sábado, 12 de diciembre de 2009

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA*
EL PRÓXIMO GOBERNADOR
En el marco de la conmemoración del aniversario de la declaración de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, celebramos en Oaxaca la entrega del Premio Estatal de la Juventud, máximo reconocimiento que el gobierno del estado entrega a trayectorias destacadas en seis diferentes áreas. Reconocimos en la Alameda de León la valía de seis trayectorias en el campo de la academia, de la productividad, de la labor social, de la protección al ambiente, del mérito cívico y del arte. La intención de reconocer públicamente a los jóvenes oaxaqueños tenía hasta hace algún tiempo una doble finalidad: premiar el esfuerzo de toda una vida y posicionarlos como ejemplo ante las generaciones que venían detrás. El reconocimiento público es un poderoso estimulante de la creatividad y las energías orientadas en favor de las mejores causas. En el momento actual surge una tercera motivación: la intención de mandar a la sociedad el mensaje de que juventud no es ya sinónimo de inexperiencia, de incapacidad, de falta de preparación, ni mucho menos de pusilanimidad para imaginar nuevas realidades y trabajar en su construcción. Con la entrega de los galardones, quisimos proponer a la juventud como lo que está llamada a ser: la generación de la esperanza, de la concordia, de la solidaridad de la paz, de la reconstrucción; en una palabra, la generación de la fe. En este tiempo de crisis los liderazgos han palidecido. Nuestra gente necesita con urgencia recuperar la confianza para recobrar esa fe en que un mejor presente es posible. El momento que atraviesa México, incluida Oaxaca es histórico. Estamos en la antesala de 2012, año en que tendremos el máximo histórico de población joven en el país y en sus entidades. Tienen que ser desde ya, los jóvenes de las clases medias los agentes de transformación social por excelencia que, desde las universidades clarifiquen el rumbo del país. La mesa está servida y la juventud solo tiene que pasar a comerse el mundo. Los tiempos han cambiado y las mayores posibilidades de acceso a la instrucción universitaria posibilitan una cada vez mayor inclusión de los jóvenes en los lugares de toma de decisiones. En la administración pública, en los congresos, en la iniciativa privada, en la academia y acaso en los medios de comunicación masiva. No representan solo su persona, representan familias enteras que depositan en ellos su cariño y con él su esperanza, la esperanza de que la familia estará mejor. Ha llegado el tiempo en que los jóvenes toman las riendas de su destino y comienzan por la solución de su problemática como generación. Hoy son jóvenes quienes presiden órganos gubernametales y asociaciones de la sociedad civil que abordan su temática, hoy los jóvenes son gestores de su propio bienestar, hoy comienzan a tener poder, el poder joven. En este momento nueve de cada diez mujeres inicia su vida sexual sin protección; el 20% de los embarazos se registran en personas menores de 20 años; el 80% de los matrimonios son jóvenes; el 30% de hablantes de lenguas indígenas tienen entre 12 y 29 años; dos mil jóvenes sufren alguna enfermedad mental; el 35% de los casos de sida se da en jóvenes; el suicidio es la tercera causa de muerte entre la juventud; solo un 14 % de los jóvenes se interesa mucho en política, mientras que un 44% no se interesa nada. Es una realidad que comienza a cambiar y el origen de las soluciones debe estar en esta gran franja poblacional que se involucra más cada día. Tenemos pocos jóvenes en los gobiernos y en los congresos y solo 41 ayuntamientos de 570 son gobernados por ciudadanos menores de 35 años. 2010 se presenta como una excelente ocasión para incorporar a la juventud en la agenda de los partidos. Es necesario un lugar de respeto en las plataformas electorales que habrán de defender candidatos de todos los colores. El 40 % de la lista nominal tiene menos de 35 años y claro está que los jóvenes pueden definir la elección del próximo año. Cerrar los ojos a esta realidad sería tanto como renunciar al triunfo. Los precandidatos tienen la obligación de seducir a las juventudes con una propuesta integral que brinde a la juventud incentivos reales para moverse a las urnas y definir con su voto la integración de nuestro próximo gobierno.
