LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
LÓPEZ OBRADOR: OAXAQUEÑO POR ADOPCIÓN.
Así lo consideran quienes idearon y pidieron, casi suplicaron –dicen- al tabasqueño por nacimiento, hacer de Oaxaca su lugar de residencia los tres últimos meses del año. Así lo soltó en entrevista publicada en un diario de la capital de país. Que viene a visitar los municipios de usos y costumbres, que viene a descansar. Se le puede creer lo primero, en torno a lo segundo ronda un enjambre de dudas. No bien salgamos de la elección de diputados federales, Oaxaca habrá de encarar el proceso para elegir a su próximo gobernador. El peculiar entorno político configurado este sexenio y las nuevas reglas electorales, sobre todo en materia de precampañas harán que 2010 comience anticipadamente en 2009. Al menos así será para el popular señor López. Pero ¿por qué elegir a Oaxaca para sus “vacaciones? Conocemos y de sobra los oaxaqueños, los atractivos que seducen al turista nacional y extranjero, pero ¿Vendría usted –amable lector- siendo figura pública de la política, a descansar a una entidad gobernada por un abierto adversario? ¿Elegiría para tal fin un estado donde su propio partido político no lo quiere? Parece que la cercana relación de Gabino Cué con nuestro turista, es solo superada por la común aspiración - obsesión para muchos- de ser gobernador uno y presidente el otro. Ojalá López Obrador viniera a pasear, a conocer las maravillas del estado en su capital y en sus regiones. Sería hasta benéfico para los Oaxaqueños. Podría considerársele como un atractivo más para el turismo político. Como una de esas rarezas itinerantes que la gente acude a ver para saciar el morbo. Andrés Manuel con cada ocurrencia como esta, se aleja de la política y se aproxima a la farándula. Si viene a turistear que venga, para que haga venir a su gente a dar dinamismo a nuestra economía, que falta le hace; que atraiga a más turistas pero de esos que traen consigo derrama económica, no de los que “mochila” al hombro, es más lo que nos quitan. Pero no. Nuestro híbrido partidista no viene a descansar, viene a hacer campaña para Gabino y de paso para él; para sepultar al PRD local y fortalecer, si conservan el registro después de la elección de julio próximo, a Convergencia y PT, urgidos de presencia. Quien esto escribe, no se explica, porqué tanto amor repentino por una entidad cuya violencia apadrinó en 2006. Por qué venir a un estado que quiso destruir. Seguramente viene pensando en altos índices de simpatía en Oaxaca. Probablemente piense en que ganará la presidencia comenzando con sus incondicionales en las gubernaturas de los estados. Quizás considera que Oaxaca puede ser el inicio de su victoria, desde la pobreza de nuestros municipios de usos y costumbres. Hay que decirle al sr. López, que revise sus encuestas o que encargue otras. Sigue siendo popular (en buena cuantía gracias a los medios y de entre ellos, los electrónicos) pero la popularidad no conlleva la aceptación. Y hay en Oaxaca mucha gente agraviada por él y todo lo que representa. Cierto es que hay polarización política en la entidad. Pero no toda la gente está polarizada. Hay quienes defienden decididamente a su gobierno, a su gobernador y al PRI y hay también quienes con el mismo fervor piden a gritos la caída del primero, la salida del segundo y la derrota del tercero. Pero también existen - y son la inmensa mayoría- quienes al margen de la política, sin filias ni fobias partidistas, quieren trabajo y paz para sus familias, sobre todo para las nuevas generaciones. De ellos habrá de ser el reclamo más fuerte cuando Obrador comience a hacer “grilla” vacacional, cuando empiece a invocar a su APPO, cuando comience a subir el tono de sus atropelladas y chillantes arengas … cuando comience a llamar a una guerra electoral que, desgraciadamente, afecta otros ámbitos de la vida cotidiana. Mala consejera es la obcecación por el poder, más aún si el consejo de vacacionar conlleva una oculta intención.
moisesmolinar@hotmail.com
sábado, 21 de febrero de 2009
viernes, 13 de febrero de 2009
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
¿TU HIJ@ TIENE NOVI@?
Si usted –amable lector- tiene hijos de entre 15 y 24 años o algún ser querido los tiene, esta entrega ha de ser de su interés. Y es que ninguna fecha más propicia que la reciente celebración mundial de la amistad y el amor para compartir cifras reveladoras que reflejan la realidad que los jóvenes estamos viviendo y que resulta, en diferentes grados, ajena a los padres de familia. Las relaciones humanas han cambiado sustancialmente los últimos lustros y las relaciones de pareja no escapan al vértigo de los nuevos tiempos. A finales de 2007 el INEGI realizó, como todos los que esta institución lleva a cabo, un estudio llamado “Encuesta Nacional de Violencia en las Relaciones de Noviazgo” que contiene, como adelantamos, datos reveladores de una realidad innegable. Poco más de siete millones de jóvenes de entre 15 y 24 años en México tienen una relación de noviazgo, que equivale al 74 por ciento de los jóvenes solteros en ese rango de edad. Puesto es otras palabras, 74 de cada 100 jóvenes mexicanos de entre 15 y 24 años tiene novio o novia, porcentaje por demás elevado. Y de ellos el 76% sufre violencia psicológica, el 15% violencia física y un 16.5% violencia sexual de parte de su parejas. Quienes más sufren la violencia son las mujeres y lo más preocupante es que no pocas de ellas la conciben como normal o en el mejor de los casos, no saben que la están padeciendo. Frases como: “me pega porque me quiere”, “me regaña porque se preocupa por mí” o “me prohíbe cosas porque le importo”, fueron recurrentes a lo largo de la investigación nacional. La preponderancia de la violencia en ámbitos urbanos sobre los rurales es clara y a los padres debiera causarles preocupación lo siguiente: más de la tercera parte de las mujeres jóvenes que se saben víctimas de la violencia confía más en los amigos que en los padres, maestros o especialistas. Hay quienes toman el noviazgo de los hijos a la ligera, pero las consecuencias de esta problemática no comparten tal liviandad. Depresión, baja de rendimiento escolar o laboral, deserción escolar, trastornos alimenticios como bulimia o anorexia, adicciones y en el extremo el suicidio o el homicidio, pueden ser resultantes probables de ese amor mal entendido, resultantes que nadie quiere para un ser querido. La violencia en el noviazgo es la antesala de la violencia intrafamiliar. Quienes hoy se ensayan en una relación de pareja, indefectiblemente formarán en el futuro una familia con el mismo o con un ser humano diferente. Negar y negarse el respeto en el noviazgo implica negar lo que respecto de la familia hemos escuchado y repetido hasta el cansancio: que es la célula básica de la sociedad. La realidad es que la familia tradicional está desapareciendo y las familias monoparentales son el sino de los tiempos actuales. Cada vez más las convicciones de las nuevas generaciones se alejan del matrimonio y cuantos lo contraen caminan, en buen número, hacia la separación y el divorcio a causa de la violencia. Prevenir la violencia en el noviazgo es prevenir la violencia en las familias del mañana, detener los divorcios en ascenso y rescatar la familia como núcleo formador de seres humanos en el respeto y la tolerancia. Por eso si usted tiene hij@s y sus hij@s tienen novi@, conveniente es que también sepan esto.
