LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
SI ENRIQUE PEÑA NIETO GANA …
Leer y escribir son ejercicios consustanciales a la existencia. Y lo son más, en específico el segundo, en momentos definitorios para el rumbo de la vida de mujeres y hombres que depende del pacto social, del contrato Rousseauniano. El no hacerlo deja, para quienes nos sentimos obligados, intacta la carga reflexiva e inútil su poder transformador, por mínimo que sea.
¿Que está en juego el día de hoy? El futuro que aguarde a ganadores y perdedores es lo de menos; serán daños y beneficios colaterales. Nos jugamos, en una apuesta razonada, buena parte de nuestro diario vivir los próximos seis años.
Mañana comenzará un nuevo capítulo de nuestra novela sexenal. Con la certeza abonada por un buen número de votos entre el primero y segundo lugar en la contienda presidencial, rencores, afrentas, desencuentros, resentimientos y actitudes soberbias deberán quedar cuanto antes sepultadas por la unidad que todos debemos tener en torno a nuestro próximo presidente. Será nuestra mejor contribución a la voluntad y posibilidad efectiva que tenga de mandar obedeciendo.
La jornada electoral no es un día para morirse cívicamente en la línea y con el último aliento de nuestras pasiones militantes, de nuestras fobias o antipatías. México es mucho más grande que un Presidente, incluso, que un proyecto político. Pero si le va bien al presidente, le irá bien a la nación y eso hay que acabarlo de entender.
La democracia no se agota para el ciudadano de a pie en el acto de votar, no acaso en el proselitismo o antielitismo vívido. Nos queda, en adelante (si es que no se ha hecho fuera del proceso electoral) la vena inacabada y fecunda de la participación. Democracia es un sustantivo complejo y más compleja realidad para la mayoría de quienes gozamos y sufrimos en este país. Nuestro voto es materialización expresa de nuestra razón, nada más pero igualmente, nada menos. Es papel descollante de los órganos electorales salvaguardar la razón política que haga mayoría.
Todo voto está dotado de razón; frívola o no. Y por ese solo hecho ha de respetarse. Si los pueblos tienen los gobiernos que se merecen, no hay forma de saberlo, pero sí tienen los gobiernos que eligen. Para eso fue diseñada la democracia representativa.
Está latente la posibilidad de que, después de varios sexenios, tengamos en México un presidente con mayoría partidista en el congreso. No habría entonces pretexto para la parálisis y ello obligaría más que nunca a la participación activa de los ciudadanos fuera de procesos electorales, preponderantemente como contralores de las decisiones que en uso de sus facultades constitucionales tome nuestro próximo presidente, incluidas las iniciativas de ley que se supone no tendrían problema en ser aprobadas.
Los partidos han dormido el sueño de los justos y en su letargo han despertado una grave crisis institucional. Pareciera que los miembros de las cúpulas partidistas han perdido la categoría de ciudadanos y se han convertido en una clase aparte con intereses egoístas y bien definidos: la obtención y el ejercicio del poder por el poder mismo.
#yo soy132 ha hecho una grieta al sistema. Su espíritu no debe morir con el triunfo o la derrota de Enrique Peña Nieto y si el mexiquense gana no debe ser su rumbo la oposición a ultranza. Inspirados en buenos ejemplos de la izquierda moderna, que no se ve por ningún lado en México como en otros países de América Latina, debe cundir como ejemplo a otras y diversas expresiones de jóvenes que enfundados en mezclilla y tenis generan conocimiento y esperanza desde las universidades. La política del espíritu y la política de la razón deben irrumpir con más fuerza el sexenio por venir a modo de contrapeso a la mediocrecracia o kakistocracia que inevitablemente seguirá presente desde los estados, comenzando por la nomenklatura de los partidos.
Lo escribí en twitter y facebook y lo sostengo: necesitamos políticos de mezclilla. Frescos, innovadores, arrojados, limpios, desinteresados, capaces; verdaderos políticos de la nueva generación que sacudan, incluso desde el pragmatismo el status quo.
Si el PRI gana, como prolongación de todas las encuestas, el escrutinio más grande habrá de darse al interior del mismo PRI. SI quiere reposicionarse como opción real programática y de decisión debe entregarse más que a su militancia, a la ciudadanía, comenzando por los hijos de sus militantes más tradicionales.
Raúl Jardón dijo que creía más en la izquierda porque de ese lado piensa más limpiamente el cerebro y late con más fuerza el corazón y en el pragmatismo peñanietista debe haber lugar para priístas de izquierda, de avanzada, de vanguardia. Una franja neorevolucionaria ilustrada y comprometida con los “sin nombre” que sea capaz de equilibrar los apellidos sexenales y arrebatar la estafeta a quienes, por razón biológica se niegan a dar los últimos coletazos.
No todos los jóvenes políticos son #132 pero cometerán un pecado cívico si permiten que al PRI lo sigan engullendo los mismos de siempre. Que el PRI desaparezca, suponiendo que fuera esto posible, de ninguna manera representaría un triunfo para México. Es un referente infaltable cuya estafeta solo necesita el próximo relevo.
Ejerzamos con dignidad, con seguridad y apegados a nuestra propia conciencia el voto. Que sea un voto por la paz y la tranquilidad.
moisesmolinar@hotmail.com
@MoisesMolina
viernes, 29 de junio de 2012
viernes, 22 de junio de 2012
LA ELECCIÓN QUE VIENE
El próximo 1 de julio se actualiza el ritual sexenal. Mujeres y hombres mayores de 18 años y con credencial plastificada en mano, participarán en democracia y patentizarán el carácter también representativo de nuestra república.
La jornada electoral debía traducir en votos muchas cosas. La realidad, sin embargo, se impone y la aún incipiente cultura política del mexicano promedio hace de su voto una simple manifestación de simpatía o antipatía. Las plataformas electorales de partidos y coaliciones no importan, porque se archivan en el IFE; y las propuestas de campaña no han dejado de ser meras ocurrencias. Aunque no tengan que ver con lo sustantivo de la elección, es lo único que da parámetros a la gente, además de los historiales y apariencia personal de los candidatos.
