miércoles, 16 de julio de 2014

NUESTROS “LÍDERES”


Un puñado de jóvenes hemos recorrido intensamente el estado y lo seguiremos haciendo. Resulta inexplicable para nosotros que habiendo tantas representaciones de índole estatal, sólo una pocas sean las que dedican tiempo, recursos, voluntades y energías a esta imperiosa tarea. Y no es privativa de los partidos.

Organismos políticos, gubernamentales, no gubernamentales, empresariales, académicos, deportivos, culturales, defensores de derechos humanos y sindicales existen, salvo honrosas excepciones, solo de membrete.

Un nombramiento o acta de asamblea, una oficina, papel membretado y un sello, bastan para guardar apariencias de organismos inoperantes en la práctica. Se ha usted preguntado –amable lector- ¿cuántas organizaciones, partidos, clubes, asociaciones, cámaras, federaciones, confederaciones y sindicatos existen en Oaxaca?

¿Por qué, entonces, si existen tantos espacios reconocidos y hasta legalmente constituidos, las cosas en Oaxaca y en sus regiones siguen igual (y en algunos casos peor) que hace ya varios años? La respuesta es el egoísmo, rampante en una sociedad inmersa en una profunda crisis de valores.

Las organizaciones encarnan en sus líderes y en ocasiones se reducen a ellos. Cuando el dinero se convierte en un fin, toda esperanza se pierde. Son organizaciones que deberían colocar en sus pórticos aquella dantesca frase que en el poema, Alighieri pone a la entrada del infierno.

Son agrupaciones o instituciones que no generan progreso, prosperidad o beneficios más que para quienes las dirigen. Generan clientelas que hay que administrar para gastarlas en los procesos electorales. La protesta social se ha convertido en una industria (a veces con chimeneas) de la que viven muchas familias y es por ello que, en el caso concreto de los partidos políticos, se hace cada vez más común la práctica de llenar mítines con las mismas caras. Los mismos, a cambo de algún “apoyo” asisten a donde sean requeridos. Cada vez hay menos izquierdas, menos derechas y menos centros. ¿Qué queda? monetarismo.

Los mismos “líderes” alquilan sus huestes lo mismo al gobierno que al partido contrario y el dinero los hace a todos conformes. Ya no hay convicciones, no hay más ideales. La espiral del desprecio asciende; los que pagan reflejan billeteando su desprecio por los billeteados y estos corresponden con justicia este desprecio alquilando sus cuerpos (a veces ya ni sus voces), no sus conciencias. En ocasiones, políticamente ya no hay conciencia. Los políticos y líderes sociales o civiles se han convertido en cirujanos plásticos de la conciencia cívica, de la responsabilidad ciudadana.

En medio de la fiebre del mundial del “deporte más hermoso del mundo”, comparto una elocuente apreciación de Josep Guardiola, laureado ex futbolista y hoy exitoso entrenador: “Líder es aquel que hace al otro mejor persona”.

El cambio generacional no es solo necesario en los partidos, en los gobiernos y en los congresos. Toda la realidad social necesita un relevo, que no desplazamiento. Jóvenes responsables deben tomar en sus manos autogestivas las riendas de proyectos organizativos que tengan en el centro de sus sinceras preocupaciones el afán de ayudar por el solo placer de hacer el bien.

¿Quién si no los jóvenes y las mujeres están llamados a representar lo mejor de nuestras familias? ¿Quién si no los jóvenes y las mujeres, que han encontrado siempre las puertas cerradas, pueden entusiasmarse y entregarse al imperativo categórico de ayudar al prójimo?

Es por ello que debemos al límite de nuestras posibilidades, promover, fomentar y auxiliar la incubación de todo proyecto que mujeres y jóvenes decidan encabezar para cumplir su papel como ciudadanos responsables.

De nada servirán nuevos partidos, nuevas organizaciones, nuevos sindicatos, nuevas instituciones, nuevas dependencias sin nuevos líderes que regalen ejemplo de querer hacer del otro, con todas sus ganas, una mejor persona.