moisesmolinar@hotmail.com
Moisés MOLINA
¿TU HIJ@ TIENE NOVI@?
Si usted –amable lector- tiene hijos de entre 15 y 24 años o algún ser querido los tiene, esta entrega ha de ser de su interés. Y es que ninguna fecha más propicia que la reciente celebración mundial de la amistad y el amor para compartir cifras reveladoras que reflejan la realidad que los jóvenes estamos viviendo y que resulta, en diferentes grados, ajena a los padres de familia. Las relaciones humanas han cambiado sustancialmente los últimos lustros y las relaciones de pareja no escapan al vértigo de los nuevos tiempos. A finales de 2007 el INEGI realizó, como todos los que esta institución lleva a cabo, un estudio llamado “Encuesta Nacional de Violencia en las Relaciones de Noviazgo” que contiene, como adelantamos, datos reveladores de una realidad innegable. Poco más de siete millones de jóvenes de entre 15 y 24 años en México tienen una relación de noviazgo, que equivale al 74 por ciento de los jóvenes solteros en ese rango de edad. Puesto es otras palabras, 74 de cada 100 jóvenes mexicanos de entre 15 y 24 años tiene novio o novia, porcentaje por demás elevado. Y de ellos el 76% sufre violencia psicológica, el 15% violencia física y un 16.5% violencia sexual de parte de su parejas. Quienes más sufren la violencia son las mujeres y lo más preocupante es que no pocas de ellas la conciben como normal o en el mejor de los casos, no saben que la están padeciendo. Frases como: “me pega porque me quiere”, “me regaña porque se preocupa por mí” o “me prohíbe cosas porque le importo”, fueron recurrentes a lo largo de la investigación nacional. La preponderancia de la violencia en ámbitos urbanos sobre los rurales es clara y a los padres debiera causarles preocupación lo siguiente: más de la tercera parte de las mujeres jóvenes que se saben víctimas de la violencia confía más en los amigos que en los padres, maestros o especialistas. Hay quienes toman el noviazgo de los hijos a la ligera, pero las consecuencias de esta problemática no comparten tal liviandad. Depresión, baja de rendimiento escolar o laboral, deserción escolar, trastornos alimenticios como bulimia o anorexia, adicciones y en el extremo el suicidio o el homicidio, pueden ser resultantes probables de ese amor mal entendido, resultantes que nadie quiere para un ser querido. La violencia en el noviazgo es la antesala de la violencia intrafamiliar. Quienes hoy se ensayan en una relación de pareja, indefectiblemente formarán en el futuro una familia con el mismo o con un ser humano diferente. Negar y negarse el respeto en el noviazgo implica negar lo que respecto de la familia hemos escuchado y repetido hasta el cansancio: que es la célula básica de la sociedad. La realidad es que la familia tradicional está desapareciendo y las familias monoparentales son el sino de los tiempos actuales. Cada vez más las convicciones de las nuevas generaciones se alejan del matrimonio y cuantos lo contraen caminan, en buen número, hacia la separación y el divorcio a causa de la violencia. Prevenir la violencia en el noviazgo es prevenir la violencia en las familias del mañana, detener los divorcios en ascenso y rescatar la familia como núcleo formador de seres humanos en el respeto y la tolerancia. Por eso si usted tiene hij@s y sus hij@s tienen novi@, conveniente es que también sepan esto.
moisesmolinar@hotmail.com
sábado, 7 de febrero de 2009
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
PREVENIR O LAMENTAR
De todos sabida es, la magnitud del problema que la lucha contra la delincuencia organizada representa. Después del tema económico, el de la inseguridad es el que más preocupa a la mayoría de nuestras familias. Los nombres de los cárteles de la droga y de asociaciones delincuenciales están, como nunca, en boca de la gente. Y la sección policiaca ha robado espacio a las primeras planas de los diarios. El morbo se alimenta mientras el país se desangra. No pasa un día sin que una, se agregue a la estadística de familias enlutadas. Ni los propios “narcos” se salvan. Las disputas por las famosas “plazas” cobran víctimas de uno y otro bando, todo ello porque México, desde hace tiempo dejó de ser país de trasiego para convertirse en país de consumidores. Nunca como hoy, el rubro presupuestal destinado a la seguridad, había sido tan grande; nunca como hoy, los ciudadanos nos habíamos sentido tan inseguros. Los medios cumplen con su labor de informar de cuanto sucede, pero informan de una realidad que espanta, que genera zozobra. Sentimos que nos han quitado una parte de nuestras vidas que ahora no se sabe cómo ni cuándo recuperar. La “guerra” contra el narco inició, sin embargo, como el “quinazo” del sexenio y no hay marcha atrás. Las detenciones diarias, los operativos, los decomisos de drogas, armas y dinero mal habido son muestra de que el dinero público destinado a seguridad no es un gasto, sino una inversión, que es necesario fortalecer. El crimen está aquí y ahora y hay que combatirlo. Pero ¿se ha pensado acaso en las generaciones siguientes, en quienes están expuestos a la droga pero aún no la consumen?, ¿hemos reparado en quienes aún no pisan la escuela o todavía no han nacido? Es de llamar la atención por qué toda esta estrategia de combate al crimen no se ha hecho acompañar de una de prevención. Los costos son infinitamente inferiores y los resultados, estimo, serían óptimos para nuestros policías y soldados del futuro. Ha sido problema siempre del mexicano la inmediatez, el cortoplacismo. Cuanto hemos tenido son campañas aisladas de prevención con alcances precarios y condenadas al olvido. Pareciera solo un hueco programático que hay que cubrir, como si la niñez y la juventud no existieran o como si niños y jóvenes lo fueran por siempre. Preocupante porque quienes ahora lo son, serán los ciudadanos y gobernantes o desgraciadamente, traficantes del mañana. No hemos sido siquiera capaces de desarrollar, fuera de la Encuesta Nacional de Adicciones, estadísticas que nos den luces para saber qué, dónde y cómo prevenir. No sabemos cuántos delitos o faltas administrativas se cometen bajo el influjo de alguna droga y qué tipo de droga. Lo que tenemos son números muy generales pero reveladores: que en sólo seis años creció 50% el número de personas adictas a drogas ilegales y 30% la cifra de quienes alguna vez las han consumido. Otro dato habla de la alta disponibilidad de las drogas para los jóvenes: 43% de jóvenes de entre 12 y 25 años están expuestos a ellas. De estos la mitad llega a consumirlas de manera experimental y 13% de manera frecuente. El consumo de cocaína se multiplicó por quince en un sexenio y los jóvenes de 12 a 17 años representan la parte más vulnerable de la ampliación de los mercados de estimulantes en general. El 50% de las muertes en nuestro país están relacionadas con el consumo de algún tipo de droga, incluidas alcohol y tabaco y tenemos más de 13 millones de fumadores y seis millones de dependientes al alcohol en México. Todo lo anterior no sugiere otra cosa más que la urgencia del lanzamiento de una campaña de prevención que tenga su lugar en el presupuesto de los gobiernos y en los medios de comunicación. Mejor debiera obligarse a las televisoras a difundir mensajes de prevención a la población y no publicidad gratuita de partidos para lucimiento de sus líderes. Tal parece no encuentran todavía la lógica a la sabiduría popular que dice: más vale prevenir que lamentar.