*Director General de la Comisión Estatal de la Juventud
moisesmolinar@hotmail.com

sábado, 5 de diciembre de 2009

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA*
EL CENTENARIO QUE A ALGUNOS IMPORTÓ
Recién conmemoramos, con excelentes homenajes coordinados con el Maestro Carlos Espíndola Pérez Guerrero de la Universidad José Vasconcelos y el siempre participativo Colegio de Bachilleres, los cien años del Ateneo de la Juventud con dos eventos extraordinario donde decenas de jóvenes pudieron acercarse a la obra de estos extraordinarios intelectuales de principios del siglo XX. Del Ateneo nos ocupamos ya de manera suficiente hace algunas semanas en este espacio, pero su evocación resulta otra vez necesaria a la luz del entorno que circunscribieron en Oaxaca sus actos conmemorativos. Era necesario recordar a los hombres, a las biografías. Era menester recordar su legado, releer sus magistrales conferencias, adentrarnos en su circunstancia: la del México porfiriano y positivista que, con la irrupción ateneísta en la escena intelectual y cultural, se tambaleó y finalmente cayó. No podían las humanidades, la filosofía, la cultura y las artes ser borradas de un plumazo en aras del “orden y progreso”. Era importante que los jóvenes supieran que el principal legado de los ateneístas fue el redimesionamiento de la cultura, del arte, pero sobre todo de la filosofía como productos que permiten al ser humano y a las instituciones, niveles más elevados de bienestar. Pero más nos importaba que entendieran la trascendencia de su paso por la historia para el momento que hoy nos toca vivir. En medio de una crisis generalizada, México necesita banderas. No es solo la crisis económica, es una crisis de valores que permea todo el tejido social y que ha hecho de México un país más violento, corrupto e inseguro. La esperanza está en las nuevas generaciones: la de nuestros jóvenes y nuestros niños que no pueden ver en este presente lastimoso, la condena de su futuro. Luis Donaldo Colosio dijo que “este mundo no nos ha sido heredado por nuestros padres, nos ha sido prestado por nuestros hijos” y lo cito porque Luis Donaldo desde hace tiempo dejó de ser patrimonio de un partido para ser parte del alma nacional. Hoy que caminamos en México como en cuarto oscuro, se hace necesaria la aparición de banderas y ninguna tan noble como la de los ateneístas que a partir del estudio de las humanidades se construyeron ellos para después construir el México que a ellos les tocó modelar. Para muestra hay que ver lo que Vasconcelos hizo al frente del Ministerio de Educación. Nos interesaba que los jóvenes entendieran que debemos regresar al origen, a las ideas, a los ideales. El estigma de la política contemporánea en México es el Pragmatismo; un pragmatismo feroz que no reconoce razones adyacentes al poder, para el que las curules, los escaños, las prebendas y las cuotas son el único referente. Paul Valery hablaba de una política del espíritu que no vemos por ningún lado. “El de enfrente” es un enemigo al que hay que destruir, no un adversario con el que hay que contrastar ideas pensando en la comunidad política. Se piensa antes en el interés egoísta del partido que en el interés común, en el de la gente que –incluso- no tiene partido. Es una política del odio, de lo inmediato. Fue, la conmemorativa de los ateneístas, una jornada cultural y académica que saltó a las demás arenas de nuestra vida, pero más que a ninguna otra, a la política. Necesitamos políticos preparados, humanos; nuevos rostros que devuelvan a la gente esa esperanza perdida y que le arrojen señales de que el pragmatismo no puede ser la nota definitoria de la política. La legislación electoral exige a quienes quieran constituirse como partido político, que presenten sus “documentos básicos”: un programa de acción, unos estatutos y una DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS. La declaración es la filosofía del partido, sus principios, sus ideales. Y pareciera que en los tiempos actuales representa un estorbo más que motivo de orgullo e identidad. La geometría política se pierde, deja de tener vigencia. Solo hay izquierda y derecha cuando a los partidos conviene. Cuando otra cosa es lo que se pretende, izquierda y derecha desaparecen en aras de “un fin superior” que puede ser la famosa “alternancia”. Cuando las cúpulas partidistas se den cuenta de que sus partidos tienen una declaración de principios y comiencen a ponerla en práctica, las cosas comenzarán a cambiar porque estarán dejando de engañarse a sí mismos. Aquí está también la vigencia del Ateneo: la filosofía también está presente en la política y hay que buscarla, antes que en ningún otro lado, en la declaración de principios de nuestro partidos.
