LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
¿AMIGOS DEL PRI?
“Son amigos del PRI”. Fue la textual declaración del Diputado Eviel Pérez a Sofía Valdivia en su espacio radiofónico. Eviel se refería a quienes él considera como disidentes. Disidentes del PRI, no somos. Disidentes del movimiento que él representa, tampoco. Somos simple y llanamente una parte significativa y en ascenso, de la base social del PRI en Oaxaca que no está de acuerdo con la forma en que se sigue conduciendo nuestro partido en Oaxaca.
La disputa no es entre los priístas. Es entre proyectos diferentes de partido: el proyecto del continuismo y el proyecto de la renovación. Eso no lo acaban de entender. No somos amigos del PRI; somos priístas y entre los priístas –aquí sí aplica- somos indefectiblemente amigos.
Es una trampa discursiva la que pretende dividir a los priístas en buenos y malos. Trampa que, no han caído en la cuenta, beneficia solo a nuestros adversarios políticos con siglas y colores diferentes. El PRI es uno solo. Lo que está en crisis es su dirigencia institucional, que debiera cumplir una doble condición: legitimidad legal y política.
Leí con atención el artículo de opinión del maestro Isidoro Yescas y difiero sólo en un punto. En el frente renovador no están solo aquellos que presumiblemente jugaron en contra o se abstuvieron de apoyar a Eviel como candidato, están además quienes queriendo aportar dentro de la propia campaña fueron marginados en todas las regiones de Oaxaca. Mujeres y hombres que después de la derrota, quedaron olvidados y quienes del sentimiento de agravio pasaron a la emoción por construir un PRI diferente. Nosotros sí queremos un PRI para todos, un PRI renovado, un PRI fuerte, un PRI que vuelva a ser competitivo en Oaxaca sin mediar pretextos de sumas aritméticas; en una palabra, un PRI que vuelva a estar cerca de la gente.
Eso es lo que nos anima, no el ánimo de reñir. Estamos listos para 2012 y vamos a ir todos desde el interior del estado. Hay decenas de miles de priístas que no han tomado partido. Algunos por prudencia, otros por miedo a equivocarse. Aquí nadie se habrá equivocado y en breve con un nuevo liderazgo reconocido legalmente, a plenitud y sin ambigüedad en las declaraciones iremos a construir parte de la victoria de 2012. El escenario se sigue construyendo.
No pedimos la exclusión de nadie, mucho menos expulsiones como las que del lado evielista se pretenden incentivar, según trascendió en nota del pasado martes en el Imparcial de Oaxaca. Queremos la inclusión de todos y todas en un nuevo pacto con la sociedad. Se nos ha olvidado que no solo los priístas votan.
No queremos volver a ser beneficiarios del abstencionismo en elecciones intermedias. Queremos ganar, como se gana en otros estados. ¿Cuál es la clave? Un liderazgo que aún no tenemos.
El desencuentro entre los dos grupos ya se ha ahondado y las campañas anticipadas al congreso de la unión han contribuido al desgaste del PRI. Se ha convertido el de las candidaturas en un juego de suma cero: no ganan todos sus actores. Ganan unos, a costa de la pérdida de otros. Sabemos bien quienes ganan y quienes pierden. Terceros en discordia son seguramente soluciones que han sugerido con seriedad al próximo presidente de México.
En el PRI no debe existir temor a la división, mucho menos a la expulsión. Los grupos seguramente habrán de ponerse de acuerdo, si y solo si llegan a entender la política como un juego de suma variable: aquel en que todos ganemos. Si no, no hay problema; Enrique Peña Nieto les hará entender.
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miércoles, 28 de septiembre de 2011
viernes, 25 de enero de 2013
¿QUIÉN PARA PRESIDENTE DEL PRI?
Tres presidentes han desfilado por el PRI oaxaqueño desde que Eviel Pérez lo soltó en pos de la senaduría. Los tres sin pena ni gloria; los tres al filo de los estatutos. De ninguno podemos decir que hizo su mejor esfuerzo, porque no hay esfuerzo que valga cuando se desconoce profundamente la dinámica tan compleja del priismo oaxaqueño, sobre todo del cupular.
Los dos primeros, Arturo Osornio y Jorge Sandoval, salieron por piernas. Ninguno se ancló a Oaxaca, ni estuvo aquí de buen grado. Su vida y sus aspiraciones inmediatas siempre estuvieron en otro lado. El último, Don Salvador Sánchez, enfermó de gravedad y era además un secreto a voces que la presidencia la ejercía de facto Alejandro Avilés.
Don Salvador se fue. No será más presidente del PRI. Su difícil situación se dio en medio de los preparativos para el cónclave priista más importante: la AsambleaNacional en que se modificarán los documentos básicos para el partido y además en la antesala del primer proceso netamente local sin gobernador priista al mando.
El escenario doméstico no es muy diferente al que padecieron Osornio y Sandoval. Un PRI ya no tan confrontado pero aún dividido, disperso, en la zozobra de la sospecha. La sospecha del “agandalle”, de la venta de candidaturas, del torcimiento y manipulación de las encuestas y de la exclusión es omnipresente. Quien no lo quiera ver, es necio.
El PRI se queda nuevamente sin presidente en medio de una guerra de ya no tan baja intensidad. Las patadas por debajo de la mesa han comenzado sin nadie que ponga orden y los tiempos corren inflexibles.
La llegada de ManuelAndrade, el ex gobernador tabasqueño al relevo sigue en mera especulación. La realidad es que sobre la mesa también estaba, al menos, el nombre de Samuel Aguilar. Hoy sabemos que el nombre es casi lo de menos. Hoy entendemos que con la asunción de Enrique Peña Nieto y su firme empoderamiento todos quienes ocupen cargos partidarios a todos los niveles son agentes ejecutores de lo que fuera del PRI formal se decide. En Insurgentes solo quedó el corazón del PRI; el cerebro está en Bucareli en uno de sus hemisferios y en Palacio nacional el otro. Enrique Peña Nieto a sugerencias de Miguel Ángel Osorio Chong y Luis Videgaray es el único que decide cuanto pase en el PRI en todas latitudes.
La verticalidad es consustancial al nuevo PRI. Es la máxima garantía de orden porque se entiende bien que sin orden no hay eficacia política ni electoral. Ellos mandan, todos los demás obedecen, incluidos, desde luego, quienes representen al PRI oaxaqueño.
Murat hace lo suyo; Ulises lo propio, pero ahora con una pequeña gran variante: ya hay quien los llame al orden, quien los siente en la misma mesa. El Presidente vuelve, para el PRI, a ser “El Señor Presidente”. No hay que buscarle más.
Bien puede Alejandro Avilés asumir la presidencia y tendría, como cualquier otro, que acatar lo que en el Distrito Federal se decida. Las negociaciones ahora tienen salida, las decisiones se procesan más tersa y civilizadamente. El PRI oaxaqueño tiene, por necesidad, que estar bajo tutela. Es el único freno al canibalismo. No hay lugar a la discrecionalidad, allá se acuerda y aquí se cumple. La última palabra la tiene y la tendrá siempre el Presidente de la República. Los priistas irán con los candidatos del Presidente; si no sus amigos, sí sus palomeados. No puede ser de otra manera.
Peña Nieto inaugura en el PRI la era del pragmatismo que ya no será exclusivo de las nefastas coaliciones entre derecha e izquierda. El Presidente propondrá y los priistas autorizarán todo cuanto sea necesario en pos de la eficacia electoral. La maquinaria del PRI tiene que volver a lo básico en estos tiempos de competencia desleal, incluso por encima de su tradición estatutaria. Un PRI moderno tiene que ser un partido ganador por encima de cualquier otro adjetivo.
Repartidos prácticamente todos los espacios de gobierno federal, quien venga a Oaxaca a presidir el PRI, lo hará –ahora sí- de tiempo completo. Sin mayores aspiraciones que servir al proyecto del Presidente. Su desempeño al frente del PRI oaxaqueño será una escala rumbo a una curul o al ostracismo. Esa será la garantía de esmero y entrega.
No es fortuito que Avilés se haya hecho cargo de la Secretaría General. No es un secreto que Murat estuvo de acuerdo. Avilés se la debe a Ulises tanto como se la debe a Murat y es natural que tenga que hacer música sin prescindir de ninguno de esos dos instrumentos: el bajo y la guitarra. Tiempo y melodía.
Poco a poco se irán apaciguando los ánimos de todos quienes se sienten con el mayor mérito para una candidatura. Las encuestas que, se esperan serias y directamente ordenadas desde el CEN del PRI, serán el filtro. Las inconformidades serán resueltas en el tribunal del manotazo presidencial. Allá del priista que quiera ir en contra de su altamente ponderado presidente.
moisesmolinar@hotmail.com
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viernes, 11 de enero de 2013
MURAT: AVE DE TEMPESTADES
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
MURAT: AVE DE TEMPESTADES
Debió ser el año 2002. José Murat presentaba un libro de su autoría en una de las “Gandhi” de la Ciudad de México. Entre los presentadores que flanqueaban al entonces gobernador priista figuraban dos actores emblemáticos de la izquierda, uno partidista, periodístico el otro: Jesús Ortega y Julio Hernández López. Era, para más de uno, desconcertante la elección de los comentaristas, siendo el protagonista una de las caras más visibles del PRI de aquellos momentos.
Hoy que el “Pacto por México” tiene nombre y apellidos es más entendible aquel gesto. Ahora sabemos que, como pocos, José Murat se mueve con soltura y comodidad lo mismo dentro del PRI que fuera de él. Representa uno de los mejores ejemplos que podemos elegir si de darwinismo político se trata. Se adapta, se mimetiza, cambia, evoluciona, por eso sobrevive. Una rara especie de político que no transige con el tiempo ni con su entorno. Anticipa el primero y se aclimata al segundo. Un político que, más allá de cuanto se pudiera decir o sentir respecto de él, no se apasiona con seriedad más allá del aspaviento utilitario. Calcula y siempre está amasando capital, espera con paciencia, sabe como pocos cómo jugar; ha demostrado repetidas ocasiones que alfiles y caballos no le guardan secretos.
Cuando se está cerca de Murat se entiende lo que a fuerza de propalar se vuelve irrelevante para el espectador distraído: que “la política es de tiempos”. Él hace política con un reloj en la mano y da, como ahora, inmodesta cátedra de que no se gana para siempre, pero tampoco se pierde para siempre.
Muchos le daban por muerto y complacido aceptó, al grado de pedirlo él mismo públicamente. Se acabó su gobierno y se fue físicamente de Oaxaca, pocos saben realmente a hacer qué cosas. Sin duda siguió haciendo política de esa que dicen más eficaz: lejos de los reflectores.
Hoy está en un lugar de privilegio. La Coordinación Ejecutiva del Pacto por México fue traje hecho a la medida, él mismo lo confeccionó. Nadie se lo hizo, nadie se lo puso. El anuncio se dio en medio del sigilo. Muchos se enteraron solo cuando la noticia circuló en los medios. Incluso la presentación y el manejo posterior fueron discretos, casi de bajo perfil. Hubiese sido cosa menor si el “Pacto” no lo hubiese anunciado y presentado el propio presidente Peña Nieto como la primera gran convocatoria de su gobierno.
¿Que tiene Murat en sus manos? La estabilidad política del país vía acuerdos y reformas, al menos los que pasan por los tres principales partidos de México. Murat será el filtro partidista de Osorio Chong y Peña Nieto. Los acuerdos del “pacto” son concretos y tienen fecha, no son ocurrencias retóricas como no es la Coordinación Ejecutiva un membrete para no quedar sin “hueso”.
A quien piense que esto escribo por ser amigo de Murat, he de recordar que Murat no tiene amigos. Así es por voluntad propia. Tiene conocidos, colaboradores e interlocutores circunstanciales, como casi todos los hombres de poder.
No ha faltado el despistado que ha ido a Bucareli buscando infructuosamente invocar una súbita y fervorosa amistad ante el ixtepecano; ofreciendo, sin mencionarlo, lealtad incondicional. A estas alturas a Murat eso no le sirve. Sigue repartiendo guiños y espaldarazos, prodigando lo que su estatura física le permite: miradas oblicuas desde las alturas. Nada que reprocharle. Así es Murat, así siempre ha sido.
Sigue siendo solo él, sigue estando solo, aunque ahora rodeado de nueva cuenta por mucha gente. Fingiendo sorpresa ante visitas que hace mucho dejó de recibir y repitiendo una de las palabras con las que más se le recuerda ante encuentros ocasionales: “Búscame”.
¿Que sigue? Sigue su proyecto por insospechados caminos, aunque la coronación del mismo, no racaiga esta vez precisamente en su persona. Muchos lo han leído, ya lo vieron, vaticinan, conjeturan y están prestos, ante el frenesí de la novedad, a ponerse a sus órdenes para 2016 o 2022.
Sin duda su regreso a Oaxaca es un nunca haberse ido y su incidencia en la dinámica interna del PRI está apuntalada en la capitulación ante sus detentadores formales. Es necio pensar que Murat no será de nueva cuenta omnipresente en Oaxaca. Está de regreso.
El mérito principal del PRI públicamente reconocido es que sabe ejercer el poder, no solo detentarlo. Y el espacio de poder del gobierno federal por excelencia es la Secretaría de Gobernación. La dirigencia del CEN no será ya lo que fue durante los gobiernos panistas. Hoy las directrices ya no nacerán en insurgentes, sino en Bucareli y con la coadyuvancia, además, de Luis Videgaray.
No hay que buscarle mucho, no hay que romperse la cabeza. El nuevo PRI parte del supuesto de que la verticalidad escapa a la lógica del tiempo para situarse en el reino de la necesidad. Es el PRI de los que mandan y el PRI de los que obedecen. La disciplina madre del orden necesario en toda organización. El PRI no será sucursal del gobierno, será instrumento del gobierno.
No queda más que desearle éxito a Murat. Si el “Pacto” va bien, irá bien el país, aunque paradójicamente su auriga sea una autentica “ave de tempestades”.
