido sin estructura, sin cuadros y sin arraigo, (según se infiere de la última encuesta de Grupo Reforma) en cuatro de las cinco circunscripciones electorales en que se divide el país, quiera tener en esta elección de 2009 su propio López Obrador. La guerra contra el narco, contrario a lo que los partidos dijeron, ya es tema de agenda electoral. Al margen de los reproches del PAN y del propio Gobierno, por vía de comunicados de la SEGOB, hacia el PRI y los peculiares calificativos de la clase priista hacia el dirigente del PAN, claro está que esta guerra la encarna una persona que se llama Felipe Calderón. Las urnas nos dirán pues si este trecho de la guerra la tiene ganada o perdida. La gente siempre tiene la razón.
moisesmolinar@hotmail.com
sábado, 21 de febrero de 2009
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
LÓPEZ OBRADOR: OAXAQUEÑO POR ADOPCIÓN.
Así lo consideran quienes idearon y pidieron, casi suplicaron –dicen- al tabasqueño por nacimiento, hacer de Oaxaca su lugar de residencia los tres últimos meses del año. Así lo soltó en entrevista publicada en un diario de la capital de país. Que viene a visitar los municipios de usos y costumbres, que viene a descansar. Se le puede creer lo primero, en torno a lo segundo ronda un enjambre de dudas. No bien salgamos de la elección de diputados federales, Oaxaca habrá de encarar el proceso para elegir a su próximo gobernador. El peculiar entorno político configurado este sexenio y las nuevas reglas electorales, sobre todo en materia de precampañas harán que 2010 comience anticipadamente en 2009. Al menos así será para el popular señor López. Pero ¿por qué elegir a Oaxaca para sus “vacaciones? Conocemos y de sobra los oaxaqueños, los atractivos que seducen al turista nacional y extranjero, pero ¿Vendría usted –amable lector- siendo figura pública de la política, a descansar a una entidad gobernada por un abierto adversario? ¿Elegiría para tal fin un estado donde su propio partido político no lo quiere? Parece que la cercana relación de Gabino Cué con nuestro turista, es solo superada por la común aspiración - obsesión para muchos- de ser gobernador uno y presidente el otro. Ojalá López Obrador viniera a pasear, a conocer las maravillas del estado en su capital y en sus regiones. Sería hasta benéfico para los Oaxaqueños. Podría considerársele como un atractivo más para el turismo político. Como una de esas rarezas itinerantes que la gente acude a ver para saciar el morbo. Andrés Manuel con cada ocurrencia como esta, se aleja de la política y se aproxima a la farándula. Si viene a turistear que venga, para que haga venir a su gente a dar dinamismo a nuestra economía, que falta le hace; que atraiga a más turistas pero de esos que traen consigo derrama económica, no de los que “mochila” al hombro, es más lo que nos quitan. Pero no. Nuestro híbrido partidista no viene a descansar, viene a hacer campaña para Gabino y de paso para él; para sepultar al PRD local y fortalecer, si conservan el registro después de la elección de julio próximo, a Convergencia y PT, urgidos de presencia. Quien esto escribe, no se explica, porqué tanto amor repentino por una entidad cuya violencia apadrinó en 2006. Por qué venir a un estado que quiso destruir. Seguramente viene pensando en altos índices de simpatía en Oaxaca. Probablemente piense en que ganará la presidencia comenzando con sus incondicionales en las gubernaturas de los estados. Quizás considera que Oaxaca puede ser el inicio de su victoria, desde la pobreza de nuestros municipios de usos y costumbres. Hay que decirle al sr. López, que revise sus encuestas o que encargue otras. Sigue siendo popular (en buena cuantía gracias a los medios y de entre ellos, los electrónicos) pero la popularidad no conlleva la aceptación. Y hay en Oaxaca mucha gente agraviada por él y todo lo que representa. Cierto es que hay polarización política en la entidad. Pero no toda la gente está polarizada. Hay quienes defienden decididamente a su gobierno, a su gobernador y al PRI y hay también quienes con el mismo fervor piden a gritos la caída del primero, la salida del segundo y la derrota del tercero. Pero también existen - y son la inmensa mayoría- quienes al margen de la política, sin filias ni fobias partidistas, quieren trabajo y paz para sus familias, sobre todo para las nuevas generaciones. De ellos habrá de ser el reclamo más fuerte cuando Obrador comience a hacer “grilla” vacacional, cuando empiece a invocar a su APPO, cuando comience a subir el tono de sus atropelladas y chillantes arengas … cuando comience a llamar a una guerra electoral que, desgraciadamente, afecta otros ámbitos de la vida cotidiana. Mala consejera es la obcecación por el poder, más aún si el consejo de vacacionar conlleva una oculta intención.
moisesmolinar@hotmail.com
Moisés MOLINA
LÓPEZ OBRADOR: OAXAQUEÑO POR ADOPCIÓN.
