domingo, 23 de agosto de 2009

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
MEDIOCRIDAD PARTIDISTA.
DE unos años a la fecha, la puerta de entrada de los jóvenes a los partidos políticos ha sido, en el mejor de los casos, el activismo; y su período casi exclusivo, el de las campañas electorales. Jóvenes repartiendo propaganda a los automovilistas, animando espacios públicos con equipos de sonido, dando vida a calendas y marchas en apoyo de los candidatos, gritando cada vez más novedosas y originales porras, pintando bardas con publicidad proselitista, conformando brigadas de promoción del voto en las colonias y los barrios y colocando pendones que promocionan al partido y al candidato. Es un trabajo intenso aunque sub valorado que los militantes jóvenes de los partidos hacen con el mayor de los gustos. Los hace sentirse parte de algo grande, parte de “la política”. Aún a pesar de lo que los estudios de opinión nos dicen, hoy en día muchos jóvenes quieren adentrarse en el mundo de la política e infieren que los canales idóneos para hacerlo son los partidos políticos. Por ello buscan al amigo que “ya está en la política”, que “tiene familiares o amigos en la política” o eventualmente ocupa un cargo dentro de algún partido. Se le pide ayuda para entrar. Los procesos electorales son de “temporada alta” para el reclutamiento ya sea voluntario o inducido, para recibir en los comités partidistas a decenas de jóvenes que llegan por propia voluntad o por invitación. Los que llegan por voluntad propia, son jóvenes que quieren hacer política, que ansían recibir las bondades de la acción política. No buscan un beneficio económico, buscan “ser políticos”, que sus amigos y familias sepan que “ya están en la política”, que la ciudadanía les adjudique la medalla de “jóvenes políticos”. Y los que llegan por invitación buscan corresponder una amistad que quien los invitó les ha brindado. Algunos llegan para quedarse, otros tantos toman la campaña como una experiencia (buena o mala) que, entregada la constancia de mayoría, termina para el retorno a la “vida normal” que comúnmente es de estudiantes. Así se involucran en las tareas de campaña con singular entusiasmo, buscan hacer de la mejor manera cuanto se les encomienda, asumen con pasión su primer “trabajo” formal y en no pocas ocasiones invierten más que tiempo y esfuerzo. El triunfo del candidato será también su triunfo personal y motivo más que suficiente para sentirse orgullosos de que “estuvieron” del lado ganador. Quienes se quedan, buscan ingresar a la estructura del partido, aspiran legítimamente a un cargo. En el caso del PRI, dentro del Frente Juvenil Revolucionario. La mayoría ignora que estatutariamente existen otros espacios dentro de los cuáles hacer trabajo juvenil: la Juventud Popular, dentro de la CNOP; la Vanguardia Juvenil Agrarista dentro de la CNC; las jóvenes del Organismo de Mujeres Priístas; los jóvenes del Movimiento Territorial con posibilidades de despliegue en todo el estado acompañando al Frente Juvenil Revolucionario. Se ha olvidado, sin embargo, la obligación que los estatutos imponen a los órganos del PRI para capacitar a los jóvenes. Para sembrar en ellos, a través de la formación política teórica, la semilla de un futuro cierto para el partido. Hemos pasado por alto el hecho de que la política no es solamente una actividad, es también una ciencia que hay que estudiar. Las comunidades políticas modernas necesitan políticos honestos, probos, comprometidos, con arraigo, con carisma, pero que también sepan qué van a hacer en los cargos públicos que habrán de ocupar. El sino de la política moderna es la preparación y los partidos políticos deben garantizar el derecho que los militantes tienen a formarse ideológicamente. El PRI contiene en su estructura, al lado de sus sectores, organizaciones y el movimiento, dos organismos especializados: el Instituto de Capacitación y Desarrollo Político (ICADEP) y la Fundación Colosio, ambos que revisten la forma jurídica de asociaciones civiles y que tienen a cargo la capacitación política el primero, y la formación ideológica el segundo. Son órganos que deben intensificar su papel y revertir la mala costumbre de los partidos de trabajar solamente en épocas electorales. La formación de nuevos cuadros debe también ser una prioridad y la garantía de que las futuras generaciones de políticos encuentren la fórmula de equilibrio entre la teoría y la práctica para encontrar alternativas de gobierno que no se centren en la búsqueda del poder por el poder mismo. Nuestra generación está atestiguando un pragmatismo feroz que se traduce en contrasentidos y se disfraza de “necesidad de alternancia”. Contemplar en una coalición electoral al PAN con el PRD, no indica otra cosa. El agua y el aceite mezclados; la izquierda haciendo causa común con la derecha. Habrá que preguntarles cómo harían para compatibilizar lo que sus respectivos documentos básicos defienden respecto de temas como el aborto o la pena de muerte. Claro está que esa no es prioridad, la ideología no es prioridad, la lucha política en obediencia a sus declaraciones de principios y programas de acción tampoco lo es. Luego entonces ¿para qué capacitar? ¿para qué abrir una escuela de formación política? Eso no les sirve, antes bien les estorbaría para sus fines inmediatos. Es por ello que con la Fundación Colosio y el Frente Juvenil Revolucionario iniciaremos el próximo 5 de septiembre un diplomado gratuito abierto al público en general, que abordará temas mínimos que todo joven interesado en política debe conocer. Filosofía política, sociología política, relaciones Estado-iglesia, política económica y el entorno global, democratización del poder entre los géneros, mercadotecnia política, Derecho Constitucional y Derecho Electoral, La importancia de la oratoria en la política, historia del PRI y el papel de los jóvenes en el 2010 son los temas que ponentes con grado de maestría y doctorado habrán de abordar. Con esto queremos que la puerta de entrada de los jóvenes al PRI sea la puerta grande de la capacitación política.
moisesmolinar@hotmail.com