*Director General de la Comisión Estatal de la Juventud (CEJUVE)
moisesmolinar@hotmail.com

domingo, 15 de noviembre de 2009

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
NO SE ENOJE DON RAÚL
La kinesia política ha subido de tono. La elección constitucional del próximo año en Oaxaca se ha circunscrito a un solo referente: la nominación del candidato priísta. Su desarrollo, concebido como estrategia, ha eclipsado de manera eficaz cuanto el otro “bando” hace o deja de hacer. Contrasta con la rutina opositora -de presentar “al mismo con lo mismo” y de apuntalar un día la coalición, para ponerla en entredicho a la mañana siguiente- la sorprendente movilidad del proceso sucesorio priísta, que mantiene al espectador político en ansiosa espera del episodio siguiente. Es un “reallity” cuyo guionista se llama Ulises, pero que no está exento de sorpresas y casos no previstos. Que la simpatía de Ulises es hacia seis oaxaqueños, no hay duda, pero en ningún lugar está escrito que el gobernante no debe tener simpatías; no es siquiera, me atrevo a decir, una de esas reglas no escritas de la política. Todo cuanto hemos visto es anecdótico y lo será hasta en tanto no se emita la famosa convocatoria y eso será en febrero o marzo del próximo año. Todo concurso “inicia” con una convocatoria y aun no se convoca a competir por la candidatura. Lo que tenemos son “aspirinas”, “suspirantes”; no son, por ello, gratuitos ni casual ocurrencia, apelativos tan poco serios. Son seis ciudadanos que han dicho que quieren ser candidatos. Nada más, solo eso. No habrá precandidatos antes de la emisión del documento que firmará Beatriz Paredes y a cuyas reglas tendrán que ajustarse todos los que quieran, incluido Raúl Bolaños Cacho. Conocimos a Don Raúl cuando presidía el Tribunal Superior de Justicia. Conversamos en varias ocasiones. De trato afable, buen conversador tenía el halo que poseen los políticos de carrera, era además un político encumbrado, de los favoritos del sexenio dentro de los poderes públicos y dentro de su partido: el PRI, que presidió hace ya varios lustros. Hoy como magistrado anuncia de un modo sui generis, muratezco diría más de uno, su intención de participar en el proceso interno tricolor. Está en todo su derecho, solo que no consideró que “en la forma de pedir está el dar” y ha sufrido el embate de una auténtica cargada que le ha hecho ver su real tamaño actual –tamaño circunstancial, diría yo. El anuncio público de su legítima aspiración despierta algunas interrogantes: su irrupción mediática ¿obedece a un sincero deseo por contender y ganar la nominación priísta? o ¿persigue únicamente el cuestionamiento de las formas de la clase política dominante para fracturar al priísmo?, ¿siente aún el orgullo de ser priísta como para defender sus siglas en una contienda gubernamental? o sabiéndose sin posibilidades ¿le apuesta a “reventar” la tan ansiada candidatura de unidad tricolor? Don Raúl debe explicar –y claro que puede- por qué tanta molestia con el hecho de que nadie lo haya ido a buscar a su casa para invitarlo a “auto despatarse”. Tal vez el gobernador o el presidente del partido debían contratar desde ahora los servicios de un clarividente. Algunos días después de aquella memorable comida “de los seis”, Don Raúl dijo a los reporteros que la convocatoria para elegir al candidato priísta había sido “excluyente y sesgada”, cuando la convocatoria está aún lejos