sábado, 10 de octubre de 2009

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
LA CORTE, GABINO Y LA APPO.
El próximo martes 13 la Suprema Corte iniciará con sus ministros en pleno, el tratamiento del ya tristemente célebre “caso Oaxaca”. Después del análisis del proyecto que encargaron a Mariano Azuela emitirán sus opiniones y votos particulares. Y es que derivado de las famosas facultades investigativas de la corte, este trámite representa, para el alto tribunal, más un escollo que un procedimiento digno de sus ocupaciones. De sobra sabido es que el fallo que, en esta ocasión, la Corte emita no tendrá efectos vinculatorios pero sí una gran trascendencia en términos políticos. En la antesala del proceso electoral oaxaqueño, los actores políticos se muestran expectantes. El fallo será motivo de argumentación electoral que se hará llegar a los ciudadanos, a través de los medios masivos de comunicación, como factor de decisión para la definición de su voto. Quienes impulsaron la investigación, “appistas” en aquellos aciagos días, coalicionistas hoy, esperan duros señalamientos contra Ulises; una especie de responsabilidad moral para hacer de ella su argumento de discurso inmediato. Sin embargo no es ese el sentido del proyecto que el Ministro Mariano Azuela Güitrón, presentó en días pasados a sus homólogos en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Dicho proyecto inaugura la recta final de la solución jurídica definitiva del famoso caso Oaxaca. Seguramente el máximo tribunal pondrá a cada quien es su lugar y cuanto escuchemos en lo sucesivo respecto del tema podrá tener connotaciones solamente políticas y mediáticas, ya nunca jurídicas. Las reacciones de los “appistas” no se hicieron esperar y esa será su cantaleta: “la injusticia del más alto tribunal de la nación que exonera moralmente a un represor”. Ulises Ruiz y Vicente Fox no tienen responsabilidad en las violaciones graves a las garantías individuales infringidas a ciudadanos oaxaqueños, entre los meses de mayo de 2006 y julio de 2007; en estos términos está el proyecto y en ellos estará seguramente la sentencia. Pero independientemente de connotaciones políticas, era un paso que como requisito indispensable necesitábamos los oaxaqueños para fortalecer nuestro proceso de concordia. Los ciudadanos seguíamos esperando el pronunciamiento fundado y motivado de nuestra Suprema Corte como institución garante y vigía de nuestro sistema jurídico, incluidas nuestras garantías individuales. Que si hubo violaciones graves a los derechos públicos subjetivos, las hubo, pero los responsables fueron mandos policiales. A los cuerpos de seguridad se circunscribe la responsabilidad. Es una cuestión de estructuras de mando operativo, no político ni administrativo.
Es, a todas luces lamentable, el uso político que a esa inexplicable facultad investigativa de la corte, llamada a desaparecer se le da. Ello no demuestra más que la urgencia por ganar argumentos en pos de un solo e indivisible objetivo: la obtención de poder por el poder mismo.
En adelante tendremos a Gabino Cué y compañía generando cuanto sea posible para obtener un triunfo electoral basado más en la denostación que en el aporte de soluciones para los oaxaqueños. La reunión pública que el senador lopezobradorista sostuvo el pasado viernes con Flavio Sosa y prominentes miembros de la APPO, es un botón de muestra. Días peores están por venir. No quiere una segunda derrota y seguramente hará lo imposible por no tenerla. Sabe que en su obsesión por la silla gubernamental le va la vida. Consciente está que el PAN no le ve con buenos ojos y no le queda más que recurrir a los de casa, a los incendiarios, barricaderos y destructores de nuestro patrimonio y fuentes de trabajo en 2006.
moisesmolinar@hotmail.com