sábado, 15 de agosto de 2009

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
PRD, PAN Y PRI
Las aguas al interior de las principales fuerzas políticas nacionales parecen volver a su nivel después de la sacudida y los saldos de la elección pasada. A excepción del PRI que pasó este trámite por anticipado en el 2006, PAN y PRD comienzan a paladear las mieles, de –al menos- la estabilidad institucional. El del PRD es estado de una calma tensa donde la satisfacción cedió su lugar a la conformidad (en la cuarta acepción que el Diccionario de la Real Academia de nuestra lengua da al vocablo: de simetría y debida proporción entre las partes que componen un todo). La designación de su coordinador parlamentario fue una muestra más de la capacidad corrosiva de López Obrador y una nueva derrota de Jesús Ortega que, de seguir así las cosas, terminará convertido en líder ornamental. La de Alejandro Encinas no fue otra cosa, que la designación de un coordinador a capricho, a modo de alguien que, de acuerdo al sentido común y -por si poco fuera- estatutario, debió haber sido expulsado del PRD. Mire –apreciable lector- que imponer AMLO su voluntad sobre el presidente y la corriente mayoritaria del sol azteca, sin siquiera atisbar una disculpa pública al partido por el daño causado en la elección pasada, no evidencia más que la fragilidad en la dirigencia de uno de los partidos más importantes de México. Andrés Manuel se sigue saliendo con la suya, al menos en su partido –corrijo- en sus tres partidos. Ahora por voz de Encinas, AMLO tendrá otro poco del oxígeno que le falta: el de la operación política y cobertura mediática de sus ocurrencias, ahora desde San Lázaro. Encinas seguirá siendo, en buena medida, su personero. Toda esta gran derrota a cambio de la pírrica victoria que la manutención de su dirigencia le representa a Ortega. Ello sin contar que también tendrá que dejar pasar a Clara Brugada. El barco panista también parece retomar su senda ¿hacia dónde? No sabemos pero una vez mantenido a flote avanza de nuevo. Pasado el trago amargo de la renuncia de Germán Martínez y casi inmediata unción de su nuevo dirigente, hoy tienen también a su coordinadora parlamentaria. El nuevo presidente del PAN, no menos gris que el anterior (aunque me refieren que sí un poco más sensato) camina, para no variar con una legitimidad impuesta: la del Presidente de la República. Su elección inducida fue de pesadilla mediática, aunque en la buena democracia mexicana muchas decisiones siguen estando por encima de los medios. Los foxistas le dijeron (no a él, sino a la gente) que el proceso no revestía formas democráticas y quedó evidenciado. 90 por ciento de los consejeros azules votó a favor de Felipe Calderón en la persona de César Nava. El rejuego político del PAN -que cada vez comienza a parecerse más al del PRI- ha hecho que el propio Fox reciba hoy al “menos idóneo” en el ya famoso rancho San Cristobal. Josefina Vásquez Mota se cuece aparte y su designación tuvo un curso distinto al de su homólogo amarillo. A ella nadie le reprocha nada, o casi nada. Si algo fijo tiene en la mente ahora es la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados que celosamente atesora el PRD. Su papel, nada relevante en la SEP, la volverían un reto formidable. Además no tendrá a Elba Esther como diputada. Y el hoy poderoso PRI con sus 237 diputados a los que, sin problema, se sumarían los 22 del verde, parece preocupado más por otros temas. Beatriz Paredes anunció, antes de partir a Brasil para “alcanzar” a su amigo Calderón, que el próximo día 24 anunciará si se queda como presidenta del partido o se va a coordinar la bancada. Se antoja más probable lo segundo. Como el gran ganador, el PRI tiene hoy otras prioridades. Las 10 gubernaturas que estarán en juego el próximo año (incluida la nuestra), el despeje, en su caso, de la incógnita de su dirigente sustituto, el tejido de las redes sobre las que habrá de jugarse la disputa por la candidatura presidencial; la nueva dirigencia priísta para 2011, donde Oaxaca está más que apuntada con Ulises Ruiz. En fin, el PRI obedece hoy a otros tiempos. Sin la presión de corrientes internas, sin el estigma de la derrota, sin ambiciones desbocadas, sin plaga de inmediatismos. Los priístas de las cúpulas andan de vacaciones, mientras los de cepa se quedaron a mantener vivo el axioma: el PRI es el único partido que trabaja en tiempos no electorales.