moisesmolinar@hotmail.com
Moisés MOLINA
PREVENIR O LAMENTAR
De todos sabida es, la magnitud del problema que la lucha contra la delincuencia organizada representa. Después del tema económico, el de la inseguridad es el que más preocupa a la mayoría de nuestras familias. Los nombres de los cárteles de la droga y de asociaciones delincuenciales están, como nunca, en boca de la gente. Y la sección policiaca ha robado espacio a las primeras planas de los diarios. El morbo se alimenta mientras el país se desangra. No pasa un día sin que una, se agregue a la estadística de familias enlutadas. Ni los propios “narcos” se salvan. Las disputas por las famosas “plazas” cobran víctimas de uno y otro bando, todo ello porque México, desde hace tiempo dejó de ser país de trasiego para convertirse en país de consumidores. Nunca como hoy, el rubro presupuestal destinado a la seguridad, había sido tan grande; nunca como hoy, los ciudadanos nos habíamos sentido tan inseguros. Los medios cumplen con su labor de informar de cuanto sucede, pero informan de una realidad que espanta, que genera zozobra. Sentimos que nos han quitado una parte de nuestras vidas que ahora no se sabe cómo ni cuándo recuperar. La “guerra” contra el narco inició, sin embargo, como el “quinazo” del sexenio y no hay marcha atrás. Las detenciones diarias, los operativos, los decomisos de drogas, armas y dinero mal habido son muestra de que el dinero público destinado a seguridad no es un gasto, sino una inversión, que es necesario fortalecer. El crimen está aquí y ahora y hay que combatirlo. Pero ¿se ha pensado acaso en las generaciones siguientes, en quienes están expuestos a la droga pero aún no la consumen?, ¿hemos reparado en quienes aún no pisan la escuela o todavía no han nacido? Es de llamar la atención por qué toda esta estrategia de combate al crimen no se ha hecho acompañar de una de prevención. Los costos son infinitamente inferiores y los resultados, estimo, serían óptimos para nuestros policías y soldados del futuro. Ha sido problema siempre del mexicano la inmediatez, el cortoplacismo. Cuanto hemos tenido son campañas aisladas de prevención con alcances precarios y condenadas al olvido. Pareciera solo un hueco programático que hay que cubrir, como si la niñez y la juventud no existieran o como si niños y jóvenes lo fueran por siempre. Preocupante porque quienes ahora lo son, serán los ciudadanos y gobernantes o desgraciadamente, traficantes del mañana. No hemos sido siquiera capaces de desarrollar, fuera de la Encuesta Nacional de Adicciones, estadísticas que nos den luces para saber qué, dónde y cómo prevenir. No sabemos cuántos delitos o faltas administrativas se cometen bajo el influjo de alguna droga y qué tipo de droga. Lo que tenemos son números muy generales pero reveladores: que en sólo seis años creció 50% el número de personas adictas a drogas ilegales y 30% la cifra de quienes alguna vez las han consumido. Otro dato habla de la alta disponibilidad de las drogas para los jóvenes: 43% de jóvenes de entre 12 y 25 años están expuestos a ellas. De estos la mitad llega a consumirlas de manera experimental y 13% de manera frecuente. El consumo de cocaína se multiplicó por quince en un sexenio y los jóvenes de 12 a 17 años representan la parte más vulnerable de la ampliación de los mercados de estimulantes en general. El 50% de las muertes en nuestro país están relacionadas con el consumo de algún tipo de droga, incluidas alcohol y tabaco y tenemos más de 13 millones de fumadores y seis millones de dependientes al alcohol en México. Todo lo anterior no sugiere otra cosa más que la urgencia del lanzamiento de una campaña de prevención que tenga su lugar en el presupuesto de los gobiernos y en los medios de comunicación. Mejor debiera obligarse a las televisoras a difundir mensajes de prevención a la población y no publicidad gratuita de partidos para lucimiento de sus líderes. Tal parece no encuentran todavía la lógica a la sabiduría popular que dice: más vale prevenir que lamentar.
moisesmolinar@hotmail.com
sábado, 31 de enero de 2009
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
¿EL OCASO DELOS PARTIDOS?