La presidencial es una guerra de figuras, de personalidades. Los proyectos de partido son adyacentes, no dan luz a los votantes. Si un referente tuvo esta campaña fue el candidato del PRI; el discurso político caminó en torno a Peña Nieto: a favor o en contra. De ahí que las campañas de sus opositores hayan tenido en su segunda mitad un sello de negatividad, de negritud.
Peña era el favorito antes de iniciar las campañas, lo era incluso antes de iniciar el proceso electoral 2012. Por las razones que ya todos conocemos era el adversario común. No se trataba de sumar puntos para la causa de Andrés Manuel o Josefina. Ello sería resultante natural del menoscabo porcentual de mexiquense. La historia de casi siempre: construir el triunfo sobre la ruina de otro.
En una semana sabremos qué tan exitosa resultó la estrategia frente al fenómeno Peña Nieto. Partiendo de certezas, se antoja difícil verle en segundo lugar. 12 puntos porcentuales en la más adversa de las encuestas la semana anterior a la votación sugieren que las preocupaciones del mexiquense deberán estar a este momento en cómo reconciliar la parte de México que nuevamente se dividió, se polarizó. Comenzará a hablar cada vez menos como candidato y cada vez más como próximo presidente.
¿Cuál habrá de ser su suerte entre los votantes oaxaqueños? Necio sería cerrar los ojos ante la simpatía Obradorista en tierra de Juárez, a la vorágine del priísmo local que sigue lastimosamente dividido y en medio del cobro y pago de afrentas y facturas; y ante el trabajo político del gobernador a favor de sus candidatos.
Peña Nieto y su campaña, sin embargo, se mueven en Oaxaca con una estrategia en varias direcciones que le aporta una importante divisa: cualquiera que sea el resultado, obtendrá sin duda, un mayor número de votos que los candidatos a diputados y senadores que compiten por el PRI. Al mexiquense le interesa el mejor resultado posible en Oaxaca y por ello mientras algunas expresiones del priísmo trabajan para candidatos al senado y algunas otras para candidatos a diputados federales, todas lo hacen para EPN. El voto diferenciado para el PRI, será en Oaxaca, más sensible que para la derecha y la izquierda. La fortaleza electoral de Peña está en su propio estado y en los del norte, pero, sin duda en los del sur y sureste recuperará con sólo su nombre mucho de lo que se perdió en su momento con Roberto Madrazo.
El jueves pasado hizo su última visita a Oaxaca como candidato y prometió regresar como presidente. La promesa está de más, si conforme a todos los pronósticos gana la elección, tiene que regresar. Lo interesante será ver si como presidente priísta seguirá en la conveniente displiscencia respecto de la situación del PRI en Oaxaca.
Seguramente que no y lo que habrá de pasar con la estructura el PRI en nuestro estado depende en mucho de las resultantes del próximo domingo. Pasando el huracán del 1 de julio, Oaxaca vivirá casi en lo inmediato la elección de nuevo presidente del PRI. Al tiempo…
moisesmolinar@hotmail.com
La jornada electoral debía traducir en votos muchas cosas. La realidad, sin embargo, se impone y la aún incipiente cultura política del mexicano promedio hace de su voto una simple manifestación de simpatía o antipatía. Las plataformas electorales de partidos y coaliciones no importan, porque se archivan en el IFE; y las propuestas de campaña no han dejado de ser meras ocurrencias. Aunque no tengan que ver con lo sustantivo de la elección, es lo único que da parámetros a la gente, además de los historiales y apariencia personal de los candidatos.
La presidencial es una guerra de figuras, de personalidades. Los proyectos de partido son adyacentes, no dan luz a los votantes. Si un referente tuvo esta campaña fue el candidato del PRI; el discurso político caminó en torno a Peña Nieto: a favor o en contra. De ahí que las campañas de sus opositores hayan tenido en su segunda mitad un sello de negatividad, de negritud.
Peña era el favorito antes de iniciar las campañas, lo era incluso antes de iniciar el proceso electoral 2012. Por las razones que ya todos conocemos era el adversario común. No se trataba de sumar puntos para la causa de Andrés Manuel o Josefina. Ello sería resultante natural del menoscabo porcentual de mexiquense. La historia de casi siempre: construir el triunfo sobre la ruina de otro.
En una semana sabremos qué tan exitosa resultó la estrategia frente al fenómeno Peña Nieto. Partiendo de certezas, se antoja difícil verle en segundo lugar. 12 puntos porcentuales en la más adversa de las encuestas la semana anterior a la votación sugieren que las preocupaciones del mexiquense deberán estar a este momento en cómo reconciliar la parte de México que nuevamente se dividió, se polarizó. Comenzará a hablar cada vez menos como candidato y cada vez más como próximo presidente.
¿Cuál habrá de ser su suerte entre los votantes oaxaqueños? Necio sería cerrar los ojos ante la simpatía Obradorista en tierra de Juárez, a la vorágine del priísmo local que sigue lastimosamente dividido y en medio del cobro y pago de afrentas y facturas; y ante el trabajo político del gobernador a favor de sus candidatos.
Peña Nieto y su campaña, sin embargo, se mueven en Oaxaca con una estrategia en varias direcciones que le aporta una importante divisa: cualquiera que sea el resultado, obtendrá sin duda, un mayor número de votos que los candidatos a diputados y senadores que compiten por el PRI. Al mexiquense le interesa el mejor resultado posible en Oaxaca y por ello mientras algunas expresiones del priísmo trabajan para candidatos al senado y algunas otras para candidatos a diputados federales, todas lo hacen para EPN. El voto diferenciado para el PRI, será en Oaxaca, más sensible que para la derecha y la izquierda. La fortaleza electoral de Peña está en su propio estado y en los del norte, pero, sin duda en los del sur y sureste recuperará con sólo su nombre mucho de lo que se perdió en su momento con Roberto Madrazo.
El jueves pasado hizo su última visita a Oaxaca como candidato y prometió regresar como presidente. La promesa está de más, si conforme a todos los pronósticos gana la elección, tiene que regresar. Lo interesante será ver si como presidente priísta seguirá en la conveniente displiscencia respecto de la situación del PRI en Oaxaca.