sábado, 1 de agosto de 2009

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
ULISES: EL GATO.
Lo advertimos al cierre de nuestra entrega pasada: Oaxaca es una tierra donde las cosas más inverosímiles suceden. La proximidad del “día cero” comienza a familiarizarnos con mañanas dignas de un 28 de diciembre. En la brevedad de sus caligrafía, el poder sigue siendo en nuestro entorno, más objeto de conquista que fenómeno de análisis para su mejor ejercicio. Cesar Nava, único aspirante a la dirigencia nacional del Partido Acción Nacional vino a Oaxaca a “pedir el apoyo” de los panistas de acá con el ofrecimiento –como propuesta de campaña- de una alianza electoral a López Obrador que también llegó a nuestro aeropuerto. Por el momento dejaron a Nava con la mano extendida. Obrador fue claro y contundente: “PRI y PAN son la misma mafia … no podemos aliarnos con partidos de la oligarquía” exclamó ante el desconcierto de Gabino Cué, principal interesado en la posibilidad aliancista. En medio de sus desequilibrios AMLO mostró algo de congruencia y ratificó, al menos en su dicho que “el agua y el aceite no se mezclan”. No sabemos si fue error de cálculo, si probablemente el candidato vitalicio de las alianzas en Oaxaca no tocó previamente el tema con el tabasqueño o si sus súplicas no fueron atendidas. Lo cierto es que rumbo a la alianza se dejó pasar una oportunidad de oro para dar, al menos, un golpe mediático. Dos declaraciones unívocas por parte de Nava y Obrador, huéspedes en el mismo estado hubiesen sido nota irresistible. Pero Andrés Manuel no quiso. Debíamos decir … no por ahora. PRD y PAN tratan de recomponerse, de reagruparse, de ganar nueva confianza y fabricarse una nueva moral. El PRD sigue en la sinrazón. En su reunión de Michoacán siguen discutiendo la expulsión de López Obrador y ahora Jesús Ortega pone su renuncia sobre la mesa, sabedor –eso sí- de que cuenta con la mayoría en el consejo perredista y “no van a dejar que se vaya”. Fernando Belauzarán ha puesto todo claro: “López Obrador debe estar expulsado y si quiere regresar que presente su solicitud de reafiliación como un militante más”. Pero en la dirigencia se pretenden cubrir las formas y ahí el miedo a Obrador se hizo más grande desde el 5 de julio. El miedo nunca es buen consejero pero … al tiempo. Y por si poco fuera, en la elección de su próximo coordinador parlamentario Andrés Manuel también es tema. Otra vez Alejandro Encinas y otra vez Guadalupe Acosta. El destino inmediato del PRD seguirá siendo el de una irreconciliable disputa. Tal vez los militantes desean hoy que la elección interna la hubiese ganado claramente encinas. El PAN sigue en lo mismo, en un impasse con Nava compitiendo “contra sí mismo”, negando lo innegable, tratando sin éxito de desarrollar un liderazgo auténtico; el suyo es más bien artificial, su liderazgo le viene de la Presidencia de la República. Suponiendo sin conceder que no sea imposición del presidente de la república, Calderón es su cercano amigo … eso basta y sobra. Y sus declaraciones en Oaxaca son desafortunadas. Si un partido se había destacado en nuestro sistema político por la congruencia de sus acciones, ese era el PAN, el de Daniel Cosío Villegas, el de Castillo Peraza. Hoy el PAN no tiene prohombres y el pragmatismo los ha alcanzado en mala hora. Mire usted –amable lector- que venir a ponerse a las órdenes del enemigo público número uno del PAN y de su presidente de la república, no puede tener muchas lecturas. La urgencia por reposicionarse tratando de cobrarle al PRI el costo de sus propios errores es algo que nunca se hubiese pensado. Los panistas están iracundos, al grado de aceptar pactar con quien sea a condición del oxígeno de nuevos triunfos electorales, aunque estos no estén del todo garantizados. No cabe duda, nuestros políticos siguen midiendo nuestro tiempo en la inmediatez de los procesos electorales. La ortodoxia política mandaría que a este tiempo, los partidos en Oaxaca estuvieran inmersos en un proceso, aunque temprano, de definición de sus probables candidatos. Muchos cargos estarán en disputa el primer domingo de julio de 2010. La nueva realidad política hace que la prioridad sea la alianza fundamentada en una exclusiva finalidad: sacar al PRI del gobierno. Después ¿Qué sigue? ¿Quién va a acompañar al gobernador opositor en el gobierno? O ¿viviríamos en medio de la rebatinga por los cargos en el gabinete entre panistas, perredistas y convergentes? Jesús Martínez Álvarez y Humberto López Lena podrán ser cualquier cosa, menos ilusos, veremos si el tiempo, una vez más les da la razón. En algo se parecen a Ulises: siempre caen parados.

