sábado, 31 de octubre de 2009

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
EL CENTENARIO QUE A NADIE IMPORTA.
“Antes de nosotros nada;
Después lo nuestro”
Ateneo de la Juventud.
La euforia de 2010 nos ha hecho olvidar o soslayar, en el mejor de los casos, fechas de trascendencia. Los cien años de la Revolución y los doscientos de la independencia lo inundan todo y sus festejos “se han comido” un año que, en el calendario no les corresponde: 2009. El 28 de octubre pasó prácticamente desapercibido otro centenario. La inmediatez de los hechos ganó la batalla mediática a la historia y el paquete fiscal, lo mismo que los tenis de Andrés Manuel jr. hicieron que nos olvidáramos del “Ateneo de la Juventud”. Aquel grupo de mentes brillantes que, en los albores del siglo XX, defendieron con heroicidad las humanidades poniendo muy en alto el nombre de la juventud. Su bandera hoy yace olvidada, en espera de una generación que se decida a tomarla, que haga de la erudición un ministerio y retome la formación académica como una buena base de solución a los grandes problemas nacionales. La del Ateneo fue una generación que, tutelada por Justo Sierra –paradójicamente- desde el ministerio de educación Porfiriano, formuló serios y profundos cuestionamientos al positivismo como filosofía del régimen en tiempos donde las artes y las humanidades eran forzadas a ceder su lugar al conocimiento “positivo”, el mismo que “los científicos” más que Don Porfirio, al igual que otras tantas cosas importaron de la Francia de August Comte. Era una generación adelantada a su tiempo, jóvenes sobresalientes que sentían la urgencia de regresar al origen, a lo humano; que tenían plena conciencia de que el comprobable y experimentable, no podía ser el único conocimiento válido y apelaban por ello –como quería Pascal- a aquellas razones que la razón no entiende. Antonio Caso, Rafael López, Jesús T. Acevedo, Alfonso Reyes, Pedro Henríquez Ureña, José María Lozano, Nemesio García Naranjo, Ignacio Bravo Betancourt, Carlos González Peña, Luis Castillo Ledón, Isidro Fabela, Manuel de la Parra, Juan Palacios, José Vasconcelos, Genaro Fernández MacGregor, Eduardo Pallares, Emilio Valenzuela, Alfonso Cravioto, Guillermo Novoa, Ricardo Gómez Robelo, Marcelino Dávalos, Rubén Valenti, Francisco J. César, Enrique Escobar, Carlos Barajas, Evaristo Araiza, Abel C. Salazar, Roberto Argüelles Bringas, Eduardo Colín y Eduardo Xicoy conformaron aquella pléyade intelectual llamada a cambiar el rumbo de la historia. La génesis del Ateneo se le debe en mucho a Caso. Fueron sus siete conferencias una por cada viernes del 25 de junio al 25 de agosto de 1909, las que le dieron origen. El análisis semanal del Positivismo durante las tres primeras semanas y su mordaz crítica dentro de las cuatro últimas, permitió a Caso hacer despuntar su liderazgo intelectual, superior incluso al del Dominicano Pedro Henríquez Ureña. Susana Quintanilla escribe: “Si en las primeras el positivismo fue presentado como un monumento monolítico, en las posteriores se mostró la debilidad de sus cimientos y todas sus grietas para ser visto como lo que era, una ruina a punto de la demolición final”. El instrumento de los ateneístas no fue la lógica de Mill, más bien la corriente idealista de Kant y del pensamiento alemán. Caso, aprovechó su recién adquirido liderazgo para la formación de una “asociación no escolar e independiente del gobierno, un Ateneo para la Juventud”. La cita fue a las 19:00 horas del 28 de octubre de aquel año en el Salón de Actos de la Escuela Nacional de Jurisprudencia, un sitio “incómodo pero céntrico”, en la Esquina de San Ildefonso y el Relox, en la Ciudad de México. Caso abrió la reunión con un discurso expositivo de los propósitos y fines intelectuales, al que siguió la elección de una comisión redactora de sus estatutos: el mismo Antonio, Ignacio Bravo Betancourt y Pedro Henríquez Ureña fueron los encargados. En su propia reglamentación, atendida a pie juntillas, radicó su grandeza; eran bellas ideas en que los jóvenes empeñaban lo que yo llamaría su intelecto entusiasmado: “Trabajar en pro de la cultura intelectual y artística de México”. Figuras internacionales de la talla de José Enrique Rodó, Fernando García Calderón, Andrés González Blanco y Manuel Machado fueron sus inspiradores y protectores. Sirvan estas líneas como un homenaje a aquellos hombres en este centenario que a nadie importa. Antes de llenarse la boca con falsos deseos de un buen presente y un mejor futuro debían muchos de nuestros políticos, comenzando por nosotros, los políticos jóvenes, clavar la mirada y la conciencia es este fértil episodio de la historia de México. Las revoluciones, está probado, es más lo que destruyen que cuanto edifican. Solo la revolución de las ideas hace posible que las naciones progresen. Para que antes de nosotros sean ellos; después lo nuestro.


