sábado, 14 de enero de 2012

EL JUEGO DE LA SIMULACIÓN

LA X EN LA FRENTE

Moisés MOLINA

EL JUEGO DE LA SIMULACIÓN

La legalidad, se supone, es uno de los valores de la democracia que, dada su naturaleza, debía obviamente reproducirse en todo el tejido democrático, incluidos -desde luego- los partidos políticos. Legalidad implica sin más ambages, sujetar los actos propios a la ley.
Resulta preocupante el hecho de que los partidos políticos traduzcan su ley, sus estatutos, en simulaciones que sólo confunden no solo a sus militantes, sino a la ciudadanía sin partido que en julio próximo estará también frente a la boleta con crayón en mano.
Para muestra, la experiencia priísta que es la que más de cerca conozco. La selección de sus candidatos debía ser un proceso transparente, abierto, ventilado; en una palabra, público. ¿Qué sabemos de ella? Poco o nada.

Si se supone que existe un proceso interno para elegir a los candidatos a diputados y senadores, proceso que culminará políticamente 18 y 19 de febrero, en que se supone serán electos por su militancia ¿por qué el discurso imperante tanto en medios de comunicación como en redes sociales centra su atención en la “definición” de los candidatos desde hace ya algunos días?
La simulación es práctica que debimos haber superado hace ya mucho tiempo, pero sigue a todos los partido, sin excepción, como sombra al cuerpo. ¿Habría que buscar en un futuro la forma de caminar a oscuras?

Destapes, autodestapes, pronunciamientos, campañas anticipadas, informes legislativos, presentaciones de libros, giras de trabajo, desplegados, costosas inserciones pagadas en diarios, incluso de circulación nacional, obedecen a esa lógica. Sus protagonistas o sus artífices han transitado este mismo camino por muchos años y saben que el juego de la simulación se centra en la figura insustituible de la “clase política”.

En el capítulo de mismo nombre en su libro “La clase política”, Gaetano Mosca pinta con elocuencia lo que bien podríamos aplicar a los partidos políticos en México: “Entre las tendencias y los hechos constantes que se encuentran en todos los organismos políticos, aparece uno cuya evidencia se le impone fácilmente a todo observador: en todas las sociedades, empezando por las medianamente desarrolladas … hasta las más cultas y fuertes, existen dos clases de personas: la de los gobernantes y la de los gobernados. La primera que es siempre menos numerosa, desempeña todas las funciones políticas, monopoliza el poder y disfruta de las ventajas que van unidas a él. En tanto la segunda más numerosa, es dirigida y regulada por la primera”.

Los días 18 y19 de febrero tendrían que estarse eligiendo en convenciones distritales candidatos a diputados federales y en votación abierta a candidatos a senadores. El sentido común indica que habría de ser una competencia, una contienda; con un espacio de precampaña previo. Dos o más contendientes por distrito para el caso de diputados y dos o más fórmulas en tratándose del senado. ¿Por qué entonces la búsqueda desesperada de padrinazgos? ¿Por qué los constantes viajes al CEN del PRI o las reiteradas visitas a los cafés de Polanco? ¿Por qué lo twits de desesperanza, de reclamo, de inconformidad o de denuncia de ausencia de equidad en la contienda?
Porque el famoso “proceso interno” tiene antes que pasar por el filtro de “la clase política priísta”, esa minoría que en base a encuestas, simpatías, compromisos, condicionamientos, filias y fobias determina quién “va” y quien “no va”. Y los representantes en esa clase política por parte de Oaxaca, nadie más que los ex gobernadores que han hecho del proceso interno cosa juzgada. Entre el 12 y el 19 de febrero no vamos a elegir; simple, sencilla y llanamente a legitimar a los candidatos únicos que se registrarán el 27 de enero, a convalidar la simulación y eso porque el órgano electoral lo exige.

