domingo, 13 de marzo de 2011

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
UGARTECHEA Y LAS AGENCIAS MUNICIPALES
Hoy domingo, se estará realizando un ejercicio más de nuestra democracia representativa. El municipio de Oaxaca de Juárez, la capital del estado, estará eligiendo a sus agentes municipales.
Será una jornada cívica no menor, en que decenas de miles de habitantes elegirán a su representante. Jurídicamente, los agentes municipales son autoridades auxiliares, pero en la práctica social y política representan mucho más que eso.
Siempre que se habla de democracia representativa se concede, en sus procesos, un sitio de preferencia a la figura del presidente municipal; se dice que es la autoridad más cercana a los habitantes y nuestros políticos se llenan la boca con el bagaje que el artículo 115 constitucional aporta, soslayándose el papel de los agentes municipales hasta el punto de hacerlos inexistentes públicamente.
La inmensa mayoría de los municipios de Oaxaca, por no decir la totalidad tienen agencias; núcleos de población que por su magnitud territorial y per cápita, ameritan ser dirigidos política y administrativamente por una autoridad electa por los propios pobladores, ya sea de acuerdo a normas de derecho positivo, ya sea por reglas de derecho consuetudinario: usos y costumbres, pues.
En la actual coyuntura, el agente municipal está llamado a ser más que una mera autoridad auxiliar, para convertirse en un auténtico administrador y operador político que tenga siempre, como centro de sus decisiones el mayor beneficio posible para el mayor número de miembros de su demarcación.
Existen, sin embargo, serias inconsistencias que los legisladores debían analizar para encontrar soluciones que hagan más “democráticos” estos procesos. El de mayor relevancia, es el referido a la organización misma de la elección del agente que, a la fecha, sigue estando a cargo del ayuntamiento, cuyo cabildo, en el caso de Oaxaca de Juárez, llegó al poder bajo las siglas de partidos o coaliciones con las correspondientes filias y fobias a la vista de todos.
¿Cómo es posible que un órgano constitucional partidizado diseñe y conduzca procesos de elección que prohíben la participación de partidos políticos? Es una contradicción “in re”. Son, el secretario municipal y el regidor de agencias y colonias, los encargados de “operar” la elección a través de una comisión que, hasta donde se sabe, integran también representantes de las fracciones partidistas en el cabildo.
Los ciudadanos de las agencias que compiten en planillas para alcanzar el triunfo no se pueden abstraer de sus preferencias y antipatías personales a la hora de hacer campaña. Por ello es un secreto a voces que los partidos políticos son omnipresentes en estas “fiestas cívicas”. Nadie medianamente informado es ajeno a la práctica de los presidentes municipales de “poner” a sus candidatos y por ello, previo a la campaña de nueve días, “sueltan” a sus operadores para hacer trabajo de campo y de ingeniería electoral buscando sacar ventaja. No hay como un agente municipal dócil y fiel a las voluntades del señor presidente. En esta labor de operación político electoral. Sin embargo, se exhibe sensiblemente falta de oficio y de pericia; el desaseo habrá de tener un costo.
Priístas (que no el PRI) institucionalizaron esta práctica y hoy los coaligados la hacen suya. Solo han cambiado los rostros; las prácticas siguen intactas en abono al gatopardismo: cambiar para seguir igual.
Pero en la actual elección de agentes de la capital hay un detalle. Los priístas están en la indefensión total ante la inoperancia de un comité directivo estatal, aún en funciones, que se ha mostrado insensible al reclamo que se vuelve súplica de quienes en elecciones constitucionales a presidente municipal, diputados, gobernador, senadores y presidente de la república, han gastado tiempo, dinero y esfuerzo para entregar las mejores cuentas posibles al tricolor, y hoy buscan legítimamente ganar el terruño que habitan; en el que duermen y se despiertan: la agencia municipal. Tal parece, “se tendrán que rascar con sus propias uñas”.
Para muestra dos botones:
En Candiani, hasta el día jueves cundía la zozobra entre un significativo número de habitantes ante la decisión unilateral y arbitraria de Luis Ugartechea, a través de su regidor de agencias y colonias, de instalar tres casillas fuera de los límites territoriales de dicha agencia; y en San Juan Chapultepec la sospecha de una alianza en pequeña escala y de último momento entre los candidato simpatizantes con los partidos de la coalición que llevó a Ugartechea Begué al palacio municipal y, por si fuera poco, una estratagema intimidatoria que busca a través de beligerantes grupos pagados, inhibir la participación libre de la ciudadanía en la jornada de hoy.
Sin lugar a dudas las agencias restantes tendrán el mismo sello que desafortunadamente marca la pauta de conducción política de nuestro ayuntamiento.
Ello alimenta la gran paradoja en la que viviremos por quién sabe cuánto tiempo los oaxaqueños: LOS ALIANCISTAS NO HAN APRENDIDO A SER GOBIERNO Y EL PRI NO HA APRENDIDO A SER OPOSICIÓN.
moisesmolinar@hotmail.com