moisesmolinar@hotmail.com

sábado, 24 de octubre de 2009

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
DIPUTADO “LLORÓN, IGNORANTE, IRRESPONSABLE Y POCO VALIENTE”.
2010 será, sin duda, la antesala electoral más importante de 2012 a escala nacional. Una complicada aduana para las fuerzas políticas que, desde ya, velan armas para la guerra sin sangre que México vivirá dentro de poco más de dos años. Además del mundial y los “centenarios” los mexicanos estaremos “celebrando” la elección de 10 gobernadores. Prácticamente la tercera parte de la totalidad de mandatarios estatales y el panorama no se vislumbra muy diferente: el PRI se perfila como el gran ganador en 2010 y 2012. La falta de oficio, la ineficacia política del gobierno federal, la ausencia de operadores electorales eficaces y el ascendiente real de los gobernadores priístas sobre sus gobernados hacen que el PAN de Felipe Calderón vea en cada proceso electoral una nueva pesadilla. Infructuosamente han intentado casi todo para ganar terreno y su desesperación los ha hecho ir “contra natura”. El partido prototípicamente “recto” y doctrinario, ha hecho gala de los más variados recursos propios de los pragmáticos. No ha dudado en fabricar campañas negativas para pretender hacer descansar sus triunfos en los errores ajenos más que en los aciertos propios. Tanta ha sido la preocupación de los azules a la hora de enfrentar el cerbero de las urnas que han ido un paso más allá: la mitomanía, la mentira recurrente como último recurso desesperado para hacer que sus opositores sean castigados en las urnas. Esa es su apuesta. Su última mentira la soltaron a propósito del paquete fiscal. Dijeron que no quedó, a los diputados azules, más remedio que aprobar una propuesta del PRI para aumentar el IVA del 10 al 11% en la frontera y del 15 al 16% en el resto del país. Hay que hacer memoria –amable lector. Cuando el gobierno federal colocó en el debate público el tema del paquete fiscal, nos anunciaron que no había posibilidad de un paquete alterno, la única posibilidad para Felipe Calderón era el famoso dos por ciento generalizado al consumo. Pretendieron imponerlo en San Lázaro y fracasaron; intentaron negociarlo y se toparon con pared, con la pared priísta. El PRI les hizo saber que el 2% estaba muerto, cancelado; que no existía posibilidad alguna. Es de esa forma como la secretaría de hacienda se exhibe aceptando la posibilidad de un “plan B” que detalla en sendo oficio que hizo llegar al coordinador de los diputados del PRI, Francisco Rojas: siempre sí había un plan B. Cuanto se aprobó en la cámara fue propuesta del gobierno, no del PRI. La paternidad de los impuestos en México es del gobierno federal que ahora pretende olímpicamente eludir su responsabilidad temiendo un costo político. La idea del aumento al IVA no fue del PRI fue de la Secretaría de Hacienda, por ello el secretario Carstens se congratuló públicamente de la aprobación que los diputados hicieron. En mal momento mandaron al gris César Nava a responsabilizar a los de enfrente del nuevo paquete. Error de cálculo. La propuesta llegó al senado y va de regreso con los diputados. El “plan B” tampoco pasa. Nava tiró el aumento al IVA que tanto elogió Carstens junto a Gómez Mont en representación de su jefe, el presidente de la república: labor “valiente, responsable” y hasta “patriótica” le llamaron, en el éxtasis, a la de los legisladores. Calderón tuvo que padecer las torpezas electorales de Germán Martínez y ahora además las políticas de César Nava que perdió prácticamente todo en Tabasco y Coahuila la semana pasada y a quien sus propios compañeros le han llamado “ignorante, llorón, irresponsable y poco valiente”. Los próximos días seguiremos teniendo noticias de nuevo paquete fiscal. Una cosa es segura: el aumento al IVA no pasa y muy probablemente darán más recursos al erario aumentando el déficit, subiendo la estimación del precio del petróleo, recortando más el gasto corriente y ajustando el Impuesto Sobre la Renta y el Impuesto a Depósitos en Efectivo. La buena noticia para los jóvenes es que también “va p’atrás” el impuesto del 3% a las telecomunicaciones. El internet para nosotros no es un lujo, más bien un servicio de primera necesidad educativa.
moisesmolinar@hotmail.com

