viernes, 25 de noviembre de 2011

EL CIRCO DE LA ELECCIÓN

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
EL GRAN CIRCO DE LA ELECCIÓN
Hace unos días comenté en las redes sociales que esta elección, a mi parecer, será más circo que cualquier otra que yo recuerde. Habrá lo mismo, pero más trapecistas. Y me preguntaba una vez más ¿y la política del espíritu?
Los partidos políticos han perdido toda su esencia y han devenido en instrumentos de preservación. En reservas protegidas de la política. La presencia en sus nomenklaturas asegura el escape de la extinción. Los partidos ya no son instituciones, ni siquiera siglas, son solamente colores.
Los partidos existen sólo en sus grupos cupulares y una prueba de ello es que en la toma de sus principales decisiones pasando muy por alto el espíritu de sus respectivos estatutos, intervienen unos cuantos. Y esas decisiones las toman en el total desconocimiento de sus estatutos, ya no se diga de los principios o la historia del partido y mejor ni hablemos de una real consulta entre sus bases, que siguen siendo una entelequia. ¿Ejemplos? La farsa que nos regaló el PRD con su encuesta y la declinación, a todas luces pactada de Manlio Fabio Beltrones en el PRI. EN el PAN veremos algo similar. Y de la chiquillada sólo podemos esperar el único papel que pueden desempeñar con dignidad: el de rémoras.
El tiempo electoral nos volvió a alcanzar y la exacerbación crecerá en el proceso tan delicado de toma de nuevas decisiones que se avecina: la definición de las candidaturas. El escrúpulo se adelgazará a su mínima expresión y habrá quienes harán cualquier cosa por aparecer en un listado, no importando que no sea el de su partido. Es el trapecismo político, conocido por todos, pero renovado con cada proceso electoral.
Tendremos candidatos de todos los cortes. Se prestarán incluso a una aventurada taxonomía. Los habrá militantes propios: quienes han sudado la camiseta del partido y serán los únicos inobjetados e inobjetables; los habrá militantes prestados: quienes gozando de militancia en determinado partido, encuentran cobijo en otro; y ciudadanos sin militancia: quienes sin mérito militante alguno alcanzarán la posibilidad de llegar a una curul o un escaño.
Veremos seguramente reeditada la práctica del juniorismo, carnalismo o conyugalismo e indiscutiblemente la del investidurismo, que más bien es “vacasagradismo”. Las adjetivaciones no son lo importante, lo trascendente es esta realidad política que nos engulle sin cumplir las reglas hegelianas del devenir. Es como si el tiempo estuviese permanentemente detenido y todo cambiara para seguir igual.
La política es públicamente acuerdo, concertación, voluntad de mejoría, bien común; en privado simple y sencillamente supervivencia basada en el instinto y explicable en el darwinismo. Vivimos un darwinismo político en una cadena en que sólo sobrevivirán lo más aptos, ya por su poder económico, ya por su capital político, ya por su habilidad para cambiar de color para confundirse con el actual paisaje y con un solo objetivo, el de cada elección: sobrevivir.
No son raros por eso hoy los cambios de color. Estamos y seguiremos viendo azules en el rojiamarillo, tricolores en el verde, verdes en el tricolor y transparentes que tendrán que ser pintados aún contra su voluntad.
Esta elección será un nuevo circo un circo diferente. Con domadores, bestias, payasos con narices y pelucas de diferentes colores, bailarinas que quieren seguir bailando, animadores y la gran mayoría espectadores que desde el graderío elegirán con su aplauso al mejor de los números.
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viernes, 28 de octubre de 2011