lunes, 7 de marzo de 2011

LA X EN LA FRENTE

Moisés MOLINA

MOREIRA Y OAXACA

Humberto Moreira es ya presidente en funciones del PRI. Afrontará la conducción del proceso de mayor envergadura en nuestro sistema electoral: el de Presidente de la República.

Comienza bien. Las señales que su postulación única como candidato a presidir el CEN mandaron, fueron más que de antidemocracia, de unidad. No existe memoria reciente de un PRI unido, en la realidad o en la apariencia. Ese ha sido el Waterloo del partido. Mucho se ha dicho en este espacio que el peor enemigo del PRI ha sido el propio PRI, pero hoy vista la peculiar coyuntura podemos decir, que el PRI puede mostrar exitosamente una imagen monolítica.

Moreira eligió el 4 de marzo para su toma de protesta. El aniversario número 82 del Partido Histórico de México manda un mensaje de guerra. No se reunió solamente el Consejo Político Nacional, como lo marcan los estatutos. Querétaro recibió a miles de priístas de todos los estados del país para hacer una clara demostración de fuerza. En Querétaro se cristalizó la revolución con la incubación del documento que rige la vida colectiva del mexicano; por ello también el escenario está preñado de significaciones.

Para nadie es secreto que Peña Nieto escogió a Moreira quien, debiera ser el “hombre fuerte” que el priísmo necesita; al gobernador del Estado de México hay que cuidarlo y mantenerlo públicamente al margen de las decisiones torales que se tomen, aunque en privado es, indiscutiblemente, el primer priísta de México. Moreira será su brazo ejecutor y tiene, como es tradición de los hombres del norte, temple para hacerlo. Fácil de palabra y ágil de pensamiento, desarrolla un liderazgo natural. Visto su perfil, Moreira parece ser el dirigente que el PRI en estos momentos necesita.

El PRI hoy es oposición y demanda un liderazgo responsable pero combativo, no una figura decorativa que delegue excesivamente funciones en subalternos con mucha más capacidad que el propio líder. Ese liderazgo responsable y combativo parece, hasta el momento ser el sello del coahuilense. Su cercanía con Elba Ester es también reveladora. Innegablemente y a pesar de todo “la maestra” mantiene dimensiones de poder sub valoradas. El ajedrez se está jugando y Humberto es una pieza clave de las que quedan en el tablero.

Como presidente electo provocó más de una polémica, despertó más de un agravio, propició que el presidente de la república se “subiera al ring” a través de sus secretarios. Todo ello lo observan los ciudadanos cautivos de la mediocracia: somos homo videns. ¿Cuáles serán sus primeras acciones como presidente nacional del PRI? No lo sabemos, pero indudablemente en sus pendientes debe figurar el tratamiento de los comités directivos de los estados, comenzando por aquellos donde el PRI es oposición y prioritaria y urgentemente aquellos que se perdieron recientemente; caso concreto Oaxaca, Puebla y Sonora, entidades que comparten la característica de ser bastiones históricos del priísmo.

Moreira habrá de pronunciarse ineludiblemente sobre Oaxaca donde la inconformidad crece. Interlocutores de la más diversa índole tratan con Moreira y la posibilidad de una nueva elección de la dirigencia estatal comienza a cobrar tintes de certeza. El consenso es la piedra angular de toda agrupación política con posibilidades de triunfos y en Oaxaca evidentemente no hay unidad en torno a la actual dirigencia. Se requiere que el PRI en Oaxaca vaya unido y Moreira ha de buscar y encontrar una salida que deje conformes a los más posibles.