Seguramente que no y lo que habrá de pasar con la estructura el PRI en nuestro estado depende en mucho de las resultantes del próximo domingo. Pasando el huracán del 1 de julio, Oaxaca vivirá casi en lo inmediato la elección de nuevo presidente del PRI. Al tiempo…
moisesmolinar@hotmail.com
sábado, 4 de febrero de 2012
POLÍTICOS ALEXITÍMICOS
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
POLÍTICOS ALEXITÍMICOS
A la memoria de mi querido maestro y amigo Heriberto Cortés,
El inmortal “CHIVAS” de la EST 85. Formador de generaciones
En las que su recuerdo seguirá vivo. Los hombres no mueren
Mientras viven en las mentes de otros hombres.
Dos felices acontecimientos relacionados con la misma circunstancia, se sucedieron en los días finales de la semana pasada: el congreso del estado anuncia el Certamen Nacional de Oratoria “Benito Juárez García” en cumplimiento del decreto que ordena su realización en el mes de marzo de cada año; y el departamento de educación secundaria técnica realiza en el Instituto Pedagógico “Margarita Aguilar Díaz” la fase zonal de su concurso estatal de oratoria.
De la trascendencia del primero huelga referir. Sólo diremos que la nuestra, es la única entidad federativa que, en el país, institucionaliza una competencia de esta índole mediante decreto del Poder Legislativo. EL 16 de marzo Oaxaca será nuevamente anfitriona de jóvenes de todo el país que vienen, más que a competir por un premio, a infringirnos una lección de que las palabras se hicieron para decir la verdad y a reeditar el adagio que nos enseña que en el principio era el verbo.
La edición de este año cobra una especial relevancia. Coincide con la elección de nuestro próximo presidente y de quienes desde el Congreso de la Unión tendrán la obligación y el alto compromiso de traducir en leyes, soluciones a los problemas de México.
El ejercicio de la expresión oral es indisoluble de la acción política y más que obligado en el poder legislativo. No por nada, los congresos son parlamentos y la actividad de “parlar” es el principal fundamento de su Honorabilidad, el basamento del H. Congreso de la Unión. Y es que los diputados y senadores –amable lector- debían ser por antonomasia tribunos, si no se les quiere llamar oradores. El agente transformador de la realidad jurídica y política de un país es en última instancia el lenguaje y su unidad: la palabra. Palabra escrita y palabra hablada.
Hoy más que nunca, ante una realidad de inseguridad, muerte, pobreza y descomposición social; de analfabetismo, hambruna y falta de oportunidades que victimizan a un número histórico de jóvenes, los mexicanos necesitan en qué creer. Esperan el planteamiento de un rumbo claro, de un proyecto que dibuje las metas, pero también la ruta, el camino; un proyecto con voceros que muevan a las urnas a los millones de mexicanos que saben que el país padece una crisis más grave que la económica. Un proyecto que emocione con los pies bien plantados en la tierra. El mexicano, hace tiempo que sepultó sus sueños en el pantano del desencanto y nuestra clase política perdió la capacidad de imaginar; que mutiló la política y la redefinió en razón del poder diluido y con él de la componenda, del pacto, de la negociación, de las “razones de partido”.
La alexitimia es el desorden neurológico que consiste en la incapacidad del sujeto para identificar las emociones propias y, consecuentemente, la imposibilidad para darles expresión verbal. Nuestros políticos, sin siquiera imaginarlo, en su inmensa mayoría la padecen.
Candidatos grises, parcos, lacónicos, huecos, esclavos de los “lugares comunes”. Demagogos que traicionando el valor de las palabras asumen cada campaña como una obra de teatro donde se puede ser lobo, primero y oveja, en la siguiente representación.
Escucharemos, durante las campañas, invariablemente los mismos guiones en municipios y estados distintos. Serán los candidatos, repetidores solícitos de idénticos monólogos; que asumirán sus intervenciones públicas como un requisito incómodo que preserva el ritual trienial o sexenal, hablando más de lo que se comunica. Los altos porcentajes de abstencionismo y el creciente proselitismo a favor del voto nulo han puesto en jaque a nuestra democracia que de representativa tiene cada vez menos. Los menos deciden por la inmensa mayoría que rumia su insatisfacción y exhibe cada que puede su impotencia con un dejo de desprecio por la que debiera ser la más noble de todas las actividades humanas: la política.
¿Qué hacer ante esta realidad? Volver al origen, al principio. Reencontrarnos con las palabras que extraviamos hace tiempo. El lenguaje es el rasgo más distintivo entre el género humano y las bestias y olvidamos su correcto uso.
El poder transformador de las palabras existe. Alguna explicación debe esgrimirse ante el desdén o antipatía tan extendido que nuestros políticos tienen por quienes, cual artesanos, buscan rehacer de las tribunas lo que alguna vez fueron: Simple y sencillamente, no saben qué decir, ni cómo decirlo. Tartamudos de la conciencia.
Twitter: @MoisesMolina
moisesmolinar@hotmail.com
www.moises-molina.blogspot.com
Moisés MOLINA
POLÍTICOS ALEXITÍMICOS
A la memoria de mi querido maestro y amigo Heriberto Cortés,
El inmortal “CHIVAS” de la EST 85. Formador de generaciones
En las que su recuerdo seguirá vivo. Los hombres no mueren
Mientras viven en las mentes de otros hombres.
Dos felices acontecimientos relacionados con la misma circunstancia, se sucedieron en los días finales de la semana pasada: el congreso del estado anuncia el Certamen Nacional de Oratoria “Benito Juárez García” en cumplimiento del decreto que ordena su realización en el mes de marzo de cada año; y el departamento de educación secundaria técnica realiza en el Instituto Pedagógico “Margarita Aguilar Díaz” la fase zonal de su concurso estatal de oratoria.
De la trascendencia del primero huelga referir. Sólo diremos que la nuestra, es la única entidad federativa que, en el país, institucionaliza una competencia de esta índole mediante decreto del Poder Legislativo. EL 16 de marzo Oaxaca será nuevamente anfitriona de jóvenes de todo el país que vienen, más que a competir por un premio, a infringirnos una lección de que las palabras se hicieron para decir la verdad y a reeditar el adagio que nos enseña que en el principio era el verbo.