LOS MEDIOCRES SON LOS MENOS

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
LOS MEDIOCRES SON LOS MENOS
Es inútil contener la tristeza ante el empeño de nuestra clase política por autoexcluirse a toda costa de la “intelligentsia”. El vacío tan grosero que nuestros “líderes” hicieron a un evento tan trascendente para la vida cívica de nuestro estado, como lo fue el Encuentro organizado por COPARMEX, habla más que de fobias y desencuentros políticos, de un profundo desprecio por el conocimiento como soporte de la acción pública.
El Encuentro en su esencia fue un éxito privado, no público; inició al margen de su acto inaugural y existió fuera de los boletines gubernamentales.
A mi juicio, Gerardo Gutiérrez Candiani y Oswaldo García Jarquín eligieron mal el nombre. El encuentro fue empresarial, solamente en atención a la calidad de una franja de los asistentes y por la naturaleza de sus convocantes, pero del mundo empresarial se habló muy poco. En su continente centraron sus reflexiones los conferenciantes: la política y dentro de ella, “la ciudadanía” con la inmensa carga valorativa que sobre la primera se edifica.
No fue un “aprender” a pesar de que se aprendió mucho; fue más bien un despertar de conciencias. Un silogismo (en el sentido aristotélico del término) prolongado que, premios nobel y líderes mundiales construyeron para hacernos recordar lo que ya sabíamos. No inventaron nada, no descubrieron nada. Sólo nos hicieron consientes de la importancia de aquello ya sabido en que habíamos puesto escasa atención.
Ese es el secreto de grandeza de tan singulares personalidades, la sencillez con que regalan a sus oyentes el producto de años de estudio y reflexión. No son simplemente académicos, son filósofos de la política y de la existencia humana y por ello están más allá del bien y del mal. Conocemos sus vidas y su pensamiento a través de cuanto de ellos se escribe y de cuanto ellos mismos escriben, pero tenerlos a escasos metros de distancia y saber que comparten con nosotros piel, huesos y razón, es algo único e invaluable. Desde este espacio y a título personal mi agradecimiento y reconocimiento a quienes lo hicieron posible. Por favor pongan al alcance de quienes por distintas razones no pudieron estar ahí, los resultantes de estos tres días.
Charles Heeter, Joseph Stiglitz, Bernardo Kliksberg, Rahaf Harfoush, Biz Stone, Tabaré Vázquez, Shirin Ebadi y Alan García hicieron de Oaxaca la ciudad de la esperanza.
La esperanza de quienes sin animarse aún a salir a las calles comparten las causas y el sentimiento de quienes sí lo están haciendo y representan al 99% de la población mundial: los “indignados”; de quienes vivimos en democracias que ya no corresponden a la concepción “popular” lincolniana y se erigen en gobiernos del, por y para el 1%; de quienes sabemos que el mercado es injusto y por ello creemos que la inversión en servicios públicos debe reposicionarse; de quienes tomamos conciencia de la grave responsabilidad de los banqueros en la génesis de las crisis económicas por su codicia desenfrenada que se premia con rescates gubernamentales usando el dinero que los ciudadanos aportan en forma de impuestos; y de cuantos estamos conscientes de que la causa preponderante del desempleo juvenil es la injusta asignación de los empleos por amiguismo, recomendación o afinidad personal.
Desde 1930, la presente es la mayor tasa de desempleo juvenil. En los últimos 5 meses España vio aumentar en un 40% su tasa de suicidios; ¿cuál será la estadística en México? Son las consecuencias más graves de la exclusión juvenil que en México y en Oaxaca se sigue promoviendo en lo fundamental desde los partidos políticos.
9 millones de personas habrán perdido sus casas cuando la crisis hipotecaria termine en Estados Unidos. Habrá sobredemanda de vivienda y paradójicamente sub utilización de esas viviendas que están construidas y –valga la redundancia- nadie ocupará. Ejemplos similares los hay a lo largo de nuestra aldea global, incluido México y desde luego nuestro estado.
De ese tamaño es la importancia de esa llave que hoy tenemos y debemos utilizar para entrar a la solución o merma de nuestros problemas: la llave de la participación. No hay más secreto.
La apatía en sus diferentes manifestaciones, se erige como el cáncer de nuestro tiempo, pero poco hemos hurgado en sus causas. No es gratuita y la genera el escepticismo. No votamos porque somos escépticos de la eficacia de nuestro voto para que las cosas cambien y más grave aún, reducimos la participación en democracia al solo acto de votar.
Nuestros líderes políticos están cómodamente complacidos con el sueño del ciudadano que despierta cada tres o seis años en México y en Oaxaca para ir a votar.
No tenemos cohesión social, mucho menos consenso social. Las necesidades de la clase alta y las restantes (media y baja) se diferencian en segmentos y se rompe el equilibrio, la prosperidad posible para todos. Los escándalos éticos subyacen a nuestra apatía y el 16% de los niños padecen desnutrición crónica en América Latina. Desnutrición que trasciende el hambre y califica a priori nuestros regímenes políticos que se ufanan de democráticos; “nunca hubo hambre en una democracia activa” escribió Amartya Sen. ¿Cuáles democracias entonces?
¿Qué esperar cuando las crisis económica impiden la formación de familias? El 90% de los jóvenes en América Latina confiamos en la familia, pero no nos animamos a formar una.
Tareas hay de sobra cuando el 10% de los más ricos tiene el 86% de los activos del planeta y el 43% de los mismos los detenta el 1% de esos “más ricos”. En Estados Unidos sólo 400 personas tienen más que lo que 150 millones de personas poseen.
La raíz de las crisis económicas, nos compartía Kliksberg es una permanente crisis de valores. Y podrían tener respuesta casi última si todos los seres humanos voltearan la mirada a uno de los imperativos originarios de la existencia: ama a tu prójimo como a ti mismo; la práctica de la “misericordia” le llamaría Arthur Schopenhauer para mitigar la infelicidad ajena.
Nuestro principal activo está en los jóvenes. Alan García lo externó claramente más que con sus palabra, con su actitud inteligentemente irreverente. El cambio radical por la vía de la democracia representativa será posible cuando los ciudadanos todos dejen de sentir desprecio y frustración contra los políticos, cuando inunden los canales partidistas de participación y cambien el sistema político desde su origen: los partidos políticos. Las buenas intenciones tienen un solo lugar donde florecer: el yermo de los partidos políticos ávido de semillas, lo quieran o no lo quieran sus “líderes” y cuadros; detentadores y vacas sagradas. Los partidos son instituciones de interés público y no patrimonio de unos cuantos, mucho menos reserva natural de ciudadanos sin talento y sin preparación.
“La creatividad es un recurso renovable”. Lo dijo Biz Stone, el inventor del twitter. Construyamos con creatividad e imaginación de “ojos abiertos”, la realidad que creemos merecer.
moisesmolinar@hotmail.com
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sábado, 22 de octubre de 2011