moisesmolinar@hotmail.com

domingo, 26 de julio de 2009

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA

LA SUCESIÓN
Perogrullo es decir que el proceso gubernamental sucesorio es cosa harto complicada. Muchísimos factores –variables diríamos con rigor académico- intervienen en su configuración. Los factores externos son una de estas y de entre tales, las dirigencias nacionales de los partidos políticos y dos temas son omnipresentes al momento en Oaxaca que, como hechos inciertos, podrían plantearse en forma de interrogante: ¿Quién será el candidato del PRI? Y ¿Habrá coalición entre partidos opositores?
El proceso priísta de “destape” ha cobrado su propio rumbo. Con variaciones accidentales provocadas por la misma coyuntura, el ritual se reproduce. Los que quieren y (muy importante) pueden, alzan la mano y trabajan en pos de ello. La decisión -lo advertimos en la entrega antepasada- es del Tlatoani, de nadie más. Una regla no escrita no solo permite, sino exige (así lo marcan los usos partidarios) desde mucho antes que quien esto escribe llegara a la política, al jefe político, al “primer priísta” del estado, nombrar al candidato a sucederlo. La eficacia es incuestionable. Los seis que quieren y los cuatro que quieren y pueden, lo saben. Por eso su trabajo previo a la unción (baños de pueblo, reuniones, anuncio de novedosos programas, golpes mediáticos) no es de competencia para ganar la candidatura, es una (pre) pre campaña para ganar la elección constitucional en caso de resultar ungidos. Solo “el que es” conoce sus tiempos y sabe qué variables serán las válidas a la hora de decidir … nadie más. Tal vez en este momento tenga ya un candidato. Y nosotros sin saberlo.
La oposición en Oaxaca está destrozada, balcanizada, desmoralizada. En razón de su casi amarrada alianza niegan el axioma que estipula que “un todo es igual a la suma de sus partes”. Tendrían que aceptar que, en estricto sentido, una coalición electoral sería la suma de sus inmensos fracasos, es decir un fracaso más grande … completo, total. Pero no, para ellos no puede ser así, porque ciertamente la política es algo más que simple aritmética. Apuestan a que el “hartazgo ciudadano lo pueda todo” y a que un frente común (entiéndase frankenstein común), Flavio Sosa incluido, saque al PRI del gobierno. Antes de ello tendrán que pasar muchas cosas y despejarse muchas interrogantes. Rumbo a la coalición, sus artífices habrán de pasar por pasajes dantescos que abrirán muchas heridas y causarán muchos agravios. Lo saben pero no les importa. Puede más la urgente necesidad de derrotar al poderoso PRI oaxaqueño. “El todo es mayor que la suma de sus partes” dirán … “sacrificar bienes particulares en aras del bien común”, probablemente. Primero habrá que ver cuanto suceda con sus dirigencias nacionales, puesto que la pretendida coalición habrá de tener el aval expreso del C.E.N de cada partido. El PAN empieza un proceso de selección interna sin dirigente (Germán Martínez dejo de serlo el día en que anunció que se iba), cuestionado por los mismos panistas, con un candidato único y “oficial” que rompe, al menos ente la opinión pública, con la tradición democrática que siempre había distinguido a los albiazules a través de su “brega de eternidades”. Ni el más osado presidente de la república en tiempos del priísmo autoritario se había atrevido a poner como presidente del partido a su secretario particular. Pareciera que en el PAN no hay cuadros, solo lealtades. El PRD sumido en la peor de sus crisis y en el contrasentido estatutario. Desdeñan a su fundador y piden perdón a quien les privó de al menos cinco puntos porcentuales más en esta última elección. Sin López Obrador, la tercera fuerza política de México tuvo sólo el 12% de los sufragios. De Convergencia y PT, mejor ni hablar. En Oaxaca existen menos que a nivel nacional y el primero tiene ya su López Obrador Oaxaqueño … y ahí viene Jesús Martínez Álvarez. Aún a pesar de todo esto –amable lector- es probable que la coalición se dé. No será de extrañar en esta tierra donde las cosas más inverosímiles suceden. Pero su candidato … es otra historia.