La edición de este año cobra una especial relevancia. Coincide con la elección de nuestro próximo presidente y de quienes desde el Congreso de la Unión tendrán la obligación y el alto compromiso de traducir en leyes, soluciones a los problemas de México.
El ejercicio de la expresión oral es indisoluble de la acción política y más que obligado en el poder legislativo. No por nada, los congresos son parlamentos y la actividad de “parlar” es el principal fundamento de su Honorabilidad, el basamento del H. Congreso de la Unión. Y es que los diputados y senadores –amable lector- debían ser por antonomasia tribunos, si no se les quiere llamar oradores. El agente transformador de la realidad jurídica y política de un país es en última instancia el lenguaje y su unidad: la palabra. Palabra escrita y palabra hablada.
Hoy más que nunca, ante una realidad de inseguridad, muerte, pobreza y descomposición social; de analfabetismo, hambruna y falta de oportunidades que victimizan a un número histórico de jóvenes, los mexicanos necesitan en qué creer. Esperan el planteamiento de un rumbo claro, de un proyecto que dibuje las metas, pero también la ruta, el camino; un proyecto con voceros que muevan a las urnas a los millones de mexicanos que saben que el país padece una crisis más grave que la económica. Un proyecto que emocione con los pies bien plantados en la tierra. El mexicano, hace tiempo que sepultó sus sueños en el pantano del desencanto y nuestra clase política perdió la capacidad de imaginar; que mutiló la política y la redefinió en razón del poder diluido y con él de la componenda, del pacto, de la negociación, de las “razones de partido”.
La alexitimia es el desorden neurológico que consiste en la incapacidad del sujeto para identificar las emociones propias y, consecuentemente, la imposibilidad para darles expresión verbal. Nuestros políticos, sin siquiera imaginarlo, en su inmensa mayoría la padecen.
Candidatos grises, parcos, lacónicos, huecos, esclavos de los “lugares comunes”. Demagogos que traicionando el valor de las palabras asumen cada campaña como una obra de teatro donde se puede ser lobo, primero y oveja, en la siguiente representación.
Escucharemos, durante las campañas, invariablemente los mismos guiones en municipios y estados distintos. Serán los candidatos, repetidores solícitos de idénticos monólogos; que asumirán sus intervenciones públicas como un requisito incómodo que preserva el ritual trienial o sexenal, hablando más de lo que se comunica. Los altos porcentajes de abstencionismo y el creciente proselitismo a favor del voto nulo han puesto en jaque a nuestra democracia que de representativa tiene cada vez menos. Los menos deciden por la inmensa mayoría que rumia su insatisfacción y exhibe cada que puede su impotencia con un dejo de desprecio por la que debiera ser la más noble de todas las actividades humanas: la política.
¿Qué hacer ante esta realidad? Volver al origen, al principio. Reencontrarnos con las palabras que extraviamos hace tiempo. El lenguaje es el rasgo más distintivo entre el género humano y las bestias y olvidamos su correcto uso.
El poder transformador de las palabras existe. Alguna explicación debe esgrimirse ante el desdén o antipatía tan extendido que nuestros políticos tienen por quienes, cual artesanos, buscan rehacer de las tribunas lo que alguna vez fueron: Simple y sencillamente, no saben qué decir, ni cómo decirlo. Tartamudos de la conciencia.
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POLÍTICOS ALEXITÍMICOS
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
POLÍTICOS ALEXITÍMICOS
Dos felices acontecimientos relacionados con la misma circunstancia, se sucedieron en los días finales de la semana que termina. El congreso del estado anuncia el Certamen Nacional de Oratoria “Benito Juárez García” en cumplimiento del decreto que ordena su realización en el mes de marzo de cada año; y el departamento de educación secundaria técnica realiza en el Instituto Pedagógico “Margarita Aguilar Díaz” la fase zonal de su concurso estatal de oratoria.
De la trascendencia del primero huelga referir. Sólo diremos que la nuestra, es la única entidad federativa que, en el país, institucionaliza una competencia de esta índole mediante decreto del Poder Legislativo. EL 16 de marzo Oaxaca será nuevamente anfitriona de jóvenes de todo el país que vienen, más que a competir por un premio, a infringirnos una lección de que las palabras se hicieron para decir la verdad y a reeditar el adagio que nos enseña que en el principio era el verbo.
La edición de este año cobra una especial relevancia. Coincide con la elección de nuestro próximo presidente y de quienes desde el Congreso de la Unión tendrán la obligación y el alto compromiso de traducir en leyes, soluciones a los problemas de México.
El ejercicio de la expresión oral es indisoluble de la acción política y más que obligado en el poder legislativo. No por nada, los congresos son parlamentos y la actividad de “parlar” es el principal fundamento de su Honorabilidad, el basamento del H. Congreso de la Unión. Y es que los diputados y senadores –amable lector- debían ser por antonomasia tribunos, si no se les quiere llamar oradores. El agente transformador de la realidad jurídica y política de un país es en última instancia el lenguaje y su unidad: la palabra. Palabra escrita y palabra hablada.
Hoy más que nunca, ante una realidad de inseguridad, muerte, pobreza y descomposición social; de analfabetismo, hambruna y falta de oportunidades que victimizan a un número histórico de jóvenes, los mexicanos necesitan en qué creer. Esperan el planteamiento de un rumbo claro, de un proyecto que dibuje las metas, pero también la ruta, el camino; un proyecto con voceros que muevan a las urnas a los millones de mexicanos que saben que el país padece una crisis más grave que la económica. Un proyecto que emocione con los pies bien plantados en la tierra. El mexicano, hace tiempo que sepultó sus sueños en el pantano del desencanto y nuestra clase política perdió la capacidad de imaginar; que mutiló la política y la redefinió en razón del poder diluido y con él de la componenda, del pacto, de la negociación, de las “razones de partido”.
La alexitimia es el desorden neurológico que consiste en la incapacidad del sujeto para identificar las emociones propias y, consecuentemente, la imposibilidad para darles expresión verbal. Nuestros políticos, sin siquiera imaginarlo, en su inmensa mayoría la padecen.
