sábado, 22 de noviembre de 2008

LA X EN LA FRENTE

Moisés MOLINA

¿JÓVENES REVOLUCIONARIOS?

57 han sido los premios nacionales que, en materia de juventud, ha ganado Oaxaca, desde 1985. Es una cifra por demás reveladora que pone al estado en la cima del medallero nacional. En días pasados el subdirector del Instituto Mexicano de la Juventud visitó nuestra ciudad capital para compartir con la sociedad, a través de los medios de comunicación, esta importante estadística que refleja el temple de la juventud Oaxaqueña. Aún a pesar de vivir en condiciones sensiblemente inferiores a las que gozan jóvenes de estados industrializados y prósperos como Nuevo León, el Estado de México, Jalisco o el propio Distrito Federal, los de Oaxaca no dejan de sorprender a México con su talento y constancia. El esfuerzo de estos oaxaqueños ejemplares es un testimonio de que Oaxaca ya no quiere estar a la zaga en los índices de desarrollo humano y de esta generación depende que las cosas cambien. Oficialmente Oaxaca es, territorialmente, el quinto estado más grande del país, pero la complejidad de su división político-administrativa y su incomparable orografía le convierten en el primero. Ninguno como Oaxaca tiene 570 municipios, ninguno como nuestro estado posee 16 grupos étnicos, ni 8 regiones culturales con toda la problemática social y económica que ello conlleva. Ninguna entidad como Oaxaca puede considerarse “un pequeño continente”. Nuestra rica veta histórica y lo prolífico de nuestro folclor y cultura contrastan con nuestra pobreza material que tiene parangón solo en algunos lugares de Chiapas y Guerrero. Es una pobreza económica que también pasa por los presupuestos y naturalmente por la atención de los gobiernos estatal y municipales, que tienen que priorizar al extremo. El gobierno federal y buena parte de las entidades del país no han entendido la cuestión del federalismo. Es materia solo de discurso. E instrumentos como la CONAGO no han servido para poner de pie lo que históricamente ha estado de cabeza. Y es que el círculo vicioso se reproduce. Si Oaxaca no tiene las condiciones para detonar desarrollo económico, lógicamente no podrá aportar en recaudación lo que entidades industrializadas y prósperas envían a la federación para que se redistribuya proporcionalmente en el presupuesto de egresos. Hoy, negociaciones políticas (tan criticadas y generalmente satanizadas) hicieron posible que Oaxaca tuviese asignado un presupuesto histórico por la cámara federal de diputados. El reforzamiento de los programas prioritarios es necesario, pero también la secretaría de finanzas tendrá que pensar con criterio poblacional para redefinir el presupuesto de todas las dependencias, orientado a la atención de esa tercera parte de la población que representan los jóvenes. Nadie como el joven es golpeado por el desempleo, por las adicciones, por la falta de espacios de participación, por el desdén de servidores públicos que no les toman en serio, por la imposibilidad de acceder a créditos privados o gubernamentales para emprender, por la cerrazón de partidos políticos nostálgicos que se empeñan en reciclar rostros, nombres y personalidades que ya no encajan con el electorado de hoy. Todo proyecto de gobierno pasa por las urnas y 966, 213 electores tienen entre 18 y 34 años de edad, el 42% de la lista nominal para el estado. Los jóvenes seguramente seguirán ganado premios, seguirán poniendo en alto el nombre de Oaxaca, seguirán siendo el ejemplo más nítido de que “para hablar de Oaxaca hay que conocernos”, pero no será suficiente. Se hace necesario incorporar a ese potencial ejército productivo al desarrollo de la entidad que necesita innovación, frescura, ingenio y nadie como nuestros jóvenes para dárselo. Para eso trabajan las Universidades Regionales, los Institutos Tecnológicos y la Universidad Pública. Es una paradoja que la Universidad Tecnológica de la Mixteca que ha ganado los primeros lugares en el examen CENEVAL y académicamente esté por encima de las instituciones de educación superior más prestigiadas y acaudaladas de México produzca talento que se va al extranjero a producir o en el mejor de los casos a otros estados. El final de este año y el inicio del próximo habrán de ser en extremo reflexivos si no se quiere que los jóvenes se alejen un paso más de la revolución.