moisesmolinar@hotmail.com

domingo, 19 de julio de 2009

LA X EN LA FRENTE
Moisés Molina
¿RECONSTRUIR EL TEJIDO SOCIAL?
A paso lento pero seguro, Oaxaca parece recuperarse. A la recuperación económica se apareja también la recuperación social. Los patrocinadores de la exaltación de 2006, que esperaban ser los beneficiarios políticos, apostaron casi todo en ello y la explosión fue magna, pero afortunadamente breve. Pronto mucha de la gente que en su origen participó o simpatizó con aquel “movimiento” cayó en la cuenta de que ya no había razón. Los primeros en “desertar” fueron los foráneos, quienes vieron suspendidos sus pagos por concepto de “barricadización” y “petardización” y le siguieron quienes más honestos se convencieron de que la violencia es más lo que destruye que cuanto edifica. Hoy Oaxaca está de pie y caminando de la mano de su gente, de cuantos aquí nacimos y aquí trabajamos, estudiamos … vivimos, presta a celebrar una de las fiestas más importantes de América y el mundo: la Guelaguetza. El lleno de sus escenarios está garantizado los dos fines e inicios de semana. Al Bani, a Donají y a los lunes del cerro debemos ir todos a nutrirnos de nuestro legítimo orgullo. Hoy nuestras fiestas son más que simple espectáculo, son símbolos de nuestro gentilicio; amor al terruño hecho aroma, color, forma, sonido y movimiento; evocación de nuestro pasado y esperanza para nuestro futuro. Y es que esa es la verdadera vocación de buen oaxaqueño, la de (como quería Alfonso Reyes) la concordia. La base magisterial, los verdaderos maestros cada día se convencen más de que son imprescindibles en las aulas, de que le sirven más a nuestro pueblo en las escuelas, pendientes de nuestros niños y nuestros jóvenes que al servicio de causas políticas. Las familias valoran en mucha más cuantía la labor formadora de los profesores que nunca debe estar por debajo de sus legítimas demandas laborales y mucho menos sociales. Hace unos días conmemoramos el medio siglo de ausencia física del “Maestro de América” José Vasconcelos, oaxaqueño excepcional que nos dejó dicho: “Libertador y maestro son sinónimos, por eso los pueblos libres veneran a sus maestros y se preocupan por el adelanto de sus escuelas”. La esperanza de una cada vez mejor Oaxaca está solo en manos de las nuevas generaciones. Los maestros de hoy deben tomar conciencia de que están educando a los gobernantes, empresarios y maestros del mañana. Son, como nadie, quienes tienen la oportunidad de diseñar con su talento el mundo del mañana y cada vez un mayor número se percata de ello. Los gobiernos con sus funcionarios van y vienen, son efímeros; las escuelas se quedan y los maestros permanecen sembrando una semilla en sus pupilos. Por ello acaso Muñoz Cota decía que cada hombre era una “semilla gigante que camina”. Pitágoras, aquel filósofo y eminente matemático griego a quien debemos el popular teorema sobre el triángulo rectángulo, advirtió cinco siglos antes de Cristo: “Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres” -y alguien pudiera agregar- ni a los gobiernos. Recién salimos de un proceso electoral federal y en noviembre próximo iniciaremos formalmente uno local. Las últimas dos elecciones que los oaxaqueños hemos sufragado, han sentado de nuevo las bases de nuestra convivencia. Elecciones en paz, donde la derrota se aceptó, en que los órganos electorales cumplieron eficazmente con su organización y donde el electorado (aunque minoritario aún) decidió el rumbo que quería para Oaxaca y sus distritos. Esperemos que los elegidos el pasado cinco de julio sepan estar a la altura del compromiso que la gente les entregó en las urnas, ya que de nuestros últimos diputados electos en 2006 poco o nada supimos. Por el momento queremos ver a los nuevos en nuestra fiesta, cerca de la gente que les dio el voto y ganándose el beneficio de la duda entre quienes no votaron por ellos y quienes ni siquiera fueron a votar o anularon su boleta. La cercanía, la percepción de que un diputado es antes un ser humano son hoy presupuestos para hacer nacer una nueva actitud de los ciudadanos (en especial de las nuevas generaciones) ante la política y los políticos. El siguiente paso será el ejercicio responsable del cargo y del fuero … pero siempre cerca de la gente.
Felices fiestas.
moisesmolinar@hotmail.com