Que en el discurso se diga lo que se dice siempre, incluso cuando se llega al poder de que irán “los mejores hombres y las mejores mujeres”, es ofensivo. ¿Cómo saber si es mejor Claudia Silva o Liz Acosta o Martín Mathus? ¿Cómo tasar la “mejoría” entre Martín Vela o Alejandro Avilés? ¿Entre David Mayrén o el “Capi” Sarabia? ¿Entre Germán Simancas o Mario Hernández? ¿Entre Samuel Gurrión o Jorge Toledo? ¿Sacre o Moreno Sada? Por sólo citar algunos de los cientos de aspirantes que merecían ir a una contienda que demostrara en los hechos que somos un nuevo PRI.
La contienda se hizo innecesaria por varias razones. La principal quizás, la existencia de un candidato presidencial fuerte, no sólo hacia adentro del PRI, cuyas decisiones son incontestables y quien seguramente prefiere que en Oaxaca las cosas se queden como están: no mejor, pero tampoco peor. En aras de la simulación tendremos candidatos, pero lo he dicho reiteradamente: no se trata de tener candidatos se trata de tener diputados y senadores.

moisesmolinar@hotmail.com
twitter @MoisesMolina

viernes, 9 de diciembre de 2011

RENOVACIÓN, NO RESTAURACIÓN

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA

PRI “RENOVACIÓN, NO RESTAURACIÓN”

Una frase valió el protocolar discurso de Pedro Joaquín Coldwell al rendir protesta como presidente sustituto del PRI nacional: “Hay que tenerlo claro, nos dirigimos a la renovación, no a la restauración”. Frase que adquiere significaciones diferentes, según la geografía política priísta. En Oaxaca todavía se respiran sus efectos con brisa de lavanda para unos y hedores de pesimismo para los menos.

En comunicación política, los discursos son referentes de primera mano y en sus contenidos hay construcciones gramaticales que no requieren ser interpretadas. Es el caso que nos ocupa. La claridad con que se enuncian sólo admite dos actitudes en los receptores: aceptación o rechazo, nunca la indiferencia.

La frase de Coldwell trajo con su carga lapidaria esperanza y desesperanza para sectores diferentes del priísmo, cual nuevos hijos de Mora y Alamán. Huelga decir que liberales y conservadores los hay en todos los partidos políticos, cuando de valorar actitud ante cambio o preservación de sus usos y prácticas, se trata.

Moreira hizo lo que pudo, a todas luces no fue suficiente y su mejor argumento son las elecciones que condujo al triunfo durante la brevedad de su encargo. Su renuncia no fue concesión graciosa al capricho de los detractores priístas, que más que detractores de su pasado, lo fueron de su inminente futuro.

Las dimisiones de Beltrones, primero y de Moreira después, aunque en situaciones y por motivaciones muy distintas, obedecen al principal activo que hoy por hoy tiene el PRI y que el senador Coldwell aludió de forma imposiblemente más clara: “Trabajar sin claudicaciones, sacrificando incluso aspiraciones personales, para que el 1 de diciembre del 2012 Enrique Peña Nieto, jure la constitución como presidente de la república”.

Lo más preciado que un político puede tener en la praxis son las “aspiraciones personales” y queda demostrado que a Enrique Peña Nieto no se le tocará ni con el pétalo de una de ellas. Un sutil autoritarismo convenido que bien vale la pena, si de recuperar la presidencia de la república se trata.

Tuvieron que pasar 6 años para que los priístas comprendieran la lección del año dos mil; y once para que la aprendieran. La percepción medible de los electores está al día de hoy muy clara y la amenaza de campañas negativas hace que el PRI reedite, el que está llamado a ser su sello en las campañas del próximo año: cerrar filas en torno a sus centuriones, contra todo y a pesar de todo.

Sin la necesidad de ser huéspedes todos de las oficinas de insurgentes, los priístas intuyen que “la hora ha llegado” y motivos tienen de sobra: Independientemente de las razones, el mejor posicionado de los candidatos desde Luis Donaldo Colosio; la racha ganadora del partido en elecciones locales, sólo interrumpida por Oaxaca, Puebla, Sonora y Sinaloa; la disposición al sacrifico de aspiraciones personales y el reagrupamiento tersamente pactado de actores de primera línea, lo mismo moros que cristianos.

El twitter ha sido la trinchera de los agoreros del “despeñadero”. Sin menospreciar la importancia en ascenso de las redes sociales, con todo y que en México se incrementó en 5 mil su número de usuarios el último año, predican en un desierto político. Roy Campos, más entendido en estos menesteres que quien esto escribe, nos compartió que su trascendencia en el México de nuestros días solamente resulta relevante con la reproducción de la radio y la TV. Quienes pretenden ver trasladado el fenómeno estadounidense de las campañas en el ciberespacio a nuestro país, están en el error.