Twitter @MoisesMolina

LA CIUDADANÍA CONTRA LOS PARTIDOS


Fue por la nota de mis amigos Yadira Sosa y Carlos Alberto Hernández que me enteré de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental, que de no haber sido realizada por el INEGI, pasaría a ser una encuesta más.

De este ejercicio demoscópico nacen preocupaciones que institucional y colectivamente debían movernos a la acción.

Del estudio realizado entre la población de 18 años y más residente en localidades urbanas de 100 mil y más habitantes sobre 31 trámites y servicios (9 son de orden municipal o delegacional, 12 estatal y 10 federal) vergonzosamente, Oaxaca ocupa el último lugar.

Además del indicador de los servicios, la encuesta abre oportunidad a la población para opinar sobre su percepción de la corrupción. Los partidos políticos ocupan el segundo lugar, solo por debajo de la policía en la consideración de las instituciones más corruptas.


En un sistema de gobierno como el mexicano, donde los partidos políticos son la base de la representación popular y de la integración de los gobiernos estos datos son alarmantes.

Los partidos políticos se han ganado a pulso esas valoraciones. Independientemente del discurso y las acciones de sus dirigencias, esa es la percepción de la gente y se tienen que poner manos a la obra para cambiarla.

¿Cuál es el origen de esa percepción? ¿No se supone que tenemos órganos fiscalizadores y normativos de avanzada que vigilan escrupulosamente el actuar de los partidos políticos? ¿No se supone que la creación del nuevo INE que sustituye al INE obedeció en buena medida a la necesidad de poner a los partidos en una caja de cristal?

El origen de esa percepción es el distanciamiento de los partidos con la ciudadanía, deficientes estrategias de comunicación política que no se agotan con campañas de aire, sino con el trabajo incesante de sus estructuras y dirigencias en tierra. Todo ello ha originado una espiral de desprecio: los partidos desprecian a la ciudadanía (ya no se diga al electorado) y los ciudadanos (incluido el electorado) desprecian a los partidos.

Los partidos deben abrirse a la ciudadanía, oxigenar su membresía y dirigencias, ir más allá de los fines mezquinos de la rentabilidad electoral. Dar muestras a una ciudadanía desencantada de que son organizaciones que se deben a los ciudadanos y a sus impuestos y no a sus cúpulas o dirigencias.

Si se logra demostrar alguna utilidad práctica de los partidos políticos en relación a los ciudadanos, no solo la percepción, sino la realidad comenzará a cambiar.

Los partidos políticos (solos o coaligados) que permanezcan en la idea absurda de que con sus votos duros van a seguir preponderando, continuarán recibiendo magistrales lecciones de la realidad. Hay que abrir los ojos al hecho de que ahí donde el voto duro había venido sentando sus reales, su principal enemigo no son los otros partidos sino algo que se llama simulación.

Ojalá todos los partidos pongan manos a la obra pensando en algo más que en ellos mismos. El egoísmo de los triunfos para sí debe ceder su lugar a la generosidad de triunfos para Oaxaca y los oaxaqueños; para México y los mexicanos. En el Partido Verde estamos haciendo lo propio

Twitter : @MoisesMolina


DE LA POLÍTICA O DEL ARTE DE HACER POSIBLE LO DESEABLE

En 1963 del genio de Gabriel Almond y Sydney Verba nació “The civic culture”, un libro que marcó un parteaguas en la historia de las ciencias sociales. De él se desprende un concepto que Roberto Gutiérrez, Doctor en Estudios Sociales, profesor-investigador titular del Departamento de Sociología de la UAM Azcapotzalco, sintetiza de la siguiente manera: “Es la síntesis heterogénea de y en ocasiones contradictoria de valores, juicios y expectativas que conforman la identidad política de los individuos, los grupos sociales o las organizaciones políticas y que, por lo tanto, dibujan el perfil de los sujetos políticos en interacción”. Es el concepto de déficit de ciudadanía.

Por eso no debe extrañarnos lo que sucede en Oaxaca. El déficit de ciudadanía no lo inventamos los oaxaqueños y ha existido en distintas épocas y en todas partes del mundo, sobre todo del mundo subdesarrollado. Ahí donde hay pobreza material, donde la prosperidad encuentra un páramo, indefectiblemente el déficit de ciudadanía está presente, incluso en las ingeniosas construcciones verbales de la sabiduría popular: “Los oaxaqueños son tan conflictivos que hasta la comida enredan” o “Junta a tres oaxaqueños y salen cinco organizaciones”, dicen.