domingo, 20 de septiembre de 2009

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
¿EMULSIÓN?
En fechas recientes tuve la oportunidad de compartir con el presidente estatal del PAN una mesa de análisis frente a estudiantes universitarios. Ahí, de manera transparente, Carlos Moreno adelantaba lo que esta semana trascendió en diarios locales: que la unión del agua y el aceite era posible en “emulsión”. Más allá del yerro de circunscribir el fenómeno al campo de la física, cuando en realidad todos lo aprendimos en nuestros cursos de química, tuvo que aceptar la evidencia de que el PAN y el PRD sí son como los líquidos que bajo ninguna circunstancia pueden mezclarse, inmiscibles pues. Cuauhtémoc Cárdenas había ya adelantado, con su gran autoridad moral de por medio, el sin sentido de las pretendidas coaliciones electorales de cara a las elecciones locales del próximo año, puso de moda –por llamarle de alguna forma- el debate en torno a las imposibilidades ideológicas. Que el pragmatismo ha marcado con su sello el devenir político de los últimos tiempos, lo sabemos de sobra. Pero nadie “de peso” se atrevía a sostenerlo abiertamente, ni en medios tan socorridos como Televisa y TV Azteca. El descrédito de los políticos y consiguientemente de la política en prácticamente todas las mediciones de preferencias y fobias ciudadanas, se ha reflejado en desinterés más que en repudio y en esa indiferencia reposa el germen del pragmatismo que, a sus anchas, han establecido nuestros políticos en las dirigencias de los partidos a la hora de tomar definiciones olvidando el espíritu que la constitución reserva para la política en su artículo 41 que a la letra dice: “Los partidos políticos tienen como fin promover la participación del pueblo en la vida democrática, contribuir a la representación de la representación nacional y como organizaciones de ciudadanos, hacer posible el acceso de éstos al ejercicio del poder público, de acuerdo con los PROGRAMAS, PRINCIPIOS e IDEAS que postulan …”. Aquella mañana pregunté al dirigente panista la solución que iban a dar a temas como el aborto, las sociedades de convivencia o la diversidad sexual a la hora de sentarse con los partidos de izquierda para preparar la plataforma electoral que la ley exige para registrar candidatos a cargos de elección popular. Su respuesta tomó por sorpresa al auditorio. Dijo que en la plataforma iban a privilegiar sus coincidencias, no sus antípodas. Que se trataba de lograr una transición y que en su búsqueda esos no eran temas. Que el aborto no era tema, pues. Más tardó el público en asimilar la frívola respuesta que la realidad en imponerse incontestablemente. PRI y PAN aprobaron en el congreso del estado la reforma constitucional que garantiza el derecho a la vida “desde la concepción”, que no es propiamente una ley antiaborto, pero si un candado para su despenalización. La iniciativa fue de Perla Woolrich, connotada e histórica militante panista, que por algún acuerdo político ganó el apoyo del PRI y la oposición unánime del PRD. LA misma responsable del área de derechos humanos de partido del sol azteca anunció en conferencia de prensa la intención de echar abajo esa reforma. Una de las cualidades de las leyes es que son susceptibles de modificación, merced al mismo proceso legislativo. No son inmutables. Y merced a ello es que el nuevo artículo 12 constitucional pareciera obedecer a una magistral jugada política tendiente a evidenciar la volubilidad de nuestros actores de oposición. Quienes hoy no pueden ponerse de acuerdo en una reforma legislativa pretenden hacer causa común en 2010 para sacar al PRI del gobierno estatal. Lo cierto es que el aborto sí es tema y será interesantísimo conocer las respuestas de los candidatos a diputados de la futura coalición cuando su electorado les pregunte su postura respecto a la permanencia de esta reforma. ¿se sigue tutelando el derecho a la vida o se legitima la decisión de las mujeres sobre sus cuerpos? Habría que escuchar las respuestas de los candidatos perredistas de los distritos de la costa y las de quienes habrán de competir por el centro de militancia panista? El eclecticismo será una mala decisión y evadir el tema será poco menos que imposible.
moisesmolinar@hotmail.com

domingo, 13 de septiembre de 2009

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA

¿ES EN SERIO EVIEL?

Hoy, 13 de septiembre celebramos el día de la juventud mexicana, misma fecha en que seis “niños” que en sentido estricto eran jóvenes, bañaron de heroicidad un capítulo de nuestra historia en Chapultepec en 1847. Las declaraciones del coordinador de nuestra bancada Oaxaqueña en la cámara federal de diputados nos congratulan. Eviel dijo: “Los jóvenes deben tener una creciente participación en todos los ámbitos del desarrollo nacional, por lo que la bancada Oaxaqueña impulsará la creación de una Ley Federal de Jóvenes.” La legislatura que se fue nos la prometió y falló. Estaremos pendientes de que lo tenga presente. Pero además de lo federal, en Oaxaca estamos a la espera de un instrumento jurídico destinado a los jóvenes. Nuestro peso en las estadísticas del INEGI y nuestra presencia nada despreciable en las del Registro Federal de Electores, lo hacen inobjetable. Va para la reflexión el siguiente ensayo.

INTRODUCCIÓN
Para evitar caer en la anarquía conceptual, abrazando el criterio fijado por nuestro Instituto Mexicano de la Juventud en su “Tercera Encuesta Nacional del Juventud”, podemos definir para objeto de este estudio a la juventud como el grupo poblacional cuya edad oscila entre los 12 y los 29 años.
Bajo esta definición podemos decir, según datos proporcionados por el XII Censo Nacional de Población y vivienda, que el estado de Oaxaca cuenta con una población joven de alrededor de 1 millón 300 mil habitantes. Si tomamos en cuenta que la población total del estado para el año 2000, mismo en que dicho censo fue levantado, era de poco menos de 3 millones y medio de habitantes, estaremos en posibilidades de afirmar que los jóvenes en Oaxaca representan más de la tercera parte de la población, cifra por demás significativa. Es, sin embargo, evidente que los esfuerzos gubernamentales enderezados hacia la atención de la problemática juvenil no guardan la misma proporción en relación con el peso específico de este extenso grupo de edad.