Una de las principales funciones de los partidos políticos en el mundo es traducir la representación social en representatividad política, es por ello que en la actualidad es solo a través de los partidos políticos que los ciudadanos pueden acceder al ejercicio de un cargo público. Se supone por ello que todo partido político debe tener lo que Maurice Duvergier llamaba “una membresía”. Una base ciudadana que le diera cuerpo y vida permanente. Así, la membresía de los partidos se convertiría en el ejército que cumpliría sus fines y trabajaría, desde luego, por conseguir el principal: acceder al poder o mantenerse en él. La membresía tenía pues, el derecho legítimo (por encima de quienes no eran miembros) de alcanzar las nominaciones para estos cargos de elección, candidaturas pues. Hoy, que estamos, probablemente más familiarizados con la palabra “militancia” (aunque solo sea una categoría de la membresía) la realidad es muy diferente. El único partido que ha logrado desarrollarla plenamente es el PRI, con todo y los vicios que históricamente hemos visto. Los demás han resultado ser en el mejor de los casos, un amasijo de facciones eufónicamente llamados corrientes. Y ello aunque no sea lo deseable, es lo natural. El desprecio o el desinterés del ciudadano por la política, han hecho que las bases humanas de los partidos se desfonden. La gente cada vez participa menos en su vida interna. Por ello hoy sabemos de situaciones que van en contra de la naturaleza de la política y de los partidos. Con el inicio formal del proceso electoral 2009 en puerta, vemos un PRD que ha “ofrecido” candidaturas a Gael García, Diego Luna, Héctor Bonilla, entre otros actores que pudieran ser buenos legisladores pero nunca han pisado alguna oficina del PRD. Los dos primeros dijeron que lo iban a pensar; el tercero le dijo que no a Marcelo Ebrard. El caso del PAN no es muy diferente “abriéndose” a la ciudadanía y buscando gente que les de votos, aunque de política sepa muy poco o nada. El PRI, que se supone, debía repartir todas las candidaturas entre su amplia militancia, sencillamente ha tenido que ceder en no pocas ocasiones a los amigos o familiares de quienes “mandan”, con el consiguiente disgusto y desencanto de quienes han trabajado toda su vida esperando la llegada de una oportunidad para defender con más orgullo y capacidad las siglas y los colores de su partido. Si esta actitud es la que comienza a hacerse más común entre nuestros partidos, ¿por qué no ponerse ellos mismos de acuerdo para aprobar las candidaturas independientes, ciudadanas? ¿Por qué si tácitamente están reconociendo que su misión como productores de candidatos ha fracasado, no permiten que los ciudadanos aspiren, sin partido de por medio, a cargos públicos? ¿Es necesario que tengan que deglutir, como el PRD, la aseveración del ex rector Martínez Neri de que ningún partido le convence, pero que por uno tiene que ser postulado? Estamos llegando, sobre todo en distritos urbanos, al punto de tener que negar militancia alguna, para ganar la simpatía de la gente. ¿Por qué no “invitar” también a ciudadanos a la elección de sus dirigencias? Parece que ahí no les hace falta. Para eso si tienen cuadros y militantes de sobra. Para eso están los cuadros y militantes de “primera”, no los de “segunda”. No es estamos por ello en la antesala de un ocaso, los partidos están llamados a larga vida porque en los congresos, donde se hacen las leyes y donde se reforma la constitución, los legisladores, hoy más que nunca representan, no a los ciudadanos, no a sus electores, sino a sus partidos. Con estos comentarios queremos decir que la única esperanza posible en el mediano plazo, es la llegada de una nueva generación que sea capaz de hacer que la gente vuelva a creer en el valor de la política.
moisesmolinar@hotmail.com
Moisés MOLINA
¿EL OCASO DELOS PARTIDOS?
Una de las principales funciones de los partidos políticos en el mundo es traducir la representación social en representatividad política, es por ello que en la actualidad es solo a través de los partidos políticos que los ciudadanos pueden acceder al ejercicio de un cargo público. Se supone por ello que todo partido político debe tener lo que Maurice Duvergier llamaba “una membresía”. Una base ciudadana que le diera cuerpo y vida permanente. Así, la membresía de los partidos se convertiría en el ejército que cumpliría sus fines y trabajaría, desde luego, por conseguir el principal: acceder al poder o mantenerse en él. La membresía tenía pues, el derecho legítimo (por encima de quienes no eran miembros) de alcanzar las nominaciones para estos cargos de elección, candidaturas pues. Hoy, que estamos, probablemente más familiarizados con la palabra “militancia” (aunque solo sea una categoría de la membresía) la realidad es muy diferente. El único partido que ha logrado desarrollarla plenamente es el PRI, con todo y los vicios que históricamente hemos visto. Los demás han resultado ser en el mejor de los casos, un amasijo de facciones eufónicamente llamados corrientes. Y ello aunque no sea lo deseable, es lo natural. El desprecio o el desinterés del ciudadano por la política, han hecho que las bases humanas de los partidos se desfonden. La gente cada vez participa menos en su vida interna. Por ello hoy sabemos de situaciones que van en contra de la naturaleza de la política y de los partidos. Con el inicio formal del proceso electoral 2009 en puerta, vemos un PRD que ha “ofrecido” candidaturas a Gael García, Diego Luna, Héctor Bonilla, entre otros actores que pudieran ser buenos legisladores pero nunca han pisado alguna oficina del PRD. Los dos primeros dijeron que lo iban a pensar; el tercero le dijo que no a Marcelo Ebrard. El caso del PAN no es muy diferente “abriéndose” a la ciudadanía y buscando gente que les de votos, aunque de política sepa muy poco o nada. El PRI, que se supone, debía repartir todas las candidaturas entre su amplia militancia, sencillamente ha tenido que ceder en no pocas ocasiones a los amigos o familiares de quienes “mandan”, con el consiguiente disgusto y desencanto de quienes han trabajado toda su vida esperando la llegada de una oportunidad para defender con más orgullo y capacidad las siglas y los colores de su partido. Si esta actitud es la que comienza a hacerse más común entre nuestros partidos, ¿por qué no ponerse ellos mismos de acuerdo para aprobar las candidaturas independientes, ciudadanas? ¿Por qué si tácitamente están reconociendo que su misión como productores de candidatos ha fracasado, no permiten que los ciudadanos aspiren, sin partido de por medio, a cargos públicos? ¿Es necesario que tengan que deglutir, como el PRD, la aseveración del ex rector Martínez Neri de que ningún partido le convence, pero que por uno tiene que ser postulado? Estamos llegando, sobre todo en distritos urbanos, al punto de tener que negar militancia alguna, para ganar la simpatía de la gente. ¿Por qué no “invitar” también a ciudadanos a la elección de sus dirigencias? Parece que ahí no les hace falta. Para eso si tienen cuadros y militantes de sobra. Para eso están los cuadros y militantes de “primera”, no los de “segunda”. No es estamos por ello en la antesala de un ocaso, los partidos están llamados a larga vida porque en los congresos, donde se hacen las leyes y donde se reforma la constitución, los legisladores, hoy más que nunca representan, no a los ciudadanos, no a sus electores, sino a sus partidos. Con estos comentarios queremos decir que la única esperanza posible en el mediano plazo, es la llegada de una nueva generación que sea capaz de hacer que la gente vuelva a creer en el valor de la política.
moisesmolinar@hotmail.com
sábado, 17 de enero de 2009
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
¿MUJERES AL PODER?