domingo, 12 de julio de 2009

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA.
ULISES RUIZ: EL MITO.
“Corrección política” es la única explicación que puede darse al hecho de considerar públicamente que los tiempos para la sucesión gubernamental todavía no llegan. Y es que una vez pasado el 5 de julio, es difícil encontrar otro tema de conversación entre la clase política oaxaqueña. En cualquier plática, todos los caminos conducen… a la sucesión. El gobernador, en descargo a su investidura, dijo que no es el momento y que el próximo año los partidos y la ciudadanía decidirán sobre su sucesor. En su fuero interno sabe que antes, tiene que hacerlo él: el tlatoani. Más allá de los cuestionamientos de puristas demócratas sobre esta regla no escrita, su eficacia no se discute, menos cuando el “gran elector” es un consumado operador político graduado con honores los últimos años no solo por el triunfo de sus estrategias en su estado, sino en entidades donde a los “ingenieros electorales” se les tiene que importar. Tabasco, Chiapas, Guerrero et al. Pregunten si no, a Leonel Godoy y a Juan Sabines las razones del fracaso en estados que debían tener mayoría de diputados federales perredistas. La sucesión está aquí y ahora, se siente, se respira. Aspiran cinco. Tienen posibilidades reales cuatro. URO lo sabe. Sus mejores amigas, las encuestas se lo han dicho. Y es que a diferencia de otros años, lo que para muchos era un gobernador de bajo perfil, común y corriente, ha resultado todo un profesional a la hora de ganar elecciones. Y fiel a su profesionalismo no improvisa, no deja lugar a ocurrencias. Para él las corazonadas no existen, ni las coincidencias y hará cuanto se tenga que hacer para ganar, aunque esto implique caminar en la frontera de la legalidad, cuidando siempre con escrúpulo no dar un solo paso fuera de ella. Por eso, para quien esto escribe, el Ulises fraudulento, política y electoralmente desaseado, represor y perverso es, en la exageración de un “mito” alimentado desde una oposición que no ha encontrado herramientas ni medios eficaces para cumplir su finalidad de conquistar el poder. La culpa de sus fracasos se la endosan a ese “mito” y no a la propia incapacidad de consolidarse como opciones serias ante la ciudadanía. Raúl Jardón, escribió que militaba en la izquierda porque de ese lado pensaba más limpiamente el cerebro y latía el corazón, pero al parecer una parte de la izquierda oaxaqueña más que con cerebro y corazón se identifica con el hígado. Es una izquierda caprichosa, no combativa (más bien belicosa), ofensiva, agraviante … intolerante. Que admite democracia solo cuando ganan y cuando lo contrario sucede, señalan culpando al “mito”. Cuando sus derrotas son mesuradas, se repliegan, hacen como que se reorganizan y se aprestan a competir de nuevo. Albergan la esperanza de tener mejor “suerte”. Pero cuando la derrota es (parafraseo a Toño Yglesias en su cierre de campaña en Puerto escondido) “una madriza” que hasta su registro puso en riesgo, presas de la desesperación se reúnen a elucubrar en petitte comité, cosa que siempre han sido y preparan el gran anuncio al día siguiente: COALICIÓN TOTAL DE PARTIDOS DE OPOSICIÓN PARA 2010. El fin: sacar al PRI del gobierno. ¿No es eso una manera de aspirar al poder por el poder mismo?, ¿no suena al nefaso “quítate tú para ponerme yo”?, ¿no es acaso una manera de desproveer totalmente a la política de cuanto debe ser su substrato ético e ideológico?, ¿Es correcto –amable lector- mezclar, como en juguería, colores aunque después no se sepa cómo conciliar en la plataforma electoral principios tan disímbolos como los tiene el PAN respecto del PRD? Convergencia y PT más que a una coalición, convocaron a la creación de un nuevo “Todos somos Oaxaca” que probablemente vuelva a dejar endeudado al PAN y agraviado al PRD con una candidatura a modo para … ya sabemos quien. El problema que nuestra oposición en Oaxaca tiene es que no sabe perder y no aprende cuanto se debe aprender de las derrotas, que en buena medida, puede ser más de lo que se aprende en las victorias. Platicaba hace ya varias semanas con un dilecto connotado panista. Me hacía ver que si el PRI no cedía algunas diputaciones federales en la elección que pasó, iba a despertar la ira de la oposición que (lo consideraba casi un hecho) iba a ir unida en 2010. “¿Candidato?” le pregunté. “Es lo de menos”, me respondió. Ugartechea y Amador Jara dijeron (por el momento) no al nuevo proyecto de Frankenstein.
Adam Przeworski, profesor de la Universidad de Nueva York ha escrito que aquello que define a la democracia es la aceptabilidad de la derrota y Felipe González, ex presidente del gobierno español complementa: “La aceptabilidad de la victoria es facilísima … sin embargo no sucede así con la aceptabilidad – no la aceptación, que es un momento- de la derrota con carácter previo y posterior al momento incierto, que es esencial para la democracia, en el que el ciudadano vota entre una, dos, tres o cuatro alternativas, entregando su soberanía individual en manos de líderes y grupos políticos determinados. La aceptabilidad ex ante y ex post de la derrota es lo que define a un sistema democrático maduro”. (La aceptabilidad de la derrota: esencia de la democracia. IFE. 2000). Convergencia y PT (último y penúltimo lugar en número de votos obtenidos, después del desaparecido PAS) deben primero aprender a perder si es que algún día aspiran a ganar.
moisesmolinar@hotmail.com