Este trabajo se orienta entonces a la construcción de un modelo de políticas públicas que permitan a un mayor número de jóvenes en Oaxaca integrarse a los diversos órdenes de la vida (económica, social, cultural, política, deportiva, etc.).
DESARROLLO
Una de las virtudes de nuestro sistema federal es la posibilidad de vivir en un estado de derecho. Las leyes y no los caprichos de los gobernantes son el criterio supremo que orienta el avance de nuestras sociedades. Salvo contadas excepciones, el problema mayor que en lo particular Oaxaca y en general México enfrentan, no es el que atañe a la imperfección o inexistencia de las leyes sino a su ineficacia o absoluto incumplimiento. Sin embargo, cuando en Oaxaca hablamos del tema de juventud, estamos hablando de una de esas contadas excepciones en que el problema sí lo reviste la falta de un ordenamiento jurídico claro que oriente las decisiones de los gobernantes, decisiones que finalmente se traducen en lo que la ciencia social llama políticas públicas.Para hablar concretamente de nuestra entidad federativa, podemos sentirnos afortunados de que nuestra constitución local a diferencia de general de la república contiene una mención expresa a la juventud. Así, al interior de su título consagrado a las garantías individuales, en su artículo 12 establece:

“El Estado impulsará la organización de la juventud, su actividad deportiva y su formación cultural.”

Sin embargo esa mención es, a todas luces, insuficiente, más aún cuando no se encuentra complementada debidamente por una ley reglamentaria, que en la técnica jurídica, debe acompañar siempre a una disposición constitucional de relieve. La única disposición legal relacionada no es una ley reglamentaria, sino un decreto que inició el ex gobernador Heladio Ramírez cerca del final de su administración y que es el Decreto que crea el Instituto de la Juventud Oaxaqueña, organismo público encargado de brindar la atención gubernamental a todos los jóvenes en el estado.

No podemos conceder que dicho decreto sea complemento suficiente al texto constitucional, como para normar la elaboración de políticas públicas. Las política públicas focalizan aspectos particulares del quehacer gubernamental, pero las leyes les proporcionan los criterios generales dentro de los cuales se pueden concebir. De este modo es que sigue siendo urgente una ley general de juventud, reglamentaria del párrafo 15 del artículo 12 constitucional local, que comience por aportar definiciones en torno a la juventud y en torno a los universos en los cuales esta se desarrolla. Al seno de la Comisión de administración de Justicia del Congreso del estado, existe ya el expediente (presto para ser analizado) del que dicha ley puede desprenderse. Las propuestas generadas en más de 40 foros que hace ya casi dos años realizamos con la Comisión Especial para la Reforma del Estado por todo el estado aportan al proyecto la legitimidad que las llamadas fuentes reales del derecho dan a las leyes de cualquier sociedad del mundo. Como derivación de esa consulta estamos en condiciones de saber que la problemática reflejada por la última Encuesta Nacional de Juventud es válida para Oaxaca, no cambia sustancialmente. En base a sus resultados necesitamos una ley que conciba un estado donde la juventud esté incorporada en la toma de decisiones que les garantice espacios de participación política y social. Que garantice el desarrollo de todas sus potencialidades. Que institucionalice la necesidad de aperturar más espacios laborales a los jóvenes y que condene la discriminación juvenil en los centros de trabajo. Cada día más jóvenes reclaman oportunidades de estudio, capacitación y empleo. Es insostenible seguir preparando jóvenes en las instituciones educativas que a su egreso no encuentren alternativas de empleos dignos y bien remunerados. Por ello debe consignarse en la ley la obligación gubernamental de ofrecer educación de calidad, vinculada a las potencialidades productivas de nuestra entidad.
Los problemas que enfrenta la juventud están en función de las características propias de los grupos sociales a los cuales pertenecen. En el medio rural, la falta de oportunidades los hace emigrar de sus comunidades de origen y encarar situaciones de incertidumbre que generan frustración y desesperanza. En el medio urbano la juventud está expuesta a altos riesgos: delincuencia que acompaña el deterioro social, violencia informativa, alcoholismo, drogadicción y enfermedades de transmisión sexual, entre las que destaca el SIDA.

Bajo estas grandes orientaciones los actores políticos, sociales y económicos deben establecer compromisos serios y públicos que realmente impulsen el desarrollo integral de los jóvenes, haciendo de la ley letra viva:

• Abrir efectivas oportunidades a jóvenes en las candidaturas a cargos de elección popular.

• evitar la discriminación en los centros de trabajo hacia la juventud por su edad, condición social, física y económica o su preparación académica.

• Propiciar una coordinación institucional y articular programas, proyectos y acciones integrales dirigidas a la juventud, tales como turismo ecológico, la recreación, el deporte, la investigación científica, la cultura y desarrollo regional, entre otros.

• Estrechar lazos permanentes con y entre la juventud indígena, para su participación e incorporación a las actividades productivas, el empleo y el desarrollo social.

• Hacer partícipes a los jóvenes en la toma de decisiones gubernamentales, así como en el desarrollo de sus comunidades.

• Promover la colaboración de la juventud en actividades voluntarias de apoyo a la comunidad.

• Promover programas de participación con instituciones que apoyen y contribuyan al desarrollo empresarial juvenil, la obtención de financiamiento de proyectos productivos a micro y pequeñas empresas juveniles y la difusión de experiencias exitosas por empresarios oaxaqueños jóvenes.

• Reestablecer un sistema de incentivos a las realizaciones de la juventud, incluyendo, particularmente, becas, empleos y distinciones cívicas.