No se trata de ir contra personas, de satanizar nombres o apellidos; se trata de respetar los disensos y cobrar conciencia de que el PRI no tiene título de propiedad. El PRI no es un “bien”, jurídicamente hablando, por ello no se puede comprar, vender ni usufructuar. Quienes intolerantes, se vean como dueños del PRI estarán faltando no solamente a los valores democráticos, sino a su misma condición de priístas y lo más grave: le estarán fallando a miles de priístas en el estado que han dejado de creer, que han perdido la “mística revolucionaria” y que participan en procesos o mítines sólo a cambio de beneficios. Seguro estoy de que esos mismos miles de priístas quieren volver a creer y tienen derecho a vivir una nueva etapa del PRI.

Dice la sabiduría popular que no hay mal que por bien no venga y de la derrota se deben aprender lecciones para futuras victorias. Más allá de nombres y apellidos, Oaxaca merece un nuevo PRI donde todos tengan cabida.

moisesmolinar@hotmail.com

sábado, 5 de febrero de 2011

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
PRI: EL CREPÚSCULO DE LOS ÍDOLOS
Las múltiples voces que últimamente se han levantado dentro del PRI, se han posicionado en la opinión púbica, como indicios suficientes de división del partido. Interpretación comprensible pero alejada de la realidad. La enorme pluralidad de actores dentro del mismo ha hecho que, ante la falta de un liderazgo cohesionador como el que ejercían los gobernadores, se haya emprendido desde diferentes atalayas la tarea de diseñar un nuevo partido que, en la nueva realidad política de Oaxaca, sea competitivo en futuros procesos electorales.
A la nueva generación de priístas le tocará vivir procesos electorales sin que el gobernante priísta en turno ejerza el monopolio de su conducción. Cuanto estamos viendo es un natural y legítimo reacomodo. Los desencuentros son entre los actores políticos; el PRI por el momento sigue unido en su diversidad.
Y es que el PRI –amable lector- no tiene título de propiedad y concierne a todos quienes en él militan el rumbo que habrá de tomar con una sola y compuesta premisa: recuperar el poder en obediencia a sus documentos básicos: Declaración de Principios, Programa de Acción y Estatutos. No hay más.
Hay, por una parte, priístas partidarios de la permanencia de la directiva en funciones, como también quienes opinan que el cambio en el rumbo debe comenzar por quienes integran el Comité Directivo Estatal. Todos esgrimen argumentos y en aras de la libertad de expresión y de conciencia, son igualmente legítimos. Debe prevalecer, a mi modo de ver las cosas, un gran acuerdo político que habrá –sin problemas- de legitimarse jurídicamente. El fin superior es ganar los comicios por venir aportando el mayor número de votos al candidato presidencial que seguramente será Enrique Peña Nieto.
El voto no es ya corporativo; mucho menos manipulable. Oaxaca primero y después Guerrero lo confirman. Los “operadores electorales” comienzan a ser prescindibles y el ciudadano, priísta o no, decide en la breve intimidad de unos segundos la victoria la derrota. El voto es hoy más que nunca directo y secreto.
¿Cómo ganar elecciones en esta nueva coyuntura? Apelando a aquello que se ha olvidado desde hace mucho tiempo: devolviéndole al PRI su rostro humano y a sus militantes el orgullo de ser priístas. Los priístas se alejaron del partido y pasaron poco a poco a ser una estadística. Es necesario hacerlos realmente sentir de nuevo parte de los triunfos y las derrotas. Sentirse parte de algo grande.
En tanto no se revise el expediente del proceso que llevó a Eviel a la dirigencia, vía Consejo Político Estatal, él será el Presidente del Partido. Considero que el problema del dirigente formal es de legitimidad; no de “iure”, pero sí de “facto”. Lo más grave es que, al parecer, se conforma con la legitimidad ante los órganos partidarios y electorales y relega a un segundo término la búsqueda de legitimación entre las bases, ante la militancia, pues.
La legitimidad militante, si se me permite la expresión, no se gana con declaraciones, mucho menos con amenazas de expulsión de quienes disienten. Los órganos formales del partido, incluida la delegación del Comité Ejecutivo Nacional, encomendada al senador Carlos Jiménez Macías, tienen una misión eminentemente conciliadora e incluyente. El delegado del CEN no manda en Oaxaca y sus últimas declaraciones de poco ayudan. Hoy el predicamento lo tienen Beatriz Paredes y Humberto Moreira. En nombre de ambos, el senador potosino calificó a consejeros políticos estatales y nacionales como “voces aisladas” y sentenció casi incontestablemente la permanencia del ex candidato en la presidencia del PRI, hasta 2012.
El PRI está viviendo como nunca su democracia interna y tiene que seguirla viviendo sin mordazas, sin tibiezas, sin el miedo a la llamada intimidante o al condicionamiento de falsas amistades; con la convicción de que el PRI necesita a todos por igual, buscando espacios públicos de expresión. Ahora todos tienen nombre y rostro, pero de los mismos militantes comprometidos depende dejar de ser un número, una estadística en aras de llegar a un gran acuerdo pronto. Un acuerdo donde todos ganen, incluida nuestra querida Oaxaca. Si le va bien al PRI, como a cualquier otro partido, le va bien a nuestro estado. La oposición oxigena el sistema político y a Oaxaca le hace falta ese oxígeno priísta.
moisesmolinar@hotmail.com

