sábado, 8 de octubre de 2011

Y LLEGÓ DON ARTURO ...

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
Y LLEGÓ DON ARTURO…
Como lo vaticinamos en este mismo espacio y en las redes sociales, el delegado del PRI llegó. Y no es precisamente –todos lo sabemos- delegado del Comité Ejecutivo Nacional del PRI; es delegado de Enrique Peña Nieto.
La llegada de Don Arturo Osornio es esperanzadora. Llega con amplias credenciales. Su fama le precede y su relación con el ex gobernador mexiquense lo apuntala. Arriba a nuestra entidad legitimado, pues.
Conciliador, perito en la acción política, experimentado negociador e inflexible en sus compromisos, son atributos que de él refieren quienes le conocen. Le encomendaron Oaxaca y desenredar este quesillo llamado PRI oaxaqueño no es empresa sencilla. Meses enteros con sus días han ahondado la crisis partidista, crisis que ahora Don Arturo seguramente está viendo como “oportunidad”. Einstein dixit.
“Chucha cuerera” y “viejo lobo” son adjetivos que la prensa oaxaqueña le ha adjudicado. Y en las próximas semanas seguramente veremos resultados de su trabajo. Con el tiempo encima, tiene que operar a marchas forzadas, dar cada paso y tomar cada decisión con cautela. Trae seguramente pies de plomo para transitar el camino (su propio camino) que lleve a la unidad primero y al triunfo electoral después.
La primera pieza del eslabón es él mismo. Sin intereses personales, sin compromisos locales y sin apasionamientos, el nuevo delegado se erige en el tan ansiado factor de unidad e interlocutor válido. Complacer debe, no a los grupos políticos en conflicto, ni a los “evielistas”, ni a los “franquistas”, ni a los del Frente Renovador, mucho menos a los ex gobernadores o a individualidades que aunque con peso específico no dejan de representar sus propios intereses.
La complacencia debe cumplirla institucionalmente ante una elección histórica, donde la única clave de los resultados electorales, la representa la reinserción de las bases priistas a los trabajos de campaña.
Para la hora en que usted –amable lector- esté leyendo este texto, el Consejo Político Nacional del PRI seguramente habrá aprobado la elección directa con miembros y simpatizantes, del candidato a Presidente de la República; y la convención de delegados para elegir a los candidatos a Senadores y Diputados Federales por la vía uninominal, en cumplimiento a los artículos 180 y 181 de los estatutos.
La inmensa mayoría de los priístas oaxaqueños se han mantenido al margen del desencuentro grupuscular. No por ello dejan de ser priístas. Estaban esperando el golpe de timón, el punto de quiebre que despejara la zozobra y abriera los caminos para inundar los cauces de la participación activa. A partir de ahora dejarán de ser espectadores y se sumarán en torno al liderazgo legítimo de Don Arturo.
Es una alta responsabilidad y de tener éxito, grandes serán también los resultados, las cuentas que habrá de entregar. La expectativa es incuantificable; se espera que el grado de satisfacción de los militantes y simpatizantes tricolores esté a la altura de su lealtad y amor por el partido.
La renovación ha iniciado y más allá de la tinta que se ha empleado y las voces que se han escuchado, el único juicio que debe valer, si es que se quiere ganar Oaxaca, es el de los priístas sin “burbuja”, sin “amigos”, sin compadres, sin padrinos; quienes siempre han dado la pelea con su activismo, con su promoción y sobre todo con su voto. Las elecciones no las ganan los candidatos, ni los dirigentes, ni los líderes; las ganan las bases, la tropa, la artillería. La política, especialmente es tiempos electorales es una guerra sin sangre y hoy en Oaxaca tenemos un nuevo general y con él, la unidad de mando.
En Oaxaca el PRI necesita reencontrarse con la ciudadanía, reconstruir los puentes que hace tiempo se vinieron abajo; recuperar la confianza perdida no solo respecto del PRI sino de los políticos. Por ello necesitamos candidatos que prestigien al partido. La inmensa mayoría de los votantes no tiene filiación partidista. No tienen color, no viven de la política, pero sí esperan resultados en la concreción de ellos mismos y sus familias.
No por nada los estudios de opinión, en sus diferentes expresiones, distinguen obligadamente entre el nivel de conocimiento y el grado de aceptación. Si queremos los mejores candidatos, Don Arturo, no hay más que escuchar la sabiduría de los ciudadanos.
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viernes, 30 de septiembre de 2011

2012 ¿NUEVAS GENERACIONES Y VIEJAS GENERACIONES?