• Proponer la apertura de espacios laborales para la juventud en los ámbitos público y privado e impulsar mecanismos de participación y de consulta a la juventud en el trabajo legislativo del Congreso Local.

• Intensificar campañas masivas de comunicación para prevenir y tratar las adicciones, así como la rehabilitación de quienes las padecen.

• Impulsar a la juventud a formar parte de los programas de participación ciudadana.

• Promover una mayor difusión de los derechos sexuales y reproductivos de la juventud.

• Promover una política de vinculación laboral con pasantes y egresados jóvenes de instituciones de educación superior dentro de la administración pública estatal y municipal, así como en el Congreso del Estado.

CONCLUSIONES

El estado de Oaxaca tiene una población significativamente joven. EN esta tesitura urge -independientemente de la suerte que corra el proceso legislativo de carácter federal para tener una Ley Nacional de Jóvenes- una legislación que reglamente el párrafo 15 del artículo 12 de la constitución particular y que contemple rubros tan necesarios como el empleo, la educación y capacitación técnica, la diversidad sexual, los derechos reproductivos, la participación política y el trabajo juvenil desde la sociedad civil.

Con base en esa ley se espera un redimensionamiento de la importancia que los jóvenes tenemos en el devenir de nuestro estado.

moisesmolinar@hotmail.com

sábado, 5 de septiembre de 2009

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA

EL PARTIDO REVOLUCIONARIO INSTITUCIONAL Y LA MEDIOCRECRACIA
Moisés Molina.

I
Hoy que el PRI se encuentra en la antesala de recuperar la presidencia de la república, es que decidí esbozar algunas ideas en torno a esta polémica institución llamada Partido Revolucionario Institucional.

II
Al inicio de su capítulo 7, Giovanni Sartori en “Partidos y sistemas de partidos”, parte consciente o inconscientemente de una enorme verdad que da sustento a lo que en estas líneas se trata: “… una comunidad política sigue las normas de la competencia cuando en el momento de las elecciones casi todos, sino todos, los escaños se disputan entre dos o más candidatos al puesto”.

De la entera lectura de los textos sartorianos uno puede extraer como principal conclusión que, para el autor de la Teoría de la Democracia, el criterio principal para distinguir y clasificar a los sistemas competitivos y a los no competitivos, es el del partido político, sin embargo en su caracterización inicial ¿por qué habla de disputa entre candidatos y no entre partidos? A quien esto escribe le queda la sensación de que el autor no distingue entre partidos y candidatos, tal vez porque en el tiempo en que “Partidos y sistemas de partidos” era escrito (1980), ello era innecesario.

De 1980 a nuestros días las cosas han cambiado enormemente. Han cambiado tanto que me atrevo a afirmar que, de la misma manera que el Partido Nacional Revolucionario fue muy diferente al de la Revolución Mexicana y este a su vez del Revolucionario Institucional, El PRI en la actualidad dista mucho – aunque conserve nombre y emblema- del que “competía” por el poder en 1980.

Mi tesis central es entonces que el PRI, al margen de naturales transformaciones exógenas y endógenas, no es ya más el “típico” partido Hegemónico Pragmático que Sartori vió en la página 279 de su texto.

III
Hay que considerar de inicio que en un sistema de gobierno federal o federado como el mexicano, su sistema de partidos comparte la misma característica. Los partidos políticos en México pueden ser nacionales o locales , y los nacionales son entonces entidades de interés público con un comité nacional, pero también con representaciones en cada una de las entidades federativas. En el caso del PRI, no obstante (supongo sin conceder) estar estas representaciones llamadas Comités Directivos Estatales concentradas o subordinadas en torno a un centro de decisiones que es su Comité Ejecutivo Nacional, despliegan su trabajo en un subsistema político aparte, que es un sistema político local o estatal, muy diferente en su realidad al suprasistema político nacional. Cada entidad federativa tiene su propia realidad política y la realidad oaxaqueña es – más en estos tiempos- especialmente distinta a la de cualquier otro sistema.

IV
Es curioso que hoy apliquemos para Sartori lo que él mismo dijo: “Hay todo género de errores conceptuales, de interpretación y de predicción que son resultado de nuestra incapacidad para introducir en ningún marco adecuado al PRI mexicano…”. Para el italiano, en 1980, en el hegemónico PRI, las decisiones las tomaba su “comité central, compuesto de siete miembros”, siendo que desde entonces las decisiones eran tomadas por mandato estatutario por los dos órganos colegiados aludidos en el punto I de este ensayo, y de facto por el jefe nato del partido que era el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, nunca por el Comité Ejecutivo Nacional. Aquellos eran los tiempos en que el PRI había pasado a ser de un partido hegemónico ideológico, cuyo punto culminante fue el período presidencial del Gral. Lázaro Cárdenas del Río, a uno hegemónico pragmático, aparejado con el distanciamiento cronológico del movimiento revolucionario de 1910 y con aquello en que parece asistir la razón a Sartori: “El término de partido revolucionario ha seguido el destino de todas las palabras que se ponen de moda y hoy día pertenecen más bien al reino de la retórica que al estudio de la política.”. Para 1980, completamente de acuerdo con nuestro autor, el PRI era un prototípico partido hegemónico pragmático. Tuvo que idear en los lustros previos una reforma constitucional para incorporar a la cámara federal diputados de partido y posteriormente diputados plurinominales, haciendo de nuestro sistema electoral un sistema mixto. El nuestro era un sistema en dos niveles, ocupando el primero el partido hegemónico y el segundo, los restantes partidos satélites a quienes habría que fortalecer desde el partido hegemónico para garantizar una democracia “formal” o aparente.