Twitter: @MoisesMolina
Moisés MOLINA
MURAT: AVE DE TEMPESTADES
Debió ser el año 2002. José Murat presentaba un libro de su autoría en una de las “Gandhi” de la Ciudad de México. Entre los presentadores que flanqueaban al entonces gobernador priista figuraban dos actores emblemáticos de la izquierda, uno partidista, periodístico el otro: Jesús Ortega y Julio Hernández López. Era, para más de uno, desconcertante la elección de los comentaristas, siendo el protagonista una de las caras más visibles del PRI de aquellos momentos.
Hoy que el “Pacto por México” tiene nombre y apellidos es más entendible aquel gesto. Ahora sabemos que, como pocos, José Murat se mueve con soltura y comodidad lo mismo dentro del PRI que fuera de él. Representa uno de los mejores ejemplos que podemos elegir si de darwinismo político se trata. Se adapta, se mimetiza, cambia, evoluciona, por eso sobrevive. Una rara especie de político que no transige con el tiempo ni con su entorno. Anticipa el primero y se aclimata al segundo. Un político que, más allá de cuanto se pudiera decir o sentir respecto de él, no se apasiona con seriedad más allá del aspaviento utilitario. Calcula y siempre está amasando capital, espera con paciencia, sabe como pocos cómo jugar; ha demostrado repetidas ocasiones que alfiles y caballos no le guardan secretos.
Cuando se está cerca de Murat se entiende lo que a fuerza de propalar se vuelve irrelevante para el espectador distraído: que “la política es de tiempos”. Él hace política con un reloj en la mano y da, como ahora, inmodesta cátedra de que no se gana para siempre, pero tampoco se pierde para siempre.
Muchos le daban por muerto y complacido aceptó, al grado de pedirlo él mismo públicamente. Se acabó su gobierno y se fue físicamente de Oaxaca, pocos saben realmente a hacer qué cosas. Sin duda siguió haciendo política de esa que dicen más eficaz: lejos de los reflectores.
Hoy está en un lugar de privilegio. La Coordinación Ejecutiva del Pacto por México fue traje hecho a la medida, él mismo lo confeccionó. Nadie se lo hizo, nadie se lo puso. El anuncio se dio en medio del sigilo. Muchos se enteraron solo cuando la noticia circuló en los medios. Incluso la presentación y el manejo posterior fueron discretos, casi de bajo perfil. Hubiese sido cosa menor si el “Pacto” no lo hubiese anunciado y presentado el propio presidente Peña Nieto como la primera gran convocatoria de su gobierno.
¿Que tiene Murat en sus manos? La estabilidad política del país vía acuerdos y reformas, al menos los que pasan por los tres principales partidos de México. Murat será el filtro partidista de Osorio Chong y Peña Nieto. Los acuerdos del “pacto” son concretos y tienen fecha, no son ocurrencias retóricas como no es la Coordinación Ejecutiva un membrete para no quedar sin “hueso”.
A quien piense que esto escribo por ser amigo de Murat, he de recordar que Murat no tiene amigos. Así es por voluntad propia. Tiene conocidos, colaboradores e interlocutores circunstanciales, como casi todos los hombres de poder.
No ha faltado el despistado que ha ido a Bucareli buscando infructuosamente invocar una súbita y fervorosa amistad ante el ixtepecano; ofreciendo, sin mencionarlo, lealtad incondicional. A estas alturas a Murat eso no le sirve. Sigue repartiendo guiños y espaldarazos, prodigando lo que su estatura física le permite: miradas oblicuas desde las alturas. Nada que reprocharle. Así es Murat, así siempre ha sido.
Sigue siendo solo él, sigue estando solo, aunque ahora rodeado de nueva cuenta por mucha gente. Fingiendo sorpresa ante visitas que hace mucho dejó de recibir y repitiendo una de las palabras con las que más se le recuerda ante encuentros ocasionales: “Búscame”.
¿Que sigue? Sigue su proyecto por insospechados caminos, aunque la coronación del mismo, no racaiga esta vez precisamente en su persona. Muchos lo han leído, ya lo vieron, vaticinan, conjeturan y están prestos, ante el frenesí de la novedad, a ponerse a sus órdenes para 2016 o 2022.
Sin duda su regreso a Oaxaca es un nunca haberse ido y su incidencia en la dinámica interna del PRI está apuntalada en la capitulación ante sus detentadores formales. Es necio pensar que Murat no será de nueva cuenta omnipresente en Oaxaca. Está de regreso.
El mérito principal del PRI públicamente reconocido es que sabe ejercer el poder, no solo detentarlo. Y el espacio de poder del gobierno federal por excelencia es la Secretaría de Gobernación. La dirigencia del CEN no será ya lo que fue durante los gobiernos panistas. Hoy las directrices ya no nacerán en insurgentes, sino en Bucareli y con la coadyuvancia, además, de Luis Videgaray.
No hay que buscarle mucho, no hay que romperse la cabeza. El nuevo PRI parte del supuesto de que la verticalidad escapa a la lógica del tiempo para situarse en el reino de la necesidad. Es el PRI de los que mandan y el PRI de los que obedecen. La disciplina madre del orden necesario en toda organización. El PRI no será sucursal del gobierno, será instrumento del gobierno.
No queda más que desearle éxito a Murat. Si el “Pacto” va bien, irá bien el país, aunque paradójicamente su auriga sea una autentica “ave de tempestades”.
Twitter: @MoisesMolina
sábado, 8 de octubre de 2011
Y LLEGÓ DON ARTURO ...
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
Y LLEGÓ DON ARTURO…
Como lo vaticinamos en este mismo espacio y en las redes sociales, el delegado del PRI llegó. Y no es precisamente –todos lo sabemos- delegado del Comité Ejecutivo Nacional del PRI; es delegado de Enrique Peña Nieto.
La llegada de Don Arturo Osornio es esperanzadora. Llega con amplias credenciales. Su fama le precede y su relación con el ex gobernador mexiquense lo apuntala. Arriba a nuestra entidad legitimado, pues.
Conciliador, perito en la acción política, experimentado negociador e inflexible en sus compromisos, son atributos que de él refieren quienes le conocen. Le encomendaron Oaxaca y desenredar este quesillo llamado PRI oaxaqueño no es empresa sencilla. Meses enteros con sus días han ahondado la crisis partidista, crisis que ahora Don Arturo seguramente está viendo como “oportunidad”. Einstein dixit.
“Chucha cuerera” y “viejo lobo” son adjetivos que la prensa oaxaqueña le ha adjudicado. Y en las próximas semanas seguramente veremos resultados de su trabajo. Con el tiempo encima, tiene que operar a marchas forzadas, dar cada paso y tomar cada decisión con cautela. Trae seguramente pies de plomo para transitar el camino (su propio camino) que lleve a la unidad primero y al triunfo electoral después.
La primera pieza del eslabón es él mismo. Sin intereses personales, sin compromisos locales y sin apasionamientos, el nuevo delegado se erige en el tan ansiado factor de unidad e interlocutor válido. Complacer debe, no a los grupos políticos en conflicto, ni a los “evielistas”, ni a los “franquistas”, ni a los del Frente Renovador, mucho menos a los ex gobernadores o a individualidades que aunque con peso específico no dejan de representar sus propios intereses.
La complacencia debe cumplirla institucionalmente ante una elección histórica, donde la única clave de los resultados electorales, la representa la reinserción de las bases priistas a los trabajos de campaña.
Para la hora en que usted –amable lector- esté leyendo este texto, el Consejo Político Nacional del PRI seguramente habrá aprobado la elección directa con miembros y simpatizantes, del candidato a Presidente de la República; y la convención de delegados para elegir a los candidatos a Senadores y Diputados Federales por la vía uninominal, en cumplimiento a los artículos 180 y 181 de los estatutos.
La inmensa mayoría de los priístas oaxaqueños se han mantenido al margen del desencuentro grupuscular. No por ello dejan de ser priístas. Estaban esperando el golpe de timón, el punto de quiebre que despejara la zozobra y abriera los caminos para inundar los cauces de la participación activa. A partir de ahora dejarán de ser espectadores y se sumarán en torno al liderazgo legítimo de Don Arturo.
Es una alta responsabilidad y de tener éxito, grandes serán también los resultados, las cuentas que habrá de entregar. La expectativa es incuantificable; se espera que el grado de satisfacción de los militantes y simpatizantes tricolores esté a la altura de su lealtad y amor por el partido.
La renovación ha iniciado y más allá de la tinta que se ha empleado y las voces que se han escuchado, el único juicio que debe valer, si es que se quiere ganar Oaxaca, es el de los priístas sin “burbuja”, sin “amigos”, sin compadres, sin padrinos; quienes siempre han dado la pelea con su activismo, con su promoción y sobre todo con su voto. Las elecciones no las ganan los candidatos, ni los dirigentes, ni los líderes; las ganan las bases, la tropa, la artillería. La política, especialmente es tiempos electorales es una guerra sin sangre y hoy en Oaxaca tenemos un nuevo general y con él, la unidad de mando.
En Oaxaca el PRI necesita reencontrarse con la ciudadanía, reconstruir los puentes que hace tiempo se vinieron abajo; recuperar la confianza perdida no solo respecto del PRI sino de los políticos. Por ello necesitamos candidatos que prestigien al partido. La inmensa mayoría de los votantes no tiene filiación partidista. No tienen color, no viven de la política, pero sí esperan resultados en la concreción de ellos mismos y sus familias.
No por nada los estudios de opinión, en sus diferentes expresiones, distinguen obligadamente entre el nivel de conocimiento y el grado de aceptación. Si queremos los mejores candidatos, Don Arturo, no hay más que escuchar la sabiduría de los ciudadanos.
moisesmolinar@hotmail.com
Twitter: MoisesMolina
Facebook: Moises Molina
Moisés MOLINA
Y LLEGÓ DON ARTURO…
Como lo vaticinamos en este mismo espacio y en las redes sociales, el delegado del PRI llegó. Y no es precisamente –todos lo sabemos- delegado del Comité Ejecutivo Nacional del PRI; es delegado de Enrique Peña Nieto.
La llegada de Don Arturo Osornio es esperanzadora. Llega con amplias credenciales. Su fama le precede y su relación con el ex gobernador mexiquense lo apuntala. Arriba a nuestra entidad legitimado, pues.
Conciliador, perito en la acción política, experimentado negociador e inflexible en sus compromisos, son atributos que de él refieren quienes le conocen. Le encomendaron Oaxaca y desenredar este quesillo llamado PRI oaxaqueño no es empresa sencilla. Meses enteros con sus días han ahondado la crisis partidista, crisis que ahora Don Arturo seguramente está viendo como “oportunidad”. Einstein dixit.
“Chucha cuerera” y “viejo lobo” son adjetivos que la prensa oaxaqueña le ha adjudicado. Y en las próximas semanas seguramente veremos resultados de su trabajo. Con el tiempo encima, tiene que operar a marchas forzadas, dar cada paso y tomar cada decisión con cautela. Trae seguramente pies de plomo para transitar el camino (su propio camino) que lleve a la unidad primero y al triunfo electoral después.
La primera pieza del eslabón es él mismo. Sin intereses personales, sin compromisos locales y sin apasionamientos, el nuevo delegado se erige en el tan ansiado factor de unidad e interlocutor válido. Complacer debe, no a los grupos políticos en conflicto, ni a los “evielistas”, ni a los “franquistas”, ni a los del Frente Renovador, mucho menos a los ex gobernadores o a individualidades que aunque con peso específico no dejan de representar sus propios intereses.
La complacencia debe cumplirla institucionalmente ante una elección histórica, donde la única clave de los resultados electorales, la representa la reinserción de las bases priistas a los trabajos de campaña.
Para la hora en que usted –amable lector- esté leyendo este texto, el Consejo Político Nacional del PRI seguramente habrá aprobado la elección directa con miembros y simpatizantes, del candidato a Presidente de la República; y la convención de delegados para elegir a los candidatos a Senadores y Diputados Federales por la vía uninominal, en cumplimiento a los artículos 180 y 181 de los estatutos.
La inmensa mayoría de los priístas oaxaqueños se han mantenido al margen del desencuentro grupuscular. No por ello dejan de ser priístas. Estaban esperando el golpe de timón, el punto de quiebre que despejara la zozobra y abriera los caminos para inundar los cauces de la participación activa. A partir de ahora dejarán de ser espectadores y se sumarán en torno al liderazgo legítimo de Don Arturo.
Es una alta responsabilidad y de tener éxito, grandes serán también los resultados, las cuentas que habrá de entregar. La expectativa es incuantificable; se espera que el grado de satisfacción de los militantes y simpatizantes tricolores esté a la altura de su lealtad y amor por el partido.
La renovación ha iniciado y más allá de la tinta que se ha empleado y las voces que se han escuchado, el único juicio que debe valer, si es que se quiere ganar Oaxaca, es el de los priístas sin “burbuja”, sin “amigos”, sin compadres, sin padrinos; quienes siempre han dado la pelea con su activismo, con su promoción y sobre todo con su voto. Las elecciones no las ganan los candidatos, ni los dirigentes, ni los líderes; las ganan las bases, la tropa, la artillería. La política, especialmente es tiempos electorales es una guerra sin sangre y hoy en Oaxaca tenemos un nuevo general y con él, la unidad de mando.
En Oaxaca el PRI necesita reencontrarse con la ciudadanía, reconstruir los puentes que hace tiempo se vinieron abajo; recuperar la confianza perdida no solo respecto del PRI sino de los políticos. Por ello necesitamos candidatos que prestigien al partido. La inmensa mayoría de los votantes no tiene filiación partidista. No tienen color, no viven de la política, pero sí esperan resultados en la concreción de ellos mismos y sus familias.
No por nada los estudios de opinión, en sus diferentes expresiones, distinguen obligadamente entre el nivel de conocimiento y el grado de aceptación. Si queremos los mejores candidatos, Don Arturo, no hay más que escuchar la sabiduría de los ciudadanos.
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PRI DELEGADO ARTURO OSORNIO OAXACA
domingo, 23 de agosto de 2009
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
MEDIOCRIDAD PARTIDISTA.