Ha sido aspiración generalizada de los últimos tiempos la equidad de género que conlleva, entre otras cosas, la igualdad de oportunidades en la vida política. Equidad de condiciones para acceder a cargos de dirigencia en los partidos; a las candidaturas a cargos de elección popular municipales, de la entidad federativa o federales y a los cargos de la administración pública. Y es que la lógica manda que así sea. Las mujeres representan ya más de la mitad de la población y su participación es decisiva a la hora de dar vida a la democracia electoral. Ellas son las que más votan, pues. Con ello de muestran que cumplen con más responsabilidad sus obligaciones cívicas, que son mejores ciudadanas que los hombres. Y suponiendo, sin conceder, que la igualdad de condiciones exista para las mujeres en la lucha política, la voluntad de los poderosos en turno o los famosos “candados” dentro de los partidos políticos hacen posible que solo una élite de mujeres que están –alguien dijo- “a un paso de la hombría” escalen alturas insospechadas dentro de esta guerra sin sangre. Ello ante la complacencia de los hombres, pero –hay que decirlo- también de las mujeres, que no han sabido defender sus aspiraciones. ¿Estarán con ello dando razón a Octavio Paz, cuando escribió que los hombres tienen ideales y las mujeres solo ilusiones? La última muestra de esto se dio en la XX asamblea nacional del PRI, que es el partido en que, sin duda alguna, las mujeres más participan. Con más del 50% de mujeres en la asamblea en que se aprobarían sus nuevos documentos básicos, ni Beatriz Paredes, ni nadie fue capaz de defender la integridad del proyecto inicial: que para cargos de dirigencia partidaria y de elección popular, el PRI no postulara más de un 50% de candidatos de un mismo sexo, como el común del priísmo cree. Para el proceso electoral de este año, sin contravenir su norma interna, el PRI podría postular al 100% de candidatos varones. Así lo autoriza el artículo 42 de sus estatutos: “En los procesos electorales federales y estatales que se rigen por el principio de mayoría relativa, el partido impulsará, en términos de equidad, que no se postule una proporción mayor del 50 % de candidatos propietarios de un mismo sexo, SALVO EL CASO EN QUE SEA CONSULTADA LA MILITANCIA”. Y es que el PRI se ha dado estatutariamente dos procedimientos para la postulación de candidatos: la elección directa y la convención de delegados. Si el elegido es el primero, la paridad perdería su garantía. Otro factor juega también en contra de las féminas priístas en Oaxaca este año: al ser federal el proceso, la selección de candidatos es competencia del Comité Ejecutivo Nacional, de modo que en la integración de las listas, la paridad tendría que ser en todo caso nacional, no por estado. Por eso, la angustia y hasta morbo que ha despertado la sola inclusión de una mujer en las (pre) precandidaturas en la figura de Sofía Castro, está de más. Lo mismo que las especulaciones a raíz de la renuncia de Elizabeth Hernández y su raigambre en el distrito de Tlaxiaco.
Los legisladores representan más sus partidos que a los electores de sus distritos, por ello algo que podría arreglarse desde el COFIPE no se ha arreglado. Con tibieza los legisladores establecieron así la obligación de los partidos en la máxima ley electoral del país: “Arti. 38. Son obligaciones de los partidos políticos nacionales: … s) Garantizar la equidad y PROCURAR la paridad de los géneros en sus órganos de dirección y en las candidaturas a cargos de elección popular”. Y está por demás decir que hay mujeres diputadas federales que seguramente consintieron que la redacción del artículo así quedara. De los demás partidos mejor no hablamos. El de las mujeres nos es, siquiera, tema de debate. Vistas así las cosas y sumada la gran cantidad de distractores que sobre todo las mujeres jóvenes tienen hoy en día, parece aún lejano el día en que pueda hacerse patente lo que muchas veces se ha dicho en los concursos de oratoria: “Para los hombres todos los derechos, ni uno más; para las mujeres todos los derechos, ni uno menos.”
moisesmolinar@hotmail.com
Moisés MOLINA
¿MUJERES AL PODER?
Ha sido aspiración generalizada de los últimos tiempos la equidad de género que conlleva, entre otras cosas, la igualdad de oportunidades en la vida política. Equidad de condiciones para acceder a cargos de dirigencia en los partidos; a las candidaturas a cargos de elección popular municipales, de la entidad federativa o federales y a los cargos de la administración pública. Y es que la lógica manda que así sea. Las mujeres representan ya más de la mitad de la población y su participación es decisiva a la hora de dar vida a la democracia electoral. Ellas son las que más votan, pues. Con ello de muestran que cumplen con más responsabilidad sus obligaciones cívicas, que son mejores ciudadanas que los hombres. Y suponiendo, sin conceder, que la igualdad de condiciones exista para las mujeres en la lucha política, la voluntad de los poderosos en turno o los famosos “candados” dentro de los partidos políticos hacen posible que solo una élite de mujeres que están –alguien dijo- “a un paso de la hombría” escalen alturas insospechadas dentro de esta guerra sin sangre. Ello ante la complacencia de los hombres, pero –hay que decirlo- también de las mujeres, que no han sabido defender sus aspiraciones. ¿Estarán con ello dando razón a Octavio Paz, cuando escribió que los hombres tienen ideales y las mujeres solo ilusiones? La última muestra de esto se dio en la XX asamblea nacional del PRI, que es el partido en que, sin duda alguna, las mujeres más participan. Con más del 50% de mujeres en la asamblea en que se aprobarían sus nuevos documentos básicos, ni Beatriz Paredes, ni nadie fue capaz de defender la integridad del proyecto inicial: que para cargos de dirigencia partidaria y de elección popular, el PRI no postulara más de un 50% de candidatos de un mismo sexo, como el común del priísmo cree. Para el proceso electoral de este año, sin contravenir su norma interna, el PRI podría postular al 100% de candidatos varones. Así lo autoriza el artículo 42 de sus estatutos: “En los procesos electorales federales y estatales que se rigen por el principio de mayoría relativa, el partido impulsará, en términos de equidad, que no se postule una proporción mayor del 50 % de candidatos propietarios de un mismo sexo, SALVO EL CASO EN QUE SEA CONSULTADA LA MILITANCIA”. Y es que el PRI se ha dado estatutariamente dos procedimientos para la postulación de candidatos: la elección directa y la convención de delegados. Si el elegido es el primero, la paridad perdería su garantía. Otro factor juega también en contra de las féminas priístas en Oaxaca este año: al ser federal el proceso, la selección de candidatos es competencia del Comité Ejecutivo Nacional, de modo que en la integración de las listas, la paridad tendría que ser en todo caso nacional, no por estado. Por eso, la angustia y hasta morbo que ha despertado la sola inclusión de una mujer en las (pre) precandidaturas en la figura de Sofía Castro, está de más. Lo mismo que las especulaciones a raíz de la renuncia de Elizabeth Hernández y su raigambre en el distrito de Tlaxiaco.