viernes, 28 de enero de 2011

LA X EN LA FRENTE

Moisés MOLINA

GENERACIÓN 76-93

Primero fue Túnez, siguieron Egipto y Yemen. El motivo de las rebeliones: inconformidades políticas que sacudieron a la región, extendiendo sus repercusiones al plano geo económico. No anda errado quien cree en el comportamiento cíclico de la historia, ni aquellos que consideran como Benedetto Croce a la Historia como “hazaña de la libertad”. Los derechos fundamentales fueron naturalmente el origen y entre ellos los que condensa un valor tratado desde siempre por sabios y filósofos: la libertad. Eduardo J. Couture aconseja tener fe en el derecho como el mejor instrumento para la convivencia humana, en la justicia como destino normal del derecho, en la paz como “sustitutivo” bondadoso de la justicia, pero hace especial hincapié en la libertad “sin la cual no hay derecho, ni justicia, ni paz".

El bono demográfico ha pesado también en esta región del mundo y los jóvenes dotan de fuerza a este tipo de movimientos. La frase de Salvador allende -recién conmemorada la destrucción y toma del Palacio de la Moneda en Chile- cobra especial vigencia: “Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción”.

Hoy como hace poco más de 50 años la historia se repite y jóvenes se lanzan a las calles enarbolando estandartes de libertad. México y Francia fueron en aquellos tiempos los casos más representativos; hoy aquellas tres naciones “liberan” un grito contra las dictaduras en países donde los más, siempre tienen lo menos. Generaciones ilustradas, clasemedieras y combativas exponen el físico, pero atesoran sus elementales prerrogativas para construir la realidad que desean.

México no escapa a ello y los gobiernos en todos sus órdenes, deben poner sus barbas a remojar. Con realidades muy diferentes, nos une el “bono”. Con poblaciones que rondan la mitad de jóvenes, son sociedades cautivas de las aspiraciones de este grupo de edad. El presente impuesto no les satisface y la razón crítica se instala como filosofía del presente deseado.

Sobran ya, jóvenes encasillados en la gestión de sus propios problemas. Por ello “juventud” no es ya un valor, sino un estigma. El joven en nuestro medio está condenado a asumirse como tal, para no mezclarse en asuntos de la gente adulta. La juventud de nuestro tiempo parece una reencarnación de la juventud de hace 50 años: más crítica, informada e interesada cada vez más con los asuntos comunes, públicos. Más inmersos –aunque les lastime el término- en política. Es como “alguien” cantó: “LA NOSTALGIA DEL FIN DE SIGLO” que se ha extendido diez años más.

No es por eso fortuito que en los cuestionarios que se hacen circular para
medir las preferencias electorales en México rumbo a 2012, se pregunte de inicio ¿Cuál es el principal problema de México?, ni casualidad que una de las primeras opciones como respuesta sea: LA FALTA DE OPORTUNIDADES PARA LOS JÓVENES.
La edad tiene que dejar de ser un estigma porque, a fin de cuentas, existen muchos jóvenes con muchos mayores méritos y más capacidad para desempeñar responsabilidades públicas, que los adultos que en la actualidad las detentan.

moisesmolinar@hotmal.com

sábado, 22 de enero de 2011

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
“PRIÍSTAS TWITTEROS”
Nos acercamos al aniversario número 82 del PRI y su situación en Oaxaca refleja más incertidumbre que certezas. Dejó de ser gobierno y hoy por hoy se rehúsa a ser oposición responsable. Rehén de voluntades caprichosas, carece de rumbo y se encuentra abstraído en sí mismo, olvidando su importantísima función social.