VOTO DIFERENCIADO

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA

VOTO DIFERENCIADO

Con un ligero repunte en el nivel de aprobación de la gestión presidencial de Felipe Calderón, aún por debajo del 6 de calificación; con señalamientos velados de “mapachismo” en la integración del padrón de militantes panistas en varios estados del país, incluido Oaxaca; con acusaciones graves hacia el presidente nacional del PRD por parte de su subalterna Dolores Padierna, de “preparar fraude” en la elección de sus consejeros; con extrañas declaraciones de un Cuauhtémoc Cárdenas, impresentable ante lo que la medalla “Belisario Domínguez” representa, respecto de su posible inclusión en la competencia electoral presidencial; con seis de cada diez mexicanos que piensan que el rumbo del país es equivocado; en medio de un virtual empate en la percepción del principal problema de México en la actualidad, entre la inseguridad y la economía; ante la ausencia del IFE y los partidos políticos, entre las instituciones de confianza alta entre los mexicanos, según la Encuesta Nacional en viviendas de Confianza en las Instituciones; con un PRI a la cabeza de las preferencias por partido (40 por ciento), doblando las del PAN y casi cuadruplicando las del PRD y con un Enrique Peña Nieto que arranca, a pregunta espontánea de “¿Quién le gustaría para presidente de México?”, a 33 de cada cien mexicanos, iniciamos el Proceso Electoral 2012.