Los legisladores representan más sus partidos que a los electores de sus distritos, por ello algo que podría arreglarse desde el COFIPE no se ha arreglado. Con tibieza los legisladores establecieron así la obligación de los partidos en la máxima ley electoral del país: “Arti. 38. Son obligaciones de los partidos políticos nacionales: … s) Garantizar la equidad y PROCURAR la paridad de los géneros en sus órganos de dirección y en las candidaturas a cargos de elección popular”. Y está por demás decir que hay mujeres diputadas federales que seguramente consintieron que la redacción del artículo así quedara. De los demás partidos mejor no hablamos. El de las mujeres nos es, siquiera, tema de debate. Vistas así las cosas y sumada la gran cantidad de distractores que sobre todo las mujeres jóvenes tienen hoy en día, parece aún lejano el día en que pueda hacerse patente lo que muchas veces se ha dicho en los concursos de oratoria: “Para los hombres todos los derechos, ni uno más; para las mujeres todos los derechos, ni uno menos.”
moisesmolinar@hotmail.com
viernes, 9 de enero de 2009
LAX EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
2009 ¿TERRITORIO PRI?
No pocos analistas políticos, no se diga ciudadanos comunes, estiman que electoralmente 2009 va a ser para el PRI. La inercia ganadora que el partido tiene desde 2006, el declive que pan y PRD han mostrado en este mismo lapso de tiempo dentro de las preferencias de la gente y el trabajo político de los gobernadores priistas que son mayoría, autorizan a presuponerlo. El año 2000 fue para el PRI un punto de quiebre, se perdió la presidencia de la república pero se ganó la oportunidad de demostrar que el tricolor podría ser mejor comparativamente. Durante 8 años los mexicanos que habían dejado de votar por el tricolor, han tenido puntos de referencia suficientes como para volver a hacerlo. Quienes integran esa franja del voto volátil o indeciso –sustancialmente más grande que la del voto duro de los partidos- han reconfigurado sus preferencias y están volviendo a votar por el PRI. La casi totalidad de las elecciones locales en el país lo evidencian y este año que tendremos un proceso electoral federal intermedio se estima que las tendencias se confirmen. Oaxaca no queda exenta de ello. Con 11 de los 300 distritos federales electorales del país, nuestra entidad podría aportar una cantidad significativa – si no es que la totalidad- de los triunfos priístas. Lo que no sería una casualidad sino la cosecha de cuanto los actores políticos están sembrando. El gobierno y su líder están en lo suyo, jugando al filo de la ley, pero sin salirse de ella ante una oposición complaciente y maniatada en unos casos y sin credibilidad, simpatía ni arrastre en otros. Aquello de que el PRI es el único partido que trabaja en tiempos no electorales sigue siendo una realidad que han alimentado los partidos de oposición que siguen desencantando y decepcionando a cada vez más ciudadanos que no simpatizando con el PRI ni con el gobierno, prefieren no ir a votar o anular su voto. Bien se ha dicho que la política es una guerra sin sangre, una justa de habilidades, donde los talentos personales pesan y en ocasiones un mercado de conciencias donde siempre hay un mejor postor. Los constantes recorridos del gobernador con quienes serán candidatos por todo el estado, la entrega de obra pública y puesta en marcha de programas sociales y el oficio político de Jorge Franco, Adolfo Toledo y Alejandro Avilés (en las próximas horas se agregará Jorge Toledo Luis), actores políticos clave con una presencia realmente estatal han hecho posible lo que para muchos sigue siendo inexplicable: que Oaxaca siga siendo territorio PRI. Y pareciera que al menos durante 2009 lo seguirá siendo. Cada proceso electoral reviste una circunstancia diferente. Los hay en que los ciudadanos votan por los partidos y otros en que lo hacen por los candidatos, por las personas. En esta ocasión en que el PRI le apuesta más al voto por las siglas, pareciera no tener a nadie frente a sí. Sin coaliciones (Convergencia va prácticamente solo) y con la caballada opositora al PRI flaca, no se ve por donde. Si acaso el distrito del centro. Bastará ver los nombres de los candidatos verdes y amarillos. Seguramente serán salvo una o dos excepciones, a modo. Sparrings pues. Cubrirán el perfil diseñado por Franco. Nombres que resten votos al PRD y si se puede a convergencia. Después ya los veremos en modestos cargos dentro del gobierno o los ayuntamientos. De eso no tiene la culpa el PRI que está haciendo lo suyo, sino una oposición que no ha podido, no quiere o le conviene no aprender a serlo. Y por si fuera poco otro factor juega a favor del PRI. La disciplina. Los candidatos se conocen desde hace meses, salvo uno o dos y esa disciplina evitará que el PRI se derrote, como ha pasado, antes de la jornada electoral. Si usted lo ve fríamente, apreciable lector, verá que es el escenario más probable de entre los posibles. Y en la mayoría de los estados no será muy diferente. Las elecciones intermedias no son atractivas, menos las de diputados federales. Y probado está que el abstencionismo es otro factor que ha favorecido al PRI.