Mientras los priístas se encallejonan en un diálogo de sordos entre quienes se quieren quedar y quienes desean que se vayan, las cosas en el Oaxaca real no andan para nada bien. El nuevo gobierno también carece de brújula y se percibe como buzo en tierra. Homicidios de autoridades municipales, asaltos, secuestros, funcionarios del gabinete sin título profesional, retenciones de servidores públicos, tomas de palacios municipales y una difícil situación económica reflejada en el bolsillo del ciudadano común, son la constante en los espacios noticiosos.

Un régimen democrático se explica en función de la diversidad, de la otredad (elocuentemente tratada por Antonio Machado). El oxígeno de las democracias es la oposición, la confrontación de ideas, el contraste de argumentos. Criticar constructivamente tiene que ser el rumbo del PRI y esta crítica requiere de la formulación de un amplio pronunciamiento como alternativa al Plan Estatal de Desarrollo concebido por el gobierno en turno.

Lejos de eso el PRI se encuentra ensimismado, ausente y comienza a verse su escudo con más frecuencia en los medios, como un gigante polvorón tricolor. La división es su carta de presentación y cada semana se levantan voces que lo agrietan más. Para una disputa son necesarias dos pretensiones; y pareciera que las que en este momento se oponen no están dispuestas a ceder.

Estamos ante un frente en crecimiento, constituido por varias corrientes que se opone a la estructura en funciones que encabeza Eviel Pérez Magaña y que aglutina al Comité Directivo, sectores, organizaciones, movimiento y organismos especializados; estructura que se reproduce -en teoría- en todos los municipios del estado, pero que en la práctica ha mostrado insubsistencias históricas.

Se habla en la actualidad del PRI como “otrora poderoso”, pero reconocer debemos que sigue siendo la institución partidaria más importante de Oaxaca. Sin las coaliciones, alianzas y frentes como instituciones de derecho electoral, el PRI seguiría sin problemas al frente de los gobiernos que ha perdido y lo mejor que le puede pasar al PRI es el reencuentro de la unidad. Los priístas no dejan de ser ciudadanos y como tales están cada vez más informados. Desde hace mucho tiempo los priístas han tenido un criterio propio para juzgar lo que ha pasado y sigue pasando dentro del partido, para ponderar la relación entre dirigentes y militantes, para evaluar las componendas entre priístas de primera, para dimensionar el manoseo que de los estatutos se ha hecho, pero la gran diferencia es que al parecer no se lo piensan guardar más. El PRI está en rebelión por una simple y sencilla razón: con la partida de Ulises gobernador, se extendió la visión patrimonialista del partido. El PRI ya no es del gobernador en turno y la dirigencia. El PRI es de todos y todos merecen su parte alícuota. Esa –estimo- es en esencia la democracia partidista. No basta con cambiar nombres y rostros para seguir igual. Un cambio de prácticas, el retorno al respeto de los estatutos y la reconsideración de la declaración de principios devolverán al PRI su rostro humano, de carne y hueso.

Al PRI le urge el oxígeno de su membresía (para usar la terminología de Duverger) y para aprovecharlo necesita prescindir de su mordaza. La diatriba, la infamia y la ofensa balcón a balcón desde las redes sociales en internet demuestran solo el nivel de quienes a ello recurren. El twitter, incluido el que se genera desde la comodidad de la curul o el escaño, salvo honrosas excepciones y la maquiavélica utilización del facebook presentan a un PRI que dejó de tener al adversario fuera. Una implosión es lo que espera la clase política anti PRI en vísperas de la elección presidencial de 2012 que puede devolverle al “partido histórico de México” la esperanza de ser nuevamente alternativa de gobierno en Oaxaca.
moisesmolinar@hotmail.com