De acuerdo a Daniel Ponte, gerente de telecomunicaciones de Everis por cada mil mexicanos hay 159 con cuenta en redes sociales. De este universo habría que excluir a quienes carecen de credencial de elector, a quienes no ejercen su derecho al voto o lo anulan y a los que pertenecen al voto duro de los partidos. ¿Qué nos queda? Una cifra seguramente nada despreciable, pero que no determina el sentido de su voto, exclusivamente por las redes sociales. Hay más mediaciones que lo condicionan.

El twitter y el facebook, preeminentemente, son espacios muy activos de reflexión política en expansión pero sería osado pensar que definirán quién habrá de ser nuestro próximo presidente. Es en 2016 que podríamos estar en ese escenario. Mientras ese día llega se corre el peligro de que las campañas sucias secuestren espacios de entretenimiento informativo que bien pueden ser utilizados para ventilar propuestas y proyectos de nación; para convertir en “cómo” los “qué”.

moisesmolinar@hotmail.com
@MoisesMolina

viernes, 2 de diciembre de 2011

RENUNCIA MOREIRA ¿NUEVO PRI?

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
RENUNCIA MOREIRA ¿EL NUEVO PRI?
Todos hacían su doble apuesta. Vaticinaban festivos la capitulación de Humberto Moreira y dividían sus augurios en Beltrones y Osorio Chong para sucederlo. El estigma de evidente corrupción en el seno de la dirigencia priísta fue conjurado, pero la llegada de Pedro Joaquín Coldwell a la oficina principal de Insurgentes (que se hará oficial el próximo jueves), genera un nuevo reto no poco importante: convencer en la realidad de las candidaturas y la campaña que se trata de un nuevo PRI.

Y es que Coldwell, sin dejar de lado su solidez profesional, inobjetada experiencia tanto política como administrativa y condecoraciones múltiples, es vestigio priísta, representante del jurásico tricolor formado en los tiempos de Echeverría y actor de primera línea en los gobiernos de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas.

Sin cuenta de facebook, mucho menos de twitter, pero sí con su nombre en una de las calles de su natal Cozumel, Don Joaquín tiene un desafío personal enorme: con sus 61 años, debe convencer a propios, pero sobre todo a extraños de su capacidad para encajar en el esquema del nuevo PRI.
El nuevo PRI, tan necesario para la salud de México, no debe serlo en edad, más bien en actitud.
En definitiva fue la experiencia la que se impuso como criterio para la conducción de la campaña del segundo candidato presidencial más joven, después de Luis Donaldo Colosio. Sólo dos años mayor que Manlio Fabio, el virtual nuevo presidente del PRI habrá de mantener seguramente un bajo perfil. La estrella omnipresente deberá ser el carismático mexiquense.

No es de extrañar que haya sido la mano de Salinas, determinante a la hora de selección de perfiles. Coldwell fue funcionario y embajador durante su gobierno; político altamente eficaz.
¿Cuál será su labor? Mantener a raya a la jauría en que se convierte la nomenklatura de todo partido político en tiempos electorales y especialmente en el proceso presidencial. Encarará los conflictos internos y entregará a Peña Nieto soluciones y posibles consensos.

La única preocupación del mexiquense deberá ser, merced a los buenos oficios del Senador quintanarooense, recorrer el país y despertar de nueva cuenta “la mística revolucionaria”, a la par que suspiros también revolucionarios de quienes históricamente le han entregado triunfos al PRI: las mujeres.

Roy Campos anunció el pasado jueves las nuevas resultantes de sus ejercicios estadísticos. Enrique Peña sigue inamovible en un muy distante primer lugar en las preferencias. Son encuestas; nada más pero de igual manera, nada menos.

En un escenario en que sólo 14% de los encuestados tiene mucha confianza en el IFE, el PRI necesita un triunfo inobjetable, amplio, contundente. Y cualquier esfuerzo que se escatime para lograrlo será pecado electoral.