ANDRÉS HENESTROSA
Mañana se conmemora el primer aniversario luctuoso del héroe cultural de San Francisco Ixhuatán, estaremos en emotiva ceremonia en el auditorio municipal de San Gerónimo Tlacochahuaya, para dejar patente que Don Andrés no ha muerto porque vive en nuestro recuerdo.
Moisés MOLINA
2009 ¿TERRITORIO PRI?
No pocos analistas políticos, no se diga ciudadanos comunes, estiman que electoralmente 2009 va a ser para el PRI. La inercia ganadora que el partido tiene desde 2006, el declive que pan y PRD han mostrado en este mismo lapso de tiempo dentro de las preferencias de la gente y el trabajo político de los gobernadores priistas que son mayoría, autorizan a presuponerlo. El año 2000 fue para el PRI un punto de quiebre, se perdió la presidencia de la república pero se ganó la oportunidad de demostrar que el tricolor podría ser mejor comparativamente. Durante 8 años los mexicanos que habían dejado de votar por el tricolor, han tenido puntos de referencia suficientes como para volver a hacerlo. Quienes integran esa franja del voto volátil o indeciso –sustancialmente más grande que la del voto duro de los partidos- han reconfigurado sus preferencias y están volviendo a votar por el PRI. La casi totalidad de las elecciones locales en el país lo evidencian y este año que tendremos un proceso electoral federal intermedio se estima que las tendencias se confirmen. Oaxaca no queda exenta de ello. Con 11 de los 300 distritos federales electorales del país, nuestra entidad podría aportar una cantidad significativa – si no es que la totalidad- de los triunfos priístas. Lo que no sería una casualidad sino la cosecha de cuanto los actores políticos están sembrando. El gobierno y su líder están en lo suyo, jugando al filo de la ley, pero sin salirse de ella ante una oposición complaciente y maniatada en unos casos y sin credibilidad, simpatía ni arrastre en otros. Aquello de que el PRI es el único partido que trabaja en tiempos no electorales sigue siendo una realidad que han alimentado los partidos de oposición que siguen desencantando y decepcionando a cada vez más ciudadanos que no simpatizando con el PRI ni con el gobierno, prefieren no ir a votar o anular su voto. Bien se ha dicho que la política es una guerra sin sangre, una justa de habilidades, donde los talentos personales pesan y en ocasiones un mercado de conciencias donde siempre hay un mejor postor. Los constantes recorridos del gobernador con quienes serán candidatos por todo el estado, la entrega de obra pública y puesta en marcha de programas sociales y el oficio político de Jorge Franco, Adolfo Toledo y Alejandro Avilés (en las próximas horas se agregará Jorge Toledo Luis), actores políticos clave con una presencia realmente estatal han hecho posible lo que para muchos sigue siendo inexplicable: que Oaxaca siga siendo territorio PRI. Y pareciera que al menos durante 2009 lo seguirá siendo. Cada proceso electoral reviste una circunstancia diferente. Los hay en que los ciudadanos votan por los partidos y otros en que lo hacen por los candidatos, por las personas. En esta ocasión en que el PRI le apuesta más al voto por las siglas, pareciera no tener a nadie frente a sí. Sin coaliciones (Convergencia va prácticamente solo) y con la caballada opositora al PRI flaca, no se ve por donde. Si acaso el distrito del centro. Bastará ver los nombres de los candidatos verdes y amarillos. Seguramente serán salvo una o dos excepciones, a modo. Sparrings pues. Cubrirán el perfil diseñado por Franco. Nombres que resten votos al PRD y si se puede a convergencia. Después ya los veremos en modestos cargos dentro del gobierno o los ayuntamientos. De eso no tiene la culpa el PRI que está haciendo lo suyo, sino una oposición que no ha podido, no quiere o le conviene no aprender a serlo. Y por si fuera poco otro factor juega a favor del PRI. La disciplina. Los candidatos se conocen desde hace meses, salvo uno o dos y esa disciplina evitará que el PRI se derrote, como ha pasado, antes de la jornada electoral. Si usted lo ve fríamente, apreciable lector, verá que es el escenario más probable de entre los posibles. Y en la mayoría de los estados no será muy diferente. Las elecciones intermedias no son atractivas, menos las de diputados federales. Y probado está que el abstencionismo es otro factor que ha favorecido al PRI.
ANDRÉS HENESTROSA
Mañana se conmemora el primer aniversario luctuoso del héroe cultural de San Francisco Ixhuatán, estaremos en emotiva ceremonia en el auditorio municipal de San Gerónimo Tlacochahuaya, para dejar patente que Don Andrés no ha muerto porque vive en nuestro recuerdo.