moisesmolinar@hotmail.com


lunes, 17 de noviembre de 2008

LA X EN LA FRENTE

Moisés MOLINA

LA RUPTURA QUE VIENE

Ocho meses tuvieron que pasar para que el PRD tuviera, a nivel nacional, un presidente electo por su militancia. Ocho meses después de la votación, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación tuvo que decidir que Jesús Ortega era el ganador. Ni siquiera lo decidieron los perredistas, lo decidió una instancia jurisdiccional. Estamos ante el colmo de la judicialización de la política. Y es de llamar la atención, porque ningún partido como el del sol azteca había mostrado tanta reticencia a que órganos externos incidieran en la vida interna de los partidos. Pero así tuvo que ser. No quedó de otra. Mostraron una y otra vez incapacidad para ponerse de acuerdo, para pactar civilizadamente, para poner los intereses del partido por encima de los intereses de personajes o tribus. El PRD se derrotó a sí mismo independientemente del fallo del Tribunal. La campaña fue literalmente una guerra sin sangre, donde la democracia no cupo. Las trampas y las jugarretas de “chuchistas” y “encinistas” fueron del dominio público durante varias semanas y las descalificaciones colmaron los contenidos de una campaña totalmente negativa. La sombra de Andrés Manuel sobre Encinas y su declarada animadversión hacia Ortega fueron el sello de la contienda. De ahí que el gran perdedor después del propio PRD, fue López Obrador. Primero le ganaron la mayoría en el órgano nacional de deliberación y luego lo derrotaron en la elección. Nueva Izquierda se impuso pero a un costo muy alto: la fragmentación y el desdibujamiento del partido. Es inminente que López Obrador se va del PRD con los suyos. Al menos del famoso Frente Amplio Progresista, el PRD ha quedado excluido y los senadores encabezados por Ricardo Monreal analizan ya la posibilidad de renunciar a la bancada perredista para conformar una nueva fracción parlamentaria con el PT y Convergencia. José Luis García Salvidea, Alfonso Sánchez Anaya, Rosalinda López, Ricardo Monreal y nuestro paisano Salomón Jara (hermano del Amador, ilustre chuchista) se cuentan dentro del grupo de ruptura; muy probablemente se agregue Yeidckol Polevnsky. El escenario no sería tan complicado para la izquierda mexicana si no se tuviese en puerta la elección de 2009. En una alianza total para el próximo año, PT y Convergencia, no obtendrán de un hombre (López Obrador) lo que hubiesen podido obtener de un partido como el PRD. Y el PRD sin los otros dos partidos difícilmente podrá aspirar a otra cosa que no sea el tercer lugar en la composición de la Cámara baja. Las elecciones intermedias, es sabido, son las menos atractivas para el electorado y el gran ganador es el partido o la coalición que más tiene y mejor logra movilizar a su voto duro. Por ello 2009 seguramente será el año del PRI en todo México. La resolución del TEPJF no es el fin del litigio, es la antesala de la ruptura que viene. Encinas emplazó a Ortega a no aceptar el fallo y el líder de Nueva Izquierda dijo categórico “yo soy el presidente del PRD”. López Obrador dijo que el Tribunal está controlado por “la mafia de la política” y Carlos Navarrete llama a los perredistas a aceptar el fallo del mismo. Por Lo pronto el próximo 29 de noviembre Jesús Ortega habrá de tomar protesta y tendrá que empezar desde ya su labor de acercamiento con los perdedores. El asunto es si ellos lo querrán escuchar o le llamarán “presidente espurio”, “ilegítimo” o en el peor de los casos “pelele”. No cabe duda que el PRD es dialéctico, lleva en sí mismo el germen de su propia contradicción.

moisesmolinar@hotmail.com