lunes, 27 de junio de 2011

NUNCA MÁS UN PRI SIN NOSOTROS

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
NUNCA MÁS UN PRI SIN NOSOTROS
Inconcebible resultó para muchos la confluencia de liderazgos de la nueva generación en torno a un proyecto común. Y no es para menos. Generaciones han ido y venido en Oaxaca y los proyectos que se logran consolidar, no lo hacen precisamente por la solidaridad y comunión de ideales de sus integrantes.
Gran suspicacia despertó la reunión de cuadros priístas de la nueva generación ante la prensa. Don Carlos Leyva externó su sospecha: “Para que ustedes se reúnan…”. Pero sí, ha sido posible. Privilegiando un interés superior que trascienda aspiraciones personales cortoplacistas, hemos coincidido cuadros y militantes priístas de los más variados perfiles para enviar un mensaje que no tiene vuelta atrás: nunca más un PRI sin los jóvenes.
Y es que el Frente Juvenil Revolucionario, organización estatutariamente encargada de los jóvenes en el PRI, desde hace ya varios años ha sido una entelequia y una trampa y no enteramente por negligencia de sus dirigentes. La displicencia ha sido, en todo caso, de dirigencias insensibles.
La nueva generación representa el 56.6 por ciento de la lista nominal, mujeres y hombres que entre los 18 y los 34 años, según estadísticas del Instituto Federal Electoral tienen, con el poder de su voto, la posibilidad de definir el rumbo del país y sus entidades federativas.
Nuestro deseo sincero, es “eutanasiar” al dinosaurio, hacer que los muchachos entren a la política por la puerta del PRI. Hacer a una gran institución, presentable ante los ojos de cientos de miles de jóvenes en necesidad de creer que las cosas pueden ser distintas.
Una cosa es cierta: quienes llegarán al nuevo Comité Directivo Estatal, pretenderán ser emisarios del pasado. No se trata de cambiar nombres, de darle las gracias a unos para que lleguen otros que promocionen el cambio para que todo siga igual. Nos reunimos en conferencia de prensa para decirle a quienes se reúnen en Polanco que no pretendemos permanecer al margen de la renovación inminente de nuestro partido.
Los sustantivos “jóvenes” y “juventud” han sido siempre una trampa. Confinar a militantes y simpatizantes, a órganos creados ex profeso es destinar a zonas de exclusión a un gran capital político en que el PRI debe basar su recomposición y reordenamiento. Hay, en el interior del estado, mujeres y hombres menores de 35 años con la capacidad, el talento y la determinación para presidir comités municipales, para liderar sectores y organizaciones. El respeto a la “cuota” estatutaria de “jóvenes”, debe quedar superada. Participar en condiciones de igualdad es a lo que aspiramos.
Los partidos políticos son organizaciones de ciudadanos, nada más, pero tampoco nada menos. Si no se oxigenan mueren y la muerte cívica es la peor de todas.
Quienes coincidimos y creímos en el proyecto estamos determinados a capitalizar la crisis del PRI. Hay quienes dicen que el PRI está dividido, la pugna es entre la “élite”. Los priístas en las regiones esperan la ocasión, la coyuntura inminente para reagruparse en torno a un nuevo liderazgo, natural, legítimo.
Sabemos que nuestra corriente ya no solo preocupa, ocupa a quienes, anclados en el pasado se resisten a aceptar que el PRI no es patrimonio de burbujas, grupos de interés o personajes que, excesivo interés tienen en que la apertura nunca llegue. Mi reconocimiento y compromiso solidario a quienes han hecho posible que el dinosaurio no vuelva a serlo.
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