de emitirse y pidió agregar nombres a los seis punteros: Heliodoro Díaz Escárraga, Luis Martínez Fernández del Campo, Manuel García Corpus, Sadot Sánchez Carreño, Alfonso Gómez Sandoval, María de las Nieves García, Héctor Anuar Mafud y Jaime Larrazábal. Los dos primeros ya se desmarcaron y lideraron una andanada de pronunciamientos, autodestapes postizos, nada serios. Margarita Liborio, Lilia Mendoza y Herminio Cuevas sienten que, vistas las nuevas circunstancias, ellos también pueden y no nos extrañe que la fiesta sucesoria se convierta en bacanal político y terminemos por regresar a la sexteta inicial como única opción viable. Una candidatura no se construye en la fugacidad mediática, ni es la fama política después de “echarse” a dormir el criterio válido para la unción. Los seis magníficos son los que han caminado construyendo los últimos años y son los que levantaron o se dejaron levantar la mano y al registro en el mes de marzo habrán de llegar con sus documentos bajo el brazo aplausos y música de viento, no solo quienes quieran, sino quienes además puedan. Ya lo dijo nuestro querido y popular “pelirojo”: “Quien aspire a ser candidato del PRI debe promoverse”. “Ya debió haberse promovido” diría yo. Cuatro meses apenas si alcanzan para lograr un posicionamiento serio de carácter estatal. Por el momento Luis Martínez ya dio luz: “ahora corresponde a los jóvenes que se apuntaron lograr esa aspiración”, declaró a Humberto Torres. Para el PRI se es estatutariamente joven hasta los 35 años. ¿Será su “aspirina” quien más se aproxime a la juventud estatutaria? Por el momento, creo que sepultó dialécticamente a Don Raúl, quien por otra parte debe estar ya preparando su separación de la magistratura 180 días antes del 4 de julio de 2010, como lo manda nuestra constitución.
moisesmolinar@hotmail.com

sábado, 7 de noviembre de 2009

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
“¡EL PRI Y EL PAN TE ENGAÑAN Y TRAICIONAN!”
El PRD está en lo suyo. Ni duda cabe. Como uno de los dos grandes perdedores en los procesos electorales posteriores a 2006 tenía que sacudirse y dar un golpe, al menos mediático, de cara a los comicios de 2010. Las campañas negativas son cada día más socorridas y las descalificaciones y diatribas pesan más que los argumentos y el debate de las ideas. Es la lógica del PRD. Pragmáticos cual más, pretenden construir victorias sobre la ruina de sus oponentes. Los desplegados del pasado miércoles en diarios de prácticamente todo el país son el botón de muestra. Que el costo político del paquete fiscal no lo pague el PAN únicamente; habría que “matar dos pájaros de un tiro”. “¡El PRI y el PAN te engañan y traicionan!”, titularon su desplegado. Así, con la carga estruendosa de la exclamación. Muy a su estilo, con su sello. Las fotografías de Calderón, Paredes y además Peña Nieto, el enemigo número uno. Dicho sea de paso, publicidad gratis para Beatriz y Peña, Calderón no la necesita. “El buen PRD contra los malos”, bien puede ser el resumen de la inserción pagada en cientos de diarios, incluidos los de la capital de país que cobran bastante bien. En Oaxaca lo vimos con una ligera variante: no lo firman “diputados y senadores del PRD” como en el resto de país, se adjudican la autoría la “Dip. Bélgica Nabil Carmona Cabrera, Dip. Juanita Celia Cruz Cruz y el Sen. Salomón Jara Cruz”, suponemos, legisladores oaxaqueños por ese partido. Pero más allá