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
2012 ¿NUEVAS GENERACIONES Y VIEJAS GENERACIONES?
La política en ocasiones vive solo en el discurso. Valoraciones impuestas al imaginario colectivo a través de las palabras y por conducto de los medios de comunicación masiva.
La Doctora María de las Nieves García Fernández en su reciente visita a Oaxaca centró sus declaraciones en algo que por su peculiaridad, atrapó mi atención: la necesidad de abrir paso a las nuevas generaciones en el ejercicio de la política. Un manejo discursivo, hasta cierto punto novedoso en políticos de la “vieja guardia”.
Alusiones han existido recientemente al tema por parte de otros personajes, pero nadie había hecho de esa idea el centro de un mensaje al electorado.
Pero no explicó la doctora qué es la juventud, ni que las nuevas generaciones. Todos lo intuimos, pero la ambigüedad engulle a la realidad. Y es entendible. Estudios han ido y venido respecto del tema y a la fecha no hay uniformidad de criterios que definan a la juventud en función de grupo de edad.
Una apreciación la tiene la ONU, otra el gobierno de nuestro país y otra partidos que como el PRI en sus estatutos, les encuadra explícitamente –pero no sin contradicción- hasta los 35 años para ser candidatos a cargos de dirigencia y de elección popular, y hasta los 29 para presidir su organización juvenil, el Frente Juvenil Revolucionario.
¿Qué es la nueva generación? ¿Rostros sin arrugas y cabezas sin canas? ¿actitud ante la acción política? ¿grupo de edad? ¿Militantes incipientes? Es precisamente de esa ambigüedad de la que convierte esta idea en una entelequia que llega hasta a confrontar a los militantes partidistas que de acuerdo a sus edades se arrogan la exclusividad del título de joven, hasta hacerlo groseramente relativo.
Pareciera que hubiera temprana juventud, juventud plena, juventud tardía y hasta “metajuventud”, y es aquí donde comienzan los desencuentros del mal llamado “sector juvenil” dentro de los partidos y especialmente dentro del PRI.
Jóvenes que para los menos jóvenes “están chamacos”; jóvenes que para los más jóvenes “ya están viejos” y jóvenes que para los adultos “están chamacos”. Las cuotas dentro del PRI –y sé que esto podrá válidamente ser cuestionado- han sido una trampa. Al menos una tercera parte de las candidaturas a cargos de dirigencia y elección popular a jóvenes de hasta 35 años es el mandato estatutario. Y ello provoca, en la vorágine de la praxis política, un límite superior a la participación de los jóvenes. Un límite que basta con cubrir. Un límite que no hay que superar. Y lastimosamente un límite que escasamente se cumple.
Los jóvenes en los partidos carecen de capacidad organizativa al nivel de los adultos. Es triste reconocer sin ingenuidad que la perversidad del aserto “Hankgonzaleano” conlleva una buena dosis de verdad.
¿Que hacer entonces ante este panorama? Algo que se antoja imposible. La promoción del trabajo político juvenil por parte de quienes detentan medios materiales de cristalización de sueños. Es día en que en este país se comience a ver a la juventud como proyecto y no como clientela, las cosas comenzarán verdaderamente a cambiar.
Rayando en la demagogia se dice siempre que la juventud es la esperanza de la patria, que es su alimento. En 2012 el electorado menor de 35 años forma parte del bono demográfico. Más que en el año 2000, los electores jóvenes tendremos la posibilidad de definir el rumbo político del país.
No sería de extrañarse pues que “la juventud” y sus exigencias de educación y empleo sean, junto con la seguridad, el gran tema de las campañas.
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miércoles, 28 de septiembre de 2011

¿AMIGOS DEL PRI?