V
EN 1988 se inaugura, sin embargo, una nueva etapa en nuestro sistema político nacional. En ese año “El PRI” no “estuvo dispuesto a reprimir a los grupos a la izquierda que se convertían en una amenaza” ni siquiera por motivos de seguridad interna. El resultado: la elección más competida en la historia de México y fuertes cuestionamientos a la potencial “poliarquía” mexicana que con la pérdida de la credibilidad de sus instituciones electorales, perdía asimismo toda posibilidad de alcanzar ese galardón político. A partir de entonces el PRI y por consecuencia México no volvieron a ser los mismos y cambiaron radicalmente hasta que en el 2000 la alternancia en el poder se dio. En el 2000 encontramos notas claras de un sistema de partidos competitivo, como seguramente lo tendremos en 2006. El PRI deja de ser entonces el partido hegemónico iconográfico del siglo XX.

Después de la derrota, el PRI replantea su relación con la sociedad y la dinámica de sus relaciones interiores. Convoca de urgencia a una nueva Asamblea Nacional (la XVIII) y reforman sustancialmente sus normas internas, instaurando la figura de los “procesos internos” de selección de dirigentes y candidatos. El resto de la historia ya lo conocemos.

VI
No obstante no haber registro alguno de la historia del PRI en Oaxaca, es de suponerse que desde su aparición desarrolló una historia paralela a la de su comité nacional y la suposición se extiende igualmente a la naturaleza hegemónica de este partido en Oaxaca. El estado presenta, no obstante, dos momentos importantes en que puede dejar de ser considerado como sistema no competitivo: 1998 y 2000.
1998 marca el primer proceso electoral competido en Oaxaca. Tres son los principales partidos contendientes que dividen la intención del voto. El PRI y el PRD se alzan con las cifras más altas y tras una gran expectativa pero sin impugnaciones de trascendencia, José Murat es declarado gobernador electo primero y después constitucional. Oaxaca no volvería a ser el mismo.

Al perder en el 2000 la jefatura natural del presidente de la república, el poder al interior del PRI se repartió entre sus gobernadores. Y la generosidad del sistema federal brindó al PRI la oportunidad (excelentemente aprovechada) de reorganizarse a partir de las gubernaturas que en mayoría detentaba. En aquellos estados sin gobernador priísta el liderazgo de los comités lo ejercían entre la dirigencia nacional y algún diputado federal o senador de la república. 2006 fue inundado por un fenómeno que partió al país en dos: el norte fue azul y el sur amarillo. Pero fue un fenómeno que duró poco y en los años subsecuentes las aguas recuperaron su real nivel y el PRI se reposicionó nacional y regionalmente como la primera fuerza política de la república.

VII
Cierro este ensayo esbozando un breve análisis del sistema de partidos en Oaxaca y con su actual circunstancia. 2004 marca un año crucial en la historia moderna de la entidad. La contienda electoral, la más cerrada e intensa de cuantas hemos vivido en Oaxaca y una de las más complicadas en la historia de México, no fue enteramente protagonizada por partidos, de inicio, no hubieron partidos. Dos coaliciones (formadas por partidos políticos nacionales) y un partido local en desventaja, se presentaron al proceso. De facto la lucha fue entre un candidato y un partido, no entre dos coaliciones. Ni entre dos candidatos, ni entre dos candidatos con sus coaliciones. Para 2010 pretenden repetir la historia los mismos involucrados. Los resultados esta vez serán seguramente diferentes.

Con esto quiero cerrar el círculo aproximándome al inicio de este ensayo. Siendo estrictos, si hablamos como Sartori, de una disputa entre candidatos, podríamos decir que el oaxaqueño es un sistema de partidos competitivo, toda vez que Gabino Cue y Ulises Ruíz protagonizaron una elección “disputada”, hubo competencia y hubo competitividad.

Pero no podría faltar quien argumentara que, competencia y competitividad aparte, en Oaxaca no existe un sistema competitivo en los términos de Sartori, en virtud de que la competencia no fue ni entre partidos, ni entre candidatos. Cué era, de hecho, la figura más prominente de un lado y el PRI era la figura más prominente del otro.

Fuera de la contienda y hablando estrictamente de partidos políticos. Oaxaca puede ser aún considerado un sistema no competitivo, con competencia, pero sin competitividad. Solos no le ganan una elección al PRI ni el PAN, ni el PRD, ni Convergencia, ni mucho menos los tres restantes (PVEM, PT y PUP). El PRI en Oaxaca es, bajo la óptica de Sartori, un partido dominante porque: “siempre que encontramos en una comunidad política, un partido que deja atrás a todos los demás, este partido es dominante en el sentido de que es considerablemente más fuerte que los otros”. Encuentro útiles las siguientes evidencias: i) El PRI es el único partido que tiene estructura y la moviliza; ii) El PRI es el único que demuestra trabajo en épocas no electorales; y iii) El PRI es el único que operacionaliza su centro de capacitación política.