del plagio de este documento, al que seguramente no aportaron una sola letra, vuelven a mentir a conveniencia. Basta un ejemplo: Sostienen que “El PRD logró que PRI y PAN no aprobaran un impuesto del 2% a medicinas y alimentos”, cuando la realidad numérica del congreso evidencia que el PRD es en el congreso un cero a la izquierda, no por deseo de quien esto escribe, sino porque así lo mandató la ciudadanía en las urnas. El PAN es el partido del presidente y el PRI es el factor de estabilidad y consenso en las cámaras. El PRD es la mayoría de las veces oposición a ultranza indispuesta a construir consensos. De haber querido PRI y PAN hubiesen aprobado no solamente el 2% a medicinas y alimentos, sino el 2% generalizado al consumo que el Presidente Calderón proponía, sin importar si al PRD le parecía o no. Para aportar algo a su desplegado, los tres flamantes legisladores oaxaqueños, hubiesen agregado la mención de que el PRI está impedido estatutariamente para aprobar gravámenes a los alimentos y a las medicinas y que fue el PRI el que sepultó la propuesta panista del impuesto de 2% generalizado al consumo. En las democracias las mayorías son las que definen, y las mayorías no se construyen en la costosa fugacidad de cien desplegados simultáneos, se edifican con el trabajo permanente de cara los electores. Las mayorías se ganan en las urnas y es lo que el PRD no termina de rumiar. Siempre que de impuestos se trata, hay malestar, inconformidad, desagrado. Los gravámenes son siempre impopulares. Pero el PRD hace mal sus cálculos tratando de empaquetar costos políticos. Estiman ilusamente que los votos que en la última elección fueron para azules o tricolores, en 2010 lo serán para ellos. Si algún costo político se habrá de pagar –que aún está por verse- no habrá de beneficiar de ninguna manera al PRD, antes bien al abstencionismo. Los senadores que se abstuvieron de votar el IVA de 16% lo saben. Fue la menos mala de las decisiones. Otra cosa queda clara. DE haberse aprobado el 2% generalizado al consumo la gran bolsa de los recursos la habría tenido el gobierno federal, con el aumento de un punto porcentual al IVA, los recursos serán para los gobernadores. Los Priístas no se distinguen por torpes y son maestros de la ingeniería de las mayorías. Prefieren los acuerdos que les generen obra pública en los estados que gobiernan, programas sociales para sus electores y sus familias y no inserciones pagadas que sirven para limpiar la suciedad de las mascotas. Acostumbrados a ganar como están los priístas, en especial los de Oaxaca fueron ayer a su Consejo Político Estatal a elegir el método de selección de sus candidatos y a festinar los lamentos de un Andrés Manuel que el viernes lloró en tierras oaxaqueñas, diciendo a Milenio Diario, que “los gobernadores comprarán votos”. Un día antes el mismo rotativo capitalino había dado en el clavo: “La estrategia perredista de exhibir al PRI y al PAN por el aumento al IVA … se centrará en Oaxaca, Veracruz y el Estado de México … El problema será explicar en Oaxaca por qué hay que votar por el candidato de una alianza que incluya a un partido, Acción Nacional, que fue el principal protagonista del paquetazo fiscal”.
moisesmolinar@hotmail.com

sábado, 31 de octubre de 2009

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
EL CENTENARIO QUE A NADIE IMPORTA.
“Antes de nosotros nada;
Después lo nuestro”
Ateneo de la Juventud.