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
¿AMIGOS DEL PRI?
“Son amigos del PRI”. Fue la textual declaración del Diputado Eviel Pérez a Sofía Valdivia en su espacio radiofónico. Eviel se refería a quienes él considera como disidentes. Disidentes del PRI, no somos. Disidentes del movimiento que él representa, tampoco. Somos simple y llanamente una parte significativa y en ascenso, de la base social del PRI en Oaxaca que no está de acuerdo con la forma en que se sigue conduciendo nuestro partido en Oaxaca.
La disputa no es entre los priístas. Es entre proyectos diferentes de partido: el proyecto del continuismo y el proyecto de la renovación. Eso no lo acaban de entender. No somos amigos del PRI; somos priístas y entre los priístas –aquí sí aplica- somos indefectiblemente amigos.
Es una trampa discursiva la que pretende dividir a los priístas en buenos y malos. Trampa que, no han caído en la cuenta, beneficia solo a nuestros adversarios políticos con siglas y colores diferentes. El PRI es uno solo. Lo que está en crisis es su dirigencia institucional, que debiera cumplir una doble condición: legitimidad legal y política.
Leí con atención el artículo de opinión del maestro Isidoro Yescas y difiero sólo en un punto. En el frente renovador no están solo aquellos que presumiblemente jugaron en contra o se abstuvieron de apoyar a Eviel como candidato, están además quienes queriendo aportar dentro de la propia campaña fueron marginados en todas las regiones de Oaxaca. Mujeres y hombres que después de la derrota, quedaron olvidados y quienes del sentimiento de agravio pasaron a la emoción por construir un PRI diferente. Nosotros sí queremos un PRI para todos, un PRI renovado, un PRI fuerte, un PRI que vuelva a ser competitivo en Oaxaca sin mediar pretextos de sumas aritméticas; en una palabra, un PRI que vuelva a estar cerca de la gente.
Eso es lo que nos anima, no el ánimo de reñir. Estamos listos para 2012 y vamos a ir todos desde el interior del estado. Hay decenas de miles de priístas que no han tomado partido. Algunos por prudencia, otros por miedo a equivocarse. Aquí nadie se habrá equivocado y en breve con un nuevo liderazgo reconocido legalmente, a plenitud y sin ambigüedad en las declaraciones iremos a construir parte de la victoria de 2012. El escenario se sigue construyendo.
No pedimos la exclusión de nadie, mucho menos expulsiones como las que del lado evielista se pretenden incentivar, según trascendió en nota del pasado martes en el Imparcial de Oaxaca. Queremos la inclusión de todos y todas en un nuevo pacto con la sociedad. Se nos ha olvidado que no solo los priístas votan.
No queremos volver a ser beneficiarios del abstencionismo en elecciones intermedias. Queremos ganar, como se gana en otros estados. ¿Cuál es la clave? Un liderazgo que aún no tenemos.
El desencuentro entre los dos grupos ya se ha ahondado y las campañas anticipadas al congreso de la unión han contribuido al desgaste del PRI. Se ha convertido el de las candidaturas en un juego de suma cero: no ganan todos sus actores. Ganan unos, a costa de la pérdida de otros. Sabemos bien quienes ganan y quienes pierden. Terceros en discordia son seguramente soluciones que han sugerido con seriedad al próximo presidente de México.
En el PRI no debe existir temor a la división, mucho menos a la expulsión. Los grupos seguramente habrán de ponerse de acuerdo, si y solo si llegan a entender la política como un juego de suma variable: aquel en que todos ganemos. Si no, no hay problema; Enrique Peña Nieto les hará entender.
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martes, 13 de septiembre de 2011

DEMOCRACIA INTERNA: UN ABSURDO.

LA X EN LA FRENTE

Moisés Molina

DEMOCRACIA INTERNA: UN ABSURDO

Un fingido triunfalismo asoma desde las oficinas priístas de Santa Rosa. Saben que el dictamen emitido desde la Comisión Nacional de Procesos internos del tricolor que preside el Senador Pedro Joaquín Coldwell, respecto de la única planilla de candidatos a Consejeros Políticos Nacionales indebidamente registrada desde el órgano auxiliar en Oaxaca tiene bases endebles. En cualquier momento el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación podría echarlo abajo. Hay bases de sobra y el expediente SUP-JDC-4996-2011 puede consultarse en la página de internet del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Fundamentalmente violaciones al procedimiento y flagrantes violaciones a las bases de la convocatoria expedida para el proceso electivo respecto de los requisitos para ser consejero que, en más de un caso no se cumplieron y que se acreditarían sin mayor problema.
Lo que inició en noviembre de 2010 como un frente disidente minimizado, por no decir ninguneado; satirizado por la soberbia cupular y visto con escepticismo por más de uno, es hoy una realidad que sigue cobrando adeptos que han entendido que no es una disidencia sino una manifestación de un PRI que considera no solo saludable, sino necesario un cambio de rumbo sobre todo en nuestro comportamiento político-partidista y en la relación de los dirigentes con su militancia para tener ventajas comparativas que nos permitan afrontar la elección federal de 2012 con una nueva realidad local en nuestro sistema político.