sábado, 17 de octubre de 2009

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
LA LICENCIA DE ULISES
Dicen que son días difíciles para Ulises. Si es así, no lo parece. Su semblante es el mismo. De buen talante intercambia comentarios con sus interlocutores y una sonrisa es recurrente en su faz. El fallo de la “Suprema” inquietó y hasta angustió a su gente: amigos y colaboradores, no a él. Recibió una andanada de mensajes telefónicos y llamadas de solidaridad que agradece pero juzga innecesarias. Ningún gobernador ha vivido lo que Ulises al frente del cargo y sabe que en este nuevo capítulo de su guerra sexenal volverá a “caer parado”. Como todo buen político hace prospectiva y sabe que de ninguna manera podrán obligarlo a que deje el cargo para el que fue electo democráticamente por la mayoría de los votantes. El conflicto del 2006 y sus agravios –reales o supuestos- tienen ya poco que ver. El real móvil de este nuevo torbellino judicial es la próxima elección, el cobro de facturas, la sanación de ardores pasados, una revancha política y electoral de quienes no van con el principio democrático, magistralmente explicado por Felipe González, de la “aceptabilidad de la derrota”. Los ex appos, devenidos en coalicionistas querían el dictamen de la corte y ahora que lo tienen van por el “juicio político”. Así está en el manual, su manual. Los detractores legislativos de Ulises (pretendidos beneficiarios de la próxima elección) presentarán, sin duda alguna, la demanda de juicio político, la recibirá una sub comisión de examen previo que seguramente la desechará. Si así no sucediera, la cámara de Senadores habrá de erigirse en cámara acusadora y de cualquier manera, la decisión final la habrían de tener los diputados del congreso local que, soberano como es, tiene la facultad exclusiva de decidir sobre el destino de los gobernadores. ¿Imagina usted –amable lector- a los diputados locales deponiendo del gobierno a Ulises? Yo no. Y es que la opinión de la corte no debe representar un agravio para Ulises, ni siquiera solamente para su investidura ni para su gobierno. Han hecho causa común el legislativo y el judicial de Oaxaca y pronto lo harán los restantes sectores de la sociedad: el económico y el social. El agravio es para Oaxaca, para sus instituciones y para los ciudadanos que no olvidamos las barricadas, la suciedad, las pérdidas económicas y de empleos y la destrucción de nuestro patrimonio arquitectónico. Falta conocer el documento final, el desglose del informe que someramente votaron los 11 ministros. Seguramente ahí encontraremos matices. Por el momento la primera impresión es que el voto de la corte obedeció a un inexplicable miedo o a presiones políticas: “lineazo”, pues. Es cuanto la gente comenta en los cafés, en los pasillos gubernamentales o en las oficinas de redacción de los medios. No se quiso exponer la corte en una decisión claramente política al escarnio por parte de los activistas incendiarios y ahora tendrá que padecer los señalamientos de sectores de más peso entre la opinión pública. Responsabilizan a Ulises “lisa y llanamente” por omisión y exculpan a Vicente Fox que, violando la constitución, se negó a enviar a las fuerzas federales en auxilio de la entidad cuando el legislativo local se lo pidió. Independientemente del matiz que en el documento final pudiera darse, el golpe mediático ya está dado y en los próximos días escucharemos mucho acerca de un juicio político que no se dará. El proyecto que Mariano Azuela presentó contaba ya con la simpatía de los ministros que, de manera por demás extraña, en unas horas parecieron haber cambiado el sentido de su voto por consigna. Hasta los más fuertes detractores mediáticos de URO dan cuenta de ello. La politización de la justicia es tan mala como la judicialización de la política. Así es que lo más saludable para nuestro entramado constitucional sería la derogación de esta famosa facultad investigativa de la corte. De cualquier modo, el dictamen de la corte se queda en simple opinión, carece de efectos vinculantes, es una norma imperfecta. Por ello todos tranquilos, Ulises no se va. Y muy probablemente volvamos a escuchar aquello que soltó en cadena nacional para aquellos que siguen pidiendo su cabeza: “¿licencia?, ni de manejo”.
moisesmolinar@hotmail.com