DE unos años a la fecha, la puerta de entrada de los jóvenes a los partidos políticos ha sido, en el mejor de los casos, el activismo; y su período casi exclusivo, el de las campañas electorales. Jóvenes repartiendo propaganda a los automovilistas, animando espacios públicos con equipos de sonido, dando vida a calendas y marchas en apoyo de los candidatos, gritando cada vez más novedosas y originales porras, pintando bardas con publicidad proselitista, conformando brigadas de promoción del voto en las colonias y los barrios y colocando pendones que promocionan al partido y al candidato. Es un trabajo intenso aunque sub valorado que los militantes jóvenes de los partidos hacen con el mayor de los gustos. Los hace sentirse parte de algo grande, parte de “la política”. Aún a pesar de lo que los estudios de opinión nos dicen, hoy en día muchos jóvenes quieren adentrarse en el mundo de la política e infieren que los canales idóneos para hacerlo son los partidos políticos. Por ello buscan al amigo que “ya está en la política”, que “tiene familiares o amigos en la política” o eventualmente ocupa un cargo dentro de algún partido. Se le pide ayuda para entrar. Los procesos electorales son de “temporada alta” para el reclutamiento ya sea voluntario o inducido, para recibir en los comités partidistas a decenas de jóvenes que llegan por propia voluntad o por invitación. Los que llegan por voluntad propia, son jóvenes que quieren hacer política, que ansían recibir las bondades de la acción política. No buscan un beneficio económico, buscan “ser políticos”, que sus amigos y familias sepan que “ya están en la política”, que la ciudadanía les adjudique la medalla de “jóvenes políticos”. Y los que llegan por invitación buscan corresponder una amistad que quien los invitó les ha brindado. Algunos llegan para quedarse, otros tantos toman la campaña como una experiencia (buena o mala) que, entregada la constancia de mayoría, termina para el retorno a la “vida normal” que comúnmente es de estudiantes. Así se involucran en las tareas de campaña con singular entusiasmo, buscan hacer de la mejor manera cuanto se les encomienda, asumen con pasión su primer “trabajo” formal y en no pocas ocasiones invierten más que tiempo y esfuerzo. El triunfo del candidato será también su triunfo personal y motivo más que suficiente para sentirse orgullosos de que “estuvieron” del lado ganador. Quienes se quedan, buscan ingresar a la estructura del partido, aspiran legítimamente a un cargo. En el caso del PRI, dentro del Frente Juvenil Revolucionario. La mayoría ignora que estatutariamente existen otros espacios dentro de los cuáles hacer trabajo juvenil: la Juventud Popular, dentro de la CNOP; la Vanguardia Juvenil Agrarista dentro de la CNC; las jóvenes del Organismo de Mujeres Priístas; los jóvenes del Movimiento Territorial con posibilidades de despliegue en todo el estado acompañando al Frente Juvenil Revolucionario. Se ha olvidado, sin embargo, la obligación que los estatutos imponen a los órganos del PRI para capacitar a los jóvenes. Para sembrar en ellos, a través de la formación política teórica, la semilla de un futuro cierto para el partido. Hemos pasado por alto el hecho de que la política no es solamente una actividad, es también una ciencia que hay que estudiar. Las comunidades políticas modernas necesitan políticos honestos, probos, comprometidos, con arraigo, con carisma, pero que también sepan qué van a hacer en los cargos públicos que habrán de ocupar. El sino de la política moderna es la preparación y los partidos políticos deben garantizar el derecho que los militantes tienen a formarse ideológicamente. El PRI contiene en su estructura, al lado de sus sectores, organizaciones y el movimiento, dos organismos especializados: el Instituto de Capacitación y Desarrollo Político (ICADEP) y la Fundación Colosio, ambos que revisten la forma jurídica de asociaciones civiles y que tienen a cargo la capacitación política el primero, y la formación ideológica el segundo. Son órganos que deben intensificar su papel y revertir la mala costumbre de los partidos de trabajar solamente en épocas electorales. La formación de nuevos cuadros debe también ser una prioridad y la garantía de que las futuras generaciones de políticos encuentren la fórmula de equilibrio entre la teoría y la práctica para encontrar alternativas de gobierno que no se centren en la búsqueda del poder por el poder mismo. Nuestra generación está atestiguando un pragmatismo feroz que se traduce en contrasentidos y se disfraza de “necesidad de alternancia”. Contemplar en una coalición electoral al PAN con el PRD, no indica otra cosa. El agua y el aceite mezclados; la izquierda haciendo causa común con la derecha. Habrá que preguntarles cómo harían para compatibilizar lo que sus respectivos documentos básicos defienden respecto de temas como el aborto o la pena de muerte. Claro está que esa no es prioridad, la ideología no es prioridad, la lucha política en obediencia a sus declaraciones de principios y programas de acción tampoco lo es. Luego entonces ¿para qué capacitar? ¿para qué abrir una escuela de formación política? Eso no les sirve, antes bien les estorbaría para sus fines inmediatos. Es por ello que con la Fundación Colosio y el Frente Juvenil Revolucionario iniciaremos el próximo 5 de septiembre un diplomado gratuito abierto al público en general, que abordará temas mínimos que todo joven interesado en política debe conocer. Filosofía política, sociología política, relaciones Estado-iglesia, política económica y el entorno global, democratización del poder entre los géneros, mercadotecnia política, Derecho Constitucional y Derecho Electoral, La importancia de la oratoria en la política, historia del PRI y el papel de los jóvenes en el 2010 son los temas que ponentes con grado de maestría y doctorado habrán de abordar. Con esto queremos que la puerta de entrada de los jóvenes al PRI sea la puerta grande de la capacitación política.
moisesmolinar@hotmail.com
Moisés MOLINA
MEDIOCRIDAD PARTIDISTA.
DE unos años a la fecha, la puerta de entrada de los jóvenes a los partidos políticos ha sido, en el mejor de los casos, el activismo; y su período casi exclusivo, el de las campañas electorales. Jóvenes repartiendo propaganda a los automovilistas, animando espacios públicos con equipos de sonido, dando vida a calendas y marchas en apoyo de los candidatos, gritando cada vez más novedosas y originales porras, pintando bardas con publicidad proselitista, conformando brigadas de promoción del voto en las colonias y los barrios y colocando pendones que promocionan al partido y al candidato. Es un trabajo intenso aunque sub valorado que los militantes jóvenes de los partidos hacen con el mayor de los gustos. Los hace sentirse parte de algo grande, parte de “la política”. Aún a pesar de lo que los estudios de opinión nos dicen, hoy en día muchos jóvenes quieren adentrarse en el mundo de la política e infieren que los canales idóneos para hacerlo son los partidos políticos. Por ello buscan al amigo que “ya está en la política”, que “tiene familiares o amigos en la política” o eventualmente ocupa un cargo dentro de algún partido. Se le pide ayuda para entrar. Los procesos electorales son de “temporada alta” para el reclutamiento ya sea voluntario o inducido, para recibir en los comités partidistas a decenas de jóvenes que llegan por propia voluntad o por invitación. Los que llegan por voluntad propia, son jóvenes que quieren hacer política, que ansían recibir las bondades de la acción política. No buscan un beneficio económico, buscan “ser políticos”, que sus amigos y familias sepan que “ya están en la política”, que la ciudadanía les adjudique la medalla de “jóvenes políticos”. Y los que llegan por invitación buscan corresponder una amistad que quien los invitó les ha brindado. Algunos llegan para quedarse, otros tantos toman la campaña como una experiencia (buena o mala) que, entregada la constancia de mayoría, termina para el retorno a la “vida normal” que comúnmente es de estudiantes. Así se involucran en las tareas de campaña con singular entusiasmo, buscan hacer de la mejor manera cuanto se les encomienda, asumen con pasión su primer “trabajo” formal y en no pocas ocasiones invierten más que tiempo y esfuerzo. El triunfo del candidato será también su triunfo personal y motivo más que suficiente para sentirse orgullosos de que “estuvieron” del lado ganador. Quienes se quedan, buscan ingresar a la estructura del partido, aspiran legítimamente a un cargo. En el caso del PRI, dentro del Frente Juvenil Revolucionario. La mayoría ignora que estatutariamente existen otros espacios dentro de los cuáles hacer trabajo juvenil: la Juventud Popular, dentro de la CNOP; la Vanguardia Juvenil Agrarista dentro de la CNC; las jóvenes del Organismo de Mujeres Priístas; los jóvenes del Movimiento Territorial con posibilidades de despliegue en todo el estado acompañando al Frente Juvenil Revolucionario. Se ha olvidado, sin embargo, la obligación que los estatutos imponen a los órganos del PRI para capacitar a los jóvenes. Para sembrar en ellos, a través de la formación política teórica, la semilla de un futuro cierto para el partido. Hemos pasado por alto el hecho de que la política no es solamente una actividad, es también una ciencia que hay que estudiar. Las comunidades políticas modernas necesitan políticos honestos, probos, comprometidos, con arraigo, con carisma, pero que también sepan qué van a hacer en los cargos públicos que habrán de ocupar. El sino de la política moderna es la preparación y los partidos políticos deben garantizar el derecho que los militantes tienen a formarse ideológicamente. El PRI contiene en su estructura, al lado de sus sectores, organizaciones y el movimiento, dos organismos especializados: el Instituto de Capacitación y Desarrollo Político (ICADEP) y la Fundación Colosio, ambos que revisten la forma jurídica de asociaciones civiles y que tienen a cargo la capacitación política el primero, y la formación ideológica el segundo. Son órganos que deben intensificar su papel y revertir la mala costumbre de los partidos de trabajar solamente en épocas electorales. La formación de nuevos cuadros debe también ser una prioridad y la garantía de que las futuras generaciones de políticos encuentren la fórmula de equilibrio entre la teoría y la práctica para encontrar alternativas de gobierno que no se centren en la búsqueda del poder por el poder mismo. Nuestra generación está atestiguando un pragmatismo feroz que se traduce en contrasentidos y se disfraza de “necesidad de alternancia”. Contemplar en una coalición electoral al PAN con el PRD, no indica otra cosa. El agua y el aceite mezclados; la izquierda haciendo causa común con la derecha. Habrá que preguntarles cómo harían para compatibilizar lo que sus respectivos documentos básicos defienden respecto de temas como el aborto o la pena de muerte. Claro está que esa no es prioridad, la ideología no es prioridad, la lucha política en obediencia a sus declaraciones de principios y programas de acción tampoco lo es. Luego entonces ¿para qué capacitar? ¿para qué abrir una escuela de formación política? Eso no les sirve, antes bien les estorbaría para sus fines inmediatos. Es por ello que con la Fundación Colosio y el Frente Juvenil Revolucionario iniciaremos el próximo 5 de septiembre un diplomado gratuito abierto al público en general, que abordará temas mínimos que todo joven interesado en política debe conocer. Filosofía política, sociología política, relaciones Estado-iglesia, política económica y el entorno global, democratización del poder entre los géneros, mercadotecnia política, Derecho Constitucional y Derecho Electoral, La importancia de la oratoria en la política, historia del PRI y el papel de los jóvenes en el 2010 son los temas que ponentes con grado de maestría y doctorado habrán de abordar. Con esto queremos que la puerta de entrada de los jóvenes al PRI sea la puerta grande de la capacitación política.
moisesmolinar@hotmail.com
jueves, 12 de julio de 2012
CARTA A JORGE ESTEBAN SANDOVAL OCHOA Y ARTURO OSORNIO SÁNCHEZ
CARTA A JORGE ESTEBAN SANDOVAL OCHOA Y ARTURO OSORNIO SÁNCHEZ
Muy estimados señores:
Comenzaré reconociéndoles lo que nadie o casi nadie, a últimas fechas, les ha reconocido: su disposición y su voluntad para sobrellevar la nada sencilla encomienda de conducir al complejo PRI oaxaqueño en este tortuoso proceso electoral; tiempo y voluntad que con mayores satisfacciones pudieron haber empleado en latitudes mejor conocidas y más confortables políticamente.
Al tiempo de discurrir estas líneas, se estará preparando un documento que la corriente interna de opinión con la que simpatizo, les hará llegar y con cuya idea central concuerdo. Era, sin embargo, imperativo dejar constancia de la exclusividad de algunas reflexiones.
Es esta, una misiva que no espera respuesta. Puede entenderse como políticamente inadecuado. Su contenido puede no ser compartido por algunos, pero sí suscrito por muchos priístas que como yo, con más de la mitad de la vida invertida en militancia, se muestran preocupados y ocupados por el futuro inmediato del PRI en nuestro estado.
Soy de los miles que, como ustedes, el primero de julio no celebramos nada e iniciamos un ejercicio profundo de reflexión y prospectiva. ¿Hacia dónde encaminaría ahora los pasos nuestro otrora hegemónico partido? fue la pregunta inicial. Sólo dos caminos posibles nos aguardan: la refundación, con el espíritu que nuestro presidente nacional abrazó en su mensaje de toma de protesta; o un papel testimonial de cara al escenario adverso que los electores dibujaron en la nueva realidad política de Oaxaca.
Los electores decidieron y no lo hicieron a nuestro favor, pero tampoco desfondaron al PRI que, muy a pesar de los vicios, componendas y malas decisiones de algunos de sus miembros, logró parámetros todavía aceptables de aprobación electoral. La elección en Oaxaca no la ganaron los mejores. En medio de la crisis del sistema de partidos en Oaxaca, el PRI dejó de hacer mucho y por él dejaron de hacer otro tanto quienes estaban obligados a ello. Arribamos al proceso electoral en medio de la displicencia que ahondó la división interna, con un proceso de selección de candidatos que dejó inconforme o al menos insatisfecha a la mayoría y el resultado aún nos duele.
El PRI en los últimos lustros devino en una estructura recicladora de talentos. Apellidos y rostros omnipresentes con sus personalidades y el mismo estilo de hacer política. Al partido se le enquistó y se le hizo presa de su dinámica interna; nuestra competencia al interior, nos distrajo de nuestros verdaderos adversarios. Perdimos rumbo en la medida en que se le alejó de su razón de ser más allá de su militancia y no se diga de su nomeklatura: de la ciudadanía.
El PRI ya no era institución que traducía representatividad social en representatividad política. Reproducía representatividad política en más representatividad política y la consecuencia fue el epítome del desgaste. Muchos militantes y cuadros que, como quien esto escribe, fueron beneficiarios laborales y políticos de los gobiernos priístas, de pronto fueron con razón o sin ella excluidos o desplazados de las decisiones y los procesos importantes por una aristocracia que administró al PRI como club de amigos, por decir lo menos; y lo más grave, cancelaron la posibilidad de desarrollo político de muchos jóvenes y mujeres que debieron refrescarlo entrando por la puerta de la capacitación política y la formación ideológica. Nuestro partido se entregó al pragmatismo vertical y los mismos de siempre llegaron a ser insuficientes, primero e ineficaces después.