La euforia de 2010 nos ha hecho olvidar o soslayar, en el mejor de los casos, fechas de trascendencia. Los cien años de la Revolución y los doscientos de la independencia lo inundan todo y sus festejos “se han comido” un año que, en el calendario no les corresponde: 2009. El 28 de octubre pasó prácticamente desapercibido otro centenario. La inmediatez de los hechos ganó la batalla mediática a la historia y el paquete fiscal, lo mismo que los tenis de Andrés Manuel jr. hicieron que nos olvidáramos del “Ateneo de la Juventud”. Aquel grupo de mentes brillantes que, en los albores del siglo XX, defendieron con heroicidad las humanidades poniendo muy en alto el nombre de la juventud. Su bandera hoy yace olvidada, en espera de una generación que se decida a tomarla, que haga de la erudición un ministerio y retome la formación académica como una buena base de solución a los grandes problemas nacionales. La del Ateneo fue una generación que, tutelada por Justo Sierra –paradójicamente- desde el ministerio de educación Porfiriano, formuló serios y profundos cuestionamientos al positivismo como filosofía del régimen en tiempos donde las artes y las humanidades eran forzadas a ceder su lugar al conocimiento “positivo”, el mismo que “los científicos” más que Don Porfirio, al igual que otras tantas cosas importaron de la Francia de August Comte. Era una generación adelantada a su tiempo, jóvenes sobresalientes que sentían la urgencia de regresar al origen, a lo humano; que tenían plena conciencia de que el comprobable y experimentable, no podía ser el único conocimiento válido y apelaban por ello –como quería Pascal- a aquellas razones que la razón no entiende. Antonio Caso, Rafael López, Jesús T. Acevedo, Alfonso Reyes, Pedro Henríquez Ureña, José María Lozano, Nemesio García Naranjo, Ignacio Bravo Betancourt, Carlos González Peña, Luis Castillo Ledón, Isidro Fabela, Manuel de la Parra, Juan Palacios, José Vasconcelos, Genaro Fernández MacGregor, Eduardo Pallares, Emilio Valenzuela, Alfonso Cravioto, Guillermo Novoa, Ricardo Gómez Robelo, Marcelino Dávalos, Rubén Valenti, Francisco J. César, Enrique Escobar, Carlos Barajas, Evaristo Araiza, Abel C. Salazar, Roberto Argüelles Bringas, Eduardo Colín y Eduardo Xicoy conformaron aquella pléyade intelectual llamada a cambiar el rumbo de la historia. La génesis del Ateneo se le debe en mucho a Caso. Fueron sus siete conferencias una por cada viernes del 25 de junio al 25 de agosto de 1909, las que le dieron origen. El análisis semanal del Positivismo durante las tres primeras semanas y su mordaz crítica dentro de las cuatro últimas, permitió a Caso hacer despuntar su liderazgo intelectual, superior incluso al del Dominicano Pedro Henríquez Ureña. Susana Quintanilla escribe: “Si en las primeras el positivismo fue presentado como un monumento monolítico, en las posteriores se mostró la debilidad de sus cimientos y todas sus grietas para ser visto como lo que era, una ruina a punto de la demolición final”. El instrumento de los ateneístas no fue la lógica de Mill, más bien la corriente idealista de Kant y del pensamiento alemán. Caso, aprovechó su recién adquirido liderazgo para la formación de una “asociación no escolar e independiente del gobierno, un Ateneo para la Juventud”. La cita fue a las 19:00 horas del 28 de octubre de aquel año en el Salón de Actos de la Escuela Nacional de Jurisprudencia, un sitio “incómodo pero céntrico”, en la Esquina de San Ildefonso y el Relox, en la Ciudad de México. Caso abrió la reunión con un discurso expositivo de los propósitos y fines intelectuales, al que siguió la elección de una comisión redactora de sus estatutos: el mismo Antonio, Ignacio Bravo Betancourt y Pedro Henríquez Ureña fueron los encargados. En su propia reglamentación, atendida a pie juntillas, radicó su grandeza; eran bellas ideas en que los jóvenes empeñaban lo que yo llamaría su intelecto entusiasmado: “Trabajar en pro de la cultura intelectual y artística de México”. Figuras internacionales de la talla de José Enrique Rodó, Fernando García Calderón, Andrés González Blanco y Manuel Machado fueron sus inspiradores y protectores. Sirvan estas líneas como un homenaje a aquellos hombres en este centenario que a nadie importa. Antes de llenarse la boca con falsos deseos de un buen presente y un mejor futuro debían muchos de nuestros políticos, comenzando por nosotros, los políticos jóvenes, clavar la mirada y la conciencia es este fértil episodio de la historia de México. Las revoluciones, está probado, es más lo que destruyen que cuanto edifican. Solo la revolución de las ideas hace posible que las naciones progresen. Para que antes de nosotros sean ellos; después lo nuestro.


moisesmolinar@hotmail.com

sábado, 24 de octubre de 2009

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
DIPUTADO “LLORÓN, IGNORANTE, IRRESPONSABLE Y POCO VALIENTE”.