Para estas fechas hace 6 años solo PAN y PRD lograban saldo positivo de opinión; hoy es el PRI es el que lo genera. Sin candidatos el PRI y aliados logran 40%; le sigue PAN con 21% y PRD y aliados con 17%.

Hace 6 años al 5 de noviembre, la elección interna permitió al PAN subir nueve puntos porcentuales y hoy le representa sólo tres.

En noviembre de 2006 el 32% creía que ganaría el PRD; hoy lo piensa el 10%. El PRI pasa de 29% en 2005 a 48% este año.

Espontáneamente un 32% dice que le gustaría Enrique Peña Nieto como próximo presidente, mientras AMLO se atasca en un 11% y Josefina apenas con el 7%.

Las elecciones son en buena parte asunto de percepciones y la buena imagen del mexiquense se ha mantenido a lo largo de seis años, a grado tal que arroja el dato determinante: al enfrentar a Peña Nieto, López Obrador y Josefina, el priista va arriba con 45%, le sigue la panista con 20% y Andrés Manuel con 16%.

Hoy no se trata solo de una mayoría dispuesta a votar por el candidato, se trata también de una mayoría que quieren volver a confiar en el PRI y está dispuesta a entregarle con el voto esa confianza.

Todo esto habrá de cuidarlo celosamente Peña Nieto para que el desgaste normal de la campaña no altere significativamente las estimaciones al día de hoy.

Si hoy fueran las elecciones, el PRI estaría de vuelta en los pinos y en Palacio Nacional; tendría mayoría en el congreso, fuerza suficiente para salir de la parálisis gubernamental y hacer posible la construcción de acuerdos. A siete meses de distancia el PRI combina la juventud con la experiencia. Esperamos ansiosos el resultado.

moisesmolinar@hotmail.com
@MoisesMolina

viernes, 25 de noviembre de 2011

EL CIRCO DE LA ELECCIÓN

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
EL GRAN CIRCO DE LA ELECCIÓN
Hace unos días comenté en las redes sociales que esta elección, a mi parecer, será más circo que cualquier otra que yo recuerde. Habrá lo mismo, pero más trapecistas. Y me preguntaba una vez más ¿y la política del espíritu?
Los partidos políticos han perdido toda su esencia y han devenido en instrumentos de preservación. En reservas protegidas de la política. La presencia en sus nomenklaturas asegura el escape de la extinción. Los partidos ya no son instituciones, ni siquiera siglas, son solamente colores.
Los partidos existen sólo en sus grupos cupulares y una prueba de ello es que en la toma de sus principales decisiones pasando muy por alto el espíritu de sus respectivos estatutos, intervienen unos cuantos. Y esas decisiones las toman en el total desconocimiento de sus estatutos, ya no se diga de los principios o la historia del partido y mejor ni hablemos de una real consulta entre sus bases, que siguen siendo una entelequia. ¿Ejemplos? La farsa que nos regaló el PRD con su encuesta y la declinación, a todas luces pactada de Manlio Fabio Beltrones en el PRI. EN el PAN veremos algo similar. Y de la chiquillada sólo podemos esperar el único papel que pueden desempeñar con dignidad: el de rémoras.
El tiempo electoral nos volvió a alcanzar y la exacerbación crecerá en el proceso tan delicado de toma de nuevas decisiones que se avecina: la definición de las candidaturas. El escrúpulo se adelgazará a su mínima expresión y habrá quienes harán cualquier cosa por aparecer en un listado, no importando que no sea el de su partido. Es el trapecismo político, conocido por todos, pero renovado con cada proceso electoral.
Tendremos candidatos de todos los cortes. Se prestarán incluso a una aventurada taxonomía. Los habrá militantes propios: quienes han sudado la camiseta del partido y serán los únicos inobjetados e inobjetables; los habrá militantes prestados: quienes gozando de militancia en determinado partido, encuentran cobijo en otro; y ciudadanos sin militancia: quienes sin mérito militante alguno alcanzarán la posibilidad de llegar a una curul o un escaño.
Veremos seguramente reeditada la práctica del juniorismo, carnalismo o conyugalismo e indiscutiblemente la del investidurismo, que más bien es “vacasagradismo”. Las adjetivaciones no son lo importante, lo trascendente es esta realidad política que nos engulle sin cumplir las reglas hegelianas del devenir. Es como si el tiempo estuviese permanentemente detenido y todo cambiara para seguir igual.
La política es públicamente acuerdo, concertación, voluntad de mejoría, bien común; en privado simple y sencillamente supervivencia basada en el instinto y explicable en el darwinismo. Vivimos un darwinismo político en una cadena en que sólo sobrevivirán lo más aptos, ya por su poder económico, ya por su capital político, ya por su habilidad para cambiar de color para confundirse con el actual paisaje y con un solo objetivo, el de cada elección: sobrevivir.
No son raros por eso hoy los cambios de color. Estamos y seguiremos viendo azules en el rojiamarillo, tricolores en el verde, verdes en el tricolor y transparentes que tendrán que ser pintados aún contra su voluntad.
Esta elección será un nuevo circo un circo diferente. Con domadores, bestias, payasos con narices y pelucas de diferentes colores, bailarinas que quieren seguir bailando, animadores y la gran mayoría espectadores que desde el graderío elegirán con su aplauso al mejor de los números.
moisesmolinar@hotmail.com
Twitter: @MoisesMolina
www.moises-molina.blogspot.com
Facebook: Moises Molina