Candidatos grises, parcos, lacónicos, huecos, esclavos de los “lugares comunes”. Demagogos que traicionando el valor de las palabras asumen cada campaña como una obra de teatro donde se puede ser lobo, primero y oveja, en la siguiente representación.
Escucharemos, durante las campañas, invariablemente los mismos guiones en municipios y estados distintos. Serán los candidatos, repetidores solícitos de idénticos monólogos; que asumirán sus intervenciones públicas como un requisito incómodo que preserva el ritual trienial o sexenal, hablando más de lo que se comunica. Los altos porcentajes de abstencionismo y el creciente proselitismo a favor del voto nulo han puesto en jaque a nuestra democracia que de representativa tiene cada vez menos. Los menos deciden por la inmensa mayoría que rumia su insatisfacción y exhibe cada que puede su impotencia con un dejo de desprecio por la que debiera ser la más noble de todas las actividades humanas: la política.
¿Qué hacer ante esta realidad? Volver al origen, al principio. Reencontrarnos con las palabras que extraviamos hace tiempo. El lenguaje es el rasgo más distintivo entre el género humano y las bestias y olvidamos su correcto uso.
El poder transformador de las palabras existe. Alguna explicación debe esgrimirse ante el desdén o antipatía tan extendido que nuestros políticos tienen por quienes, cual artesanos, buscan rehacer de las tribunas lo que alguna vez fueron: Simple y sencillamente, no saben qué decir, ni cómo decirlo. Tartamudos de la conciencia.
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Moisés MOLINA
POLÍTICOS ALEXITÍMICOS
Dos felices acontecimientos relacionados con la misma circunstancia, se sucedieron en los días finales de la semana que termina. El congreso del estado anuncia el Certamen Nacional de Oratoria “Benito Juárez García” en cumplimiento del decreto que ordena su realización en el mes de marzo de cada año; y el departamento de educación secundaria técnica realiza en el Instituto Pedagógico “Margarita Aguilar Díaz” la fase zonal de su concurso estatal de oratoria.
De la trascendencia del primero huelga referir. Sólo diremos que la nuestra, es la única entidad federativa que, en el país, institucionaliza una competencia de esta índole mediante decreto del Poder Legislativo. EL 16 de marzo Oaxaca será nuevamente anfitriona de jóvenes de todo el país que vienen, más que a competir por un premio, a infringirnos una lección de que las palabras se hicieron para decir la verdad y a reeditar el adagio que nos enseña que en el principio era el verbo.
La edición de este año cobra una especial relevancia. Coincide con la elección de nuestro próximo presidente y de quienes desde el Congreso de la Unión tendrán la obligación y el alto compromiso de traducir en leyes, soluciones a los problemas de México.
El ejercicio de la expresión oral es indisoluble de la acción política y más que obligado en el poder legislativo. No por nada, los congresos son parlamentos y la actividad de “parlar” es el principal fundamento de su Honorabilidad, el basamento del H. Congreso de la Unión. Y es que los diputados y senadores –amable lector- debían ser por antonomasia tribunos, si no se les quiere llamar oradores. El agente transformador de la realidad jurídica y política de un país es en última instancia el lenguaje y su unidad: la palabra. Palabra escrita y palabra hablada.
Hoy más que nunca, ante una realidad de inseguridad, muerte, pobreza y descomposición social; de analfabetismo, hambruna y falta de oportunidades que victimizan a un número histórico de jóvenes, los mexicanos necesitan en qué creer. Esperan el planteamiento de un rumbo claro, de un proyecto que dibuje las metas, pero también la ruta, el camino; un proyecto con voceros que muevan a las urnas a los millones de mexicanos que saben que el país padece una crisis más grave que la económica. Un proyecto que emocione con los pies bien plantados en la tierra. El mexicano, hace tiempo que sepultó sus sueños en el pantano del desencanto y nuestra clase política perdió la capacidad de imaginar; que mutiló la política y la redefinió en razón del poder diluido y con él de la componenda, del pacto, de la negociación, de las “razones de partido”.
La alexitimia es el desorden neurológico que consiste en la incapacidad del sujeto para identificar las emociones propias y, consecuentemente, la imposibilidad para darles expresión verbal. Nuestros políticos, sin siquiera imaginarlo, en su inmensa mayoría la padecen.
Candidatos grises, parcos, lacónicos, huecos, esclavos de los “lugares comunes”. Demagogos que traicionando el valor de las palabras asumen cada campaña como una obra de teatro donde se puede ser lobo, primero y oveja, en la siguiente representación.
Escucharemos, durante las campañas, invariablemente los mismos guiones en municipios y estados distintos. Serán los candidatos, repetidores solícitos de idénticos monólogos; que asumirán sus intervenciones públicas como un requisito incómodo que preserva el ritual trienial o sexenal, hablando más de lo que se comunica. Los altos porcentajes de abstencionismo y el creciente proselitismo a favor del voto nulo han puesto en jaque a nuestra democracia que de representativa tiene cada vez menos. Los menos deciden por la inmensa mayoría que rumia su insatisfacción y exhibe cada que puede su impotencia con un dejo de desprecio por la que debiera ser la más noble de todas las actividades humanas: la política.
¿Qué hacer ante esta realidad? Volver al origen, al principio. Reencontrarnos con las palabras que extraviamos hace tiempo. El lenguaje es el rasgo más distintivo entre el género humano y las bestias y olvidamos su correcto uso.
El poder transformador de las palabras existe. Alguna explicación debe esgrimirse ante el desdén o antipatía tan extendido que nuestros políticos tienen por quienes, cual artesanos, buscan rehacer de las tribunas lo que alguna vez fueron: Simple y sencillamente, no saben qué decir, ni cómo decirlo. Tartamudos de la conciencia.
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sábado, 28 de enero de 2012
¿POR QUÉ NEGARON EL REGISTRO A LOS DOCTORES?
LA X EN LA FRENTE
Moisés Molina
¿POR QUÉ NEGARON EL REGISTRO A LOS DOCTORES?
¿Ha aprovechado el PRI su travesía por el desierto
para hacer un examen de conciencia de sus
hábitos corruptos y usos no democráticos?