sábado, 10 de octubre de 2009

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
LA CORTE, GABINO Y LA APPO.
El próximo martes 13 la Suprema Corte iniciará con sus ministros en pleno, el tratamiento del ya tristemente célebre “caso Oaxaca”. Después del análisis del proyecto que encargaron a Mariano Azuela emitirán sus opiniones y votos particulares. Y es que derivado de las famosas facultades investigativas de la corte, este trámite representa, para el alto tribunal, más un escollo que un procedimiento digno de sus ocupaciones. De sobra sabido es que el fallo que, en esta ocasión, la Corte emita no tendrá efectos vinculatorios pero sí una gran trascendencia en términos políticos. En la antesala del proceso electoral oaxaqueño, los actores políticos se muestran expectantes. El fallo será motivo de argumentación electoral que se hará llegar a los ciudadanos, a través de los medios masivos de comunicación, como factor de decisión para la definición de su voto. Quienes impulsaron la investigación, “appistas” en aquellos aciagos días, coalicionistas hoy, esperan duros señalamientos contra Ulises; una especie de responsabilidad moral para hacer de ella su argumento de discurso inmediato. Sin embargo no es ese el sentido del proyecto que el Ministro Mariano Azuela Güitrón, presentó en días pasados a sus homólogos en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Dicho proyecto inaugura la recta final de la solución jurídica definitiva del famoso caso Oaxaca. Seguramente el máximo tribunal pondrá a cada quien es su lugar y cuanto escuchemos en lo sucesivo respecto del tema podrá tener connotaciones solamente políticas y mediáticas, ya nunca jurídicas. Las reacciones de los “appistas” no se hicieron esperar y esa será su cantaleta: “la injusticia del más alto tribunal de la nación que exonera moralmente a un represor”. Ulises Ruiz y Vicente Fox no tienen responsabilidad en las violaciones graves a las garantías individuales infringidas a ciudadanos oaxaqueños, entre los meses de mayo de 2006 y julio de 2007; en estos términos está el proyecto y en ellos estará seguramente la sentencia. Pero independientemente de connotaciones políticas, era un paso que como requisito indispensable necesitábamos los oaxaqueños para fortalecer nuestro proceso de concordia. Los ciudadanos seguíamos esperando el pronunciamiento fundado y motivado de nuestra Suprema Corte como institución garante y vigía de nuestro sistema jurídico, incluidas nuestras garantías individuales. Que si hubo violaciones graves a los derechos públicos subjetivos, las hubo, pero los responsables fueron mandos policiales. A los cuerpos de seguridad se circunscribe la responsabilidad. Es una cuestión de estructuras de mando operativo, no político ni administrativo.
Es, a todas luces lamentable, el uso político que a esa inexplicable facultad investigativa de la corte, llamada a desaparecer se le da. Ello no demuestra más que la urgencia por ganar argumentos en pos de un solo e indivisible objetivo: la obtención de poder por el poder mismo.
En adelante tendremos a Gabino Cué y compañía generando cuanto sea posible para obtener un triunfo electoral basado más en la denostación que en el aporte de soluciones para los oaxaqueños. La reunión pública que el senador lopezobradorista sostuvo el pasado viernes con Flavio Sosa y prominentes miembros de la APPO, es un botón de muestra. Días peores están por venir. No quiere una segunda derrota y seguramente hará lo imposible por no tenerla. Sabe que en su obsesión por la silla gubernamental le va la vida. Consciente está que el PAN no le ve con buenos ojos y no le queda más que recurrir a los de casa, a los incendiarios, barricaderos y destructores de nuestro patrimonio y fuentes de trabajo en 2006.
moisesmolinar@hotmail.com

domingo, 20 de septiembre de 2009

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
¿EMULSIÓN?
En fechas recientes tuve la oportunidad de compartir con el presidente estatal del PAN una mesa de análisis frente a estudiantes universitarios. Ahí, de manera transparente, Carlos Moreno adelantaba lo que esta semana trascendió en diarios locales: que la unión del agua y el aceite era posible en “emulsión”. Más allá del yerro de circunscribir el fenómeno al campo de la física, cuando en realidad todos lo aprendimos en nuestros cursos de química, tuvo que aceptar la evidencia de que el PAN y el PRD sí son como los líquidos que bajo ninguna circunstancia pueden mezclarse, inmiscibles pues. Cuauhtémoc Cárdenas había ya adelantado, con su gran autoridad moral de por medio, el sin sentido de las pretendidas coaliciones electorales de cara a las elecciones locales del próximo año, puso de moda –por llamarle de alguna forma- el debate en torno a las imposibilidades ideológicas. Que el pragmatismo ha marcado con su sello el devenir político de los últimos tiempos, lo sabemos de sobra. Pero nadie “de peso” se atrevía a sostenerlo abiertamente, ni en medios tan socorridos como Televisa y TV Azteca. El descrédito de los políticos y consiguientemente de la política en prácticamente todas las mediciones de preferencias y fobias ciudadanas, se ha reflejado en desinterés más que en repudio y en esa indiferencia reposa el germen del pragmatismo que, a sus anchas, han establecido nuestros políticos en las dirigencias de los partidos a la hora de tomar definiciones olvidando el espíritu que la constitución reserva para la política en su artículo 41 que a la letra dice: “Los partidos políticos tienen como fin promover la participación del pueblo en la vida democrática, contribuir a la representación de la representación nacional y como organizaciones de ciudadanos, hacer posible el acceso de éstos al ejercicio del poder público, de acuerdo con los PROGRAMAS, PRINCIPIOS e IDEAS que postulan …”. Aquella mañana pregunté al dirigente panista la solución que iban a dar a temas como el aborto, las sociedades de convivencia o la diversidad sexual a la hora de sentarse con los partidos de izquierda para preparar la plataforma electoral que la ley exige para registrar candidatos a cargos de elección popular. Su respuesta tomó por sorpresa al auditorio. Dijo que en la plataforma iban a privilegiar sus coincidencias, no sus antípodas. Que se trataba de lograr una transición y que en su búsqueda esos no eran temas. Que el aborto no era tema, pues. Más tardó el público en asimilar la frívola respuesta que la realidad en imponerse incontestablemente. PRI y PAN aprobaron en el congreso del estado la reforma constitucional que garantiza el derecho a la vida “desde la concepción”, que no es propiamente una ley antiaborto, pero si un candado para su despenalización. La iniciativa fue de Perla Woolrich, connotada e histórica militante panista, que por algún acuerdo político ganó el apoyo del PRI y la oposición unánime del PRD. LA misma responsable del área de derechos humanos de partido del sol azteca anunció en conferencia de prensa la intención de echar abajo esa reforma. Una de las cualidades de las leyes es que son susceptibles de modificación, merced al mismo proceso legislativo. No son inmutables. Y merced a ello es que el nuevo artículo 12 constitucional pareciera obedecer a una magistral jugada política tendiente a evidenciar la volubilidad de nuestros actores de oposición. Quienes hoy no pueden ponerse de acuerdo en una reforma legislativa pretenden hacer causa común en 2010 para sacar al PRI del gobierno estatal. Lo cierto es que el aborto sí es tema y será interesantísimo conocer las respuestas de los candidatos a diputados de la futura coalición cuando su electorado les pregunte su postura respecto a la permanencia de esta reforma. ¿se sigue tutelando el derecho a la vida o se legitima la decisión de las mujeres sobre sus cuerpos? Habría que escuchar las respuestas de los candidatos perredistas de los distritos de la costa y las de quienes habrán de competir por el centro de militancia panista? El eclecticismo será una mala decisión y evadir el tema será poco menos que imposible.
moisesmolinar@hotmail.com