viernes, 28 de octubre de 2011

LOS MEDIOCRES SON LOS MENOS

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
LOS MEDIOCRES SON LOS MENOS
Es inútil contener la tristeza ante el empeño de nuestra clase política por autoexcluirse a toda costa de la “intelligentsia”. El vacío tan grosero que nuestros “líderes” hicieron a un evento tan trascendente para la vida cívica de nuestro estado, como lo fue el Encuentro organizado por COPARMEX, habla más que de fobias y desencuentros políticos, de un profundo desprecio por el conocimiento como soporte de la acción pública.
El Encuentro en su esencia fue un éxito privado, no público; inició al margen de su acto inaugural y existió fuera de los boletines gubernamentales.
A mi juicio, Gerardo Gutiérrez Candiani y Oswaldo García Jarquín eligieron mal el nombre. El encuentro fue empresarial, solamente en atención a la calidad de una franja de los asistentes y por la naturaleza de sus convocantes, pero del mundo empresarial se habló muy poco. En su continente centraron sus reflexiones los conferenciantes: la política y dentro de ella, “la ciudadanía” con la inmensa carga valorativa que sobre la primera se edifica.
No fue un “aprender” a pesar de que se aprendió mucho; fue más bien un despertar de conciencias. Un silogismo (en el sentido aristotélico del término) prolongado que, premios nobel y líderes mundiales construyeron para hacernos recordar lo que ya sabíamos. No inventaron nada, no descubrieron nada. Sólo nos hicieron consientes de la importancia de aquello ya sabido en que habíamos puesto escasa atención.
Ese es el secreto de grandeza de tan singulares personalidades, la sencillez con que regalan a sus oyentes el producto de años de estudio y reflexión. No son simplemente académicos, son filósofos de la política y de la existencia humana y por ello están más allá del bien y del mal. Conocemos sus vidas y su pensamiento a través de cuanto de ellos se escribe y de cuanto ellos mismos escriben, pero tenerlos a escasos metros de distancia y saber que comparten con nosotros piel, huesos y razón, es algo único e invaluable. Desde este espacio y a título personal mi agradecimiento y reconocimiento a quienes lo hicieron posible. Por favor pongan al alcance de quienes por distintas razones no pudieron estar ahí, los resultantes de estos tres días.
Charles Heeter, Joseph Stiglitz, Bernardo Kliksberg, Rahaf Harfoush, Biz Stone, Tabaré Vázquez, Shirin Ebadi y Alan García hicieron de Oaxaca la ciudad de la esperanza.
La esperanza de quienes sin animarse aún a salir a las calles comparten las causas y el sentimiento de quienes sí lo están haciendo y representan al 99% de la población mundial: los “indignados”; de quienes vivimos en democracias que ya no corresponden a la concepción “popular” lincolniana y se erigen en gobiernos del, por y para el 1%; de quienes sabemos que el mercado es injusto y por ello creemos que la inversión en servicios públicos debe reposicionarse; de quienes tomamos conciencia de la grave responsabilidad de los banqueros en la génesis de las crisis económicas por su codicia desenfrenada que se premia con rescates gubernamentales usando el dinero que los ciudadanos aportan en forma de impuestos; y de cuantos estamos conscientes de que la causa preponderante del desempleo juvenil es la injusta asignación de los empleos por amiguismo, recomendación o afinidad personal.
Desde 1930, la presente es la mayor tasa de desempleo juvenil. En los últimos 5 meses España vio aumentar en un 40% su tasa de suicidios; ¿cuál será la estadística en México? Son las consecuencias más graves de la exclusión juvenil que en México y en Oaxaca se sigue promoviendo en lo fundamental desde los partidos políticos.