El rumor (a cuyo tratamiento dediqué una entrega completa de LA X EN LA FRENTE http://moisesmolina.org/?p=100), la diatriba, el chisme, la injuria, la calumnia, la grilla, son consecuencia natural de este déficit. Ahí la política se tuerce, se pervierte, se mancha, pierde su significante y degenera en un mal necesario.

Hacer política es entendida por no pocos de quienes la practican e incluso viven de ella como el arte del engaño, del encubrimiento, de la simulación, de la apariencia, del traspié, de la traición y de la mentira. De ser el arte de hacer posible lo deseable se troca en un juego de suma cero donde es posible ganar si y solo si otro pierde.

Política y grilla vienen a ser una y la misma cosa y quienes se profesionalizan en su estudio terminan, en su gran mayoría marginados, rechazados, señalados, comploteados o simplemente decepcionados. La resultante es la misma: quedan fuera del ejercicio de la política porque la mayoría habla un lenguaje que no es el de ellos.

El déficit de ciudadanía victimiza también a quienes no ejercen la política como profesión, ni como estilo de vida. Así los ciudadanos mayores de 18 años no tramitan su credencial de elector; la tramitan para tener una identificación; no acuden a votar o votan en función de los más diversos criterios, menos en función de los criterios que, en un estado de normalidad democrática, debían contar.

Es por eso que la gente entrega cada vez más un voto de amistad o un voto de antipatía; no importan las plataformas electorales (que además, los partidos y las coaliciones cada vez se preocupan menos por difundir); no interesan principios programáticos y en ocasiones, ni siquiera las propuestas de campaña por meros jingles o “sound bites”.

El ciudadano deficitario vota en función de imágenes, colores, sonidos, rumores; y es aquí donde las campañas negras sientan sus reales.

Los partidos y los candidatos han entendido ya bien esta lógica y juegan el juego del ciudadano; las campañas se encarecen y hay necesidad de contratar ilusionistas financieros que desaparezcan ceros de las comprobaciones. La radio, la televisión, los espectaculares, los utilitarios y todo medio de publicidad se entronizan y todos los candidatos son productos en el supermercado de las preferencias electorales. Los partidos se desdibujan y todos se convierten en lo que después de la Segunda Guerra Mindial Otto Kirchheimer denominó “catch all party” (partido atrapa todo).

Si el ejercicio de la política ha de cambiar, no podrá hacerlo sin la formación de una nueva clase política que, desde las universidades entregue a su ciudadanía más futuro que pasado; una nueva generación que entienda que la práctica política no puede ser monopolio de un solo grupo de edad ni de un solo género; que haga política, no grilla con los pies bien puestso en la tierra, pero sin perder de vista las estrellas. Hay jóvenes que hoy están más preparados que los adultos que actualmente toman las decisiones; con más altura de miras; con entusiasmo; con amor por el terruño y por su gente más que por el dinero y el poder.

Los médicos de la política habrán de salir de entre los jóvenes y las mujeres que, responsablemente decidan regresar a la política su dignidad de arte, como actividad humana que busca hacer posible lo deseable.

moisesmolinar@hotmail.com

Twitter: @MoisesMolina

lunes, 9 de junio de 2014

SIN PLANETA NO HAY POLÍTICA

Moisés MOLINA

Dos conmemoraciones importantes tuvimos la semana que se fue. El Día Mundial del Medio Ambiente y el Día de la Libertad de Expresión movieron a la reflexión, al debate y a la sensibilización. El cuidado y la protección del medio ambiente y la promoción y el respeto de las libertades son dos de los postulados centrales del programa del Partido Verde Ecologista de México. Nuestro lema es “amor, justicia y libertad” y en nuestro nombre llevamos nuestro origen y nuestro destino.


Oaxaca es el estado con la mayor biodiversidad del país pero también somos el estado con más especies en peligro de extinción.