En este escenario no es descabellado suponer que aunque sea de facto, corremos el riesgo de convertir en profecía lo que Sartori observó al otro lado del mundo:

“… la pauta del monopartidismo dominante llega a ser un monopolio natural siempre que una escasez espantosa de aptitudes y de personal calificado, implica que, de hecho, no está en juego una pérdida de potencial pluralista”

Y de ello no tendrá enteramente, ni siquiera significativamente la culpa, el PRI.

moisesmolinar@hotmail.com

domingo, 30 de agosto de 2009

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
ULISES ¿PRESIDENTE NACIONAL DEL PRI?
Al menos dos lecturas se han dado al hecho de que Ulises Ruiz decidiera conformar “su” bloque de diputados federales. Que el rompimiento de URO con Peña Nieto es inminente, la primera; y la segunda, que fue solamente una cordial demostración de músculo político frente al aliado grupo Atlacomulco. Al menos cuarenta futuros huéspedes del palacio legislativo de San Lázaro fueron a su casa en el DF a recibir “línea”. Aunque el mismo gobernador se empeñe en matizar, es innegable que quienes asistieron, lo hicieron para respaldar tácitamente su proyecto político. Un bloque equivalente a la sexta parte de la bancada priísta no es poca cosa y es por ello que Ulises ya es factor de decisión en la política nacional. Su boom mediático se dio con el conflicto de 2006. Desde ahí se convirtió en uno de los favoritos de la prensa nacional, incluidos medios electrónicos. En un afán de perjudicarle le convirtieron en una de las figuras más populares entre los militantes del PRI de todo el país y hoy, en el PRI está su proyecto. En aquella comida Cesar Augusto Santiago, su mentor en los años mozos le devolvió el favor de la diputación. Entre los 40 legisladores asistentes iba también la cuota del chiapaneco que como “vaca sagrada” del PRI aglutina simpatías en torno a sus canas y su innegable experiencia. César Augusto sabía desde un principio que las posibilidades de su unción como coordinador de la bancada estaban de inicio canceladas, pero había que apuntalar al alumno que hoy lo hizo diputado, y ha nacido para tal efecto, una sub bancada que innegablemente contiene a lo más beligerante del priísmo nacional incluidos los mismos que, años atrás, hicieron caer a Elba Esther Gordillo. Les llaman el “Bronx oaxaqueño” y parece no importarles. Los medios nacionales y los legisladores de café, siempre tan propios, se escandalizan con el “estilo personal de legislar” de quienes representan distritos enclavados en estados donde, como en Oaxaca, la política se vive con normalidad pasional. Héctor Pablo Ramírez, Jorge Franco y Sofía Castro son extraordinarios referentes y garantía de que el “bloque Oaxaca” tendrá peso específico. Transigir con la energía de los argumentos es, desde ya, su principal encomienda. La defensa de las asignaciones presupuestales para nuestro estado, para nuestra gente, habrá de ser su prioridad y si en el trayecto abren la brecha para que un oaxaqueño, por primera vez en la historia, ocupe la dirigencia nacional de un partido político, será algo de los que en el futuro nos puedan presumir. Los detractores sistemáticos del gobernador Oaxaqueño, que están en todo su derecho, comentan con más hígado que cabeza la imposibilidad de su arribo al CEN del PRI. Pero la fuerza incontestable de los hechos abre una posibilidad considerable: la defensa exitosa que, junto con Bulmaro Rito como presidente del Congreso del estado, hizo de los poderes públicos durante el conflicto artificial de 2006; los triunfos aplastantes en los dos recientes procesos electorales local y federal; la visita a Oaxaca de Carlos Salinas que, desde luego, no vino solamente a cenar; y la amplia respuesta que tuvo la convocatoria a la conformación de su bloque diputadil. Le falta solo un desafío, el más importante sin duda: mantener para el PRI el gobierno de Oaxaca en 2010. Si lo logra, Ulises caerá parado una vez más. De ahí la importancia de su decisión final. En estricto orden alfabético José Antonio Estefan Garfias, Jorge Franco Vargas, José Antonio Hernández Fraguas, Eviel Pérez Magaña y Adolfo Toledo Infanzón, deben estar ya consientes de que no le pueden fallar a Oaxaca ni a quien les brindó plataforma de despegue. Reiteramos lo dicho en incontables ocasiones: el mayor adversario del PRI puede llegar a ser el propio PRI, mayor incluso que la pretendida coalición. Pero si alguna cuestión extraordinaria no sucede, tendremos desde 2011 a Ulises Ruiz, a quien le sobran credenciales de ingeniero electoral, dibujando la campaña de quien hoy ya es reconocido por muchos como el próximo presidente de México: Enrique Peña Nieto. Y no es un deseo …
moisesmolinar@hotmail.com