En adelante y hasta el primer domingo de julio, autoridades electorales, partidos, candidatos y ciudadanos habrán de involucrarse en procesos que, aunque sistemáticos, siempre traen sorpresas y novedades. Presentación de plataformas electorales, autorización y registros de convenios de coalición (que seguramente las habrá), expedición de convocatorias para elegir a los candidatos, precampañas intra partidos, jornadas de elección de candidatos por partido de acuerdo a los procedimientos estatutarios contemplados en cada caso, registro de los candidatos ante el IFE, campañas constitucionales, elección constitucional e impugnaciones, colmarán nuestras vidas y afectarán, sin duda, el rumbo normal de nuestras vidas.

La mayor parte de ello será necesario para legitimar y patentizar nuestra forma de gobierno republicana, representativa, democrática y federal. Una torre de Babel partidista y ríos de tinta y luminiscencia precederán al momento que, en su brevedad, encierra seis años de buen, mal o regular gobierno; el momento que legitima el adagio: los pueblos tienen los gobiernos que se merecen.

Y todo esto viene a colación por la alta significación que el sufragio tiene. El soliloquio que el elector consuma en la casilla, crayón en mano, se multiplica por cientos de miles en cada entidad federativa para hacer posible una suerte de traducción aritmética de la cultura política.

Las encuestas nos dan siempre una estimación, una fotografía del momento en que fueron levantadas; la única encuesta válida es, sin embargo, la de la jornada electoral donde el sentido del voto se hace depender de las más insospechadas razones y puede cambiar en el instante mismo de estar frete a las boletas.

La lucha por las candidaturas en Oaxaca es encarnizada. Se abandonan los escrúpulos, se olvidan los principios de la buena lid, se maquiaveliza del alba hasta la madrugada y se vende el alma al demonio del poder. Aquí se tiene peligrosamente por sentado que, los candidatos a diputados federales y senadores que postulen las coaliciones de Peña Nieto y Andrés Manuel, correrán la suerte de estos dos virtuales candidatos. Es decir que un voto para cualquiera de los dos será un voto en automático para los candidatos del PRI o de la izquierda al congreso de la unión.

El oaxaqueño ya aprendió a votar. Lo demostró en la última elección a gobernador. Por ello, muy cuidadosa deberá ser la selección que de sus candidatos hagan los partidos, independientemente de los métodos. Sean convenciones de delegados, sean elecciones abiertas a la ciudadanía, sean consejos estatales o designaciones directas, el mensaje debe ser de respeto al sentico común de los ciudadanos que son los que a fin de cuentas les pagan y hasta enriquecen con sus impuestos.

A los presidenciables, a diferencia de “diputables” y “senatoriables”, no los conocemos tan afondo en los estados. Por ello, la postulación de quienes ni una sola iniciativa de ley han presentado siendo legisladores, de los corruptos, de los frívolos, de los pródigos, de los insensibles, de los mentirosos o de los muy bailados, correrá el riesgo de ser castigada incluso por militantes de sus mismos partidos. A fin de cuentas Roy Campos descubrió el hilo negro: los electores votan más por la persona que por el partido. El origen del famoso y siempre justo voto diferenciado.

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sábado, 15 de octubre de 2011

DE LA METAFÍSICA A LA DIALÉCTICA PRIÍSTA

LA X EN LA FRENTE

Moisés MOLINA

DE LA METAFÍSICA A LA DIALÉCTICA PRIÍSTA

“El que dice metafísica dice inmovilidad;
El que dice dialéctica dice movimiento”
G. Politzer.