R. Bartra
Algunas críticas –ofensivas algunas- ha recibido quien esto escribe por los últimos textos dedicados al PRI. La crítica que construye, es decir, la que propone e invita a la libre reflexión me resulta necesaria y hasta indispensable para cualquier organización política en crisis, como lo está el PRI oaxaqueño al momento actual. Escribo “crisis” no en su corta acepción de caos, sino más apegada a la de “oportunidad”. Einstein decía que las crisis traen consigo oportunidades.
El PRI es, como lo dice en sus primeras palabras la Declaración de Principios: “una fuerza política”, pero como partido político es constitucionalmente (Artículo 41 CPEUM) una organización de ciudadanos. Los priístas somos ciudadanos con militancia y tenemos por igual, el derecho a escribir y decir cuanto estimamos es lo mejor para el partido en el que decidimos militar o con el que nos une la simpatía. Es además una de nuestras “garantías” (Estatutos. Art 57 fr I).
La decisión de ir con una sola fórmula, de las dos registradas para contender por el senado, ha sido la detonante de esta especie de intolerancia doméstica. El “bullying” partidista se ha enderezado en diferentes grados y en todas direcciones como si disentir o pensar diferente de quienes actúan como dueños del partido en Oaxaca, fuese una declaración de guerra. El PRI irá unido, que se acabe de entender. Enrique Peña Nieto es factor indiscutible de unidad.
A Nieves García y Martín Vásquez les fue negado el registro. En sendo dictamen publicado en la página oficial del PRI, las razones parecen convincentes. De ser cierto cuanto la Comisión Nacional de Procesos Internos consignó en sus considerandos, los resolutivos serían irrecurribles. Los doctores anuncian, sin embargo, que defenderán sus derechos políticos. Mediante un Juicio de Protección de los Derechos Político-Electorales del Ciudadano (JDC) irán “per saltum” al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Están convencidos de que en cancha del CEN no tienen ya nada que hacer y obvian por ello el Reglamento de Medios de Impugnación priísta que, en su artículo 5 les reserva el “Recurso de Inconformidad” para “dictámenes de aceptación o negativa de registro de precandidatos y candidatos” que habría de resolver la Comisión Nacional de Justicia Partidaria.
¿Cual fue la razón jurídica (la política, los doctores la han publicitado con claridad) de haberles negado el registro? El incumplimiento de los requisitos de la convocatoria publicada el 29 de noviembre de 2011. Y de entre ellos los exigidos en su base sexta; para más especificidad, el de los “apoyos”. Los aspirantes podían registrarse con cualquiera de los siguientes: 25% de los comités municipales (como presuntamente lo hicieron Eviel y Sofía); o 25% de los sectores (CNC, CNOP, CTM), Movimiento Territorial, Organismo de Mujeres Priístas, Frente Juvenil Revolucionario y Unidad Revolucionaria; o 25% de los consejeros políticos que residan en la entidad (vía por la que habrían optado Martín y Nieves); o 10% de afiliados inscritos en el registro partidario correspondiente. (Que en Oaxaca no aplica, porque nunca ha existido en nuestro estado la figura estatutaria del Registro Partidario dependiente de la Secretaría de Organización. (Estatutos. Art 55)).
El fondo del asunto está pues –amable lector- en acreditar alguno -sólo uno- de los “apoyos” enunciados. De acreditarse, el tribunal exhibiría de modo terrible a órgano colegiado que hace las veces de árbitro en una contienda y tiene el alto cometido de la imparcialidad. Y de no darse, los doctores tendrán que reconocer que se equivocaron.
Una cosa es cierta, los requisitos que siempre son incluidos en la convocatoria a modo de candados, Nieves y Martín los sortearon: la constancia de pago de cuotas y la acreditación de conocimiento de documentos básicos, lo demás debió ser mero trámite.
La decisión del TEPJF será de mucha trascendencia para la vida de un partido que no logra traducir plenamente la novedad de las palabras a los hechos. Sea cual fuere el desenlace, la cultura de la línea ha recibido, después de mucho tiempo y una peculiar circunstancia, ya un duro golpe. A muchos priístas o ciudadanos sin partido, nos gustaría ser partícipes o espectadores de una contienda interna; sacar de nuestro libro básico los artículos y convertirlos en sufragio, libertad y secrecía. La democracia interna la inventaron para vivirla, para practicarla ¿por qué entonces dejarla encerrada tras el cerrojo de la componenda y sepultada por la cultura de la línea? Fe y esperanza es lo que queda para las nuevas generaciones de priístas que parecen dibujadas por Günter Grass: “vivíamos entre escombros, sin comida, pero al mismo tiempo había una sensación renovadora: podíamos empezar de nuevo. La divisa era: “no es posible caer más abajo””.
moisesmolinar@hotmail.com
@MoisesMolina
Moisés Molina
¿POR QUÉ NEGARON EL REGISTRO A LOS DOCTORES?
¿Ha aprovechado el PRI su travesía por el desierto
para hacer un examen de conciencia de sus
hábitos corruptos y usos no democráticos?
R. Bartra
Algunas críticas –ofensivas algunas- ha recibido quien esto escribe por los últimos textos dedicados al PRI. La crítica que construye, es decir, la que propone e invita a la libre reflexión me resulta necesaria y hasta indispensable para cualquier organización política en crisis, como lo está el PRI oaxaqueño al momento actual. Escribo “crisis” no en su corta acepción de caos, sino más apegada a la de “oportunidad”. Einstein decía que las crisis traen consigo oportunidades.
El PRI es, como lo dice en sus primeras palabras la Declaración de Principios: “una fuerza política”, pero como partido político es constitucionalmente (Artículo 41 CPEUM) una organización de ciudadanos. Los priístas somos ciudadanos con militancia y tenemos por igual, el derecho a escribir y decir cuanto estimamos es lo mejor para el partido en el que decidimos militar o con el que nos une la simpatía. Es además una de nuestras “garantías” (Estatutos. Art 57 fr I).
La decisión de ir con una sola fórmula, de las dos registradas para contender por el senado, ha sido la detonante de esta especie de intolerancia doméstica. El “bullying” partidista se ha enderezado en diferentes grados y en todas direcciones como si disentir o pensar diferente de quienes actúan como dueños del partido en Oaxaca, fuese una declaración de guerra. El PRI irá unido, que se acabe de entender. Enrique Peña Nieto es factor indiscutible de unidad.