No sabemos cuánto tiempo dure la encomienda de ustedes en Oaxaca. Si ella alcanza la
conducción, también del proceso interno de elección de la nueva dirigencia estatutaria, es grave la responsabilidad conferida y muy altas las expectativas. En sus manos, compañeros presidente y delegado, está el PRI que viene y de sobra está decir que requiere como nuevos cimientos la objetividad, la imparcialidad, la inclusión y el bien común de los priístas, no el de unos cuantos; menos el de los mismos de siempre.
Que estas líneas no se interpreten provocadoras ni desafiantes. La legitimidad, si es que se pretende un nuevo PRI, no puede venir de otra fuente que no sea la voluntad mayoritaria de militantes y simpatizantes. Una elección abierta con voto universal y secreto será, a mi juicio, la mejor posibilidad de refundación. Algunos podrán no estar de acuerdo con el resultado pero los triunfadores nacerán, ahora sí, legitimados jurídica y políticamente para iniciar un verdadero trabajo de reconciliación, como presupuesto de competitividad para el próximo proceso electoral para elegir diputados al congreso del estado y presidentes municipales el año por venir.
El PRI debe dejar de moverse solo sobre su membresía, sobre su voto duro. No hay mejor manera de acercarse a los ciudadanos que mantener abiertas, sin reservas, las puertas del PRI, redimensionar el papel y la función de nuestros sectores y organizaciones; ubicar en el lugar de privilegio que les corresponde a los organismos especializados de capacitación política y divulgación ideológica; reencauzar el trabajo de los comités municipales volviendo los ojos a los seccionales. Los priístas aquí están, no se han ido, ni es conveniente que se vayan. Hay que asignarles tareas dignas y específicas para la acción política.
El PRI es de todos y todos, sin excepción, tenemos mucho que aportar. La competencia interna no debe temerse. La palabra final, siempre sabia, la habrá de tener el ciudadano simpatizante o militante con su voto.
Ante la inminente renovación estatutaria de nuestra dirigencia estatal, una elección directa por la base militante, aprobada por nuestro Consejo Político Estatal, entre las opciones presentadas por nuestro Reglamento para la Elección de Dirigentes y Postulación de Candidatos, pondrá a cada quien en su lugar.
Reciban mi más sincero agradecimiento por la deferencia de su atención.
Moisés Molina
Muy estimados señores:
Comenzaré reconociéndoles lo que nadie o casi nadie, a últimas fechas, les ha reconocido: su disposición y su voluntad para sobrellevar la nada sencilla encomienda de conducir al complejo PRI oaxaqueño en este tortuoso proceso electoral; tiempo y voluntad que con mayores satisfacciones pudieron haber empleado en latitudes mejor conocidas y más confortables políticamente.
Al tiempo de discurrir estas líneas, se estará preparando un documento que la corriente interna de opinión con la que simpatizo, les hará llegar y con cuya idea central concuerdo. Era, sin embargo, imperativo dejar constancia de la exclusividad de algunas reflexiones.
Es esta, una misiva que no espera respuesta. Puede entenderse como políticamente inadecuado. Su contenido puede no ser compartido por algunos, pero sí suscrito por muchos priístas que como yo, con más de la mitad de la vida invertida en militancia, se muestran preocupados y ocupados por el futuro inmediato del PRI en nuestro estado.
Soy de los miles que, como ustedes, el primero de julio no celebramos nada e iniciamos un ejercicio profundo de reflexión y prospectiva. ¿Hacia dónde encaminaría ahora los pasos nuestro otrora hegemónico partido? fue la pregunta inicial. Sólo dos caminos posibles nos aguardan: la refundación, con el espíritu que nuestro presidente nacional abrazó en su mensaje de toma de protesta; o un papel testimonial de cara al escenario adverso que los electores dibujaron en la nueva realidad política de Oaxaca.
Los electores decidieron y no lo hicieron a nuestro favor, pero tampoco desfondaron al PRI que, muy a pesar de los vicios, componendas y malas decisiones de algunos de sus miembros, logró parámetros todavía aceptables de aprobación electoral. La elección en Oaxaca no la ganaron los mejores. En medio de la crisis del sistema de partidos en Oaxaca, el PRI dejó de hacer mucho y por él dejaron de hacer otro tanto quienes estaban obligados a ello. Arribamos al proceso electoral en medio de la displicencia que ahondó la división interna, con un proceso de selección de candidatos que dejó inconforme o al menos insatisfecha a la mayoría y el resultado aún nos duele.
El PRI en los últimos lustros devino en una estructura recicladora de talentos. Apellidos y rostros omnipresentes con sus personalidades y el mismo estilo de hacer política. Al partido se le enquistó y se le hizo presa de su dinámica interna; nuestra competencia al interior, nos distrajo de nuestros verdaderos adversarios. Perdimos rumbo en la medida en que se le alejó de su razón de ser más allá de su militancia y no se diga de su nomeklatura: de la ciudadanía.
El PRI ya no era institución que traducía representatividad social en representatividad política. Reproducía representatividad política en más representatividad política y la consecuencia fue el epítome del desgaste. Muchos militantes y cuadros que, como quien esto escribe, fueron beneficiarios laborales y políticos de los gobiernos priístas, de pronto fueron con razón o sin ella excluidos o desplazados de las decisiones y los procesos importantes por una aristocracia que administró al PRI como club de amigos, por decir lo menos; y lo más grave, cancelaron la posibilidad de desarrollo político de muchos jóvenes y mujeres que debieron refrescarlo entrando por la puerta de la capacitación política y la formación ideológica. Nuestro partido se entregó al pragmatismo vertical y los mismos de siempre llegaron a ser insuficientes, primero e ineficaces después.
No sabemos cuánto tiempo dure la encomienda de ustedes en Oaxaca. Si ella alcanza la
conducción, también del proceso interno de elección de la nueva dirigencia estatutaria, es grave la responsabilidad conferida y muy altas las expectativas. En sus manos, compañeros presidente y delegado, está el PRI que viene y de sobra está decir que requiere como nuevos cimientos la objetividad, la imparcialidad, la inclusión y el bien común de los priístas, no el de unos cuantos; menos el de los mismos de siempre.
Que estas líneas no se interpreten provocadoras ni desafiantes. La legitimidad, si es que se pretende un nuevo PRI, no puede venir de otra fuente que no sea la voluntad mayoritaria de militantes y simpatizantes. Una elección abierta con voto universal y secreto será, a mi juicio, la mejor posibilidad de refundación. Algunos podrán no estar de acuerdo con el resultado pero los triunfadores nacerán, ahora sí, legitimados jurídica y políticamente para iniciar un verdadero trabajo de reconciliación, como presupuesto de competitividad para el próximo proceso electoral para elegir diputados al congreso del estado y presidentes municipales el año por venir.
El PRI debe dejar de moverse solo sobre su membresía, sobre su voto duro. No hay mejor manera de acercarse a los ciudadanos que mantener abiertas, sin reservas, las puertas del PRI, redimensionar el papel y la función de nuestros sectores y organizaciones; ubicar en el lugar de privilegio que les corresponde a los organismos especializados de capacitación política y divulgación ideológica; reencauzar el trabajo de los comités municipales volviendo los ojos a los seccionales. Los priístas aquí están, no se han ido, ni es conveniente que se vayan. Hay que asignarles tareas dignas y específicas para la acción política.
El PRI es de todos y todos, sin excepción, tenemos mucho que aportar. La competencia interna no debe temerse. La palabra final, siempre sabia, la habrá de tener el ciudadano simpatizante o militante con su voto.
Ante la inminente renovación estatutaria de nuestra dirigencia estatal, una elección directa por la base militante, aprobada por nuestro Consejo Político Estatal, entre las opciones presentadas por nuestro Reglamento para la Elección de Dirigentes y Postulación de Candidatos, pondrá a cada quien en su lugar.
Reciban mi más sincero agradecimiento por la deferencia de su atención.
Moisés Molina
sábado, 26 de marzo de 2011
LA X EN LA FRENTE. ESCRÍBELE UNA CARTA AL PRI
Una de las simientes en las que descansa nuestro sistema democrático es la pluralidad que mucho tiene que ver con la tolerancia. Los partidos políticos integran la columna vertebral de nuestra democracia representativa y hasta hace no mucho es que comenzó a cobrar vigencia y especial interés el tema de su democracia interna.
Un partido político es una comunidad de intereses, de visiones, de proyectos. Su misión principal es convertir la representatividad social en representatividad política para imprimir sus principios, su filosofía pues, a los gobiernos a través de la búsqueda del poder ya sea obteniéndolo, conservándolo o recuperándolo.
Los partidos son entidades de interés público constitucionalmente reconocidos, no clubes de amigos, ni amalgama de grupos o intereses. La célula básica del partido es el ciudadano que se afilia voluntaria y libremente y no el sector, la clase, el grupo, la tribu o la burbuja. Miles de expresiones confluyen, en este sentido, en la conformación de esa entidad de la que miles se sienten parte y con la que decenas de miles encuentran un vínculo a través del vocablo militancia.
Cuanto hemos visto en el PRI oaxaqueño, poco tiene que ver con la militancia y mucho está referido a la pugna entre grupos. Pero más allá de ello se hace evidente, palpable la necesidad de un cambio que será oxígeno para los priístas. Pronunciamientos van, medios de impugnación vienen, pero la clase política –sobre la que Gaetano Mosca teorizó- es la misma. La nueva generación no ha jugado el papel que le corresponde; en parte porque no la han dejado y en parte porque en ella como en ninguna otra, el desencanto por los partidos políticos es lugar común.
Ello animó a un grupo de jóvenes a integrar una CORRIENTE CRÍTICA DE OPINIÓN dentro del PRI llamada “Generación 76-93” bajo las siguientes premisas:
Somos priístas nacidos entre 1976 y 1993 y formamos parte de una generación que ha vivido los procesos más difíciles que el partido ha transitado y sin los privilegios comunes a generaciones anteriores a la nuestra.
Asumimos que el PRI oaxaqueño está en crisis; pero estamos conscientes de que las crisis traen consigo la OPORTUNIDAD de cambio para mejorar.
Declaramos que somos mujeres y hombres, en su mayoría profesionistas y estudiantes que, desde la clase media comprendemos la realidad del partido, sus procesos y sus prácticas. Nuestra participación NO se reduce al ámbito juvenil.
Representamos una corriente de jóvenes que quiere dar voz a las miles de familias priístas portadoras de inquietudes, reclamos, propuestas y exigencias en todas las regiones de nuestra tierra.
Estamos ciertos de que el PRI necesita LIDERAZGO, RUMBO Y CERCANÍA con sus miembros y simpatizantes; la UNIDAD vendrá por añadidura.
Sabemos que en el PRI todas y todos contamos. Existe, sin embargo, una SUB REPRESENTACIÓN DE NUESTRA GENERACIÓN EN LOS ÓRGANOS DE DIRIGENCIA, EN TODOS SUS NIVELES Y EN LA TOTALIDAD DE LA ESTRUCTURA TERRITORIAL. Somos, según datos del Instituto Federal Electoral al 21 de enero de 2011, UN MILLÓN 17 MIL 542 ciudadanos de entre 18 y 34 años de edad con credencial de elector, lo que representa el 56.63 por ciento de la lista nominal en Oaxaca.
Aspiramos a lograr un partido que NO ENCASILLE LA PARTICIPACIÓN DE NUESTRA GENERACIÓN EN ÓRGANOS JUVENILES CREADOS EX PROFESO. Tenemos formación, capacidad y disposición para integrar, en una proporción razonable, espacios de dirección en el Comité Directivo Estatal, los sectores, las organizaciones, el movimiento, los organismos especializados y los comités municipales.
No buscaremos la confrontación ni señalamientos personales que ahondan nuestras naturales diferencias y el beneplácito de nuestros adversarios políticos. Buscamos la UNIDAD en la DIVERSIDAD.
Por todo lo anterior invitamos a quienes con nosotras y nosotros coincidan, a sumarse a los esfuerzos de esta GENERACIÓN CON RUMBO.
“Escríbele una carta al PRI” es uno de los primeros proyectos. Es un concurso que busca, como su nombre lo indica, que los militantes y simpatizantes de todas las edades plasmen en una carta sus consideraciones respecto del partido en la actualidad y la visión que del mismo tienen a futuro; qué piensan de sus dirigentes, de sus actores, de sus prácticas y de su rumbo después de haber dejado de ser gobierno. Un ejercicio autocrítico de alto valor político para la nueva generación, que tendrá la ineludible tarea de reinventar al PRI.
moisesmolinar@hotmail.com
Un partido político es una comunidad de intereses, de visiones, de proyectos. Su misión principal es convertir la representatividad social en representatividad política para imprimir sus principios, su filosofía pues, a los gobiernos a través de la búsqueda del poder ya sea obteniéndolo, conservándolo o recuperándolo.
Los partidos son entidades de interés público constitucionalmente reconocidos, no clubes de amigos, ni amalgama de grupos o intereses. La célula básica del partido es el ciudadano que se afilia voluntaria y libremente y no el sector, la clase, el grupo, la tribu o la burbuja. Miles de expresiones confluyen, en este sentido, en la conformación de esa entidad de la que miles se sienten parte y con la que decenas de miles encuentran un vínculo a través del vocablo militancia.
Cuanto hemos visto en el PRI oaxaqueño, poco tiene que ver con la militancia y mucho está referido a la pugna entre grupos. Pero más allá de ello se hace evidente, palpable la necesidad de un cambio que será oxígeno para los priístas. Pronunciamientos van, medios de impugnación vienen, pero la clase política –sobre la que Gaetano Mosca teorizó- es la misma. La nueva generación no ha jugado el papel que le corresponde; en parte porque no la han dejado y en parte porque en ella como en ninguna otra, el desencanto por los partidos políticos es lugar común.