Comenzaré estos juicios –amable lector- ofreciendo a usted una disculpa si lo tratado en este espacio ha resultado en su opinión redundante o carente de interés. Mi insistencia en el tratamiento de los temas del PRI local en este momento histórico de crisis y refundación, obedece a la necesidad de mantener informada con objetividad a la ciudadanía crítica. Alta relevancia tiene el PRI en nuestro sistema político institucional oaxaqueño e inversamente proporcional es la información que, en cantidad y calidad, se ofrece del proceso que atraviesa.
Me mueve una premisa: La salud del sistema político depende, en determinante medida, de la
fortaleza de su sistema de partidos.

Con mucha razón se nos ha llamado DISIDENTES a quienes hemos decidido responsable y conscientemente objetar la legitimidad del comité del diputado Eviel Pérez Magaña. Estimo sin embargo que con la misma propiedad se debe llamar al comité de Santa Rosa, Comité Disidente Estatal. Ambos somos disidentes, sólo que en diferente sentido.

“Separarse de la común doctrina, creencia o conducta”, es la definición que del verbo disidir nos regala el Diccionario de la Real Academia.

Ellos disiden de la “común doctrina” que no yace en otro lugar que en nuestros documentos básicos y al interior de ellos, en nuestra Declaración de Principios que sentencia gravemente:
“Amparados en aspiraciones éticas y en la lucha por la igualdad , que proviene de tener todos las mismas libertades y oportunidades … declaramos ser un partido responsable y preparado… Asumimos con responsabilidad la plena congruencia entre nuestros documentos básicos y la práctica política partidaria como un ejercicio ético fundamental” (Documentos Básico PRI. Declaración de Principios. Comité Nacional Editorial y de Divulgación. Marzo 2011).

Nosotros disidimos de la “común creencia” y de la “común conducta”. De la común creencia que se traduce en la común práctica de que el PRI que decide debe ser siempre un grupo cerrado; de la línea; de la asignación de candidaturas bajo criterios económicos o amistosos, por decir lo menos; del tratamiento de la militancia como rebaño; de la inobservancia sistemática de los procedimientos estatutarios; del incumplimiento a la palabra empeñada; y del deprecio por la capacitación y el desarrollo político que, a pesar de contar con priístas de encomiable trayectoria y vocación en su conducción, han chocado con el muro de la indiferencia directiva.

Arturo Osornio, delegado nacional, habló esta semana del relevo generacional y lo dijo claro. Hay que acercar nuevos militantes jóvenes al PRI. Es por ello que comienzan a trabajar desde ya en Oaxaca asociaciones de la sociedad civil para incorporar al trabajo político a las nuevas generaciones que en su mayoría sienten nausea, alérgicos a los partidos políticos.

Disidentes doctrinarios y disidentes pragmáticos somos quienes habremos de sintetizar este momento de la dialéctica priísta, para ir juntos (aún no sabemos si revueltos) al 2012.

Que no haya duda. 2012 es la gran coincidencia en el desencuentro de visiones y las visiones no dejan de ser cupulares. Quienes queremos devolver sentido a la militancia en los distritos y los municipios seguiremos recorriéndolos. Evielistas, renovadores, franquistas, martinistas, fitistas, fragüistasheliodoristas y corpusistas irán con nuestro mayor activo, las voluntades libres, a ganar el 2012. La elección de un nuevo Comité Directivo Estatal jurídica y políticamente legitimado seguramente vendrá en 2012 con paciencia, presencia y prudencia.

Arturo Osornio habría llevadoeste fin de semana su “primer reporte”. Según la reacción mexiquense será el comportamiento de nuestro delegado esta semana crucial para el futuro inmediato del tricolor.

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sábado, 8 de octubre de 2011

Y LLEGÓ DON ARTURO ...