martes, 7 de julio de 2009

EDIPO OAXAQUEÑO
Moisés MOLINA
“Vasconcelos fue uno de esos hombres que dejan
cicatrices de fuego en la conciencia de nuestro México”
Carlos Pellicer.
Dos hombres hay, a quienes la historia oficial de Oaxaca (si es que por lo menos esta existe), les ha quedado a deber: Ricardo Flores Magón y José Vasconcelos. Pareciera que contrario a lo que debiera ser vocación de nuestros gobiernos se ha hecho lo posible por mantenerlos opacos, translúcidos entre tormentas de arena en el recuerdo colectivo. En no muy reciente remodelación, los bustos de sendos oaxaqueños fueron, sin explicación, retirados por la entonces autoridad municipal de la plazuela del Carmen Alto y nunca más aparecieron. De esto da fe el Cronista de nuestra ciudad capital. El 30 de junio conmemoramos medio siglo de ausencia física del “Maestro de América” y se realizó un incipiente bloque de actividades que, por salud histórica, debe continuar y fortalecerse en años subsecuentes. Alguien, acaso Jorge Machorro, tal vez Rubén Vasconcelos Beltrán (descendiente directo de don José), tuvo la feliz iniciativa de “hacer algo” para recordarlo. La grandeza de Vasconcelos es innegable. Lo dicen propios y extraños, mexicanos de hoy y de ayer, casi tan grandes como él. Mariano Azuela escribió: “Las facetas de su compleja personalidad irradian luz en direcciones múltiples: abogado y filósofo; místico y político, escritor y maestro, es, sin disputa la figura intelectual y humana más interesante que ha producido México”. Nacido en 1882, un 27 de febrero en la entonces calle de la cochinilla, Vasconcelos era hijo de una mujer de abolengo profundamente religiosa y de un hombre de modesta cuna, sin embargo muy trabajador: Carmen Calderón e Ignacio Vasconcelos. Destellos autobiográficos en Ulises Criollo delatan el incontrolable apego que el niño José tenía hacia su madre. Fue su primer gran amor, el más grande. Solo seis años disfrutó el prohombre su ciudad natal. El nuevo empleo del padre como agente aduanal hacía habituales los viajes y cambios de residencia. Primero fue Piedras Negras en 1888 y posteriormente Campeche y Toluca. Eagle Pass fue el colegio que desde la frontera cimentó en José el espíritu nacionalista; la versión estadounidense de la historia de México y en especial lo tocante a pérdida de nuestro territorio en la medianía del siglo XIX lo marcaron para siempre. Después vino el Instituto Campechano, la gloriosa Escuela Nacional Preparatoria en 1899 y en 1901 la escuela de jurisprudencia de la Ciudad de México. El tema de su tesis, alejado de la ortodoxia académica reinante: “Teoría Dinámica del derecho” con la que se recibe a los 23 años. El resto de su vida es ya, ampliamente conocido. “Ulises criollo”, “la tormenta”, “el proconsulado” y “el desastre” conforman la tetralogía que mejor lo define. Volcánico, contradictorio, incongruente por momentos. “Debe decirse que no se escriben biografías de José Vasconcelos, más bien se evoca al personaje, se piensa al filósofo, se charla con el intelectual,, se lee al escritor y al mismo tiempo se conoce al hombre de carne y hueso con tal familiaridad, que el lector puede tocarlo con los ojos como si fueran manos” dice Pilar Torres. Vasconcelos fue el primer Secretario de