Ello animó a un grupo de jóvenes a integrar una CORRIENTE CRÍTICA DE OPINIÓN dentro del PRI llamada “Generación 76-93” bajo las siguientes premisas:
Somos priístas nacidos entre 1976 y 1993 y formamos parte de una generación que ha vivido los procesos más difíciles que el partido ha transitado y sin los privilegios comunes a generaciones anteriores a la nuestra.
Asumimos que el PRI oaxaqueño está en crisis; pero estamos conscientes de que las crisis traen consigo la OPORTUNIDAD de cambio para mejorar.
Declaramos que somos mujeres y hombres, en su mayoría profesionistas y estudiantes que, desde la clase media comprendemos la realidad del partido, sus procesos y sus prácticas. Nuestra participación NO se reduce al ámbito juvenil.
Representamos una corriente de jóvenes que quiere dar voz a las miles de familias priístas portadoras de inquietudes, reclamos, propuestas y exigencias en todas las regiones de nuestra tierra.
Estamos ciertos de que el PRI necesita LIDERAZGO, RUMBO Y CERCANÍA con sus miembros y simpatizantes; la UNIDAD vendrá por añadidura.
Sabemos que en el PRI todas y todos contamos. Existe, sin embargo, una SUB REPRESENTACIÓN DE NUESTRA GENERACIÓN EN LOS ÓRGANOS DE DIRIGENCIA, EN TODOS SUS NIVELES Y EN LA TOTALIDAD DE LA ESTRUCTURA TERRITORIAL. Somos, según datos del Instituto Federal Electoral al 21 de enero de 2011, UN MILLÓN 17 MIL 542 ciudadanos de entre 18 y 34 años de edad con credencial de elector, lo que representa el 56.63 por ciento de la lista nominal en Oaxaca.
Aspiramos a lograr un partido que NO ENCASILLE LA PARTICIPACIÓN DE NUESTRA GENERACIÓN EN ÓRGANOS JUVENILES CREADOS EX PROFESO. Tenemos formación, capacidad y disposición para integrar, en una proporción razonable, espacios de dirección en el Comité Directivo Estatal, los sectores, las organizaciones, el movimiento, los organismos especializados y los comités municipales.
No buscaremos la confrontación ni señalamientos personales que ahondan nuestras naturales diferencias y el beneplácito de nuestros adversarios políticos. Buscamos la UNIDAD en la DIVERSIDAD.
Por todo lo anterior invitamos a quienes con nosotras y nosotros coincidan, a sumarse a los esfuerzos de esta GENERACIÓN CON RUMBO.
“Escríbele una carta al PRI” es uno de los primeros proyectos. Es un concurso que busca, como su nombre lo indica, que los militantes y simpatizantes de todas las edades plasmen en una carta sus consideraciones respecto del partido en la actualidad y la visión que del mismo tienen a futuro; qué piensan de sus dirigentes, de sus actores, de sus prácticas y de su rumbo después de haber dejado de ser gobierno. Un ejercicio autocrítico de alto valor político para la nueva generación, que tendrá la ineludible tarea de reinventar al PRI.
moisesmolinar@hotmail.com
domingo, 7 de marzo de 2010
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA*
MOISÉS MOLINA: “CAUDILLO ROMANO”
Mucho me distinguió la mención que sobre mi persona hizo el diputado Dagoberto Carreño Gopar en la máxima tribuna del estado. No menos de cinco fueron los minutos, según me refieren, que el diputado albiazul me dedicó ante el pleno de sus homólogos.
Más honrado me siento de saberme leído. Varias ocasiones he referido que este espacio dominical carecería de sentido sin la atención de usted, amable lector. He dejado constancia igualmente de que no pretende ser más que un testimonio de una muy particular forma de ver a la política y a los políticos. Creo que no sobran las plumas jóvenes en un país donde el 44 por cuento de los jóvenes manifiestan, de acuerdo a la última Encuesta Nacional de Juventud, no interesarse absolutamente en nada que tenga que ver con la política. Por la política y por los partidos, para bien o para mal, pasan las decisiones que afectan de modo determinante a nuestras familias y a nuestras ciudades y comunidades; la no participación en este rubro constituye una inconsistencia que debemos esforzarnos por corregir.
Conocí a Dago, como afectuosamente le llamamos, hace casi 15 años. Compartíamos con otros amigos de diferentes edades la pasión por el arte de hablar en público. A ese grupo pertenecía también Carlitos Moreno Alcántara con quien de igual manera, me unen lazos de sana amistad. Desde la “Fraternidad Puma”, grupo universitario de liderazgo, construyeron lo que ahora están cosechando al lado de Marco Antonio Baños, Gabriel Ortega, Pilar Gómez y otros oaxaqueños valiosos cuyos nombres escapan en este momento a mi memoria. Representaban ellos una generación posterior a la mía. Caminamos buen trecho juntos; compartimos tribunas y triunfos. Carlos Alberto no pudo ganar nunca un concurso nacional de oratoria, pero en cambio en 1997, si mal no recuerdo, le regaló a Oaxaca un campeonato Nacional de Debate Político desde Guanajuato. Recuerdo que de ahí nos trajo a presumir una artesanía en forma de calavera muy extravagante.
El PRI de aquellos tiempos les cerró la puerta y les fue abierta la del PAN. Carlitos y Dago se convirtieron entonces en dos de los militantes más jóvenes de un partido en el que nadie quería militar. Todos quienes nos interesábamos en hacer política, queríamos estar en el PRI. Las cosas no han cambiado mucho. Dago, inteligente como es, se ha dado cuenta de que los jóvenes hoy no están en el PAN y que el gobierno de Ulises ha dado resultados extraordinarios en materia de juventud, que ha capitalizado y seguirá capitalizando el PRI. Una de las finalidades de los partidos políticos es la conservación del poder y desde luego que los gobiernos deben dar resultados que capitalicen los partidos que los abanderaron en candidaturas y el gobierno priísta de Oaxaca está haciendo su parte. De no ser así seguramente hubiese sido innecesario llamarme “caudillo romano”.
Escribo esto por la inquietud que en muchos amigos despertó la nota de Samuel Gómez. A todos les digo que la amistad con Dago y Carlos sigue sólida, sin embargo también están en lo suyo. La política es una guerra sin sangre, lo he dicho, lo he escrito y ahora la circunstancia lo ejemplifica. Dago aportó, con su intervención parlamentaria, una gran ayuda al sector joven de Oaxaca. Seguimos siendo tema y seremos referencia obligada en la próxima campaña. Seguramente a partir de ahora, Carlos Moreno girará nuevas instrucciones para que se inicie el trabajo del PAN con los jóvenes; es más que necesario. De algo servirán a su partido 4 meses, de aquí al día de la elección, para lograr acercar a algunos jóvenes, al menos amigos y familiares. Por mi parte, siempre respetuoso de la ley, seguiré ejerciendo mis derechos políticos y la militancia que nunca he negado. El servicio público es otra cosa y estoy plenamente consciente de que se gobierna para todos, sin distingos ni exclusivismos y de que los recursos públicos que la gente hace posible con sus impuestos no pueden ni deben ser utilizados mezquinamente para fines partidistas, mucho menos para aspiraciones personales.
Finalmente no puedo menos que agradecer a Pedro Mendoza Cortés, joven presidente municipal de Santo Tomás Tamazulapan, que ante 250 jóvenes líderes de todo el estado, me pidió buscar un espacio en la lista plurinominal de candidatos del PRI para la próxima legislatura. Como bien dice otro joven talento, Adrian Ortiz Romero, los “pluris” no se destapan, en consecuencia Dago, no fue un destape, solo una convencida petición. De cualquier forma aún no es el tiempo y hay que esperar primero a que salga la convocatoria.
moisesmolinar@hotmail.com
*Director General de la Comisión Estatal de la Juventud
Moisés MOLINA*
MOISÉS MOLINA: “CAUDILLO ROMANO”
Mucho me distinguió la mención que sobre mi persona hizo el diputado Dagoberto Carreño Gopar en la máxima tribuna del estado. No menos de cinco fueron los minutos, según me refieren, que el diputado albiazul me dedicó ante el pleno de sus homólogos.
Más honrado me siento de saberme leído. Varias ocasiones he referido que este espacio dominical carecería de sentido sin la atención de usted, amable lector. He dejado constancia igualmente de que no pretende ser más que un testimonio de una muy particular forma de ver a la política y a los políticos. Creo que no sobran las plumas jóvenes en un país donde el 44 por cuento de los jóvenes manifiestan, de acuerdo a la última Encuesta Nacional de Juventud, no interesarse absolutamente en nada que tenga que ver con la política. Por la política y por los partidos, para bien o para mal, pasan las decisiones que afectan de modo determinante a nuestras familias y a nuestras ciudades y comunidades; la no participación en este rubro constituye una inconsistencia que debemos esforzarnos por corregir.
Conocí a Dago, como afectuosamente le llamamos, hace casi 15 años. Compartíamos con otros amigos de diferentes edades la pasión por el arte de hablar en público. A ese grupo pertenecía también Carlitos Moreno Alcántara con quien de igual manera, me unen lazos de sana amistad. Desde la “Fraternidad Puma”, grupo universitario de liderazgo, construyeron lo que ahora están cosechando al lado de Marco Antonio Baños, Gabriel Ortega, Pilar Gómez y otros oaxaqueños valiosos cuyos nombres escapan en este momento a mi memoria. Representaban ellos una generación posterior a la mía. Caminamos buen trecho juntos; compartimos tribunas y triunfos. Carlos Alberto no pudo ganar nunca un concurso nacional de oratoria, pero en cambio en 1997, si mal no recuerdo, le regaló a Oaxaca un campeonato Nacional de Debate Político desde Guanajuato. Recuerdo que de ahí nos trajo a presumir una artesanía en forma de calavera muy extravagante.
El PRI de aquellos tiempos les cerró la puerta y les fue abierta la del PAN. Carlitos y Dago se convirtieron entonces en dos de los militantes más jóvenes de un partido en el que nadie quería militar. Todos quienes nos interesábamos en hacer política, queríamos estar en el PRI. Las cosas no han cambiado mucho. Dago, inteligente como es, se ha dado cuenta de que los jóvenes hoy no están en el PAN y que el gobierno de Ulises ha dado resultados extraordinarios en materia de juventud, que ha capitalizado y seguirá capitalizando el PRI. Una de las finalidades de los partidos políticos es la conservación del poder y desde luego que los gobiernos deben dar resultados que capitalicen los partidos que los abanderaron en candidaturas y el gobierno priísta de Oaxaca está haciendo su parte. De no ser así seguramente hubiese sido innecesario llamarme “caudillo romano”.
Escribo esto por la inquietud que en muchos amigos despertó la nota de Samuel Gómez. A todos les digo que la amistad con Dago y Carlos sigue sólida, sin embargo también están en lo suyo. La política es una guerra sin sangre, lo he dicho, lo he escrito y ahora la circunstancia lo ejemplifica. Dago aportó, con su intervención parlamentaria, una gran ayuda al sector joven de Oaxaca. Seguimos siendo tema y seremos referencia obligada en la próxima campaña. Seguramente a partir de ahora, Carlos Moreno girará nuevas instrucciones para que se inicie el trabajo del PAN con los jóvenes; es más que necesario. De algo servirán a su partido 4 meses, de aquí al día de la elección, para lograr acercar a algunos jóvenes, al menos amigos y familiares. Por mi parte, siempre respetuoso de la ley, seguiré ejerciendo mis derechos políticos y la militancia que nunca he negado. El servicio público es otra cosa y estoy plenamente consciente de que se gobierna para todos, sin distingos ni exclusivismos y de que los recursos públicos que la gente hace posible con sus impuestos no pueden ni deben ser utilizados mezquinamente para fines partidistas, mucho menos para aspiraciones personales.
Finalmente no puedo menos que agradecer a Pedro Mendoza Cortés, joven presidente municipal de Santo Tomás Tamazulapan, que ante 250 jóvenes líderes de todo el estado, me pidió buscar un espacio en la lista plurinominal de candidatos del PRI para la próxima legislatura. Como bien dice otro joven talento, Adrian Ortiz Romero, los “pluris” no se destapan, en consecuencia Dago, no fue un destape, solo una convencida petición. De cualquier forma aún no es el tiempo y hay que esperar primero a que salga la convocatoria.
moisesmolinar@hotmail.com
*Director General de la Comisión Estatal de la Juventud
viernes, 17 de mayo de 2013
CANDIDATOS PLURINOMINALES
Quien quiera conocer la verdadera cara de cualquier sistema de partidos, debe voltear la mirada al proceso de selección de sus candidatos a diputados plurinominales. Ahí está el secreto, en los detalles.
Los diputados de mayoría, esos que van a campaña, que dan la cara, que gastan su dinerito, que pierden o ganan en público, que caminan, que cosechan la aceptación o el rechazo; que se llevan a casa cada día de campaña las muestras de afecto, palabras de aliento o bien, los reclamos hasta el exceso de las mentadas de madre; o aquellos que son víctimas del repudio a su partido por excelentes candidatos que sean, son solo una máscara del sistema de partidos.
Los contenidos últimos de la ética política hay que buscarlos en los famosos pluris, esos que se sacan la lotería sin comprar boleto, cuyo trabajo de campaña una vez registrados ante el Consejo General del Instituto Electoral, bien puede ser solamente esperar; no en las personas, en los candidatos, pues; sino en los criterios que subyacen a la designación de tales o cuales nombres.
El de los candidatos plurinominales es, a todas luces un lugar de privilegio. Y no digo que esté mal. Cada quien puede juzgar libremente. Es un privilegio, escribo, que en el espíritu de la ley priista tiene razón de ser.
Me disculpo anticipadamente si abuso de su atención con esta transcripción, que muy pocos de ustedes –amables lectores- conocen. Corresponde precisamente a una de esas leyes priistas: los estatutos. Respecto de las candidaturas plurinominales son claros. Miren ustedes:
“Artículo 194. En los casos de candidatos a puestos de elección popular, por el principio de representación proporcional, el Comité Ejecutivo Nacional presentará a la Comisión Política Permanente la propuesta del listado de propietarios y suplentes para su respectiva sanción.
Al listado se acompañará el expediente de cada uno de los aspirantes para la valoración de los criterios establecidos en el artículo 195 de éstos Estatutos.