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
Y LLEGÓ DON ARTURO…
Como lo vaticinamos en este mismo espacio y en las redes sociales, el delegado del PRI llegó. Y no es precisamente –todos lo sabemos- delegado del Comité Ejecutivo Nacional del PRI; es delegado de Enrique Peña Nieto.
La llegada de Don Arturo Osornio es esperanzadora. Llega con amplias credenciales. Su fama le precede y su relación con el ex gobernador mexiquense lo apuntala. Arriba a nuestra entidad legitimado, pues.
Conciliador, perito en la acción política, experimentado negociador e inflexible en sus compromisos, son atributos que de él refieren quienes le conocen. Le encomendaron Oaxaca y desenredar este quesillo llamado PRI oaxaqueño no es empresa sencilla. Meses enteros con sus días han ahondado la crisis partidista, crisis que ahora Don Arturo seguramente está viendo como “oportunidad”. Einstein dixit.
“Chucha cuerera” y “viejo lobo” son adjetivos que la prensa oaxaqueña le ha adjudicado. Y en las próximas semanas seguramente veremos resultados de su trabajo. Con el tiempo encima, tiene que operar a marchas forzadas, dar cada paso y tomar cada decisión con cautela. Trae seguramente pies de plomo para transitar el camino (su propio camino) que lleve a la unidad primero y al triunfo electoral después.
La primera pieza del eslabón es él mismo. Sin intereses personales, sin compromisos locales y sin apasionamientos, el nuevo delegado se erige en el tan ansiado factor de unidad e interlocutor válido. Complacer debe, no a los grupos políticos en conflicto, ni a los “evielistas”, ni a los “franquistas”, ni a los del Frente Renovador, mucho menos a los ex gobernadores o a individualidades que aunque con peso específico no dejan de representar sus propios intereses.
La complacencia debe cumplirla institucionalmente ante una elección histórica, donde la única clave de los resultados electorales, la representa la reinserción de las bases priistas a los trabajos de campaña.
Para la hora en que usted –amable lector- esté leyendo este texto, el Consejo Político Nacional del PRI seguramente habrá aprobado la elección directa con miembros y simpatizantes, del candidato a Presidente de la República; y la convención de delegados para elegir a los candidatos a Senadores y Diputados Federales por la vía uninominal, en cumplimiento a los artículos 180 y 181 de los estatutos.
La inmensa mayoría de los priístas oaxaqueños se han mantenido al margen del desencuentro grupuscular. No por ello dejan de ser priístas. Estaban esperando el golpe de timón, el punto de quiebre que despejara la zozobra y abriera los caminos para inundar los cauces de la participación activa. A partir de ahora dejarán de ser espectadores y se sumarán en torno al liderazgo legítimo de Don Arturo.
Es una alta responsabilidad y de tener éxito, grandes serán también los resultados, las cuentas que habrá de entregar. La expectativa es incuantificable; se espera que el grado de satisfacción de los militantes y simpatizantes tricolores esté a la altura de su lealtad y amor por el partido.
La renovación ha iniciado y más allá de la tinta que se ha empleado y las voces que se han escuchado, el único juicio que debe valer, si es que se quiere ganar Oaxaca, es el de los priístas sin “burbuja”, sin “amigos”, sin compadres, sin padrinos; quienes siempre han dado la pelea con su activismo, con su promoción y sobre todo con su voto. Las elecciones no las ganan los candidatos, ni los dirigentes, ni los líderes; las ganan las bases, la tropa, la artillería. La política, especialmente es tiempos electorales es una guerra sin sangre y hoy en Oaxaca tenemos un nuevo general y con él, la unidad de mando.
En Oaxaca el PRI necesita reencontrarse con la ciudadanía, reconstruir los puentes que hace tiempo se vinieron abajo; recuperar la confianza perdida no solo respecto del PRI sino de los políticos. Por ello necesitamos candidatos que prestigien al partido. La inmensa mayoría de los votantes no tiene filiación partidista. No tienen color, no viven de la política, pero sí esperan resultados en la concreción de ellos mismos y sus familias.
No por nada los estudios de opinión, en sus diferentes expresiones, distinguen obligadamente entre el nivel de conocimiento y el grado de aceptación. Si queremos los mejores candidatos, Don Arturo, no hay más que escuchar la sabiduría de los ciudadanos.
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viernes, 30 de septiembre de 2011

2012 ¿NUEVAS GENERACIONES Y VIEJAS GENERACIONES?