domingo, 13 de septiembre de 2009

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA

¿ES EN SERIO EVIEL?

Hoy, 13 de septiembre celebramos el día de la juventud mexicana, misma fecha en que seis “niños” que en sentido estricto eran jóvenes, bañaron de heroicidad un capítulo de nuestra historia en Chapultepec en 1847. Las declaraciones del coordinador de nuestra bancada Oaxaqueña en la cámara federal de diputados nos congratulan. Eviel dijo: “Los jóvenes deben tener una creciente participación en todos los ámbitos del desarrollo nacional, por lo que la bancada Oaxaqueña impulsará la creación de una Ley Federal de Jóvenes.” La legislatura que se fue nos la prometió y falló. Estaremos pendientes de que lo tenga presente. Pero además de lo federal, en Oaxaca estamos a la espera de un instrumento jurídico destinado a los jóvenes. Nuestro peso en las estadísticas del INEGI y nuestra presencia nada despreciable en las del Registro Federal de Electores, lo hacen inobjetable. Va para la reflexión el siguiente ensayo.

INTRODUCCIÓN
Para evitar caer en la anarquía conceptual, abrazando el criterio fijado por nuestro Instituto Mexicano de la Juventud en su “Tercera Encuesta Nacional del Juventud”, podemos definir para objeto de este estudio a la juventud como el grupo poblacional cuya edad oscila entre los 12 y los 29 años.
Bajo esta definición podemos decir, según datos proporcionados por el XII Censo Nacional de Población y vivienda, que el estado de Oaxaca cuenta con una población joven de alrededor de 1 millón 300 mil habitantes. Si tomamos en cuenta que la población total del estado para el año 2000, mismo en que dicho censo fue levantado, era de poco menos de 3 millones y medio de habitantes, estaremos en posibilidades de afirmar que los jóvenes en Oaxaca representan más de la tercera parte de la población, cifra por demás significativa. Es, sin embargo, evidente que los esfuerzos gubernamentales enderezados hacia la atención de la problemática juvenil no guardan la misma proporción en relación con el peso específico de este extenso grupo de edad.

Este trabajo se orienta entonces a la construcción de un modelo de políticas públicas que permitan a un mayor número de jóvenes en Oaxaca integrarse a los diversos órdenes de la vida (económica, social, cultural, política, deportiva, etc.).
DESARROLLO
Una de las virtudes de nuestro sistema federal es la posibilidad de vivir en un estado de derecho. Las leyes y no los caprichos de los gobernantes son el criterio supremo que orienta el avance de nuestras sociedades. Salvo contadas excepciones, el problema mayor que en lo particular Oaxaca y en general México enfrentan, no es el que atañe a la imperfección o inexistencia de las leyes sino a su ineficacia o absoluto incumplimiento. Sin embargo, cuando en Oaxaca hablamos del tema de juventud, estamos hablando de una de esas contadas excepciones en que el problema sí lo reviste la falta de un ordenamiento jurídico claro que oriente las decisiones de los gobernantes, decisiones que finalmente se traducen en lo que la ciencia social llama políticas públicas.Para hablar concretamente de nuestra entidad federativa, podemos sentirnos afortunados de que nuestra constitución local a diferencia de general de la república contiene una mención expresa a la juventud. Así, al interior de su título consagrado a las garantías individuales, en su artículo 12 establece:

“El Estado impulsará la organización de la juventud, su actividad deportiva y su formación cultural.”

Sin embargo esa mención es, a todas luces, insuficiente, más aún cuando no se encuentra complementada debidamente por una ley reglamentaria, que en la técnica jurídica, debe acompañar siempre a una disposición constitucional de relieve. La única disposición legal relacionada no es una ley reglamentaria, sino un decreto que inició el ex gobernador Heladio Ramírez cerca del final de su administración y que es el Decreto que crea el Instituto de la Juventud Oaxaqueña, organismo público encargado de brindar la atención gubernamental a todos los jóvenes en el estado.