Artículo 195. La Comisión Política Permanente del Consejo Político Nacional, vigilará que en la integración de las listas plurinominales nacionales, se respeten los siguientes criterios:
I. Que los candidatos postulados por esta vía, prestigien al Partido;
II. Se valoren los servicios prestados al Partido en elecciones y en los procesos de organización de las mismas;
III. Se seleccionen perfiles profesionales para cubrir las necesidades del trabajo parlamentario, de comisiones y en el debate;
IV. Mantener los equilibrios regionales en función de los votos que se aportan al Partido, cuidando la representación de todas las entidades federativas, en las Cámaras; y
V. Se incluyan las diferentes expresiones del Partido y sus causas sociales.
Las Comisiones Políticas Permanentes en las entidades de la Federación, atenderán criterios análogos en la integración de las listas plurinominales locales”.
Las candidaturas plurinominales son privilegios, sí. Pero no cheques en blanco.
Corresponde al Comité Directivo Estatal ponerle nombre y apellido a los 17 espacios que en Oaxaca exige la ley, sí. Pero bajo reglas claras que hay que cumplir, además de las calidades que el artículo 66 de los mismos estatutos exigen en sus 15 fracciones (dos están derogadas y una aparece como bis).
El cumplimiento de las cinco fracciones arriba transcritas no es indistinto. Todo candidato registrado como plurinominal dígase propietario o suplente, debe cumplirlas todas, no una, ni dos, ni cuatro… todas.
¿Podemos considerar que cumplen los 17 propietarios y los 17 suplentes con lo exigido por los estatutos? No soy ya partidario de consignar nombres en esta columna. En la gran mayoría de los casos son mis amigos y la falta madurez hace que lo tomen personal. Si quieren nombres, revisen la cuenta de twitter de mi amiga @NADIASANABIA
De ustedes queda la tarea de revisar nombre por nombre
Lo que sí podemos hacer es, ahora que tengo frente a mí la controvertida lista, un ejercicio de –si me permiten la expresión- taxonomía. Independientemente de sus nombres y de si cumplen con el artículo transcrito ¿a quienes tenemos en la lista de mi partido, el PRI?
Están los gandallas que se autopropusieron, los que fueron jueces y parte; están quienes incapaces de forjarse un nombre, entraron de la mano de su sombra; están los que ya tienen un nombre, pero que no hubieran entrado de no haber sido pos un gran benefactor; están los que describió Enrique Bunbury en esa estupenda canción cuando dice “que más vale suerte que talento”; están los que se sienten con merecimientos y tal vez los tengan; están los que no sé por qué carajos siguen estando ahí; y la gran mayoría del número 9 hacia el 17 y casi la totalidad de los suplentes que se sienten cándidamente satisfechos y hasta felices de que nuestro partido los haya tomado en cuenta o que lastimosamente y en una clara falta de respeto recibieron de última hora la llamada para completar el expediente por que faltaba por cumplir la cuota de mujeres y de jóvenes.
¿Quién aprueba finalmente estas designaciones? El Comité Directivo Estatal solo propone. Las valida uno de esos órganos partidarios metafísicos, que existe pero nadie lo ve: la Comisión Política Permanente. ¿Ustedes saben cuántos ni quiénes la integran? ¿Cómo, cuándo y dónde fue integrada? Es una asignatura pendiente de democracia interna y de transparencia en la que se debe fijar la atención. No es cosa menor.
De los demás partidos, ¿qué podemos esperar? Ya mi amiga Rosy Ramales dio cuenta de cómo están las cosas en el PRD, donde, según lo visto, los procesos son más opacos y discrecionales. Facciosos, creo que es la palabra correcta. Y en el PAN solo se administra la escuálida caballada. MC, PUP, Nueva Alianza, PSD ¿se los dejo a ustedes?
Concluyo. ¿De qué depende que los candidatos plurinominales sean diputados? Va en función de una complicada fórmula matemática de proporcionalidad pura que involucra distintas variables, que tienen como centro los votos de los electores. Pero en términos llanos puedo decirles que estos candidatos pluris necesitan muchos votos a diputados locales para el PRI en el estado, no importando en qué distritos los obtengan; y necesitan además que se pierdan distritos de mayoría. Entre más votos tenga el PRI en el Estado y más candidatos de mayoría pierdan, más diputados plurinominales tendrá el PRI. Por ello es decisión de ustedes creer en el deseo sincero de aquello que los jerarcas del PRI dijeron en el registro, diez minutos antes de la media noche, ayer jueves 16 de mayo: que el PRI ganará carro completo.
La ley de nuestro sistema de partidos es de hierro, es la ley de las élites, de oligarquías. Si evocan ustedes a Robert Michels, a Vilfredo Pareto, a Gaetano Mosca o a Wright Mills está bien. Ellos describieron hace muchos años lo que en Oaxaca apenas estamos viviendo en su apogeo. Si es grave, ustedes me dirán, lo cierto es que los ciudadanos hacemos muy poco por cambiarlo y en lugar de inundar la vida interna de los partidos políticos, nos alejamos de ellos y nos contentamos con repudiarlos sin, siquiera, generar opinión transformadora al respecto.
La lógica de nuestras élites es ganar. Lo he escrito en otras ocasiones y aquí lo reitero. Nuestras élites ganan, incluso perdiendo; y no se diga a costa de los demás, en este caso, a costa de varios candidatos de mayoría que mandaron –salvo la mejor opinión de ustedes-, sin escrúpulo, al matadero.
Los diputados de mayoría, esos que van a campaña, que dan la cara, que gastan su dinerito, que pierden o ganan en público, que caminan, que cosechan la aceptación o el rechazo; que se llevan a casa cada día de campaña las muestras de afecto, palabras de aliento o bien, los reclamos hasta el exceso de las mentadas de madre; o aquellos que son víctimas del repudio a su partido por excelentes candidatos que sean, son solo una máscara del sistema de partidos.
Los contenidos últimos de la ética política hay que buscarlos en los famosos pluris, esos que se sacan la lotería sin comprar boleto, cuyo trabajo de campaña una vez registrados ante el Consejo General del Instituto Electoral, bien puede ser solamente esperar; no en las personas, en los candidatos, pues; sino en los criterios que subyacen a la designación de tales o cuales nombres.
El de los candidatos plurinominales es, a todas luces un lugar de privilegio. Y no digo que esté mal. Cada quien puede juzgar libremente. Es un privilegio, escribo, que en el espíritu de la ley priista tiene razón de ser.
Me disculpo anticipadamente si abuso de su atención con esta transcripción, que muy pocos de ustedes –amables lectores- conocen. Corresponde precisamente a una de esas leyes priistas: los estatutos. Respecto de las candidaturas plurinominales son claros. Miren ustedes:
“Artículo 194. En los casos de candidatos a puestos de elección popular, por el principio de representación proporcional, el Comité Ejecutivo Nacional presentará a la Comisión Política Permanente la propuesta del listado de propietarios y suplentes para su respectiva sanción.
Al listado se acompañará el expediente de cada uno de los aspirantes para la valoración de los criterios establecidos en el artículo 195 de éstos Estatutos.
Artículo 195. La Comisión Política Permanente del Consejo Político Nacional, vigilará que en la integración de las listas plurinominales nacionales, se respeten los siguientes criterios:
I. Que los candidatos postulados por esta vía, prestigien al Partido;
II. Se valoren los servicios prestados al Partido en elecciones y en los procesos de organización de las mismas;
III. Se seleccionen perfiles profesionales para cubrir las necesidades del trabajo parlamentario, de comisiones y en el debate;
IV. Mantener los equilibrios regionales en función de los votos que se aportan al Partido, cuidando la representación de todas las entidades federativas, en las Cámaras; y
V. Se incluyan las diferentes expresiones del Partido y sus causas sociales.
Las Comisiones Políticas Permanentes en las entidades de la Federación, atenderán criterios análogos en la integración de las listas plurinominales locales”.
Las candidaturas plurinominales son privilegios, sí. Pero no cheques en blanco.
Corresponde al Comité Directivo Estatal ponerle nombre y apellido a los 17 espacios que en Oaxaca exige la ley, sí. Pero bajo reglas claras que hay que cumplir, además de las calidades que el artículo 66 de los mismos estatutos exigen en sus 15 fracciones (dos están derogadas y una aparece como bis).
El cumplimiento de las cinco fracciones arriba transcritas no es indistinto. Todo candidato registrado como plurinominal dígase propietario o suplente, debe cumplirlas todas, no una, ni dos, ni cuatro… todas.
¿Podemos considerar que cumplen los 17 propietarios y los 17 suplentes con lo exigido por los estatutos? No soy ya partidario de consignar nombres en esta columna. En la gran mayoría de los casos son mis amigos y la falta madurez hace que lo tomen personal. Si quieren nombres, revisen la cuenta de twitter de mi amiga @NADIASANABIA
De ustedes queda la tarea de revisar nombre por nombre
Lo que sí podemos hacer es, ahora que tengo frente a mí la controvertida lista, un ejercicio de –si me permiten la expresión- taxonomía. Independientemente de sus nombres y de si cumplen con el artículo transcrito ¿a quienes tenemos en la lista de mi partido, el PRI?
Están los gandallas que se autopropusieron, los que fueron jueces y parte; están quienes incapaces de forjarse un nombre, entraron de la mano de su sombra; están los que ya tienen un nombre, pero que no hubieran entrado de no haber sido pos un gran benefactor; están los que describió Enrique Bunbury en esa estupenda canción cuando dice “que más vale suerte que talento”; están los que se sienten con merecimientos y tal vez los tengan; están los que no sé por qué carajos siguen estando ahí; y la gran mayoría del número 9 hacia el 17 y casi la totalidad de los suplentes que se sienten cándidamente satisfechos y hasta felices de que nuestro partido los haya tomado en cuenta o que lastimosamente y en una clara falta de respeto recibieron de última hora la llamada para completar el expediente por que faltaba por cumplir la cuota de mujeres y de jóvenes.
¿Quién aprueba finalmente estas designaciones? El Comité Directivo Estatal solo propone. Las valida uno de esos órganos partidarios metafísicos, que existe pero nadie lo ve: la Comisión Política Permanente. ¿Ustedes saben cuántos ni quiénes la integran? ¿Cómo, cuándo y dónde fue integrada? Es una asignatura pendiente de democracia interna y de transparencia en la que se debe fijar la atención. No es cosa menor.
De los demás partidos, ¿qué podemos esperar? Ya mi amiga Rosy Ramales dio cuenta de cómo están las cosas en el PRD, donde, según lo visto, los procesos son más opacos y discrecionales. Facciosos, creo que es la palabra correcta. Y en el PAN solo se administra la escuálida caballada. MC, PUP, Nueva Alianza, PSD ¿se los dejo a ustedes?
Concluyo. ¿De qué depende que los candidatos plurinominales sean diputados? Va en función de una complicada fórmula matemática de proporcionalidad pura que involucra distintas variables, que tienen como centro los votos de los electores. Pero en términos llanos puedo decirles que estos candidatos pluris necesitan muchos votos a diputados locales para el PRI en el estado, no importando en qué distritos los obtengan; y necesitan además que se pierdan distritos de mayoría. Entre más votos tenga el PRI en el Estado y más candidatos de mayoría pierdan, más diputados plurinominales tendrá el PRI. Por ello es decisión de ustedes creer en el deseo sincero de aquello que los jerarcas del PRI dijeron en el registro, diez minutos antes de la media noche, ayer jueves 16 de mayo: que el PRI ganará carro completo.
La ley de nuestro sistema de partidos es de hierro, es la ley de las élites, de oligarquías. Si evocan ustedes a Robert Michels, a Vilfredo Pareto, a Gaetano Mosca o a Wright Mills está bien. Ellos describieron hace muchos años lo que en Oaxaca apenas estamos viviendo en su apogeo. Si es grave, ustedes me dirán, lo cierto es que los ciudadanos hacemos muy poco por cambiarlo y en lugar de inundar la vida interna de los partidos políticos, nos alejamos de ellos y nos contentamos con repudiarlos sin, siquiera, generar opinión transformadora al respecto.
La lógica de nuestras élites es ganar. Lo he escrito en otras ocasiones y aquí lo reitero. Nuestras élites ganan, incluso perdiendo; y no se diga a costa de los demás, en este caso, a costa de varios candidatos de mayoría que mandaron –salvo la mejor opinión de ustedes-, sin escrúpulo, al matadero.
sábado, 25 de mayo de 2013
“EL PRD DIRIME A BALAZOS CANDIDATURAS EN OAXACA”
“El PRD dirime a balazos candidaturas en Oaxaca” es la cabeza lapidaria que mi amigo Oscar Rodríguez eligió en su nota del pasado viernes para Milenio Diario. Sea cual fuere la razón, esa es la percepción de un comunicador que los editores de Milenio decidieron compartir con sus lectores.
A través de la cuenta de twitter @Spiaboc pude ver un breve video (https://www.youtube.com/embed/e08YKnM3KR4). En la era del homo videns, cualquier palabra sucumbe ante el poder de las imágenes.
Al margen de las motivaciones, nada justifica la violencia, mucho menos en la vida interna de los partidos políticos.
Pero esto sucede cuando las pasiones que despiertan los procesos de selección de candidatos no encuentran cauce dentro de los primeros obligados a privilegiar la política, que son los partidos.
¿No es la política, antítesis de la violencia? ¿No es la política, la invención (¿o descubrimiento?) de los seres humanos para dirimir conflictos? En las escuelas de ciencias sociales, principalmente de Ciencia Política, Derecho, Gobierno y Sociología se estudian hasta el cansancio los fundamentos de la política, ya no se diga como ciencia (como cuerpo de conocimientos) sino como actividad del ser humano.
Por citar una de cientos, Josep Vallés define a la política como “la práctica o actividad colectiva que los miembros de una comunidad llevan a cabo con la finalidad de regular conflictos entre grupos, que tiene como resultado la adopción de decisiones que obligan a los miembros de dicha comunidad”.
¿Qué pasó en el enclave perredista? Fue el epítome, el caso más reciente de lo que todos ya sabíamos: que los partidos políticos viven, en Oaxaca, una profunda crisis que tiene su origen en sus oligarquías; en esos pequeños grupos (cúpulas, si se les quiere llamar así) que secuestran las decisiones de su vida interna, en este caso, las decisiones de las candidaturas.