lunes, 5 de enero de 2009
LA X EN LA FRENTE
AÑO MALDITO
Moisés MOLINA
Extinta la euforia de las fiestas de diciembre, los oaxaqueños nos aprestamos a iniciar uno de los años más difíciles de los últimos tiempos. Aquello de que en México medimos el tiempo en fiestas, se sigue cumpliendo religiosamente y ahora la resaca colectiva habrá de sentirse lastimando más –para no variar- a la franja poblacional “menos pudiente”. La cuesta de enero se prolongará más meses y uno de los efectos de la crisis económica mundial hará que el dinero valga menos; menos poder adquisitivo que significa una menor calidad de vida. Eso se venía advirtiendo entrado el último cuarto de 2008. Pero los mexicanos no podíamos ir contra nuestra naturaleza, retrato dibujado por el Nobel mexicano magistralmente con palabras en el “laberinto de la soledad”. No podemos prescindir de las fiestas. Las celebraciones nos son consustanciales, aunque ello conlleve dispendio y aunque implique ausencia de futuro … solo presente, presente que es gozo y alegría. La fiesta del patrono del pueblo, el cumpleaños, las bodas (tan recurrentes todos los diciembres) y desde luego, la guadalupana, las posadas, la navidad y el año nuevo. Increíblemente nos damos tiempo todavía para la rosca de reyes que compromete a los comensales a la tamaliza del 2 de febrero. El mexicano ordinario no vive el hoy pensando en el mañana, como pedía Jesús Reyes Heroles; vive el presente pensando en el presente y a veces en el pasado, pero nunca en el futuro. Uno de los múltiples orígenes de nuestros males terrenales, de nuestra desgracia, de la neurosis colectiva que no nos permite ser enteramente civilizados y hace imposible vernos como iguales. El año que comienza no será mejor que el que termina. No es una apreciación, mucho menos un deseo personal. Los indicios así lo hacen suponer. Cerramos el año con la situación económica por todos conocida, si de la lucha contra el narco hablamos, en 2008 se duplicaron las ejecuciones: 5 mil 661, de las cuales dos tercios se cometieron en solo tres entidades: Chihuahua, Sinaloa y Baja California. Será también un año electoral que seguramente no afectará la crisis. Los partidos tienen sus prerrogativas aseguradas y se darán hasta el lujo de hacer precampañas. En las elecciones intermedias probado está que la gente no sale a votar y en medio de la problemática económica estimo que tendremos uno de los años más negros también en materia de participación ciudadana. Esta legislatura, que seguirá un buen trecho de 2009, tendrá también retos importantes y discusiones cruciales para el futuro de nuestro sistema político: la creación de una normatividad antisecuestro, la redefinición de las sanciones para delitos menores que incida en la saturación de las cárceles y legislación que combata el lavado de dinero. Y por si fuera poco los legisladores han revivido el debate iniciado el 13 de octubre de 1964 por el Partido Popular Socialista acerca de la reelección inmediata de diputados y senadores, con la simpatía de un bloque de intelectuales que piden a demás la incorporación de las candidaturas independientes a la reforma electoral. Miguel de la Madrid sugirió la incorporación de la figura del Vicepresidente a la constitución para salvar las inconsistencias de los artículos 84 y 85 que dejan acéfala la titularidad del Poder Ejecutivo en caso de que faltase el presidente de la república, hasta en tanto los legisladores y sus partidos se ponen de acuerdo para elegir al sucesor provisional, tema que habrá de sopesar también la actual legislatura. En medio de todo esto nuestro país se encuentra solo. Estatos Unidos y su nuevo presidente estará más ocupado en resolver su propio Waterloo que en brindar auxilio al vecino y socio comercial a no ser que su propia seguridad vaya de por medio. Pero fuera de eso tendremos solo la fuerza y el tesón de nuestra gente, para que los despidos, cierre de empresas, contracción, rescates privados con dinero público y pauperización sean los menos posibles.
2009 no será un año fácil, y si algún consuelo presta a nuestra realidad pensemos en lo que alguna vez dijo Albert Einstein: “La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos”.
Moisés MOLINA
Extinta la euforia de las fiestas de diciembre, los oaxaqueños nos aprestamos a iniciar uno de los años más difíciles de los últimos tiempos. Aquello de que en México medimos el tiempo en fiestas, se sigue cumpliendo religiosamente y ahora la resaca colectiva habrá de sentirse lastimando más –para no variar- a la franja poblacional “menos pudiente”. La cuesta de enero se prolongará más meses y uno de los efectos de la crisis económica mundial hará que el dinero valga menos; menos poder adquisitivo que significa una menor calidad de vida. Eso se venía advirtiendo entrado el último cuarto de 2008. Pero los mexicanos no podíamos ir contra nuestra naturaleza, retrato dibujado por el Nobel mexicano magistralmente con palabras en el “laberinto de la soledad”. No podemos prescindir de las fiestas. Las celebraciones nos son consustanciales, aunque ello conlleve dispendio y aunque implique ausencia de futuro … solo presente, presente que es gozo y alegría. La fiesta del patrono del pueblo, el cumpleaños, las bodas (tan recurrentes todos los diciembres) y desde luego, la guadalupana, las posadas, la navidad y el año nuevo. Increíblemente nos damos tiempo todavía para la rosca de reyes que compromete a los comensales a la tamaliza del 2 de febrero. El mexicano ordinario no vive el hoy pensando en el mañana, como pedía Jesús Reyes Heroles; vive el presente pensando en el presente y a veces en el pasado, pero nunca en el futuro. Uno de los múltiples orígenes de nuestros males terrenales, de nuestra desgracia, de la neurosis colectiva que no nos permite ser enteramente civilizados y hace imposible vernos como iguales. El año que comienza no será mejor que el que termina. No es una apreciación, mucho menos un deseo personal. Los indicios así lo hacen suponer. Cerramos el año con la situación económica por todos conocida, si de la lucha contra el narco hablamos, en 2008 se duplicaron las ejecuciones: 5 mil 661, de las cuales dos tercios se cometieron en solo tres entidades: Chihuahua, Sinaloa y Baja California. Será también un año electoral que seguramente no afectará la crisis. Los partidos tienen sus prerrogativas aseguradas y se darán hasta el lujo de hacer precampañas. En las elecciones intermedias probado está que la gente no sale a votar y en medio de la problemática económica estimo que tendremos uno de los años más negros también en materia de participación ciudadana. Esta legislatura, que seguirá un buen trecho de 2009, tendrá también retos importantes y discusiones cruciales para el futuro de nuestro sistema político: la creación de una normatividad antisecuestro, la redefinición de las sanciones para delitos menores que incida en la saturación de las cárceles y legislación que combata el lavado de dinero. Y por si fuera poco los legisladores han revivido el debate iniciado el 13 de octubre de 1964 por el Partido Popular Socialista acerca de la reelección inmediata de diputados y senadores, con la simpatía de un bloque de intelectuales que piden a demás la incorporación de las candidaturas independientes a la reforma electoral. Miguel de la Madrid sugirió la incorporación de la figura del Vicepresidente a la constitución para salvar las inconsistencias de los artículos 84 y 85 que dejan acéfala la titularidad del Poder Ejecutivo en caso de que faltase el presidente de la república, hasta en tanto los legisladores y sus partidos se ponen de acuerdo para elegir al sucesor provisional, tema que habrá de sopesar también la actual legislatura. En medio de todo esto nuestro país se encuentra solo. Estatos Unidos y su nuevo presidente estará más ocupado en resolver su propio Waterloo que en brindar auxilio al vecino y socio comercial a no ser que su propia seguridad vaya de por medio. Pero fuera de eso tendremos solo la fuerza y el tesón de nuestra gente, para que los despidos, cierre de empresas, contracción, rescates privados con dinero público y pauperización sean los menos posibles.
2009 no será un año fácil, y si algún consuelo presta a nuestra realidad pensemos en lo que alguna vez dijo Albert Einstein: “La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos”.
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