No podemos conceder que dicho decreto sea complemento suficiente al texto constitucional, como para normar la elaboración de políticas públicas. Las política públicas focalizan aspectos particulares del quehacer gubernamental, pero las leyes les proporcionan los criterios generales dentro de los cuales se pueden concebir. De este modo es que sigue siendo urgente una ley general de juventud, reglamentaria del párrafo 15 del artículo 12 constitucional local, que comience por aportar definiciones en torno a la juventud y en torno a los universos en los cuales esta se desarrolla. Al seno de la Comisión de administración de Justicia del Congreso del estado, existe ya el expediente (presto para ser analizado) del que dicha ley puede desprenderse. Las propuestas generadas en más de 40 foros que hace ya casi dos años realizamos con la Comisión Especial para la Reforma del Estado por todo el estado aportan al proyecto la legitimidad que las llamadas fuentes reales del derecho dan a las leyes de cualquier sociedad del mundo. Como derivación de esa consulta estamos en condiciones de saber que la problemática reflejada por la última Encuesta Nacional de Juventud es válida para Oaxaca, no cambia sustancialmente. En base a sus resultados necesitamos una ley que conciba un estado donde la juventud esté incorporada en la toma de decisiones que les garantice espacios de participación política y social. Que garantice el desarrollo de todas sus potencialidades. Que institucionalice la necesidad de aperturar más espacios laborales a los jóvenes y que condene la discriminación juvenil en los centros de trabajo. Cada día más jóvenes reclaman oportunidades de estudio, capacitación y empleo. Es insostenible seguir preparando jóvenes en las instituciones educativas que a su egreso no encuentren alternativas de empleos dignos y bien remunerados. Por ello debe consignarse en la ley la obligación gubernamental de ofrecer educación de calidad, vinculada a las potencialidades productivas de nuestra entidad.
Los problemas que enfrenta la juventud están en función de las características propias de los grupos sociales a los cuales pertenecen. En el medio rural, la falta de oportunidades los hace emigrar de sus comunidades de origen y encarar situaciones de incertidumbre que generan frustración y desesperanza. En el medio urbano la juventud está expuesta a altos riesgos: delincuencia que acompaña el deterioro social, violencia informativa, alcoholismo, drogadicción y enfermedades de transmisión sexual, entre las que destaca el SIDA.

Bajo estas grandes orientaciones los actores políticos, sociales y económicos deben establecer compromisos serios y públicos que realmente impulsen el desarrollo integral de los jóvenes, haciendo de la ley letra viva:

• Abrir efectivas oportunidades a jóvenes en las candidaturas a cargos de elección popular.

• evitar la discriminación en los centros de trabajo hacia la juventud por su edad, condición social, física y económica o su preparación académica.

• Propiciar una coordinación institucional y articular programas, proyectos y acciones integrales dirigidas a la juventud, tales como turismo ecológico, la recreación, el deporte, la investigación científica, la cultura y desarrollo regional, entre otros.

• Estrechar lazos permanentes con y entre la juventud indígena, para su participación e incorporación a las actividades productivas, el empleo y el desarrollo social.

• Hacer partícipes a los jóvenes en la toma de decisiones gubernamentales, así como en el desarrollo de sus comunidades.

• Promover la colaboración de la juventud en actividades voluntarias de apoyo a la comunidad.

• Promover programas de participación con instituciones que apoyen y contribuyan al desarrollo empresarial juvenil, la obtención de financiamiento de proyectos productivos a micro y pequeñas empresas juveniles y la difusión de experiencias exitosas por empresarios oaxaqueños jóvenes.

• Reestablecer un sistema de incentivos a las realizaciones de la juventud, incluyendo, particularmente, becas, empleos y distinciones cívicas.

• Proponer la apertura de espacios laborales para la juventud en los ámbitos público y privado e impulsar mecanismos de participación y de consulta a la juventud en el trabajo legislativo del Congreso Local.

• Intensificar campañas masivas de comunicación para prevenir y tratar las adicciones, así como la rehabilitación de quienes las padecen.

• Impulsar a la juventud a formar parte de los programas de participación ciudadana.

• Promover una mayor difusión de los derechos sexuales y reproductivos de la juventud.

• Promover una política de vinculación laboral con pasantes y egresados jóvenes de instituciones de educación superior dentro de la administración pública estatal y municipal, así como en el Congreso del Estado.

CONCLUSIONES

El estado de Oaxaca tiene una población significativamente joven. EN esta tesitura urge -independientemente de la suerte que corra el proceso legislativo de carácter federal para tener una Ley Nacional de Jóvenes- una legislación que reglamente el párrafo 15 del artículo 12 de la constitución particular y que contemple rubros tan necesarios como el empleo, la educación y capacitación técnica, la diversidad sexual, los derechos reproductivos, la participación política y el trabajo juvenil desde la sociedad civil.