A Nieves García y Martín Vásquez les fue negado el registro. En sendo dictamen publicado en la página oficial del PRI, las razones parecen convincentes. De ser cierto cuanto la Comisión Nacional de Procesos Internos consignó en sus considerandos, los resolutivos serían irrecurribles. Los doctores anuncian, sin embargo, que defenderán sus derechos políticos. Mediante un Juicio de Protección de los Derechos Político-Electorales del Ciudadano (JDC) irán “per saltum” al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Están convencidos de que en cancha del CEN no tienen ya nada que hacer y obvian por ello el Reglamento de Medios de Impugnación priísta que, en su artículo 5 les reserva el “Recurso de Inconformidad” para “dictámenes de aceptación o negativa de registro de precandidatos y candidatos” que habría de resolver la Comisión Nacional de Justicia Partidaria.
¿Cual fue la razón jurídica (la política, los doctores la han publicitado con claridad) de haberles negado el registro? El incumplimiento de los requisitos de la convocatoria publicada el 29 de noviembre de 2011. Y de entre ellos los exigidos en su base sexta; para más especificidad, el de los “apoyos”. Los aspirantes podían registrarse con cualquiera de los siguientes: 25% de los comités municipales (como presuntamente lo hicieron Eviel y Sofía); o 25% de los sectores (CNC, CNOP, CTM), Movimiento Territorial, Organismo de Mujeres Priístas, Frente Juvenil Revolucionario y Unidad Revolucionaria; o 25% de los consejeros políticos que residan en la entidad (vía por la que habrían optado Martín y Nieves); o 10% de afiliados inscritos en el registro partidario correspondiente. (Que en Oaxaca no aplica, porque nunca ha existido en nuestro estado la figura estatutaria del Registro Partidario dependiente de la Secretaría de Organización. (Estatutos. Art 55)).
El fondo del asunto está pues –amable lector- en acreditar alguno -sólo uno- de los “apoyos” enunciados. De acreditarse, el tribunal exhibiría de modo terrible a órgano colegiado que hace las veces de árbitro en una contienda y tiene el alto cometido de la imparcialidad. Y de no darse, los doctores tendrán que reconocer que se equivocaron.
Una cosa es cierta, los requisitos que siempre son incluidos en la convocatoria a modo de candados, Nieves y Martín los sortearon: la constancia de pago de cuotas y la acreditación de conocimiento de documentos básicos, lo demás debió ser mero trámite.
La decisión del TEPJF será de mucha trascendencia para la vida de un partido que no logra traducir plenamente la novedad de las palabras a los hechos. Sea cual fuere el desenlace, la cultura de la línea ha recibido, después de mucho tiempo y una peculiar circunstancia, ya un duro golpe. A muchos priístas o ciudadanos sin partido, nos gustaría ser partícipes o espectadores de una contienda interna; sacar de nuestro libro básico los artículos y convertirlos en sufragio, libertad y secrecía. La democracia interna la inventaron para vivirla, para practicarla ¿por qué entonces dejarla encerrada tras el cerrojo de la componenda y sepultada por la cultura de la línea? Fe y esperanza es lo que queda para las nuevas generaciones de priístas que parecen dibujadas por Günter Grass: “vivíamos entre escombros, sin comida, pero al mismo tiempo había una sensación renovadora: podíamos empezar de nuevo. La divisa era: “no es posible caer más abajo””.
moisesmolinar@hotmail.com
@MoisesMolina
sábado, 21 de enero de 2012
¿QUÉN AL SENADO?
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
¿QUIÉN AL SENADO?
Hoy se estaría consumando parte de cuanto expuse en mi entrega anterior y que forma ya parte del imaginario colectivo: la simulación en el proceso interno priísta para elegir candidatos a los cargos de elección popular que estarán en disputa el primer domingo de julio.
Podría no ser de esa forma, pero ante la determinación del Comité Ejecutivo nacional y del círculo cercano a Enrique Peña Nieto de ir en Oaxaca con Eviel Pérez Magaña y Sofía Castro Ríos como propietarios al senado de la república, lo de hoy se antoja una farsa en cualquiera de las acepciones que usted – amable lector – quiera darle de las tomadas del Diccionario de la Real Academia: “obra dramática desarreglada, chabacana y grotesca”; “pieza cómica, breve por lo común, y sin más objeto que hacer reír” o “enredo, trama o tramoya para aparentar o engañar”.
La colocación de propaganda Evielista en las mesas de registro donde se supone actúan encargados de un órgano imparcial y los comentarios vertidos telefónicamente por Pedro Joaquín Coldwell a María de la Nieves García Fernández, no sugieren otra cosa. Trató de disuadirla en su intención por registrarse con Martín Vásquez Villanueva y más aún, imponerle a un nuevo secretario general del ICADEP, que ella presidía para que asumiera la titularidad del organismo que, dicho sea de paso, no forma parte del Comité Ejecutivo Nacional y como Asociación Civil tiene Estatutos y vida interna propia e independiente. Seguramente algo parecido habrá sucedido con los restantes aspirantes.
Al delegado Osornio ya nadie lo escucha, pareciera que él vino a escuchar y por desgracia, llegó con un oído “malo”. Por ello Pedro Joaquín tiene que intervenir directamente, donde antes eran altamente eficaces los delegados enviados por el CEN. Nieves, como otr@s priístas están en abierta rebelión y están sentando, desde mi óptica, una incipiente cultura de la libertad dentro de un partido asfixiado con la línea, la simulación y las imposiciones absolutas. Hoy persisten, pero matizadas; son relativas, ya no absolutas.