9 millones de personas habrán perdido sus casas cuando la crisis hipotecaria termine en Estados Unidos. Habrá sobredemanda de vivienda y paradójicamente sub utilización de esas viviendas que están construidas y –valga la redundancia- nadie ocupará. Ejemplos similares los hay a lo largo de nuestra aldea global, incluido México y desde luego nuestro estado.
De ese tamaño es la importancia de esa llave que hoy tenemos y debemos utilizar para entrar a la solución o merma de nuestros problemas: la llave de la participación. No hay más secreto.
La apatía en sus diferentes manifestaciones, se erige como el cáncer de nuestro tiempo, pero poco hemos hurgado en sus causas. No es gratuita y la genera el escepticismo. No votamos porque somos escépticos de la eficacia de nuestro voto para que las cosas cambien y más grave aún, reducimos la participación en democracia al solo acto de votar.
Nuestros líderes políticos están cómodamente complacidos con el sueño del ciudadano que despierta cada tres o seis años en México y en Oaxaca para ir a votar.
No tenemos cohesión social, mucho menos consenso social. Las necesidades de la clase alta y las restantes (media y baja) se diferencian en segmentos y se rompe el equilibrio, la prosperidad posible para todos. Los escándalos éticos subyacen a nuestra apatía y el 16% de los niños padecen desnutrición crónica en América Latina. Desnutrición que trasciende el hambre y califica a priori nuestros regímenes políticos que se ufanan de democráticos; “nunca hubo hambre en una democracia activa” escribió Amartya Sen. ¿Cuáles democracias entonces?
¿Qué esperar cuando las crisis económica impiden la formación de familias? El 90% de los jóvenes en América Latina confiamos en la familia, pero no nos animamos a formar una.
Tareas hay de sobra cuando el 10% de los más ricos tiene el 86% de los activos del planeta y el 43% de los mismos los detenta el 1% de esos “más ricos”. En Estados Unidos sólo 400 personas tienen más que lo que 150 millones de personas poseen.
La raíz de las crisis económicas, nos compartía Kliksberg es una permanente crisis de valores. Y podrían tener respuesta casi última si todos los seres humanos voltearan la mirada a uno de los imperativos originarios de la existencia: ama a tu prójimo como a ti mismo; la práctica de la “misericordia” le llamaría Arthur Schopenhauer para mitigar la infelicidad ajena.
Nuestro principal activo está en los jóvenes. Alan García lo externó claramente más que con sus palabra, con su actitud inteligentemente irreverente. El cambio radical por la vía de la democracia representativa será posible cuando los ciudadanos todos dejen de sentir desprecio y frustración contra los políticos, cuando inunden los canales partidistas de participación y cambien el sistema político desde su origen: los partidos políticos. Las buenas intenciones tienen un solo lugar donde florecer: el yermo de los partidos políticos ávido de semillas, lo quieran o no lo quieran sus “líderes” y cuadros; detentadores y vacas sagradas. Los partidos son instituciones de interés público y no patrimonio de unos cuantos, mucho menos reserva natural de ciudadanos sin talento y sin preparación.
“La creatividad es un recurso renovable”. Lo dijo Biz Stone, el inventor del twitter. Construyamos con creatividad e imaginación de “ojos abiertos”, la realidad que creemos merecer.
moisesmolinar@hotmail.com
Twitter: @MoisesMolina