Con base en esa ley se espera un redimensionamiento de la importancia que los jóvenes tenemos en el devenir de nuestro estado.

moisesmolinar@hotmail.com

sábado, 5 de septiembre de 2009

LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA

EL PARTIDO REVOLUCIONARIO INSTITUCIONAL Y LA MEDIOCRECRACIA
Moisés Molina.

I
Hoy que el PRI se encuentra en la antesala de recuperar la presidencia de la república, es que decidí esbozar algunas ideas en torno a esta polémica institución llamada Partido Revolucionario Institucional.

II
Al inicio de su capítulo 7, Giovanni Sartori en “Partidos y sistemas de partidos”, parte consciente o inconscientemente de una enorme verdad que da sustento a lo que en estas líneas se trata: “… una comunidad política sigue las normas de la competencia cuando en el momento de las elecciones casi todos, sino todos, los escaños se disputan entre dos o más candidatos al puesto”.

De la entera lectura de los textos sartorianos uno puede extraer como principal conclusión que, para el autor de la Teoría de la Democracia, el criterio principal para distinguir y clasificar a los sistemas competitivos y a los no competitivos, es el del partido político, sin embargo en su caracterización inicial ¿por qué habla de disputa entre candidatos y no entre partidos? A quien esto escribe le queda la sensación de que el autor no distingue entre partidos y candidatos, tal vez porque en el tiempo en que “Partidos y sistemas de partidos” era escrito (1980), ello era innecesario.

De 1980 a nuestros días las cosas han cambiado enormemente. Han cambiado tanto que me atrevo a afirmar que, de la misma manera que el Partido Nacional Revolucionario fue muy diferente al de la Revolución Mexicana y este a su vez del Revolucionario Institucional, El PRI en la actualidad dista mucho – aunque conserve nombre y emblema- del que “competía” por el poder en 1980.

Mi tesis central es entonces que el PRI, al margen de naturales transformaciones exógenas y endógenas, no es ya más el “típico” partido Hegemónico Pragmático que Sartori vió en la página 279 de su texto.

III
Hay que considerar de inicio que en un sistema de gobierno federal o federado como el mexicano, su sistema de partidos comparte la misma característica. Los partidos políticos en México pueden ser nacionales o locales , y los nacionales son entonces entidades de interés público con un comité nacional, pero también con representaciones en cada una de las entidades federativas. En el caso del PRI, no obstante (supongo sin conceder) estar estas representaciones llamadas Comités Directivos Estatales concentradas o subordinadas en torno a un centro de decisiones que es su Comité Ejecutivo Nacional, despliegan su trabajo en un subsistema político aparte, que es un sistema político local o estatal, muy diferente en su realidad al suprasistema político nacional. Cada entidad federativa tiene su propia realidad política y la realidad oaxaqueña es – más en estos tiempos- especialmente distinta a la de cualquier otro sistema.

IV
Es curioso que hoy apliquemos para Sartori lo que él mismo dijo: “Hay todo género de errores conceptuales, de interpretación y de predicción que son resultado de nuestra incapacidad para introducir en ningún marco adecuado al PRI mexicano…”. Para el italiano, en 1980, en el hegemónico PRI, las decisiones las tomaba su “comité central, compuesto de siete miembros”, siendo que desde entonces las decisiones eran tomadas por mandato estatutario por los dos órganos colegiados aludidos en el punto I de este ensayo, y de facto por el jefe nato del partido que era el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, nunca por el Comité Ejecutivo Nacional. Aquellos eran los tiempos en que el PRI había pasado a ser de un partido hegemónico ideológico, cuyo punto culminante fue el período presidencial del Gral. Lázaro Cárdenas del Río, a uno hegemónico pragmático, aparejado con el distanciamiento cronológico del movimiento revolucionario de 1910 y con aquello en que parece asistir la razón a Sartori: “El término de partido revolucionario ha seguido el destino de todas las palabras que se ponen de moda y hoy día pertenecen más bien al reino de la retórica que al estudio de la política.”. Para 1980, completamente de acuerdo con nuestro autor, el PRI era un prototípico partido hegemónico pragmático. Tuvo que idear en los lustros previos una reforma constitucional para incorporar a la cámara federal diputados de partido y posteriormente diputados plurinominales, haciendo de nuestro sistema electoral un sistema mixto. El nuestro era un sistema en dos niveles, ocupando el primero el partido hegemónico y el segundo, los restantes partidos satélites a quienes habría que fortalecer desde el partido hegemónico para garantizar una democracia “formal” o aparente.

V
EN 1988 se inaugura, sin embargo, una nueva etapa en nuestro sistema político nacional. En ese año “El PRI” no “estuvo dispuesto a reprimir a los grupos a la izquierda que se convertían en una amenaza” ni siquiera por motivos de seguridad interna. El resultado: la elección más competida en la historia de México y fuertes cuestionamientos a la potencial “poliarquía” mexicana que con la pérdida de la credibilidad de sus instituciones electorales, perdía asimismo toda posibilidad de alcanzar ese galardón político. A partir de entonces el PRI y por consecuencia México no volvieron a ser los mismos y cambiaron radicalmente hasta que en el 2000 la alternancia en el poder se dio. En el 2000 encontramos notas claras de un sistema de partidos competitivo, como seguramente lo tendremos en 2006. El PRI deja de ser entonces el partido hegemónico iconográfico del siglo XX.

