sábado, 16 de enero de 2010

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
¿GOBERNADOR? DEPENDE.
“La juventud es un defecto que se
Corrige con el tiempo”
Enrique Jardiel Poncela.
“En los jóvenes mucha prudencia
es mala señal”
Baldassare Castiglione.
El lunes último, con las posibilidades que le brinda el poder mediático, Elena Poniatowska posicionó en las mentes de millones de televidentes un neologismo circulante solo entre ciertos círculos de académicos: los “ninis”, jóvenes que ni estudian ni trabajan. Nunca, que yo recuerde, se había destinado tiempo estelar en televisión al tratamiento de una problemática exclusivamente juvenil. Los jóvenes hemos sido prioridad para las televisoras solo cuando de consumir se trata. Martes y miércoles “La jornada” dedicó al mismo tópico un tratamiento más detallado en sendo reportaje. No menos de 35 millones de habitantes en este país somos jóvenes. Independientemente de los rangos de edad, en los cuales aún existe discrepancia, existe una franja poblacional con necesidades, demandas, concepciones, formas de ver al mundo y a sus semejantes; y aspiraciones específicas. Es la tercera parte de esta nación que no se ha podido incorporar plenamente a su construcción; a la que no se le ha permitido con plenitud aportar su grano de arena para construir progreso al lado de la gente adulta. Los roles definitorios de la juventud han mostrado que las generaciones anteriores se equivocaron al pretender ponernos la camisa de fuerza de “estudiante” e “hijo de familia”. Su paradigma marcaba que quien cubriera medianamente estos papeles podría considerarse enteramente “joven”. Hoy tenemos entre esos 35 millones de jóvenes, 2.4 millones que estando en edad no acuden al bachillerato y 7.5 millones a la universidad; 430 mil egresados por año de las escuelas de educación superior, de los cuales (según cifras de la SEP) un 14 por ciento no encuentran empleo. Faltaría ver cuántos están subempleados en trabajos para los cuales no se necesita terminar una carrera. Hoy viven en México 350 mil jóvenes que intentaron suicidarse en 2008 y 3.5 millones que tuvieron al menos una idea suicida; 7 de cada 10 estaban sin trabajo. Es hora de que los jóvenes seamos prioridad para los poderes, para el sector privado que tiene en nosotros una nada despreciable fuente de consumo, para los partidos políticos y para los órganos autónomos. El fondo de la crisis no es financiero, es de valores y los “ninis” de hoy son su producto más acabado. Un sistema educativo nacional con fuertes tensiones políticas al interior de su órgano rector, la SEP, son señales alarmantes. A la juventud le distinguen dos demandas fundamentales: educación y oportunidades. Si no se diseña pronto una gran alianza interinstitucional bajo la égida del gobierno federal a favor de la juventud, muy pronto quedará muy poco por hacerse. 2010 ha sido declarado por la ONU “Año de la Juventud” y en Agosto México será anfitrión de la “Cumbre Mundial de la Juventud”. Es una coyuntura que se antoja prometedora para la generación que, a la vuelta de la esquina, deberá estar tomando las decisiones importantes en el país. Urge el entreveramiento generacional, la inclusión de jóvenes en los gobiernos, en los parlamentos, en los cabildos. Varios países de América Latina nos llevan la delantera en cuanto a legislación en materia de juventud se refiere y la legislatura federal que se fue nos quedó a deber una ley de juventud que nos prometieron; y en la que se acaba de instalar, el PRD propone a un legislador de 51 años como integrante de la comisión de juventud y deporte en el Palacio Legislativo de San Lázaro. Hoy en Oaxaca tenemos 1391 servidores públicos municipales jóvenes de los cuales solo 41 son presidentes municipales. 2010 será un excelente año para medir el avance de la juventud, para constatar si se sigue malentendiendo la disciplina partidista, si se sigue irreflexivamente a la expectativa de las decisiones de una generación que no es la nuestra o si somos capaces de sumar nuestro talento y brío a la experiencia de quienes alguna vez estuvieron en nuestros zapatos y demandaban lo mismo. La que nos aguarda puede ser (depende de los jóvenes) una elección histórica donde la juventud deje de ser para los partidos esa estadística negra de “los que no votan”. Considerar con seriedad a este 40% del electorado debe ser obligación ineludible de quien quiera gobernar Oaxaca. Es hora de considerar seriamente que la juventud no es un defecto que se corrige con el tiempo.
moisesmolinar@hotmail.com