sábado, 22 de octubre de 2011

VOTO DIFERENCIADO

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA

VOTO DIFERENCIADO

Con un ligero repunte en el nivel de aprobación de la gestión presidencial de Felipe Calderón, aún por debajo del 6 de calificación; con señalamientos velados de “mapachismo” en la integración del padrón de militantes panistas en varios estados del país, incluido Oaxaca; con acusaciones graves hacia el presidente nacional del PRD por parte de su subalterna Dolores Padierna, de “preparar fraude” en la elección de sus consejeros; con extrañas declaraciones de un Cuauhtémoc Cárdenas, impresentable ante lo que la medalla “Belisario Domínguez” representa, respecto de su posible inclusión en la competencia electoral presidencial; con seis de cada diez mexicanos que piensan que el rumbo del país es equivocado; en medio de un virtual empate en la percepción del principal problema de México en la actualidad, entre la inseguridad y la economía; ante la ausencia del IFE y los partidos políticos, entre las instituciones de confianza alta entre los mexicanos, según la Encuesta Nacional en viviendas de Confianza en las Instituciones; con un PRI a la cabeza de las preferencias por partido (40 por ciento), doblando las del PAN y casi cuadruplicando las del PRD y con un Enrique Peña Nieto que arranca, a pregunta espontánea de “¿Quién le gustaría para presidente de México?”, a 33 de cada cien mexicanos, iniciamos el Proceso Electoral 2012.

En adelante y hasta el primer domingo de julio, autoridades electorales, partidos, candidatos y ciudadanos habrán de involucrarse en procesos que, aunque sistemáticos, siempre traen sorpresas y novedades. Presentación de plataformas electorales, autorización y registros de convenios de coalición (que seguramente las habrá), expedición de convocatorias para elegir a los candidatos, precampañas intra partidos, jornadas de elección de candidatos por partido de acuerdo a los procedimientos estatutarios contemplados en cada caso, registro de los candidatos ante el IFE, campañas constitucionales, elección constitucional e impugnaciones, colmarán nuestras vidas y afectarán, sin duda, el rumbo normal de nuestras vidas.

La mayor parte de ello será necesario para legitimar y patentizar nuestra forma de gobierno republicana, representativa, democrática y federal. Una torre de Babel partidista y ríos de tinta y luminiscencia precederán al momento que, en su brevedad, encierra seis años de buen, mal o regular gobierno; el momento que legitima el adagio: los pueblos tienen los gobiernos que se merecen.

Y todo esto viene a colación por la alta significación que el sufragio tiene. El soliloquio que el elector consuma en la casilla, crayón en mano, se multiplica por cientos de miles en cada entidad federativa para hacer posible una suerte de traducción aritmética de la cultura política.

Las encuestas nos dan siempre una estimación, una fotografía del momento en que fueron levantadas; la única encuesta válida es, sin embargo, la de la jornada electoral donde el sentido del voto se hace depender de las más insospechadas razones y puede cambiar en el instante mismo de estar frete a las boletas.

La lucha por las candidaturas en Oaxaca es encarnizada. Se abandonan los escrúpulos, se olvidan los principios de la buena lid, se maquiaveliza del alba hasta la madrugada y se vende el alma al demonio del poder. Aquí se tiene peligrosamente por sentado que, los candidatos a diputados federales y senadores que postulen las coaliciones de Peña Nieto y Andrés Manuel, correrán la suerte de estos dos virtuales candidatos. Es decir que un voto para cualquiera de los dos será un voto en automático para los candidatos del PRI o de la izquierda al congreso de la unión.

El oaxaqueño ya aprendió a votar. Lo demostró en la última elección a gobernador. Por ello, muy cuidadosa deberá ser la selección que de sus candidatos hagan los partidos, independientemente de los métodos. Sean convenciones de delegados, sean elecciones abiertas a la ciudadanía, sean consejos estatales o designaciones directas, el mensaje debe ser de respeto al sentico común de los ciudadanos que son los que a fin de cuentas les pagan y hasta enriquecen con sus impuestos.

A los presidenciables, a diferencia de “diputables” y “senatoriables”, no los conocemos tan afondo en los estados. Por ello, la postulación de quienes ni una sola iniciativa de ley han presentado siendo legisladores, de los corruptos, de los frívolos, de los pródigos, de los insensibles, de los mentirosos o de los muy bailados, correrá el riesgo de ser castigada incluso por militantes de sus mismos partidos. A fin de cuentas Roy Campos descubrió el hilo negro: los electores votan más por la persona que por el partido. El origen del famoso y siempre justo voto diferenciado.

moisesmolinar@hotmail.com

sábado, 15 de octubre de 2011

DE LA METAFÍSICA A LA DIALÉCTICA PRIÍSTA

LA X EN LA FRENTE

Moisés MOLINA

DE LA METAFÍSICA A LA DIALÉCTICA PRIÍSTA

“El que dice metafísica dice inmovilidad;
El que dice dialéctica dice movimiento”
G. Politzer.