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
2012 ¿NUEVAS GENERACIONES Y VIEJAS GENERACIONES?
La política en ocasiones vive solo en el discurso. Valoraciones impuestas al imaginario colectivo a través de las palabras y por conducto de los medios de comunicación masiva.
La Doctora María de las Nieves García Fernández en su reciente visita a Oaxaca centró sus declaraciones en algo que por su peculiaridad, atrapó mi atención: la necesidad de abrir paso a las nuevas generaciones en el ejercicio de la política. Un manejo discursivo, hasta cierto punto novedoso en políticos de la “vieja guardia”.
Alusiones han existido recientemente al tema por parte de otros personajes, pero nadie había hecho de esa idea el centro de un mensaje al electorado.
Pero no explicó la doctora qué es la juventud, ni que las nuevas generaciones. Todos lo intuimos, pero la ambigüedad engulle a la realidad. Y es entendible. Estudios han ido y venido respecto del tema y a la fecha no hay uniformidad de criterios que definan a la juventud en función de grupo de edad.
Una apreciación la tiene la ONU, otra el gobierno de nuestro país y otra partidos que como el PRI en sus estatutos, les encuadra explícitamente –pero no sin contradicción- hasta los 35 años para ser candidatos a cargos de dirigencia y de elección popular, y hasta los 29 para presidir su organización juvenil, el Frente Juvenil Revolucionario.
¿Qué es la nueva generación? ¿Rostros sin arrugas y cabezas sin canas? ¿actitud ante la acción política? ¿grupo de edad? ¿Militantes incipientes? Es precisamente de esa ambigüedad de la que convierte esta idea en una entelequia que llega hasta a confrontar a los militantes partidistas que de acuerdo a sus edades se arrogan la exclusividad del título de joven, hasta hacerlo groseramente relativo.
Pareciera que hubiera temprana juventud, juventud plena, juventud tardía y hasta “metajuventud”, y es aquí donde comienzan los desencuentros del mal llamado “sector juvenil” dentro de los partidos y especialmente dentro del PRI.
Jóvenes que para los menos jóvenes “están chamacos”; jóvenes que para los más jóvenes “ya están viejos” y jóvenes que para los adultos “están chamacos”. Las cuotas dentro del PRI –y sé que esto podrá válidamente ser cuestionado- han sido una trampa. Al menos una tercera parte de las candidaturas a cargos de dirigencia y elección popular a jóvenes de hasta 35 años es el mandato estatutario. Y ello provoca, en la vorágine de la praxis política, un límite superior a la participación de los jóvenes. Un límite que basta con cubrir. Un límite que no hay que superar. Y lastimosamente un límite que escasamente se cumple.
Los jóvenes en los partidos carecen de capacidad organizativa al nivel de los adultos. Es triste reconocer sin ingenuidad que la perversidad del aserto “Hankgonzaleano” conlleva una buena dosis de verdad.
¿Que hacer entonces ante este panorama? Algo que se antoja imposible. La promoción del trabajo político juvenil por parte de quienes detentan medios materiales de cristalización de sueños. Es día en que en este país se comience a ver a la juventud como proyecto y no como clientela, las cosas comenzarán verdaderamente a cambiar.
Rayando en la demagogia se dice siempre que la juventud es la esperanza de la patria, que es su alimento. En 2012 el electorado menor de 35 años forma parte del bono demográfico. Más que en el año 2000, los electores jóvenes tendremos la posibilidad de definir el rumbo político del país.
No sería de extrañarse pues que “la juventud” y sus exigencias de educación y empleo sean, junto con la seguridad, el gran tema de las campañas.
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miércoles, 28 de septiembre de 2011

¿AMIGOS DEL PRI?