2010 será, sin duda, la antesala electoral más importante de 2012 a escala nacional. Una complicada aduana para las fuerzas políticas que, desde ya, velan armas para la guerra sin sangre que México vivirá dentro de poco más de dos años. Además del mundial y los “centenarios” los mexicanos estaremos “celebrando” la elección de 10 gobernadores. Prácticamente la tercera parte de la totalidad de mandatarios estatales y el panorama no se vislumbra muy diferente: el PRI se perfila como el gran ganador en 2010 y 2012. La falta de oficio, la ineficacia política del gobierno federal, la ausencia de operadores electorales eficaces y el ascendiente real de los gobernadores priístas sobre sus gobernados hacen que el PAN de Felipe Calderón vea en cada proceso electoral una nueva pesadilla. Infructuosamente han intentado casi todo para ganar terreno y su desesperación los ha hecho ir “contra natura”. El partido prototípicamente “recto” y doctrinario, ha hecho gala de los más variados recursos propios de los pragmáticos. No ha dudado en fabricar campañas negativas para pretender hacer descansar sus triunfos en los errores ajenos más que en los aciertos propios. Tanta ha sido la preocupación de los azules a la hora de enfrentar el cerbero de las urnas que han ido un paso más allá: la mitomanía, la mentira recurrente como último recurso desesperado para hacer que sus opositores sean castigados en las urnas. Esa es su apuesta. Su última mentira la soltaron a propósito del paquete fiscal. Dijeron que no quedó, a los diputados azules, más remedio que aprobar una propuesta del PRI para aumentar el IVA del 10 al 11% en la frontera y del 15 al 16% en el resto del país. Hay que hacer memoria –amable lector. Cuando el gobierno federal colocó en el debate público el tema del paquete fiscal, nos anunciaron que no había posibilidad de un paquete alterno, la única posibilidad para Felipe Calderón era el famoso dos por ciento generalizado al consumo. Pretendieron imponerlo en San Lázaro y fracasaron; intentaron negociarlo y se toparon con pared, con la pared priísta. El PRI les hizo saber que el 2% estaba muerto, cancelado; que no existía posibilidad alguna. Es de esa forma como la secretaría de hacienda se exhibe aceptando la posibilidad de un “plan B” que detalla en sendo oficio que hizo llegar al coordinador de los diputados del PRI, Francisco Rojas: siempre sí había un plan B. Cuanto se aprobó en la cámara fue propuesta del gobierno, no del PRI. La paternidad de los impuestos en México es del gobierno federal que ahora pretende olímpicamente eludir su responsabilidad temiendo un costo político. La idea del aumento al IVA no fue del PRI fue de la Secretaría de Hacienda, por ello el secretario Carstens se congratuló públicamente de la aprobación que los diputados hicieron. En mal momento mandaron al gris César Nava a responsabilizar a los de enfrente del nuevo paquete. Error de cálculo. La propuesta llegó al senado y va de regreso con los diputados. El “plan B” tampoco pasa. Nava tiró el aumento al IVA que tanto elogió Carstens junto a Gómez Mont en representación de su jefe, el presidente de la república: labor “valiente, responsable” y hasta “patriótica” le llamaron, en el éxtasis, a la de los legisladores. Calderón tuvo que padecer las torpezas electorales de Germán Martínez y ahora además las políticas de César Nava que perdió prácticamente todo en Tabasco y Coahuila la semana pasada y a quien sus propios compañeros le han llamado “ignorante, llorón, irresponsable y poco valiente”. Los próximos días seguiremos teniendo noticias de nuevo paquete fiscal. Una cosa es segura: el aumento al IVA no pasa y muy probablemente darán más recursos al erario aumentando el déficit, subiendo la estimación del precio del petróleo, recortando más el gasto corriente y ajustando el Impuesto Sobre la Renta y el Impuesto a Depósitos en Efectivo. La buena noticia para los jóvenes es que también “va p’atrás” el impuesto del 3% a las telecomunicaciones. El internet para nosotros no es un lujo, más bien un servicio de primera necesidad educativa.