En tratándose de las entidades federativas es una circunstancia inédita la que afrontamos en Oaxaca y lo es así, porque perdimos de vista el exitoso referente federal de 2002. Gabriel Corona Armenta da cuenta de ello en su recomendable ensayo “La selección de los dirigentes nacionales del PRI”. Desde la perspectiva histórica Armenta hace un elocuente análisis de la ruta que estados como Oaxaca debieron abrazar una vez perdida la elección de más alto rango en un nivel de gobierno:

“ Después de la derrota electoral de 2000 … el PRI inició una etapa de transformación en el nuevo contexto político del país … la correlación de fuerzas políticas ya no fue favorable al PRI. A partir de ese momento ese partido se preparó para afrontar las nuevas circunstancias y tratar de recuperar el poder presidencial. Pero también se preparó para sustituir a su dirigencia sin la tutela del Presidente de la República en turno … el PRI reconoció que las circunstancias lo obligaban a crear órganos de dirección que le permitieran profundizar en el ejercicio de su democracia interna … a los delegados les preocupó la equidad y la transparencia en los procesos de elección interna … finalmente se aprobó que el procedimiento para la elección de la dirigencia nacional para el año 2002 fuera mediante consulta directa a militantes y simpatizantes”.

En adelante, el PRI no solo no desapareció como lo auguraban nuestros detractores; inició una ruta ascendente de resultados electorales solo interrumpida por la ruptura de Roberto Madrazo con Elba Esther Gordillo.

EL PRI oaxaqueño estuvo en ese supuesto a partir del 1 de diciembre de 2010 y – salvo su mejor opinión, amable lector- equivocó la ruta y su dirigencia decidió como si el escenario político siguiera siendo el mismo.

EL PRI está aún a tiempo de recuperar preferencias ciudadanas y no existe otro camino más que el de su ciudadanización. Si logramos que no solo militantes (miembros, en el preciso sentido estatutario del término) sino simpatizantes oxigenen la vida interna del partido iniciaremos la necesaria refundación. Y ¿Qué necesitamos para ello? La vuelta al origen, a las bases, a la naturaleza masiva y popular del PRI. ¿Cómo? Con procesos internos de elección abierta a militantes y simpatizantes.

Que todos puedan votar en todos los distritos del estado para elegir a sus dirigentes y a sus candidatos a cargos de elección popular; redimensionando la importancia de los inexistentes comités seccionales; devolviendo su prestigio a sus organismos de formación política y divulgación ideológica como el Instituto de Capacitación y Desarrollo Político y la Fundación Colosio; Creando el Comité Estatal Editorial y de divulgación; Iniciando con seriedad la conformación de nuestra Comisión Estatal de Registro Partidario, por solo mencionar las más urgentes.

Ha trascendido que la vía jurídica emprendida por Jorge Franco irá ahora a la Sala Superior del TEPJF, pero independientemente de ello, la crisis del PRI en Oaxaca tiene dos vertientes: la jurídica y la política, siendo esta última no menos importante.

Francisco Reveles Vázquez sentenció con gravedad en su ensayo “La estructura de un partido corporativo en transformación”: “Hablar sobre la democracia interna de Partido Revolucionario Institucional parece absurdo.”. Habemos quienes creemos que aún se puede demostrar que estaba equivocado.
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martes, 6 de septiembre de 2011