Así lo consideran quienes idearon y pidieron, casi suplicaron –dicen- al tabasqueño por nacimiento, hacer de Oaxaca su lugar de residencia los tres últimos meses del año. Así lo soltó en entrevista publicada en un diario de la capital de país. Que viene a visitar los municipios de usos y costumbres, que viene a descansar. Se le puede creer lo primero, en torno a lo segundo ronda un enjambre de dudas. No bien salgamos de la elección de diputados federales, Oaxaca habrá de encarar el proceso para elegir a su próximo gobernador. El peculiar entorno político configurado este sexenio y las nuevas reglas electorales, sobre todo en materia de precampañas harán que 2010 comience anticipadamente en 2009. Al menos así será para el popular señor López. Pero ¿por qué elegir a Oaxaca para sus “vacaciones? Conocemos y de sobra los oaxaqueños, los atractivos que seducen al turista nacional y extranjero, pero ¿Vendría usted –amable lector- siendo figura pública de la política, a descansar a una entidad gobernada por un abierto adversario? ¿Elegiría para tal fin un estado donde su propio partido político no lo quiere? Parece que la cercana relación de Gabino Cué con nuestro turista, es solo superada por la común aspiración - obsesión para muchos- de ser gobernador uno y presidente el otro. Ojalá López Obrador viniera a pasear, a conocer las maravillas del estado en su capital y en sus regiones. Sería hasta benéfico para los Oaxaqueños. Podría considerársele como un atractivo más para el turismo político. Como una de esas rarezas itinerantes que la gente acude a ver para saciar el morbo. Andrés Manuel con cada ocurrencia como esta, se aleja de la política y se aproxima a la farándula. Si viene a turistear que venga, para que haga venir a su gente a dar dinamismo a nuestra economía, que falta le hace; que atraiga a más turistas pero de esos que traen consigo derrama económica, no de los que “mochila” al hombro, es más lo que nos quitan. Pero no. Nuestro híbrido partidista no viene a descansar, viene a hacer campaña para Gabino y de paso para él; para sepultar al PRD local y fortalecer, si conservan el registro después de la elección de julio próximo, a Convergencia y PT, urgidos de presencia. Quien esto escribe, no se explica, porqué tanto amor repentino por una entidad cuya violencia apadrinó en 2006. Por qué venir a un estado que quiso destruir. Seguramente viene pensando en altos índices de simpatía en Oaxaca. Probablemente piense en que ganará la presidencia comenzando con sus incondicionales en las gubernaturas de los estados. Quizás considera que Oaxaca puede ser el inicio de su victoria, desde la pobreza de nuestros municipios de usos y costumbres. Hay que decirle al sr. López, que revise sus encuestas o que encargue otras. Sigue siendo popular (en buena cuantía gracias a los medios y de entre ellos, los electrónicos) pero la popularidad no conlleva la aceptación. Y hay en Oaxaca mucha gente agraviada por él y todo lo que representa. Cierto es que hay polarización política en la entidad. Pero no toda la gente está polarizada. Hay quienes defienden decididamente a su gobierno, a su gobernador y al PRI y hay también quienes con el mismo fervor piden a gritos la caída del primero, la salida del segundo y la derrota del tercero. Pero también existen - y son la inmensa mayoría- quienes al margen de la política, sin filias ni fobias partidistas, quieren trabajo y paz para sus familias, sobre todo para las nuevas generaciones. De ellos habrá de ser el reclamo más fuerte cuando Obrador comience a hacer “grilla” vacacional, cuando empiece a invocar a su APPO, cuando comience a subir el tono de sus atropelladas y chillantes arengas … cuando comience a llamar a una guerra electoral que, desgraciadamente, afecta otros ámbitos de la vida cotidiana. Mala consejera es la obcecación por el poder, más aún si el consejo de vacacionar conlleva una oculta intención.
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