La temática elegida por la Organización de las Naciones Unidas en esta conmemoración para 2014 fue el calentamiento global y su lema ha sido “levanta la voz, no el nivel del mar”. Casuística combinación entre libertad de expresión y ecología.


Pareciera que no terminamos de entender que el planeta tierra es una casa común que estamos obligados a cuidar. En medio de la crisis de valores que azota a la humanidad, independientemente de razas, clases sociales, ubicación geográfica o confesiones religiosas, pareciera que las prioridades se invierten y lo verdaderamente importante pasa a segundo término.


Sin planeta no hay nada, eso es definitivo. Sin planeta no hay riqueza, progreso (ni siquiera desarrollo), no hay gobiernos ni, por ende, poder; sin planeta no hay amor, no hay justicia, no hay libertad. Sin planeta no hay humanidad y eso no lo acabamos de entender. A diario seguimos lastimando el planeta sin pensar que el agregado de las pequeñas acciones multiplicadas por millones hace que el equilibrio originario se rompa. Lastimamos nuestros cuerpos y si nuestros cuerpos no importan, el planeta (que poco a poco se convierte en una entelequia) importa menos.


El calentamiento global es el incremento continuo de la temperatura promedio global: específicamente la temperatura de la atmósfera y de los mares, sin que esto implique que la temperatura suba en todas las zonas del planeta. Hay lugares que experimentan sequía y al otro lado del mundo hay ciudades que se inundan.


La producción de gases invernadero, la deforestación y la urbanización descontrolada, principalmente, han hecho que los ciclos naturales de enfriamiento y calentamiento globales se exageren a niveles peligrosos.


Lo preocupante es que el 98 por ciento de los científicos está completamente seguro de que el calentamiento global es resultado directo de la actividad humana. Lo reporta la Academia Nacional de Científicos de los Estados Unidos.


Que hay mucha responsabilidad de las grandes corporaciones, de enormes industrias y cadenas comerciales, es innegable, pero ello no nos evade de asumir nuestra responsabilidad en el plano individual.


Por eso en el Partido Verde hemos impulsado leyes desde el Congreso de Oaxaca como la Ley de Protección Ambiental para comenzar a poner en orden las prioridades. Sin planeta no hay política y por eso nosotros vamos primero por el planeta, luego por la inclusión social y después por la política dejando para el final lo que electoralmente podamos cosechar para seguir existiendo como organización que incentive la protección del medio ambiente.


Según el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), la temperatura promedio del planeta incrementó alrededor de 1.3°F (0.75ºC) en el siglo XX y va a incrementar de 3 a 7°F (2 a 4ºC) más en este siglo.


Pero ¿Cuáles son los efectos del calentamiento global? Al cambiar los patrones de clima las temporadas de lluvia, sequía, verano e invierno se hacen cada vez menos predecibles. Ello trae como consecuencia que tormentas y huracanes se hagan más fuertes, que las enfermedades transmitidas por insectos sea hagan más comunes, que los alimentos básicos se encarezcan por los costosos imprevistos que se provocan en el campo; se reduce la biodiversidad; aumenta el nivel del mar ante el derretimiento de los glaciares, poniendo en peligro las islas y las zonas costeras.


El calentamiento global es la consecuencia de nuestro estilo de vida. Con pequeñas acciones, igualmente multiplicadas por millones podremos hacer algo por nuestra casa común y en el Partido Verde queremos poner nuestro granito de arena.


Hay que reducir nuestra huella de carbono, reduciendo nuestro consumo de energía y hay que promover el comunitarismo.

Si fortalecemos los vínculos de solidaridad en nuestras comunidades aminoraremos el estrés que el calentamiento global, la globalización y las crisis económicas provocan y seremos más fuertes.


Nunca serán demasiados los esfuerzos que encaminemos para promover un cambio. Todo lo que hagamos por el planeta desde nuestras colonias, barrios, ciudades, estados y países, lo estaremos haciendo por las próximas generaciones que no deben pagar culpas ajenas.


Hagamos conciencia, alcemos la voz y salvemos al planeta.