Educación Pública en México y uno de los más grandes rectores que nuestra Universidad Nacional ha tenido; a nadie más que él debe su lema “por mi raza hablará el espíritu”. Si con un apelativo tendríamos que quedarnos, sería el de Maestro. Sus misiones culturales, la reedición de los clásicos, sus “lecturas clásicas para niños”, su papel en la fundación del Colegio Nacional y la huella que dejó en el “Ateneo de la Juventud” nos autorizan a sostenerlo. “Libertador y maestro son sinónimos, por eso los pueblos libres veneran a sus maestros y se preocupan por el adelanto de sus escuelas” dejó dicho el propio Vasconcelos, al propio tiempo que recordaba: “No se puede enseñar a leer, sin dar qué leer”; Toda su vida adulta estuvo rodeado de jóvenes. La fe era recíproca. La energía de los jóvenes le seducía y su vocación magisterial seducía a las juventudes; su lucha presidencial de 1929 la colmaron los jóvenes y jamás pudo romperse ese vínculo. “Nadie podrá detener el impulso de una juventud unida y activa, generosa y libre”, les recordaba. En el prólogo de una de las biografías más extraordinarias sobre él escritas, autoría de Javier Cárdenas Noriega, Alejandro Gómez Arias, otro oaxaqueño ilustre, comentó: “Quienes lo siguieron vieron en Vasconcelos la posibilidad de realizar un ideal impreciso pero vital y altivo: el de la política pensada como ética, como sabiduría, es decir, como la síntesis de aquellos días, como obra de arte”. Y es que la filosofía con todas sus ramas desde la estética hasta la ética era el sello de su personalidad y probablemente la causa de sus tormentos y sus derroteros. Tal vez al Vasconcelos más volcánico lo tenemos en el plano de las pasiones carnales. La muerte de Adriana, su esposa y su inocultable fascinación por Antonieta Rivas Mercado explicaban su desequilibrio. De Vasconcelos era el arma con que Antonieta decidiera quitarse la vida en la catedral de París. “La de Vasconcelos es la vida de un místico; pero de un místico que busca contacto con la divinidad a través de las pasiones sensuales. Su camino a Dios no es la abstinencia, no es la renunciación de mundo. Por el contrario, tal parece que en dios no encuentra sino una representación adecuada de sus emociones desorbitadas y soberbias que no admiten que pertenecen a un ser hecho de carne mortal”; era la opinión de otro “contemporáneo”: Jorge Cuesta. José Vasconcelos era la pieza que sobraba en el rompecabezas del positivismo como filosofía del régimen porfiriano. Gabino Barreda había hecho, por mandato de Porfirio Díaz, de los estudiantes de México una comuna de herederos de sus construcciones epistemológicas. Quería científicos, no humanistas. Era una precondición para el “orden y progreso” que el joven Vasconcelos no aceptaba. En palabras del propio Gómez Arias, Vasconcelos “era el rebelde del Ateneo, el heterodoxo contra las ideas políticas, filosóficas y educativas que formaron el cuadro ideológico de régimen porfiriano. Era el defensor de la razón contra la locura, de la civilización contra la barbarie”. A cincuenta años de su partida, sigue entre nosotros. Por eso es uno de esos hombres, (mexicanos eminentes, diría Krauze) que dejan cicatrices de fuego en la conciencia de nuestro querido México.
moisesmolinar@hotmail.com