Comenzaré estos juicios –amable lector- ofreciendo a usted una disculpa si lo tratado en este espacio ha resultado en su opinión redundante o carente de interés. Mi insistencia en el tratamiento de los temas del PRI local en este momento histórico de crisis y refundación, obedece a la necesidad de mantener informada con objetividad a la ciudadanía crítica. Alta relevancia tiene el PRI en nuestro sistema político institucional oaxaqueño e inversamente proporcional es la información que, en cantidad y calidad, se ofrece del proceso que atraviesa.
Me mueve una premisa: La salud del sistema político depende, en determinante medida, de la
fortaleza de su sistema de partidos.

Con mucha razón se nos ha llamado DISIDENTES a quienes hemos decidido responsable y conscientemente objetar la legitimidad del comité del diputado Eviel Pérez Magaña. Estimo sin embargo que con la misma propiedad se debe llamar al comité de Santa Rosa, Comité Disidente Estatal. Ambos somos disidentes, sólo que en diferente sentido.

“Separarse de la común doctrina, creencia o conducta”, es la definición que del verbo disidir nos regala el Diccionario de la Real Academia.

Ellos disiden de la “común doctrina” que no yace en otro lugar que en nuestros documentos básicos y al interior de ellos, en nuestra Declaración de Principios que sentencia gravemente:
“Amparados en aspiraciones éticas y en la lucha por la igualdad , que proviene de tener todos las mismas libertades y oportunidades … declaramos ser un partido responsable y preparado… Asumimos con responsabilidad la plena congruencia entre nuestros documentos básicos y la práctica política partidaria como un ejercicio ético fundamental” (Documentos Básico PRI. Declaración de Principios. Comité Nacional Editorial y de Divulgación. Marzo 2011).

Nosotros disidimos de la “común creencia” y de la “común conducta”. De la común creencia que se traduce en la común práctica de que el PRI que decide debe ser siempre un grupo cerrado; de la línea; de la asignación de candidaturas bajo criterios económicos o amistosos, por decir lo menos; del tratamiento de la militancia como rebaño; de la inobservancia sistemática de los procedimientos estatutarios; del incumplimiento a la palabra empeñada; y del deprecio por la capacitación y el desarrollo político que, a pesar de contar con priístas de encomiable trayectoria y vocación en su conducción, han chocado con el muro de la indiferencia directiva.

Arturo Osornio, delegado nacional, habló esta semana del relevo generacional y lo dijo claro. Hay que acercar nuevos militantes jóvenes al PRI. Es por ello que comienzan a trabajar desde ya en Oaxaca asociaciones de la sociedad civil para incorporar al trabajo político a las nuevas generaciones que en su mayoría sienten nausea, alérgicos a los partidos políticos.

Disidentes doctrinarios y disidentes pragmáticos somos quienes habremos de sintetizar este momento de la dialéctica priísta, para ir juntos (aún no sabemos si revueltos) al 2012.

Que no haya duda. 2012 es la gran coincidencia en el desencuentro de visiones y las visiones no dejan de ser cupulares. Quienes queremos devolver sentido a la militancia en los distritos y los municipios seguiremos recorriéndolos. Evielistas, renovadores, franquistas, martinistas, fitistas, fragüistasheliodoristas y corpusistas irán con nuestro mayor activo, las voluntades libres, a ganar el 2012. La elección de un nuevo Comité Directivo Estatal jurídica y políticamente legitimado seguramente vendrá en 2012 con paciencia, presencia y prudencia.

Arturo Osornio habría llevadoeste fin de semana su “primer reporte”. Según la reacción mexiquense será el comportamiento de nuestro delegado esta semana crucial para el futuro inmediato del tricolor.

moisesmolinar@hotmail.com
Twitter: @MoisesMolina
Facebook: Moises Molina