*Delegado Nacional del Partido Verde Ecologista de México para el estado de Oaxaca

lunes, 2 de junio de 2014

AGENDA LEGISLATIVA

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA*

Las grandes decisiones que afectan a los oaxaqueños pasan en buena medida por el congreso del estado.
El centro del trabajo de los legisladores no está en la gestión social ni en la intermediación de los conflictos. La labor formal de un diputado local es hacer leyes.


Las leyes reflejan los anhelos de una sociedad; son reflejo de sus carencias y sus necesidades. Hacer buenas leyes significa trazar la ruta para que el bienestar de la gente se materialice. La gente lo que quiere es vivir bien: “tener acceso a los bienes para la felicidad del hombre” decía alguien. Estar sanos, educados, con empleo, bien alimentados y con tiempo y medios para el disfrute del tiempo libre son aspiración de todos los seres humanos y gran parte de ello depende de buenas leyes, independientemente de su cabal cumplimiento.


Los legisladores no pueden hacer leyes a capricho. En la ciencia jurídica, las fuentes reales del derecho son la razón de ser de nuestros representantes populares. Las leyes han de partir de la realidad y los documentos básicos de los partidos políticos son una extraordinaria guía para que los legisladores realicen con eficacia su trabajo.


El problema es que muchos diputados al asumir el cargo malentienden su función y se contentan con la realización de tareas que poco o nada tienen que ver con la función legislativa, sin contar a los que se duermen durante las sesiones. Los diputados se olvidan de sus partidos y los partidos se olvidan de sus diputados. No existe un trabajo coordinado y los partidos políticos tienen que caminar al menos en dos pistas: la de sus comités y la del congreso con sus fracciones.


En un gesto de responsabilidad política, de solidaridad y con el afán de que la sociedad reciba un mensaje de trabajo coordinado, el pasado viernes el Comité Ejecutivo Estatal y la Delegación Nacional del Partido Verde en Oaxaca, presentamos de manera conjunta a nuestro diputado Carlos Vera Vidal la agenda legislativa para el próximo periodo de sesiones que inicia el primero de julio.

Es una agenda que se ciñe a tres ejes fundamentales: democracia y estado de derecho; igualdad y justicia social y estado competitivo. Aborda temas tan importantes como erradicación de la violencia, reducción de la pobreza, implementación de un sistema de responsabilidad ambiental, promoción de la igualdad de oportunidades sin discriminación, acceso universal a la educación, salud y familia, educación cultura y artes, cultura física y deporte, acceso universal a los servicios de salud, violencia obstétrica, acceso a información sexualidad, mortandad materna y discriminación en el ámbito laboral y varios otros que habrán de derivar en una agenda parlamentaria que se traduzca en iniciativas de ley y puntos de acuerdo que nuestro diputado habrá de llevar a la más alta tribuna del estado.


No lo hemos hecho pensando en el Partido Verde, ni en una ruta electoral; lo hicimos pensando en Oaxaca y en quienes aquí vivimos. Oaxaca no merece el presente que hoy nos lacera. Nuestra orografía y nuestra complicada división político-administrativa son obstáculos que se deben superar y un buen inicio son buenas leyes.


Reitero que de poco o nada sirve una ley que no se cumple, sin embargo eso no significa que no debamos tener buenas leyes ni buenos diputados.


Quiero reconocer y agradecer el trabajo desinteresado de todos quienes integran nuestra Coordinación de Agenda Legislativa que encabeza la próxima maestra en derecho constitucional Yisvi Nolasco y a Josué González, sin cuyo apoyo y talento, la construcción de la agenda hubiese sido imposible.


El Partido Verde es el partido de los jóvenes y las mujeres y esta agenda es una prueba de que juventud no es sinónimo de inexperiencia, ni de falta de capacidad. Un grupo de jóvenes (mujeres y hombres) hizo posible este producto legislativo de calidad que estamos seguros nutrirá el trabajo de nuestro diputado. Recalco, no lo hicimos pensando en el Partido Verde; lo hicimos pensando en Oaxaca y en los oaxaqueños.


Estos jóvenes están llamados a ser la sangre nueva del poder legislativo en Oaxaca que , en un futuro ocuparán la curules como curules y no como camastros.