UNIDAD EN LA DIVERSIDAD

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
UNIDAD EN LA DIVERSIDAD
Disculpará usted, amable lector, el abuso de este espacio para el tratamiento casi exclusivo de los temas del PRI oaxaqueño durante las últimas semanas, pero considero una obligación impostergable compartir con quienes me leen, los asuntos de la vida interna de una institución que, fieles a la naturaleza constitucional de la misma, deben ser públicos.
Y es que la transparencia como principio rector de todos nuestros procesos de democracia interna sigue siendo letra poco menos que muerta. Cuanto suceda en el PRI particularmente, no afecta sólo a los priístas. Quiérase o no el tricolor sigue siendo la institución partidista más sobresaliente en nuestro sistema político local por su peso específico en los procesos electorales y aún fuera de ellos.
Lo que suceda en el PRI en algún modo le sucede a nuestro estado y ante un gobierno de coalición necesitamos un sistema de partidos fuerte que cumpla su función de aportar estabilidad política con sujeción a las leyes.
Ante el proceso en curso de elección de Consejeros Políticos Nacionales quedan claras dos cosas:
1.- Quienes detentan la dirigencia continúan actuando como si aún fuésemos gobierno; y
2.- Las instancias jurisdiccionales (en el caso que nos ocupa, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación) tienen injerencia real ante pretensiones contrarias, vía COFIPE y Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral.
El asunto ya llegó a la sala superior del TEPJF y los arreglos domésticos han quedado, por el momento rebasados. No es necedad ni afán irreflexivo de ir contra el status quo. El PRI oaxaqueño ha roto las inercias disciplinantes y ha cobrado nueva vida. Afirmar lo contrario sería egoísta. Ciertas corrientes al interior del PRI, desempolvan los documentos básicos y escudriñan ya en las normas de derecho público y específicamente el electoral. En el PRI se está dejando de simular. Sin el respaldo del gobernante en turno tenemos los priístas la obligación inexcusable de la refundación para volver a ser opción de gobierno.
Si se me pidiera adjetivar el actual estado de la dinámica partidista dentro del PRI, diría que es de unidad en la diversidad. Y aquí cobra especial relevancia y real dimensión una palabra tan llevada y traída que salta del discurso a la realidad y que con la fuerza de la razón terminará por imponerse: la tolerancia.
Francesco Ruffini en el primer artículo del Estatuto Albertino la refería como “una admirable virtud privada” y Robert Paul Wolff como “una virtud de la democracia pluralista moderna”. En torno a ambas consideraciones debemos hacer un voto de reflexión.
Para hacer que este momento tan delicado, por el que atraviesa el PRI oaxaqueño, transcurra lo más rápido posible necesitamos los priístas serenidad, como quería el teólogo y politólogo estadounidense Reinhold Niebuhr: serenidad para aceptar las cosas que no podemos cambiar, valor para aceptar las cosas que podemos cambiar y sabiduría para conocer la diferencia.
Cuando tengamos esto libremente claro los insultos, las descalificaciones, la denostación y la diatriba estarán por demás. La política explica las relaciones humanas en tanto sociales, no personales y debemos – querido maestro- atar nuestras palabras al mástil de nuestro buen juicio, independientemente de la edad y la condición.
El pasado 24 de agosto fue admitido por la sala superior del TEPJF el escrito de promoción del Juicio de Protección de los Derechos Político-Electorales del Ciudadano (JDC) presentado por los integrantes de la planilla de candidatos a consejeros políticos nacionales que no fue admitida el pasado 19 de agosto, como lo comenté en mi entrega anterior. El asunto está ahora en el escritorio del Magistrado Manuel González Oropesa y lo que suceda en adelante está en manos del la justicia; cuanto determine en su resolución será verdad jurídica, nos guste o no y tendrá que acatarse.
Me han preguntado si hay todavía lugar a la autocomposición. La verdad es que no lo sé. La única certeza que tengo es que Moreira no quería un asunto más en los tribunales. Así nos lo dijo el 19 de julio en sus oficinas.
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sábado, 20 de agosto de 2011