sábado, 15 de enero de 2011

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
¿QUÉ HARÁN PEÑA NIETO Y MOREIRA?
2011 será para Oaxaca, año de relativa calma electoral. Sin elecciones en nuestro calendario transitaremos por meses de planeación con miras a 2012, a lo largo de los cuales se habrán de despejar incógnitas que hoy quitan el sueño a muchos políticos y llenan las conversaciones entre “caféfilos”.
LA MADRE DE TODAS LAS BATALLAS
Para quienes opinan que Enrique Peña nieto es el virtual triunfador en la jornada electoral de 2012, la elección en el Estado de México es una contienda presidencial anticipada, no por sus protagonistas, entiéndanse candidatos, sino por las lecturas que habrá de arrojar. Su resultado en definitiva, incidirá en la suerte final del joven político. ¿Quién será el candidato? ¿Consolidarán los partidos de oposición una gran a lianza como en Oaxaca? Son preguntas que se irán clarificando en los próximos días. El candidato tendrá, con gran probabilidad, un perfil similar al del actual gobernador cuando fue candidato: joven, con mucha prestancia al manejo de imagen, perteneciente al poderoso “grupo Atlacomulco” y con escasa trayectoria política; un auténtico “golden boy” con las peculiaridades que Jenaro Villamil destaca en su libro.
Los candidatos de la izquierda y la derecha ya los conocemos. Están suficientemente anunciados. Alejandro Encinas y Luis Felipe Bravo Mena compitieron hace 18 años y perdieron en la misma demarcación; Emilio Chuayfet Chemor los derrotó. Eran otros tiempos, los de un PRI omnipotente. Aún a pesar de ello, sin una alianza de derecha-izquierda, el PRI en el EDOMEX es invencible. Encinas no quiere alianza con la derecha y en sus pugnas interminables, los perredistas pragmáticos liderados por Jesús Ortega sostienen que están dispuestos a ir en Alianza con el PAN. Que galimatías, la dirigencia nacional quiere, pero el candidato único de las izquierdas, no.
LAS INCÓGNITAS OAXAQUEÑAS
¿Qué pasará con el PRI oaxaqueño? ¿Será Eviel ratificado como presidente del Comité Directivo Estatal? ¿Vendrá un enviado del Comité Ejecutivo Nacional a organizar una elección abierta para tener una nueva dirigencia priísta? ¿Quiénes podrían inscribirse en esa hipotética contienda con competitividad? ¿Cuántos serían?
Lo cierto es que hay agravios de diversa índole. Una buena cantidad de priístas se sienten ofendidos en distinto grado y el termómetro lo representan algunas voces que se han alzado pidiendo un cambio en la estructura partidista y que han logrado la adhesión de esos multicitados en este espacio “militantes de segunda” en todo el estado. Las razones son sencillas: ya no hay primer priísta que les pueda quitar un empleo y no quieren más de lo mismo. Son mujeres y hombres jóvenes y adultos que siguen esperando que el partido de “sus amores” encarne su propio lema: “Democracia y Justicia Social”.
Por primera vez en muchos años estas palabras podrían volver a significarles algo”. La última palabra por el momento la tiene Peña Nieto y la pronunciará a través de Beatriz Paredes o Humberto Moreira. Estamos en la antesala de lo que podría ser la primera contienda abierta para la presidencia del PRI estatal en nuestra historia. A Eviel, en definitiva, habría que darle también oportunidad de competir”. Quien dirija al PRI en el Oaxaca de la transición debe garantizar unidad, conciliación, liderazgo y capacidad de interlocución tanto a nivel local como nacional.
PARTIDOS DE LA COALICIÓN
Las primeras fracturas se están evidenciando en la endeble coalición que llevó al triunfo a Gabino Cué. Son resultante natural de amasijos que, haciendo gala de pragmatismo, hacen representantes de partidos que ideológicamente no tienen nada en común y devienen en dogmáticos del poder. La clase política ganadora en Oaxaca, seguramente trabajará para la izquierda y el voto de los partidos anti PRI volverá a pulverizarse. En Oaxaca el tricolor tuvo, por el empuje y compromiso de militantes y simpatizantes, alrededor de 600 mil votos, cifra histórica que Peña Nieto estará interesado en (al menos) conservar. Habrá que revisar los votos de los restantes partidos en lo individual porque a nivel nacional, en definitiva, no habrá posibilidad alguna de coalición entre izquierdas y derecha.
moisesmolinar@hotmail.com