*Delegado Nacional del Partido Verde Ecologista de México para el estado de Oaxaca

domingo, 13 de abril de 2014

LA CARTA APÓCRIFA Y LOS POLÍTICOS QUE DEJARON DE SER HUMANOS

Moisés MOLINA

Vía mensaje de un buen amigo, recibí ayer en mi celular, “La carta de despedida de Gabriel García Márquez”. Tras su breve estancia en el hospital, la noticia fue que padecía cáncer linfático y que había escrito esa carta para anunciar el fin de sus apariciones públicas. Con esa carta, Márquez se retiraba a morir en privado.


En realidad resultó un “hoax” que desde 1997, en que el periodista peruano Mirko Lauer la difundió en su columna en “La República”, ha venido apareciendo a intervalos y que, desde hace un tiempo, con el auge del internet, reaparece y se viraliza con cada convalecencia o declaración del Nobel.


Independientemente de su autor (ha quedado claro que no la escribió García Márquez) y por encima del esteticismo, la carta no tiene desperdicio y su lectura no le hace mal a nadie. Puede que nos decepcione si pensamos que es de Márquez o que nos decepcione aún más cuando descubrimos que el colombiano no tuvo nada que ver.
A esa carta muchos la titularon “La Marioneta” y quiero ceder el espacio de LA X EN LA FRENTE para reproducirla.


Para muchos será una colección de lugares comunes, para muchos otros un gran plagio; otros más pensarán que la carta no importa si no la escribió la misma pluma de “Cien años de Soledad”; pero muchos más, a no dudarlo, encontrarán en sus líneas algo que habían venido buscando sin saber que hoy lo encontrarían.


Me he dado cuenta, tratando de experimentar en cabeza ajena, que el profesional de la política (diputado, funcionario, senador, gobernador, presidente municipal, líder de partido, dirigente sindical, líder de organización) de pronto, sin darse cuenta, se desprende de lo humano; se olvida de que la política se hace con seres humanos que aspiran a la felicidad y es ahí donde se pierde todo, comenzando con los valores de la convivencia humana.


Recordando muchas cosas elementales a través de esta carta “apócrifa” es como quiero honrar hoy a la política que hacen seres humanos, no políticos.


Depende de su actitud –amable lector-, del cristal con que la mire, si decide que la carta no tiene autor, o la suscribimos todos. Disfrútela:
"Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.

Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.

Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen. Escucharía cuando los demás hablan y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate!

Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.

Dios mío si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol. Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que le ofrecería a la luna. Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos...

Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida... No dejaría pasar un sólo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero. Convencería a cada mujer u hombre que son mis favoritos y viviría enamorado del amor.

A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse! A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido. Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres... He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada. He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.

He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse. Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.

Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas. Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma. Si supiera que esta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría un abrazo, un0 beso y te llamaría de nuevo para darte más. Si supiera que esta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas una y otra vez indefinidamente. Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo diría "te quiero" y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.

Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.

El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo. Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles "lo siento", "perdóname", "por favor", "gracias" y todas las palabras de amor que conoces.

Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos. Demuestra a tus amigos cuanto te importan."


@MoisesMolina
moisesmolinar@hotmail.com

sábado, 15 de marzo de 2014

MOMIFICANDOS


Esta semana se sucedieron, en Oaxaca, dos acontecimientos que tuvieron a los jóvenes como protagonistas. De un lado, las manifestaciones de las y los normalistas; y del otro, el Congreso Nacional de Estudiantes de Ciencia Política y Administración Pública.


Más allá de la carga valorativa que pudiera tener cada uno de esos acontecimientos, patentizan que la presencia más sensible de la juventud está fuera de los gobiernos y fuera de los partidos políticos. La sociedad civil y la escuela son –aunque escasamente- ambientes escogidos por los jóvenes para expresarse a través de la organización de sus esfuerzos, independientemente de los efectos de ese esfuerzo organizado.


Los jóvenes normalistas organizaron ellos mismos sus protestas; los jóvenes estudiantes de Ciencia Política y Administración Pública organizaron, de igual forma, por sí mismos su congreso nacional.