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
¿AMIGOS DEL PRI?
“Son amigos del PRI”. Fue la textual declaración del Diputado Eviel Pérez a Sofía Valdivia en su espacio radiofónico. Eviel se refería a quienes él considera como disidentes. Disidentes del PRI, no somos. Disidentes del movimiento que él representa, tampoco. Somos simple y llanamente una parte significativa y en ascenso, de la base social del PRI en Oaxaca que no está de acuerdo con la forma en que se sigue conduciendo nuestro partido en Oaxaca.
La disputa no es entre los priístas. Es entre proyectos diferentes de partido: el proyecto del continuismo y el proyecto de la renovación. Eso no lo acaban de entender. No somos amigos del PRI; somos priístas y entre los priístas –aquí sí aplica- somos indefectiblemente amigos.
Es una trampa discursiva la que pretende dividir a los priístas en buenos y malos. Trampa que, no han caído en la cuenta, beneficia solo a nuestros adversarios políticos con siglas y colores diferentes. El PRI es uno solo. Lo que está en crisis es su dirigencia institucional, que debiera cumplir una doble condición: legitimidad legal y política.
Leí con atención el artículo de opinión del maestro Isidoro Yescas y difiero sólo en un punto. En el frente renovador no están solo aquellos que presumiblemente jugaron en contra o se abstuvieron de apoyar a Eviel como candidato, están además quienes queriendo aportar dentro de la propia campaña fueron marginados en todas las regiones de Oaxaca. Mujeres y hombres que después de la derrota, quedaron olvidados y quienes del sentimiento de agravio pasaron a la emoción por construir un PRI diferente. Nosotros sí queremos un PRI para todos, un PRI renovado, un PRI fuerte, un PRI que vuelva a ser competitivo en Oaxaca sin mediar pretextos de sumas aritméticas; en una palabra, un PRI que vuelva a estar cerca de la gente.
Eso es lo que nos anima, no el ánimo de reñir. Estamos listos para 2012 y vamos a ir todos desde el interior del estado. Hay decenas de miles de priístas que no han tomado partido. Algunos por prudencia, otros por miedo a equivocarse. Aquí nadie se habrá equivocado y en breve con un nuevo liderazgo reconocido legalmente, a plenitud y sin ambigüedad en las declaraciones iremos a construir parte de la victoria de 2012. El escenario se sigue construyendo.
No pedimos la exclusión de nadie, mucho menos expulsiones como las que del lado evielista se pretenden incentivar, según trascendió en nota del pasado martes en el Imparcial de Oaxaca. Queremos la inclusión de todos y todas en un nuevo pacto con la sociedad. Se nos ha olvidado que no solo los priístas votan.
No queremos volver a ser beneficiarios del abstencionismo en elecciones intermedias. Queremos ganar, como se gana en otros estados. ¿Cuál es la clave? Un liderazgo que aún no tenemos.
El desencuentro entre los dos grupos ya se ha ahondado y las campañas anticipadas al congreso de la unión han contribuido al desgaste del PRI. Se ha convertido el de las candidaturas en un juego de suma cero: no ganan todos sus actores. Ganan unos, a costa de la pérdida de otros. Sabemos bien quienes ganan y quienes pierden. Terceros en discordia son seguramente soluciones que han sugerido con seriedad al próximo presidente de México.
En el PRI no debe existir temor a la división, mucho menos a la expulsión. Los grupos seguramente habrán de ponerse de acuerdo, si y solo si llegan a entender la política como un juego de suma variable: aquel en que todos ganemos. Si no, no hay problema; Enrique Peña Nieto les hará entender.
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