sábado, 8 de enero de 2011

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
EL NUEVO PRI
En mi entrega de junio 20 de 2010, consigné en este espacio lo que sigue siendo mi creencia, cito textualmente: “esta es una elección de priístas contra priístas; de los priístas que mantienen el poder contra los priístas que quieren recuperarlo, aunque sea por otras siglas y otros colores”. Los saldos de la elección son por todos conocidos. La alternancia ha llegado a Oaxaca y el triunfo, en este sentido fue de los ciudadanos, una inmensa cantidad de hombres y mujeres que, sin militancia ni simpatía por partido político alguno, decidieron un cambio aunque con un rumbo translúcido. ¿Cambiar sin saber hacia dónde? No lo sabemos, pero en este tipo de procesos los ciudadanos mandan y alguien dijo que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen. Los Oaxaqueños merecemos uno bueno; ojalá que la historia “no se equivoque”.
Los partidos políticos son instituciones en desprestigio, son cada vez más los nuevos ciudadanos que ven a los institutos políticos como ciudades en llamas o en el mejor de los casos como pueblos fantasma a los que no hay que acercarse, muy a pesar de que un alto porcentaje de los ciudadanos cree en la democracia. Las instituciones base de nuestra democracia electoral son, entre algunas otras pocas, los partidos políticos. La pasada elección no fue una disputa entre partidos, ni acaso entre gobiernos estatal y federal; fue una “sutil” contienda entre grupos de poder en la cual, de sobra está decir- muchos intereses estuvieron y siguen estando en juego: los apellidos de sexenios anteriores, contra los de hace unos meses”, los “priístas de primera” de ayer contra los “priístas de primera de hoy”. Hoy podemos decir que ganaron los de ayer. Hay quienes piensan que en Oaxaca estamos condenados al gatopardismo, a cambiar para seguir igual. Mi deseo de año nuevo es que no sea así y tengamos un estilo eficaz de gobernar. La realidad de Oaxaca es muy diferente a la del Distrito Federal. Las pistas de hielo -que tanta felicidad traen a nuestros muchachos y niños- y las audiencias públicas, que regalan a la gente al menos esperanza, no deberán significar el comienzo de un gobierno populista que dé al pueblo pan y circo. Necesitamos resultados y los funcionarios inexpertos tienen poco tiempo para aprender.
Muchos me preguntan por qué el PRI (formal) perdió la elección. No tengo la verdad absoluta, ni siquiera la opinión más autorizada, pero sí mi percepción de las cosas: Muchos precandidatos (muy fuertes todos ellos), muchos generales en el equipo de campaña, afectos y desafectos personales de la más diversa e insospechada índole y lo más grave, un imperdonable excluyentismo de los militantes de a pie, de los priístas de segunda y de tercera, y estos militantes saben a qué me refiero.
La campaña le quedaba chica al equipo cercano del candidato. Hoy el PRI es oposición y tienen urgentemente que replantearse qué clase de oposición quiere ser: la misma que enfrentó cuando fue gobierno o una alternativa responsable y con liderazgo que –como me lo acaba de referir un nuevo amigo- esté fuera del gobierno solo seis años. Cuanto más le conviene a Oaxaca es esto último y para ello el PRI necesita renovarse, inyectar sangre nueva, oxigenar sus redes, abrir espacios a los priístas con liderazgo natural en sus comunidades, recuperar la confianza de su militancia y cambiar los usos políticos que centralizaban las decisiones. El priísmo oaxaqueño está listo para sepultar los dogmas. Aún hay “priístas de primera” pero ya no hay “primer priísta”. La militancia debe intentarlo y reclamar esa parte del PRI que les pertenece que, a fin de cuentas, no pueden perder ese trabajo que nunca les dieron.
Humberto Moreira se registró el pasado viernes como candidato a la presidencia del PRI nacional. El 4 de marzo será presidente; tiene la bendición de Peña Nieto. Hay que ver qué plan tiene para los comités directivos estatales donde no manda el gobernador, es decir en los estados donde gobiernan partidos diferentes al PRI. Lo cierto es que el priísmo no es una simple militancia y sin hacer comparaciones que linden con lo religioso o lo deportivo, puedo decir que el priísmo es para “los de abajo” un estilo de vida, una mística diría Carlos Alberto Madrazo. Y los verdaderos priístas saben que no se gana para siempre… pero tampoco se pierde para siempre.
moisesmolinar@hotmail.com