Después de la derrota, el PRI replantea su relación con la sociedad y la dinámica de sus relaciones interiores. Convoca de urgencia a una nueva Asamblea Nacional (la XVIII) y reforman sustancialmente sus normas internas, instaurando la figura de los “procesos internos” de selección de dirigentes y candidatos. El resto de la historia ya lo conocemos.

VI
No obstante no haber registro alguno de la historia del PRI en Oaxaca, es de suponerse que desde su aparición desarrolló una historia paralela a la de su comité nacional y la suposición se extiende igualmente a la naturaleza hegemónica de este partido en Oaxaca. El estado presenta, no obstante, dos momentos importantes en que puede dejar de ser considerado como sistema no competitivo: 1998 y 2000.
1998 marca el primer proceso electoral competido en Oaxaca. Tres son los principales partidos contendientes que dividen la intención del voto. El PRI y el PRD se alzan con las cifras más altas y tras una gran expectativa pero sin impugnaciones de trascendencia, José Murat es declarado gobernador electo primero y después constitucional. Oaxaca no volvería a ser el mismo.

Al perder en el 2000 la jefatura natural del presidente de la república, el poder al interior del PRI se repartió entre sus gobernadores. Y la generosidad del sistema federal brindó al PRI la oportunidad (excelentemente aprovechada) de reorganizarse a partir de las gubernaturas que en mayoría detentaba. En aquellos estados sin gobernador priísta el liderazgo de los comités lo ejercían entre la dirigencia nacional y algún diputado federal o senador de la república. 2006 fue inundado por un fenómeno que partió al país en dos: el norte fue azul y el sur amarillo. Pero fue un fenómeno que duró poco y en los años subsecuentes las aguas recuperaron su real nivel y el PRI se reposicionó nacional y regionalmente como la primera fuerza política de la república.

VII
Cierro este ensayo esbozando un breve análisis del sistema de partidos en Oaxaca y con su actual circunstancia. 2004 marca un año crucial en la historia moderna de la entidad. La contienda electoral, la más cerrada e intensa de cuantas hemos vivido en Oaxaca y una de las más complicadas en la historia de México, no fue enteramente protagonizada por partidos, de inicio, no hubieron partidos. Dos coaliciones (formadas por partidos políticos nacionales) y un partido local en desventaja, se presentaron al proceso. De facto la lucha fue entre un candidato y un partido, no entre dos coaliciones. Ni entre dos candidatos, ni entre dos candidatos con sus coaliciones. Para 2010 pretenden repetir la historia los mismos involucrados. Los resultados esta vez serán seguramente diferentes.

Con esto quiero cerrar el círculo aproximándome al inicio de este ensayo. Siendo estrictos, si hablamos como Sartori, de una disputa entre candidatos, podríamos decir que el oaxaqueño es un sistema de partidos competitivo, toda vez que Gabino Cue y Ulises Ruíz protagonizaron una elección “disputada”, hubo competencia y hubo competitividad.

Pero no podría faltar quien argumentara que, competencia y competitividad aparte, en Oaxaca no existe un sistema competitivo en los términos de Sartori, en virtud de que la competencia no fue ni entre partidos, ni entre candidatos. Cué era, de hecho, la figura más prominente de un lado y el PRI era la figura más prominente del otro.

Fuera de la contienda y hablando estrictamente de partidos políticos. Oaxaca puede ser aún considerado un sistema no competitivo, con competencia, pero sin competitividad. Solos no le ganan una elección al PRI ni el PAN, ni el PRD, ni Convergencia, ni mucho menos los tres restantes (PVEM, PT y PUP). El PRI en Oaxaca es, bajo la óptica de Sartori, un partido dominante porque: “siempre que encontramos en una comunidad política, un partido que deja atrás a todos los demás, este partido es dominante en el sentido de que es considerablemente más fuerte que los otros”. Encuentro útiles las siguientes evidencias: i) El PRI es el único partido que tiene estructura y la moviliza; ii) El PRI es el único que demuestra trabajo en épocas no electorales; y iii) El PRI es el único que operacionaliza su centro de capacitación política.

En este escenario no es descabellado suponer que aunque sea de facto, corremos el riesgo de convertir en profecía lo que Sartori observó al otro lado del mundo:

“… la pauta del monopartidismo dominante llega a ser un monopolio natural siempre que una escasez espantosa de aptitudes y de personal calificado, implica que, de hecho, no está en juego una pérdida de potencial pluralista”

Y de ello no tendrá enteramente, ni siquiera significativamente la culpa, el PRI.

moisesmolinar@hotmail.com