domingo, 23 de agosto de 2009

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
MEDIOCRIDAD PARTIDISTA.
DE unos años a la fecha, la puerta de entrada de los jóvenes a los partidos políticos ha sido, en el mejor de los casos, el activismo; y su período casi exclusivo, el de las campañas electorales. Jóvenes repartiendo propaganda a los automovilistas, animando espacios públicos con equipos de sonido, dando vida a calendas y marchas en apoyo de los candidatos, gritando cada vez más novedosas y originales porras, pintando bardas con publicidad proselitista, conformando brigadas de promoción del voto en las colonias y los barrios y colocando pendones que promocionan al partido y al candidato. Es un trabajo intenso aunque sub valorado que los militantes jóvenes de los partidos hacen con el mayor de los gustos. Los hace sentirse parte de algo grande, parte de “la política”. Aún a pesar de lo que los estudios de opinión nos dicen, hoy en día muchos jóvenes quieren adentrarse en el mundo de la política e infieren que los canales idóneos para hacerlo son los partidos políticos. Por ello buscan al amigo que “ya está en la política”, que “tiene familiares o amigos en la política” o eventualmente ocupa un cargo dentro de algún partido. Se le pide ayuda para entrar. Los procesos electorales son de “temporada alta” para el reclutamiento ya sea voluntario o inducido, para recibir en los comités partidistas a decenas de jóvenes que llegan por propia voluntad o por invitación. Los que llegan por voluntad propia, son jóvenes que quieren hacer política, que ansían recibir las bondades de la acción política. No buscan un beneficio económico, buscan “ser políticos”, que sus amigos y familias sepan que “ya están en la política”, que la ciudadanía les adjudique la medalla de “jóvenes políticos”. Y los que llegan por invitación buscan corresponder una amistad que quien los invitó les ha brindado. Algunos llegan para quedarse, otros tantos toman la campaña como una experiencia (buena o mala) que, entregada la constancia de mayoría, termina para el retorno a la “vida normal” que comúnmente es de estudiantes. Así se involucran en las tareas de campaña con singular entusiasmo, buscan hacer de la mejor manera cuanto se les encomienda, asumen con pasión su primer “trabajo” formal y en no pocas ocasiones invierten más que tiempo y esfuerzo. El triunfo del candidato será también su triunfo personal y motivo más que suficiente para sentirse orgullosos de que “estuvieron” del lado ganador. Quienes se quedan, buscan ingresar a la estructura del partido, aspiran legítimamente a un cargo. En el caso del PRI, dentro del Frente Juvenil Revolucionario. La mayoría ignora que estatutariamente existen otros espacios dentro de los cuáles hacer trabajo juvenil: la Juventud Popular, dentro de la CNOP; la Vanguardia Juvenil Agrarista dentro de la CNC; las jóvenes del Organismo de Mujeres Priístas; los jóvenes del Movimiento Territorial con posibilidades de despliegue en todo el estado acompañando al Frente Juvenil Revolucionario. Se ha olvidado, sin embargo, la obligación que los estatutos imponen a los órganos del PRI para capacitar a los jóvenes. Para sembrar en ellos, a través de la formación política teórica, la semilla de un futuro cierto para el partido. Hemos pasado por alto el hecho de que la política no es solamente una actividad, es también una ciencia que hay que estudiar. Las comunidades políticas modernas necesitan políticos honestos, probos, comprometidos, con arraigo, con carisma, pero que también sepan qué van a hacer en los cargos públicos que habrán de ocupar. El sino de la política moderna es la preparación y los partidos políticos deben garantizar el derecho que los militantes tienen a formarse ideológicamente. El PRI contiene en su estructura, al lado de sus sectores, organizaciones y el movimiento, dos organismos especializados: el Instituto de Capacitación y Desarrollo Político (ICADEP) y la Fundación Colosio, ambos que revisten la forma jurídica de asociaciones civiles y que tienen a cargo la capacitación política el primero, y la formación ideológica el segundo. Son órganos que deben intensificar su papel y revertir la mala costumbre de los partidos de trabajar solamente en épocas electorales. La formación de nuevos cuadros debe también ser una prioridad y la garantía de que las futuras generaciones de políticos encuentren la fórmula de equilibrio entre la teoría y la práctica para encontrar alternativas de gobierno que no se centren en la búsqueda del poder por el poder mismo. Nuestra generación está atestiguando un pragmatismo feroz que se traduce en contrasentidos y se disfraza de “necesidad de alternancia”. Contemplar en una coalición electoral al PAN con el PRD, no indica otra cosa. El agua y el aceite mezclados; la izquierda haciendo causa común con la derecha. Habrá que preguntarles cómo harían para compatibilizar lo que sus respectivos documentos básicos defienden respecto de temas como el aborto o la pena de muerte. Claro está que esa no es prioridad, la ideología no es prioridad, la lucha política en obediencia a sus declaraciones de principios y programas de acción tampoco lo es. Luego entonces ¿para qué capacitar? ¿para qué abrir una escuela de formación política? Eso no les sirve, antes bien les estorbaría para sus fines inmediatos. Es por ello que con la Fundación Colosio y el Frente Juvenil Revolucionario iniciaremos el próximo 5 de septiembre un diplomado gratuito abierto al público en general, que abordará temas mínimos que todo joven interesado en política debe conocer. Filosofía política, sociología política, relaciones Estado-iglesia, política económica y el entorno global, democratización del poder entre los géneros, mercadotecnia política, Derecho Constitucional y Derecho Electoral, La importancia de la oratoria en la política, historia del PRI y el papel de los jóvenes en el 2010 son los temas que ponentes con grado de maestría y doctorado habrán de abordar. Con esto queremos que la puerta de entrada de los jóvenes al PRI sea la puerta grande de la capacitación política.
moisesmolinar@hotmail.com