CARTA ABIERTA A UN PRIÍSTA

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
CARTA ABIERTA A UN PRIÍSTA
Produce tristeza siempre la judicialización de la política, pero la tristeza se torna en indignación cuando la violación de los principios que se supone fundamentan la acción política son pasados por alto. Si quienes se dedican a hacer política desde los partidos se ciñeran a sus normas y de entre de ellas a sus códigos de ética partidaria, los tribunales electorales serían poco menos que innecesarios, pero los tribunales existen y su función es impartir justicia.
Eduardo J. Couture nos enseñó: “Ten fe en el derecho como el mejor instrumento para la convivencia humana, en la justicia como destino normal del derecho, en la paz como sustitutivo bondadoso de la justicia, pero sobre todo ten fe en la libertad, sin la cual no hay derecho, ni justicia, ni puede haber paz”.
El viernes último nos reunimos los y las integrantes de la Comisión Estatal de Procesos Internos del PRI, órgano que no depende de la dirigencia, ni de los dirigentes y que eligió el consejo político estatal en pleno. Acudimos un grupo plural cuyo único denominador era ser priístas. El motivo: recibir las planillas que contenderían para ocupar 15 espacios en el Consejo Político Nacional, segundo órgano deliberativo en importancia para el partido. Nuestra convocatoria marcaba el día como único y un lapso de tiempo entre las 10 de la mañana y las seis de la tarde para la recepción.
Ninguna planilla fue presentada al término de la jornada y eso está en la conciencia de quienes ahí estuvimos. Alguna solución debieron haber presentado los órganos nacionales ante tal vacío, pero la decisión se tomó en lo local y pasando por alto nuestras normas y “la palabra” que, parece ya no significar nada en nuestra “política aldeana” -como inmejorablemente la califica Juan Pérez Audelo- se validó una sola de las dos planillas que fueron presentadas extemporáneamente.
Mucho se ha hablado de la oportunidad que los priístas ganamos perdiendo la gubernatura del estado. Es la oportunidad de, en libertad, construir nuestro presente. Sin “línea”, sin dedazo, sin imposición; tal parece que ese lugar lo ha ocupado el “agandalle”, la alevosía de un grupo que piensa en la reconstrucción como tarea de unos cuantos; reconstruir para que nada cambie. Monopolizar el rumbo de partido es la peor de las ocurrencias. “El partido no va a cambiar” dijo ese mismo viernes un priísta antivalor que muy probablemente alcance una candidatura a la diputación federal. Habemos quienes no solo creemos, también estamos resueltos a aportar cuanto esté a nuestro alcance para que ese tan anhelado cambio sea posible.
La base segunda de nuestra convocatoria expresa que la Comisión Nacional de Procesos Internos “es el órgano responsable de proveer lo conducente para garantizar los principios rectores de certeza, objetividad, legalidad, imparcialidad, equidad y transparencia” y buscaremos que ello se respete o que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación haga respetar en Oaxaca.
La base quinta del mismo documento, que es ordenamiento jurídico, mandata que quienes aspiren a ser consejeros políticos nacionales por planilla deben presentar un documento mediante el cual manifiesten “bajo protesta de decir verdad, que: … d) no es legislador , dirigente de cualquier nivel de la estructura territorial, de los organismos especializados, de los sectores y las organizaciones” y en la única planilla recibida extemporáneamente figuran, al menos, un dirigente de la estructura y uno de un organismo especializado”. Ignorancia o mala fe, criticados con diferente carga valorativa pero en el mismo grado.
La unidad del partido y su reconstrucción son deseos de todas y todos y por lo mismo es que demandan la participación de todos. Ya perdimos el gobierno, no perdamos al PRI. La división no la genera quien pide el respeto a la ley y a los valores. La división la generan quienes pretenden pasar por encima de ellos.
No pretendo con lo anterior hacer señalamientos personales. Seguimos siendo priístas y seguimos siendo amigos. No pretendemos que se vayan unos para que lleguen otros. Simple y sencillamente queremos eso que a John Rawls le tomó un voluminoso texto explicar: justicia, y que en la brevedad de una frase definió Ulpiano: La justicia es la constante y perpetua voluntad de dar a cada quien lo que le corresponda.
Por todas y todos quienes en todo el estado se sienten agraviados estamos dispuestos a buscar la justicia. Están invitados.
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lunes, 8 de agosto de 2011