Se ha convertido en lugar común decir que el PRD es un partido faccioso, de tribus; que son unas cuantas familias las que lo controlan; que sus acuerdos se dan siempre a complacencia de unos cuantos.
Hasta ahora les había funcionado medianamente; pero con lo acontecido, parece que ya no.
A la visión comúnmente aceptada de la política, de la que Vallés forma parte, se opone en Oaxaca la del brillante y polémico Carl Schmitt, retomada y desarrollada por Julien Freund: “mientras haya política, esta dividirá a la colectividad en amigos y enemigos”.
Los enemigos de las tribus llegaron a reclamar lo que para ellos era una injusticia: la imposición de su candidato en Santa María Huatulco. Pasó lo que últimamente pasa en cualquier partido: la membresía reclama por medios cada vez más violentos lo que siente es su derecho al no encontrar los cauces institucionales adecuados para hacerlo.
La dinámica de nuestros partidos políticos revelan en Oaxaca el fracaso de la política y la muerte de la constitución en su letra.
EL artículo 41 constitucional dice que “los partidos políticos son entidades de interés público”, que “tienen como fin promover la participación del pueblo en la vida democrática” y que “como organizaciones de ciudadanos, hacer posible el acceso de estos al ejercicio del poder público”.
EL PRD tiene, ante la opinión pública, el estigma de la violencia previo a los tiempos del obradorismo. Ayer solo lo convalidaron. Responsabilizar de los hechos, como pretendió uno de sus jerarcas, a personas ajenas al partido (“ex priistas” fue su expresión) es vano y burdo.
El video es elocuente y fueron los encargados de la “seguridad” del evento quienes dispararon sus armas. Evidentemente no tenían permiso para portarlas. Ello se puede saber porque abandonaron una en la jardinera, y a demás, porque los responsables huyeron para después ser capturados en una eficaz acción de la policía. Acreditado ha quedado también por comunicadores locales que algunos cuentan ya con antecedentes penales, uno de ellos, por homicidio. ¿Quién los contrató para hacerse cargo del cuidado del evento o quién les dio al momento tal encomienda? ¿No son necesarios perfiles y algún tipo de control por parte de las autoridades para el ejercicio de un trabajo como el de “Escoltas”, “guaruras” o como usted –amable lector- quiera llamarles?
Mientras tanto, José Juárez Chávez de 49 años de edad se reportaba, al momento de escribir estas líneas, grave en el hospital con dos impactos de bala, uno en la ceja derecha y otro en la izquierda; mientras Bertha González, de 43 años, presentaba lesión en el tobillo derecho; Víctor Mendoza Santiago, rozón de bala en la cara; Juan Carlos Sosa, rozón en el brazo izquierdo; y el camarógrafo del portal noticiasnet.mx, Iván Flores, con impactos de esquirla en la oreja izquierda.
Ellos darán, en su momento, la versión autorizada de los hechos.
¿Cuál es la lección? Mientras los partidos políticos no dejen de comportarse como facciones, ni sus dirigentes como dueños de una empresa, estas cosas seguirán pasando. Los dueños del partido, si es que han de tener alguno, son sus militantes que, por ahora, no encuentran alternativa para ser escuchados, diferente a la protesta violenta en sus diferentes grados.
El episodio de hace unas semanas en una convención municipal del PRI en Santa Lucía del Camino fue un aviso que, hoy vemos pasó desapercibido, para que las barbas de los vecinos fueran puestas a remojar. De ahí la necesidad de pensar seriamente, a riesgo de peores tragedias, en la profesionalización de las dirigencias de los partidos.
Los partidos necesitan como líderes, personas sensibles, conocedoras de la política como ciencia, conciliadoras y demócratas, no personeros con el único mérito del servilismo incondicional cuyos complejos hacen ver con fingido desprecio a quienes verdaderamente pueden hacer que la política sirva para lo que fue inventada.
sábado, 20 de agosto de 2011
CARTA ABIERTA A UN PRIÍSTA
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
CARTA ABIERTA A UN PRIÍSTA
Produce tristeza siempre la judicialización de la política, pero la tristeza se torna en indignación cuando la violación de los principios que se supone fundamentan la acción política son pasados por alto. Si quienes se dedican a hacer política desde los partidos se ciñeran a sus normas y de entre de ellas a sus códigos de ética partidaria, los tribunales electorales serían poco menos que innecesarios, pero los tribunales existen y su función es impartir justicia.
Eduardo J. Couture nos enseñó: “Ten fe en el derecho como el mejor instrumento para la convivencia humana, en la justicia como destino normal del derecho, en la paz como sustitutivo bondadoso de la justicia, pero sobre todo ten fe en la libertad, sin la cual no hay derecho, ni justicia, ni puede haber paz”.
El viernes último nos reunimos los y las integrantes de la Comisión Estatal de Procesos Internos del PRI, órgano que no depende de la dirigencia, ni de los dirigentes y que eligió el consejo político estatal en pleno. Acudimos un grupo plural cuyo único denominador era ser priístas. El motivo: recibir las planillas que contenderían para ocupar 15 espacios en el Consejo Político Nacional, segundo órgano deliberativo en importancia para el partido. Nuestra convocatoria marcaba el día como único y un lapso de tiempo entre las 10 de la mañana y las seis de la tarde para la recepción.
Ninguna planilla fue presentada al término de la jornada y eso está en la conciencia de quienes ahí estuvimos. Alguna solución debieron haber presentado los órganos nacionales ante tal vacío, pero la decisión se tomó en lo local y pasando por alto nuestras normas y “la palabra” que, parece ya no significar nada en nuestra “política aldeana” -como inmejorablemente la califica Juan Pérez Audelo- se validó una sola de las dos planillas que fueron presentadas extemporáneamente.
Mucho se ha hablado de la oportunidad que los priístas ganamos perdiendo la gubernatura del estado. Es la oportunidad de, en libertad, construir nuestro presente. Sin “línea”, sin dedazo, sin imposición; tal parece que ese lugar lo ha ocupado el “agandalle”, la alevosía de un grupo que piensa en la reconstrucción como tarea de unos cuantos; reconstruir para que nada cambie. Monopolizar el rumbo de partido es la peor de las ocurrencias. “El partido no va a cambiar” dijo ese mismo viernes un priísta antivalor que muy probablemente alcance una candidatura a la diputación federal. Habemos quienes no solo creemos, también estamos resueltos a aportar cuanto esté a nuestro alcance para que ese tan anhelado cambio sea posible.
La base segunda de nuestra convocatoria expresa que la Comisión Nacional de Procesos Internos “es el órgano responsable de proveer lo conducente para garantizar los principios rectores de certeza, objetividad, legalidad, imparcialidad, equidad y transparencia” y buscaremos que ello se respete o que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación haga respetar en Oaxaca.
La base quinta del mismo documento, que es ordenamiento jurídico, mandata que quienes aspiren a ser consejeros políticos nacionales por planilla deben presentar un documento mediante el cual manifiesten “bajo protesta de decir verdad, que: … d) no es legislador , dirigente de cualquier nivel de la estructura territorial, de los organismos especializados, de los sectores y las organizaciones” y en la única planilla recibida extemporáneamente figuran, al menos, un dirigente de la estructura y uno de un organismo especializado”. Ignorancia o mala fe, criticados con diferente carga valorativa pero en el mismo grado.
La unidad del partido y su reconstrucción son deseos de todas y todos y por lo mismo es que demandan la participación de todos. Ya perdimos el gobierno, no perdamos al PRI. La división no la genera quien pide el respeto a la ley y a los valores. La división la generan quienes pretenden pasar por encima de ellos.
No pretendo con lo anterior hacer señalamientos personales. Seguimos siendo priístas y seguimos siendo amigos. No pretendemos que se vayan unos para que lleguen otros. Simple y sencillamente queremos eso que a John Rawls le tomó un voluminoso texto explicar: justicia, y que en la brevedad de una frase definió Ulpiano: La justicia es la constante y perpetua voluntad de dar a cada quien lo que le corresponda.
Por todas y todos quienes en todo el estado se sienten agraviados estamos dispuestos a buscar la justicia. Están invitados.
moisesmolinar@hotmail.com
Moisés MOLINA
CARTA ABIERTA A UN PRIÍSTA
Produce tristeza siempre la judicialización de la política, pero la tristeza se torna en indignación cuando la violación de los principios que se supone fundamentan la acción política son pasados por alto. Si quienes se dedican a hacer política desde los partidos se ciñeran a sus normas y de entre de ellas a sus códigos de ética partidaria, los tribunales electorales serían poco menos que innecesarios, pero los tribunales existen y su función es impartir justicia.
Eduardo J. Couture nos enseñó: “Ten fe en el derecho como el mejor instrumento para la convivencia humana, en la justicia como destino normal del derecho, en la paz como sustitutivo bondadoso de la justicia, pero sobre todo ten fe en la libertad, sin la cual no hay derecho, ni justicia, ni puede haber paz”.
El viernes último nos reunimos los y las integrantes de la Comisión Estatal de Procesos Internos del PRI, órgano que no depende de la dirigencia, ni de los dirigentes y que eligió el consejo político estatal en pleno. Acudimos un grupo plural cuyo único denominador era ser priístas. El motivo: recibir las planillas que contenderían para ocupar 15 espacios en el Consejo Político Nacional, segundo órgano deliberativo en importancia para el partido. Nuestra convocatoria marcaba el día como único y un lapso de tiempo entre las 10 de la mañana y las seis de la tarde para la recepción.
Ninguna planilla fue presentada al término de la jornada y eso está en la conciencia de quienes ahí estuvimos. Alguna solución debieron haber presentado los órganos nacionales ante tal vacío, pero la decisión se tomó en lo local y pasando por alto nuestras normas y “la palabra” que, parece ya no significar nada en nuestra “política aldeana” -como inmejorablemente la califica Juan Pérez Audelo- se validó una sola de las dos planillas que fueron presentadas extemporáneamente.
Mucho se ha hablado de la oportunidad que los priístas ganamos perdiendo la gubernatura del estado. Es la oportunidad de, en libertad, construir nuestro presente. Sin “línea”, sin dedazo, sin imposición; tal parece que ese lugar lo ha ocupado el “agandalle”, la alevosía de un grupo que piensa en la reconstrucción como tarea de unos cuantos; reconstruir para que nada cambie. Monopolizar el rumbo de partido es la peor de las ocurrencias. “El partido no va a cambiar” dijo ese mismo viernes un priísta antivalor que muy probablemente alcance una candidatura a la diputación federal. Habemos quienes no solo creemos, también estamos resueltos a aportar cuanto esté a nuestro alcance para que ese tan anhelado cambio sea posible.
La base segunda de nuestra convocatoria expresa que la Comisión Nacional de Procesos Internos “es el órgano responsable de proveer lo conducente para garantizar los principios rectores de certeza, objetividad, legalidad, imparcialidad, equidad y transparencia” y buscaremos que ello se respete o que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación haga respetar en Oaxaca.
La base quinta del mismo documento, que es ordenamiento jurídico, mandata que quienes aspiren a ser consejeros políticos nacionales por planilla deben presentar un documento mediante el cual manifiesten “bajo protesta de decir verdad, que: … d) no es legislador , dirigente de cualquier nivel de la estructura territorial, de los organismos especializados, de los sectores y las organizaciones” y en la única planilla recibida extemporáneamente figuran, al menos, un dirigente de la estructura y uno de un organismo especializado”. Ignorancia o mala fe, criticados con diferente carga valorativa pero en el mismo grado.
La unidad del partido y su reconstrucción son deseos de todas y todos y por lo mismo es que demandan la participación de todos. Ya perdimos el gobierno, no perdamos al PRI. La división no la genera quien pide el respeto a la ley y a los valores. La división la generan quienes pretenden pasar por encima de ellos.
No pretendo con lo anterior hacer señalamientos personales. Seguimos siendo priístas y seguimos siendo amigos. No pretendemos que se vayan unos para que lleguen otros. Simple y sencillamente queremos eso que a John Rawls le tomó un voluminoso texto explicar: justicia, y que en la brevedad de una frase definió Ulpiano: La justicia es la constante y perpetua voluntad de dar a cada quien lo que le corresponda.
Por todas y todos quienes en todo el estado se sienten agraviados estamos dispuestos a buscar la justicia. Están invitados.
moisesmolinar@hotmail.com
sábado, 9 de enero de 2010
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
COALICIÓN ¿EN SERIO?
Una camaleónica Ruth Zavaleta puso el dedo en la llaga. En su reciente visita a Oaxaca nos regaló con sus declaraciones, reflejos de lo que es y ha sido la izquierda institucionalizada en México: cantinflezca (para adjetivar con el verbo recientemente incluido en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española: cantinflear). En “petit comité” señala lo que todos pensamos: que “es imposible que el PRD y el PAN se unan porque son doctrinas diferentes” y con grandilocuencia en público justifica que “si hay una persona que pueda conjuntar estas dos posibilidades de doctrina y poder proyectar un plan de estadista … que identifique a los ciudadanos … tendrá la posibilidad de estar al frente de los ciudadanos”. En otra parte de su entrevista declara: “No es posible esa actitud, la izquierda es izquierda y debe ser congruente independientemente de los costos políticos y electorales …”. No me queda claro si para Ruth, primero son las personas y después el proyecto, o si debe prevalecer la tan llevada y traída cuestión ideológica a la hora de ponderar coaliciones electorales. El mensaje fue claro para Gabino Cué. Su sospechoso servilismo con Andrés Manuel, su estigma de perdedor (en la elección inmediata anterior a gobernador perdió con Ulises y puede volver a perder con el mismo Ulises que, reiteramos será el cerebro de la elección); y por si poco fuera sus ausentismo y baja productividad en el senado, son “detalles” que Zavaleta parecía tener en mente. Una coalición izquierda-derecha, viéndolo con rigor objetivo, se aparece en este momento más como una medida desesperada de arrebatarle al PRI el poder, que de perfilar con una alternancia una verdadera transición y un proyecto nuevo para Oaxaca. Todos quienes aspiran a ser candidatos por la coalición opositora tienen una raíz priísta y llegado el momento gobernarían como tales. Con tino, Ruth evoca el fenómeno Fox y deja preguntas en el aire: ¿Con la alternancia, cambió sustancialmente la forma de gobernar?, ¿se dio el tan ansiado cambio publicitado en campaña respecto de los gobiernos del pasado?, en una frase ¿Vivimos hoy mejor que antes?