sábado, 15 de agosto de 2009

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
PRD, PAN Y PRI
Las aguas al interior de las principales fuerzas políticas nacionales parecen volver a su nivel después de la sacudida y los saldos de la elección pasada. A excepción del PRI que pasó este trámite por anticipado en el 2006, PAN y PRD comienzan a paladear las mieles, de –al menos- la estabilidad institucional. El del PRD es estado de una calma tensa donde la satisfacción cedió su lugar a la conformidad (en la cuarta acepción que el Diccionario de la Real Academia de nuestra lengua da al vocablo: de simetría y debida proporción entre las partes que componen un todo). La designación de su coordinador parlamentario fue una muestra más de la capacidad corrosiva de López Obrador y una nueva derrota de Jesús Ortega que, de seguir así las cosas, terminará convertido en líder ornamental. La de Alejandro Encinas no fue otra cosa, que la designación de un coordinador a capricho, a modo de alguien que, de acuerdo al sentido común y -por si poco fuera- estatutario, debió haber sido expulsado del PRD. Mire –apreciable lector- que imponer AMLO su voluntad sobre el presidente y la corriente mayoritaria del sol azteca, sin siquiera atisbar una disculpa pública al partido por el daño causado en la elección pasada, no evidencia más que la fragilidad en la dirigencia de uno de los partidos más importantes de México. Andrés Manuel se sigue saliendo con la suya, al menos en su partido –corrijo- en sus tres partidos. Ahora por voz de Encinas, AMLO tendrá otro poco del oxígeno que le falta: el de la operación política y cobertura mediática de sus ocurrencias, ahora desde San Lázaro. Encinas seguirá siendo, en buena medida, su personero. Toda esta gran derrota a cambio de la pírrica victoria que la manutención de su dirigencia le representa a Ortega. Ello sin contar que también tendrá que dejar pasar a Clara Brugada. El barco panista también parece retomar su senda ¿hacia dónde? No sabemos pero una vez mantenido a flote avanza de nuevo. Pasado el trago amargo de la renuncia de Germán Martínez y casi inmediata unción de su nuevo dirigente, hoy tienen también a su coordinadora parlamentaria. El nuevo presidente del PAN, no menos gris que el anterior (aunque me refieren que sí un poco más sensato) camina, para no variar con una legitimidad impuesta: la del Presidente de la República. Su elección inducida fue de pesadilla mediática, aunque en la buena democracia mexicana muchas decisiones siguen estando por encima de los medios. Los foxistas le dijeron (no a él, sino a la gente) que el proceso no revestía formas democráticas y quedó evidenciado. 90 por ciento de los consejeros azules votó a favor de Felipe Calderón en la persona de César Nava. El rejuego político del PAN -que cada vez comienza a parecerse más al del PRI- ha hecho que el propio Fox reciba hoy al “menos idóneo” en el ya famoso rancho San Cristobal. Josefina Vásquez Mota se cuece aparte y su designación tuvo un curso distinto al de su homólogo amarillo. A ella nadie le reprocha nada, o casi nada. Si algo fijo tiene en la mente ahora es la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados que celosamente atesora el PRD. Su papel, nada relevante en la SEP, la volverían un reto formidable. Además no tendrá a Elba Esther como diputada. Y el hoy poderoso PRI con sus 237 diputados a los que, sin problema, se sumarían los 22 del verde, parece preocupado más por otros temas. Beatriz Paredes anunció, antes de partir a Brasil para “alcanzar” a su amigo Calderón, que el próximo día 24 anunciará si se queda como presidenta del partido o se va a coordinar la bancada. Se antoja más probable lo segundo. Como el gran ganador, el PRI tiene hoy otras prioridades. Las 10 gubernaturas que estarán en juego el próximo año (incluida la nuestra), el despeje, en su caso, de la incógnita de su dirigente sustituto, el tejido de las redes sobre las que habrá de jugarse la disputa por la candidatura presidencial; la nueva dirigencia priísta para 2011, donde Oaxaca está más que apuntada con Ulises Ruiz. En fin, el PRI obedece hoy a otros tiempos. Sin la presión de corrientes internas, sin el estigma de la derrota, sin ambiciones desbocadas, sin plaga de inmediatismos. Los priístas de las cúpulas andan de vacaciones, mientras los de cepa se quedaron a mantener vivo el axioma: el PRI es el único partido que trabaja en tiempos no electorales.