PRI OAXAQUEÑO: CRISIS Y REFUNDACIÓN

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
PRI OAXAQUEÑO. CRISIS Y REFUNDACIÓN.
El título de una de las obras coordinadas por Francisco Reveles en el año 2003, bajo el auspicio de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, es revelador: “Partido Revolucionario Institucional: crisis y refundación”.
Con las naturales diferencias de enfoque, mucho de cuanto la obra trata, bajo el rigor de la ciencia política, es aplicable al PRI oaxaqueño. Sólo un párrafo como muestra: “Una de las tareas más complejas para el estudioso de la política mexicana es analizar al Partido Revolucionario Institucional como partido político. Diversos temas saltan a la vista cuando apenas uno trata de centrar la atención en él. Desde su ubicación en el régimen político, pasando por su participación electoral, su perfil ideológico, su evolución histórica , hasta llegar a asuntos escasamente tratados como el grado de su democracia interna, la lucha de sus fracciones o su tipo de dirigencia. La principal dificultad percibida en el análisis de las diferentes aristas de tal objeto de estudio era su estrecho vínculo con el gobierno, clave de todo su desarrollo organizativo …”
A resumidas cuentas y a muy grandes rasgos, lo anterior es lo que ha pasado en el PRI de Oaxaca que hoy enfrenta una nueva realidad de crisis y tiene que refundarse en base a un nuevo gran acuerdo entre sus fuerzas más representativas. Tal acuerdo debe propiciar el reagrupamiento de sus bases que le permitan afrontar como se debe la gran elección de 2012.
Muchos, dentro del PRI, confían en un posible “efecto Peña Nieto”. Quien esto escribe considera, en un escenario como el que se presenta en Oaxaca, donde el PRI ya no es gobierno y donde López Obrador goza, guste o no de grandes simpatías, improbable un “efecto Peña Nieto” incontestable. Como factor de unidad y legitimidad dentro del PRI, el aun gobernador mexiquense debe estar consciente de la necesidad de ir a la elección Federal con los mejores candidatos. No solo los más conocidos, sino quienes tengan mayores niveles de aceptación. En los estados con realidad política adversa para el PRI este tipo de candidatos abonarán un importante número de votos a su candidatura presidencial.
En la búsqueda de la construcción de este nuevo pacto el sábado anterior se llevó a cabo en nuestra capital la segunda asamblea estatal del Frente Renovador por un PRI para todos con la asistencia de toda la estructura organizativa y de activismo de dicho movimiento en el estado. Líderes representativos, naturales con toda la expectativa de mejoría del PRI oaxaqueño. Ahí se informó de los acuerdos alcanzados con Humberto Moreira en la visita que hicimos a sus oficinas; del plan de acción del Frente en las regiones y de nuestra postura respecto de la acción de gobierno en nuestro estado.
Posteriormente se inauguraron formalmente las oficinas desde donde se planearán y ejecutarán muchas de las acciones de esta gran agrupación política.
A Guillermina Baena se le encomendó el ensayo denominado “La participación de las bases en el PRI” de la obra en comento. Aborda en él un ejercicio de prospectiva política con cuatro formas de pensar el futuro del PRI desde el tiempo en que la compilación fue publicada:
1.- Gatopardismo. Que todo cambie para que nada cambie. El nuevo PRI quedará en propaganda, la falta de credibilidad en los actos del partido será expuesta desde afuera y desde adentro. A la larga el partido resquebrajado, desunido, sin recursos para fortalecer su estructura organizativa y sin alicientes para sus militantes convencidos, empezará a reducirse solo al membrete.
2.- Suicidio gradual. Sus militantes convencidos en promedio de más de 42 años empezarán a morir, a desilusionarse, a dejar al partido como elemento que daba sentido a su vida, a distanciarse. La estructura organizativa de los municipios ha desaparecido junto con los seccionales y promotores. El daño llega a la estructura estatal. No hay recursos ni para pagar las secretarias.
3.- Utopía militante. Futuro posible si se quisiera. La derrota se asume como reflexión. La crisis del partido se evita con la unidad y el trabajo. El partido se democratiza escuchando y dándole participación a las bases. Renueva sus cuadros para evitar el desfase generacional dando oportunidad a jóvenes y mujeres. De igual manera promueve y facilita la llegada a puestos, de candidatos que demuestran capacidad y liderazgo natural seleccionados por sus bases. Al pueblo le queda claro que el PRI no falló, sino que fueron los gobiernos y algunos miembros de la dirigencia. El partido da una atención particular a estados como Morelos, Michoacán, Puebla, Hidalgo -(nosotros agregaríamos Oaxaca)- lo que permite una recuperación de credibilidad entre sus militantes.
4.- Olor a pueblo. Lo que puede ser si la cúpula y las bases se integran. Se diseña una estrategia de relaciones públicas que reconstruya la imagen del partido. El partido “da la cara” ante la incertidumbre y silencio que siguió a las elecciones. Habla de frente con sus miembros, explica por qué se perdió y por qué tenemos que llegar a ser la mejor opción nuevamente. Se realiza la asamblea magna y ahí se consulta a las bases generando una red de comunicación permanente y planteando un pacto de unidad.
Queda claro que estamos en tiempo de elegir el escenario deseado, pero también de arribar a los no deseados. Ello depende de lo que los priístas oaxaqueños hagamos en lo inmediato. Si atendemos a este análisis prospectivo formulado por Baena Paz con rigor académico, estaremos en mejor posibilidad de entender lo que actualmente sucede en Oaxaca y lo que tenemos que hacer para ganar el futuro. “La casa se limpia, no se tira”.
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