Las alternancias son engañosas y pueden ser un espejismo. Antes de impulsar un cambio se debe preguntar ¿hacia dónde?, ¿para qué?, ¿con qué fundamentos? Y ¿A quién beneficia?
En el plano institucional las condiciones para la alianza no están mejor. Son todavía irreconciliables las posturas de la izquierda (obradoristas y no obradoristas) con el Presidente de la República y su equipo de trabajo; así como las que asumen los actores de la misma izquierda contra AMLO, contra Ortega y ahora, seguramente contra Ruth Zavaleta y el clan Círigo, sin olvidar al líder moral de la izquierda en México, Cuauhtémoc Cárdenas. Cárdenas recién asistió a una asamblea priísta; Ruth Zavaleta acusa a Jesús Ortega de incongruente; Jesús Ortega declina expulsar a López Obrador del PRD y ahora promueve la candidatura de Lino Korrodi, el operador financiaro y líder visible de los “amigos de Fox”, al gobierno de Tamaulipas; y José Luis Círigo (a quien no sería descabellado considerarle como candidateable por el PUP) condena la Coalición al fracaso. El PRD nacional condena los impuestos federales a los energéticos, pero justifica los que, en el Distrito Federal, implementó Marcelo Ebrard; sube de intensidad el pleito entre PAN y PRD en la capital del país por el matrimonio entre personas del mismo sexo con su derecho a adoptar y sale de la esfera legislativa para abarcar la del jefe de gobierno que, ya se confrontó con los jerarcas religiosos. Del aborto, ni que decir. Y son, estos dos últimos, temas que seguramente los electores podrán en el debate público en las campañas y que la pretendida coalición no podrá obviar en su plataforma electoral, no incluirlos representaría un grave vacío que despertaría, con razón, la desconfianza de los electores. Recordemos que en Oaxaca se acaba de reformar la constitución en una alianza legislativa que impulsaron PRI y PAN en todo el país respecto del derecho a la vida. En estos tiempos de crisis, en que la gente ha perdido la confianza, la fe, una coalición electoral saturada de ex priístas, pragmatismo y enfermiza obsesión por el poder lo único que conseguirá es acentuar el desprestigio y mala imagen de la política y los políticos, para desgracia de nuestra democracia.
moisesmolinar@hotmail.com
Moisés MOLINA
COALICIÓN ¿EN SERIO?
Una camaleónica Ruth Zavaleta puso el dedo en la llaga. En su reciente visita a Oaxaca nos regaló con sus declaraciones, reflejos de lo que es y ha sido la izquierda institucionalizada en México: cantinflezca (para adjetivar con el verbo recientemente incluido en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española: cantinflear). En “petit comité” señala lo que todos pensamos: que “es imposible que el PRD y el PAN se unan porque son doctrinas diferentes” y con grandilocuencia en público justifica que “si hay una persona que pueda conjuntar estas dos posibilidades de doctrina y poder proyectar un plan de estadista … que identifique a los ciudadanos … tendrá la posibilidad de estar al frente de los ciudadanos”. En otra parte de su entrevista declara: “No es posible esa actitud, la izquierda es izquierda y debe ser congruente independientemente de los costos políticos y electorales …”. No me queda claro si para Ruth, primero son las personas y después el proyecto, o si debe prevalecer la tan llevada y traída cuestión ideológica a la hora de ponderar coaliciones electorales. El mensaje fue claro para Gabino Cué. Su sospechoso servilismo con Andrés Manuel, su estigma de perdedor (en la elección inmediata anterior a gobernador perdió con Ulises y puede volver a perder con el mismo Ulises que, reiteramos será el cerebro de la elección); y por si poco fuera sus ausentismo y baja productividad en el senado, son “detalles” que Zavaleta parecía tener en mente. Una coalición izquierda-derecha, viéndolo con rigor objetivo, se aparece en este momento más como una medida desesperada de arrebatarle al PRI el poder, que de perfilar con una alternancia una verdadera transición y un proyecto nuevo para Oaxaca. Todos quienes aspiran a ser candidatos por la coalición opositora tienen una raíz priísta y llegado el momento gobernarían como tales. Con tino, Ruth evoca el fenómeno Fox y deja preguntas en el aire: ¿Con la alternancia, cambió sustancialmente la forma de gobernar?, ¿se dio el tan ansiado cambio publicitado en campaña respecto de los gobiernos del pasado?, en una frase ¿Vivimos hoy mejor que antes?
Las alternancias son engañosas y pueden ser un espejismo. Antes de impulsar un cambio se debe preguntar ¿hacia dónde?, ¿para qué?, ¿con qué fundamentos? Y ¿A quién beneficia?
En el plano institucional las condiciones para la alianza no están mejor. Son todavía irreconciliables las posturas de la izquierda (obradoristas y no obradoristas) con el Presidente de la República y su equipo de trabajo; así como las que asumen los actores de la misma izquierda contra AMLO, contra Ortega y ahora, seguramente contra Ruth Zavaleta y el clan Círigo, sin olvidar al líder moral de la izquierda en México, Cuauhtémoc Cárdenas. Cárdenas recién asistió a una asamblea priísta; Ruth Zavaleta acusa a Jesús Ortega de incongruente; Jesús Ortega declina expulsar a López Obrador del PRD y ahora promueve la candidatura de Lino Korrodi, el operador financiaro y líder visible de los “amigos de Fox”, al gobierno de Tamaulipas; y José Luis Círigo (a quien no sería descabellado considerarle como candidateable por el PUP) condena la Coalición al fracaso. El PRD nacional condena los impuestos federales a los energéticos, pero justifica los que, en el Distrito Federal, implementó Marcelo Ebrard; sube de intensidad el pleito entre PAN y PRD en la capital del país por el matrimonio entre personas del mismo sexo con su derecho a adoptar y sale de la esfera legislativa para abarcar la del jefe de gobierno que, ya se confrontó con los jerarcas religiosos. Del aborto, ni que decir. Y son, estos dos últimos, temas que seguramente los electores podrán en el debate público en las campañas y que la pretendida coalición no podrá obviar en su plataforma electoral, no incluirlos representaría un grave vacío que despertaría, con razón, la desconfianza de los electores. Recordemos que en Oaxaca se acaba de reformar la constitución en una alianza legislativa que impulsaron PRI y PAN en todo el país respecto del derecho a la vida. En estos tiempos de crisis, en que la gente ha perdido la confianza, la fe, una coalición electoral saturada de ex priístas, pragmatismo y enfermiza obsesión por el poder lo único que conseguirá es acentuar el desprestigio y mala imagen de la política y los políticos, para desgracia de nuestra democracia.
moisesmolinar@hotmail.com
sábado, 31 de enero de 2009
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
¿EL OCASO DELOS PARTIDOS?
Una de las principales funciones de los partidos políticos en el mundo es traducir la representación social en representatividad política, es por ello que en la actualidad es solo a través de los partidos políticos que los ciudadanos pueden acceder al ejercicio de un cargo público. Se supone por ello que todo partido político debe tener lo que Maurice Duvergier llamaba “una membresía”. Una base ciudadana que le diera cuerpo y vida permanente. Así, la membresía de los partidos se convertiría en el ejército que cumpliría sus fines y trabajaría, desde luego, por conseguir el principal: acceder al poder o mantenerse en él. La membresía tenía pues, el derecho legítimo (por encima de quienes no eran miembros) de alcanzar las nominaciones para estos cargos de elección, candidaturas pues. Hoy, que estamos, probablemente más familiarizados con la palabra “militancia” (aunque solo sea una categoría de la membresía) la realidad es muy diferente. El único partido que ha logrado desarrollarla plenamente es el PRI, con todo y los vicios que históricamente hemos visto. Los demás han resultado ser en el mejor de los casos, un amasijo de facciones eufónicamente llamados corrientes. Y ello aunque no sea lo deseable, es lo natural. El desprecio o el desinterés del ciudadano por la política, han hecho que las bases humanas de los partidos se desfonden. La gente cada vez participa menos en su vida interna. Por ello hoy sabemos de situaciones que van en contra de la naturaleza de la política y de los partidos. Con el inicio formal del proceso electoral 2009 en puerta, vemos un PRD que ha “ofrecido” candidaturas a Gael García, Diego Luna, Héctor Bonilla, entre otros actores que pudieran ser buenos legisladores pero nunca han pisado alguna oficina del PRD. Los dos primeros dijeron que lo iban a pensar; el tercero le dijo que no a Marcelo Ebrard. El caso del PAN no es muy diferente “abriéndose” a la ciudadanía y buscando gente que les de votos, aunque de política sepa muy poco o nada. El PRI, que se supone, debía repartir todas las candidaturas entre su amplia militancia, sencillamente ha tenido que ceder en no pocas ocasiones a los amigos o familiares de quienes “mandan”, con el consiguiente disgusto y desencanto de quienes han trabajado toda su vida esperando la llegada de una oportunidad para defender con más orgullo y capacidad las siglas y los colores de su partido. Si esta actitud es la que comienza a hacerse más común entre nuestros partidos, ¿por qué no ponerse ellos mismos de acuerdo para aprobar las candidaturas independientes, ciudadanas? ¿Por qué si tácitamente están reconociendo que su misión como productores de candidatos ha fracasado, no permiten que los ciudadanos aspiren, sin partido de por medio, a cargos públicos? ¿Es necesario que tengan que deglutir, como el PRD, la aseveración del ex rector Martínez Neri de que ningún partido le convence, pero que por uno tiene que ser postulado? Estamos llegando, sobre todo en distritos urbanos, al punto de tener que negar militancia alguna, para ganar la simpatía de la gente. ¿Por qué no “invitar” también a ciudadanos a la elección de sus dirigencias? Parece que ahí no les hace falta. Para eso si tienen cuadros y militantes de sobra. Para eso están los cuadros y militantes de “primera”, no los de “segunda”. No es estamos por ello en la antesala de un ocaso, los partidos están llamados a larga vida porque en los congresos, donde se hacen las leyes y donde se reforma la constitución, los legisladores, hoy más que nunca representan, no a los ciudadanos, no a sus electores, sino a sus partidos. Con estos comentarios queremos decir que la única esperanza posible en el mediano plazo, es la llegada de una nueva generación que sea capaz de hacer que la gente vuelva a creer en el valor de la política.
moisesmolinar@hotmail.com
Moisés MOLINA
¿EL OCASO DELOS PARTIDOS?
Una de las principales funciones de los partidos políticos en el mundo es traducir la representación social en representatividad política, es por ello que en la actualidad es solo a través de los partidos políticos que los ciudadanos pueden acceder al ejercicio de un cargo público. Se supone por ello que todo partido político debe tener lo que Maurice Duvergier llamaba “una membresía”. Una base ciudadana que le diera cuerpo y vida permanente. Así, la membresía de los partidos se convertiría en el ejército que cumpliría sus fines y trabajaría, desde luego, por conseguir el principal: acceder al poder o mantenerse en él. La membresía tenía pues, el derecho legítimo (por encima de quienes no eran miembros) de alcanzar las nominaciones para estos cargos de elección, candidaturas pues. Hoy, que estamos, probablemente más familiarizados con la palabra “militancia” (aunque solo sea una categoría de la membresía) la realidad es muy diferente. El único partido que ha logrado desarrollarla plenamente es el PRI, con todo y los vicios que históricamente hemos visto. Los demás han resultado ser en el mejor de los casos, un amasijo de facciones eufónicamente llamados corrientes. Y ello aunque no sea lo deseable, es lo natural. El desprecio o el desinterés del ciudadano por la política, han hecho que las bases humanas de los partidos se desfonden. La gente cada vez participa menos en su vida interna. Por ello hoy sabemos de situaciones que van en contra de la naturaleza de la política y de los partidos. Con el inicio formal del proceso electoral 2009 en puerta, vemos un PRD que ha “ofrecido” candidaturas a Gael García, Diego Luna, Héctor Bonilla, entre otros actores que pudieran ser buenos legisladores pero nunca han pisado alguna oficina del PRD. Los dos primeros dijeron que lo iban a pensar; el tercero le dijo que no a Marcelo Ebrard. El caso del PAN no es muy diferente “abriéndose” a la ciudadanía y buscando gente que les de votos, aunque de política sepa muy poco o nada. El PRI, que se supone, debía repartir todas las candidaturas entre su amplia militancia, sencillamente ha tenido que ceder en no pocas ocasiones a los amigos o familiares de quienes “mandan”, con el consiguiente disgusto y desencanto de quienes han trabajado toda su vida esperando la llegada de una oportunidad para defender con más orgullo y capacidad las siglas y los colores de su partido. Si esta actitud es la que comienza a hacerse más común entre nuestros partidos, ¿por qué no ponerse ellos mismos de acuerdo para aprobar las candidaturas independientes, ciudadanas? ¿Por qué si tácitamente están reconociendo que su misión como productores de candidatos ha fracasado, no permiten que los ciudadanos aspiren, sin partido de por medio, a cargos públicos? ¿Es necesario que tengan que deglutir, como el PRD, la aseveración del ex rector Martínez Neri de que ningún partido le convence, pero que por uno tiene que ser postulado? Estamos llegando, sobre todo en distritos urbanos, al punto de tener que negar militancia alguna, para ganar la simpatía de la gente. ¿Por qué no “invitar” también a ciudadanos a la elección de sus dirigencias? Parece que ahí no les hace falta. Para eso si tienen cuadros y militantes de sobra. Para eso están los cuadros y militantes de “primera”, no los de “segunda”. No es estamos por ello en la antesala de un ocaso, los partidos están llamados a larga vida porque en los congresos, donde se hacen las leyes y donde se reforma la constitución, los legisladores, hoy más que nunca representan, no a los ciudadanos, no a sus electores, sino a sus partidos. Con estos comentarios queremos decir que la única esperanza posible en el mediano plazo, es la llegada de una nueva generación que sea capaz de hacer que la gente vuelva a creer en el valor de la política.
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