Serían entonces tres fórmulas de propietarios, las registradas con seguridad: la de Eviel con Sofía Castro; la integrada por María de las Nieves y Martín Vásquez y sorpresivamente la de Celestino Alonso con el popular Pepe Guzmán. Lo de Heliodoro Díaz, parece que se quedará en un pronunciamiento público. Una cosa es segura: las distintas a la de Eviel no son fórmulas de comparsa. Van con la intención de competir y esperan un dictamen favorable. De negárseles o declarar improcedente su registro por parte del órgano auxiliar de la Comisión Nacional de Procesos Internos, presidida por Vicente de la Cruz (¿Por qué renunció o renunciaron a Don Jorge Martínez Gracida que llevaba tantos años en el cargo?) estaríamos ante los nubarrones de los órganos electorales con pronóstico de tormenta. No hay que temer a la competencia; como pensó Luis Donaldo, hay que temerle a la incompetencia política.
Si las encuestas que tanto se presumieron aportan tanta confianza a quien las gana, ¿hay razón de oponerse a la elección abierta entre militantes y simpatizantes? Las encuestas se habrían levantado en Oaxaca, no en Yucatán o Chihuahua. Una real competencia intrapriísta en las urnas, no le vendría mal a un partido tan resquebrajado en Oaxaca. Creo que lo fortalecería sobre todo ante la opinión pública que no termina de creer que se trata de un nuevo PRI.
Sé que la crítica afecta de diferente manera a cada priísta, dependiendo de la delgadez de su piel. Por ello procuro proponer alternativas para que resulte constructiva. Alguna vez escuche con profunda tristeza, a uno de mis compañeros priístas decir, que el PRI nunca iba a cambiar, como si se tratara de un organismo vivo que en su genética llevara el ADN de la simulación, de la línea, de la imposición, del engaño y del -institucionalizado por algunos- “chocomilazo”.
Estoy de acuerdo en que de ellos no depende el cambio, porque no les conviene y no desespero porque sé que una nueva generación más preparada, más limpia y con más altura de miras viene de la mano del tiempo. Es la generación de científicos y artistas que saben que la política no es sólo –como quería Rusell- una actividad humana; es además ciencia y además arte.
moisesmolinar@hotmail.com
twitter:@MoisesMolina
Moisés MOLINA
¿QUIÉN AL SENADO?
Hoy se estaría consumando parte de cuanto expuse en mi entrega anterior y que forma ya parte del imaginario colectivo: la simulación en el proceso interno priísta para elegir candidatos a los cargos de elección popular que estarán en disputa el primer domingo de julio.
Podría no ser de esa forma, pero ante la determinación del Comité Ejecutivo nacional y del círculo cercano a Enrique Peña Nieto de ir en Oaxaca con Eviel Pérez Magaña y Sofía Castro Ríos como propietarios al senado de la república, lo de hoy se antoja una farsa en cualquiera de las acepciones que usted – amable lector – quiera darle de las tomadas del Diccionario de la Real Academia: “obra dramática desarreglada, chabacana y grotesca”; “pieza cómica, breve por lo común, y sin más objeto que hacer reír” o “enredo, trama o tramoya para aparentar o engañar”.
La colocación de propaganda Evielista en las mesas de registro donde se supone actúan encargados de un órgano imparcial y los comentarios vertidos telefónicamente por Pedro Joaquín Coldwell a María de la Nieves García Fernández, no sugieren otra cosa. Trató de disuadirla en su intención por registrarse con Martín Vásquez Villanueva y más aún, imponerle a un nuevo secretario general del ICADEP, que ella presidía para que asumiera la titularidad del organismo que, dicho sea de paso, no forma parte del Comité Ejecutivo Nacional y como Asociación Civil tiene Estatutos y vida interna propia e independiente. Seguramente algo parecido habrá sucedido con los restantes aspirantes.
Al delegado Osornio ya nadie lo escucha, pareciera que él vino a escuchar y por desgracia, llegó con un oído “malo”. Por ello Pedro Joaquín tiene que intervenir directamente, donde antes eran altamente eficaces los delegados enviados por el CEN. Nieves, como otr@s priístas están en abierta rebelión y están sentando, desde mi óptica, una incipiente cultura de la libertad dentro de un partido asfixiado con la línea, la simulación y las imposiciones absolutas. Hoy persisten, pero matizadas; son relativas, ya no absolutas.
Serían entonces tres fórmulas de propietarios, las registradas con seguridad: la de Eviel con Sofía Castro; la integrada por María de las Nieves y Martín Vásquez y sorpresivamente la de Celestino Alonso con el popular Pepe Guzmán. Lo de Heliodoro Díaz, parece que se quedará en un pronunciamiento público. Una cosa es segura: las distintas a la de Eviel no son fórmulas de comparsa. Van con la intención de competir y esperan un dictamen favorable. De negárseles o declarar improcedente su registro por parte del órgano auxiliar de la Comisión Nacional de Procesos Internos, presidida por Vicente de la Cruz (¿Por qué renunció o renunciaron a Don Jorge Martínez Gracida que llevaba tantos años en el cargo?) estaríamos ante los nubarrones de los órganos electorales con pronóstico de tormenta. No hay que temer a la competencia; como pensó Luis Donaldo, hay que temerle a la incompetencia política.
Si las encuestas que tanto se presumieron aportan tanta confianza a quien las gana, ¿hay razón de oponerse a la elección abierta entre militantes y simpatizantes? Las encuestas se habrían levantado en Oaxaca, no en Yucatán o Chihuahua. Una real competencia intrapriísta en las urnas, no le vendría mal a un partido tan resquebrajado en Oaxaca. Creo que lo fortalecería sobre todo ante la opinión pública que no termina de creer que se trata de un nuevo PRI.
Sé que la crítica afecta de diferente manera a cada priísta, dependiendo de la delgadez de su piel. Por ello procuro proponer alternativas para que resulte constructiva. Alguna vez escuche con profunda tristeza, a uno de mis compañeros priístas decir, que el PRI nunca iba a cambiar, como si se tratara de un organismo vivo que en su genética llevara el ADN de la simulación, de la línea, de la imposición, del engaño y del -institucionalizado por algunos- “chocomilazo”.
Estoy de acuerdo en que de ellos no depende el cambio, porque no les conviene y no desespero porque sé que una nueva generación más preparada, más limpia y con más altura de miras viene de la mano del tiempo. Es la generación de científicos y artistas que saben que la política no es sólo –como quería Rusell- una actividad humana; es además ciencia y además arte.
moisesmolinar@hotmail.com
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