moisesmolinar@hotmail.com

sábado, 17 de octubre de 2009

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
LA LICENCIA DE ULISES
Dicen que son días difíciles para Ulises. Si es así, no lo parece. Su semblante es el mismo. De buen talante intercambia comentarios con sus interlocutores y una sonrisa es recurrente en su faz. El fallo de la “Suprema” inquietó y hasta angustió a su gente: amigos y colaboradores, no a él. Recibió una andanada de mensajes telefónicos y llamadas de solidaridad que agradece pero juzga innecesarias. Ningún gobernador ha vivido lo que Ulises al frente del cargo y sabe que en este nuevo capítulo de su guerra sexenal volverá a “caer parado”. Como todo buen político hace prospectiva y sabe que de ninguna manera podrán obligarlo a que deje el cargo para el que fue electo democráticamente por la mayoría de los votantes. El conflicto del 2006 y sus agravios –reales o supuestos- tienen ya poco que ver. El real móvil de este nuevo torbellino judicial es la próxima elección, el cobro de facturas, la sanación de ardores pasados, una revancha política y electoral de quienes no van con el principio democrático, magistralmente explicado por Felipe González, de la “aceptabilidad de la derrota”. Los ex appos, devenidos en coalicionistas querían el dictamen de la corte y ahora que lo tienen van por el “juicio político”. Así está en el manual, su manual. Los detractores legislativos de Ulises (pretendidos beneficiarios de la próxima elección) presentarán, sin duda alguna, la demanda de juicio político, la recibirá una sub comisión de examen previo que seguramente la desechará. Si así no sucediera, la cámara de Senadores habrá de erigirse en cámara acusadora y de cualquier manera, la decisión final la habrían de tener los diputados del congreso local que, soberano como es, tiene la facultad exclusiva de decidir sobre el destino de los gobernadores. ¿Imagina usted –amable lector- a los diputados locales deponiendo del gobierno a Ulises? Yo no. Y es que la opinión de la corte no debe representar un agravio para Ulises, ni siquiera solamente para su investidura ni para su gobierno. Han hecho causa común el legislativo y el judicial de Oaxaca y pronto lo harán los restantes sectores de la sociedad: el económico y el social. El agravio es para Oaxaca, para sus instituciones y para los ciudadanos que no olvidamos las barricadas, la suciedad, las pérdidas económicas y de empleos y la destrucción de nuestro patrimonio arquitectónico. Falta conocer el documento final, el desglose del informe que someramente votaron los 11 ministros. Seguramente ahí encontraremos matices. Por el momento la primera impresión es que el voto de la corte obedeció a un inexplicable miedo o a presiones políticas: “lineazo”, pues. Es cuanto la gente comenta en los cafés, en los pasillos gubernamentales o en las oficinas de redacción de los medios. No se quiso exponer la corte en una decisión claramente política al escarnio por parte de los activistas incendiarios y ahora tendrá que padecer los señalamientos de sectores de más peso entre la opinión pública. Responsabilizan a Ulises “lisa y llanamente” por omisión y exculpan a Vicente Fox que, violando la constitución, se negó a enviar a las fuerzas federales en auxilio de la entidad cuando el legislativo local se lo pidió. Independientemente del matiz que en el documento final pudiera darse, el golpe mediático ya está dado y en los próximos días escucharemos mucho acerca de un juicio político que no se dará. El proyecto que Mariano Azuela presentó contaba ya con la simpatía de los ministros que, de manera por demás extraña, en unas horas parecieron haber cambiado el sentido de su voto por consigna. Hasta los más fuertes detractores mediáticos de URO dan cuenta de ello. La politización de la justicia es tan mala como la judicialización de la política. Así es que lo más saludable para nuestro entramado constitucional sería la derogación de esta famosa facultad investigativa de la corte. De cualquier modo, el dictamen de la corte se queda en simple opinión, carece de efectos vinculantes, es una norma imperfecta. Por ello todos tranquilos, Ulises no se va. Y muy probablemente volvamos a escuchar aquello que soltó en cadena nacional para aquellos que siguen pidiendo su cabeza: “¿licencia?, ni de manejo”.
moisesmolinar@hotmail.com