Me invitaron a impartir la conferencia inaugural del congreso, distinción que traté de cumplir con la mayor responsabilidad y el mayor decoro posibles. Más que una conferencia, fue un diálogo. Ante jóvenes de todo el país hablamos de cuatro cosas, cuatro palabras que resumían cuanto los estudiantes ahí presentes representaban; conversamos sobre política, juventud, participación y ciudadanía. Ahí estaban como invitados especiales, mi querido maestro Carlos Spíndola Pérez Guerrero representando a la Universidad Anfitriona (UNIVAS), mi admirado y joven amigo Leandro Hernández con la representación de nuestro Presidente Municipal; el joven Director de Juventud del Municipio; mi amigo Roberto Morales de Paz, entre otros.


Creo que se cumplió el cometido. La tarde del jueves, sacudimos su conciencia. Intercambié la lectura de una conferencia académica sobre participación ciudadana y democracia representativa, que llevé para ellos, por un diálogo que nos permitió pensar en cosas en las que difícilmente se reflexiona en las aulas.


Hablamos sobre la confusión reinante en torno al vocablo juventud, a la sombra del cual, puede autonombrarse joven cualquier adulto, con su sola añoranza. Hablamos de la política como una actividad humana cuya materia prima es el conflicto; que no pretende resolverlo, sino gestionarlo. Entendimos que la gestión de los conflictos implica voluntad y la voluntad es el germen de la participación. Dilucidamos que la política triunfa, no cuando se resuelve un conflicto, sino cuando se mantiene la cohesión social; y que ellos, los casi 500 congresistas estudiantes de ciencia política y administración pública, como parte de una élite que tiene el privilegio de la educación universitaria, tenían la grave responsabilidad de pensar, hablar y actuar por los cientos de miles de jóvenes que, en México, no tiene si quiera la oportunidad acabar la universidad, de ingresar a ella, de terminar el bachillerato o incluso de pisar un aula en toda su vida.


Hablamos de lo que el estudiante de ciencia política o administración pública representa en un régimen político donde urge profesionalizar y humanizar la política. Nadie como los universitarios tan profesionales y tan humanos para darle a México y a sus entidades federativas una nueva clase política con un nuevo estilo y una nueva vocación para hacer las cosas.


La palabra clave –que, de hecho, le dio título al congreso- fue participación. Tenemos aún en México y en Oaxaca una juventud mayoritariamente apática y no basta con encontrar las razones de esa apatía. La solución a la apatía está en los mismos jóvenes y en nadie más.


En 2012, después realizada la elección presidencial, Berúmen y Asociados en coordinación con el colmex realizaron la encuesta “Cultura Política de los Jóvenes 2012”. Solo unos pocos rasgos bastan para dejarnos fríos ante la realidad que nos contiene:


32% descarta contar con alguna ideología, 34% reconoce predilección por las telenovelas y menos del 1% se interesa por las secciones políticas de los diarios; entre 90 y 97% de los jóvenes jamás han sido parte de organizaciones culturales, estudiantiles, deportivas, artísticas, religiosas o vecinales, ni tampoco de partidos políticos o sindicatos, mientras que 86% considera que el voto es poco o nada efectivo para presionar a las autoridades.


Si tenemos en cuenta que, según los últimos datos del IFE, más del 40% de la lista nominal la integran ciudadanos de entre 18 y 34 años, estamos ante una situación alarmante de complacencia de una clase política que se momifica ante la nula competencia que genera la apatía.


Culpamos a la política y a los políticos del divorcio entre la juventud y la cosa pública. Culpamos a los políticos y al “sistema” del odio que los jóvenes sienten hacia la política y que se traduce en alejamiento. No pensamos que ese odio traducido en alejamiento aporta una extraordinaria zona de confort para los sarcófagos de ocasión en que se han convertido los partidos políticos.


Ningún momificando va a mover un dedo para cambiar las cosas; para acelerar el relevo generacional, ni siquiera para propiciarlo. El egoísmo sigue mandando en quienes viven de la política y en quienes viven en contra de la política. El sello de la nueva generación debe ser la generosidad, aunque paradójicamente esa generosidad haya de brotar del egoísmo de generación en relación a los mismos de siempre.


@MoisesMolina