LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
¿GOBERNADOR? DEPENDE.
“La juventud es un defecto que se
Corrige con el tiempo”
Enrique Jardiel Poncela.
“En los jóvenes mucha prudencia
es mala señal”
Baldassare Castiglione.
El lunes último, con las posibilidades que le brinda el poder mediático, Elena Poniatowska posicionó en las mentes de millones de televidentes un neologismo circulante solo entre ciertos círculos de académicos: los “ninis”, jóvenes que ni estudian ni trabajan. Nunca, que yo recuerde, se había destinado tiempo estelar en televisión al tratamiento de una problemática exclusivamente juvenil. Los jóvenes hemos sido prioridad para las televisoras solo cuando de consumir se trata. Martes y miércoles “La jornada” dedicó al mismo tópico un tratamiento más detallado en sendo reportaje. No menos de 35 millones de habitantes en este país somos jóvenes. Independientemente de los rangos de edad, en los cuales aún existe discrepancia, existe una franja poblacional con necesidades, demandas, concepciones, formas de ver al mundo y a sus semejantes; y aspiraciones específicas. Es la tercera parte de esta nación que no se ha podido incorporar plenamente a su construcción; a la que no se le ha permitido con plenitud aportar su grano de arena para construir progreso al lado de la gente adulta. Los roles definitorios de la juventud han mostrado que las generaciones anteriores se equivocaron al pretender ponernos la camisa de fuerza de “estudiante” e “hijo de familia”. Su paradigma marcaba que quien cubriera medianamente estos papeles podría considerarse enteramente “joven”. Hoy tenemos entre esos 35 millones de jóvenes, 2.4 millones que estando en edad no acuden al bachillerato y 7.5 millones a la universidad; 430 mil egresados por año de las escuelas de educación superior, de los cuales (según cifras de la SEP) un 14 por ciento no encuentran empleo. Faltaría ver cuántos están subempleados en trabajos para los cuales no se necesita terminar una carrera. Hoy viven en México 350 mil jóvenes que intentaron suicidarse en 2008 y 3.5 millones que tuvieron al menos una idea suicida; 7 de cada 10 estaban sin trabajo. Es hora de que los jóvenes seamos prioridad para los poderes, para el sector privado que tiene en nosotros una nada despreciable fuente de consumo, para los partidos políticos y para los órganos autónomos. El fondo de la crisis no es financiero, es de valores y los “ninis” de hoy son su producto más acabado. Un sistema educativo nacional con fuertes tensiones políticas al interior de su órgano rector, la SEP, son señales alarmantes. A la juventud le distinguen dos demandas fundamentales: educación y oportunidades. Si no se diseña pronto una gran alianza interinstitucional bajo la égida del gobierno federal a favor de la juventud, muy pronto quedará muy poco por hacerse. 2010 ha sido declarado por la ONU “Año de la Juventud” y en Agosto México será anfitrión de la “Cumbre Mundial de la Juventud”. Es una coyuntura que se antoja prometedora para la generación que, a la vuelta de la esquina, deberá estar tomando las decisiones importantes en el país. Urge el entreveramiento generacional, la inclusión de jóvenes en los gobiernos, en los parlamentos, en los cabildos. Varios países de América Latina nos llevan la delantera en cuanto a legislación en materia de juventud se refiere y la legislatura federal que se fue nos quedó a deber una ley de juventud que nos prometieron; y en la que se acaba de instalar, el PRD propone a un legislador de 51 años como integrante de la comisión de juventud y deporte en el Palacio Legislativo de San Lázaro. Hoy en Oaxaca tenemos 1391 servidores públicos municipales jóvenes de los cuales solo 41 son presidentes municipales. 2010 será un excelente año para medir el avance de la juventud, para constatar si se sigue malentendiendo la disciplina partidista, si se sigue irreflexivamente a la expectativa de las decisiones de una generación que no es la nuestra o si somos capaces de sumar nuestro talento y brío a la experiencia de quienes alguna vez estuvieron en nuestros zapatos y demandaban lo mismo. La que nos aguarda puede ser (depende de los jóvenes) una elección histórica donde la juventud deje de ser para los partidos esa estadística negra de “los que no votan”. Considerar con seriedad a este 40% del electorado debe ser obligación ineludible de quien quiera gobernar Oaxaca. Es hora de considerar seriamente que la juventud no es un defecto que se corrige con el tiempo.
moisesmolinar@hotmail.com
sábado, 16 de enero de 2010
sábado, 9 de enero de 2010
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
COALICIÓN ¿EN SERIO?
Una camaleónica Ruth Zavaleta puso el dedo en la llaga. En su reciente visita a Oaxaca nos regaló con sus declaraciones, reflejos de lo que es y ha sido la izquierda institucionalizada en México: cantinflezca (para adjetivar con el verbo recientemente incluido en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española: cantinflear). En “petit comité” señala lo que todos pensamos: que “es imposible que el PRD y el PAN se unan porque son doctrinas diferentes” y con grandilocuencia en público justifica que “si hay una persona que pueda conjuntar estas dos posibilidades de doctrina y poder proyectar un plan de estadista … que identifique a los ciudadanos … tendrá la posibilidad de estar al frente de los ciudadanos”. En otra parte de su entrevista declara: “No es posible esa actitud, la izquierda es izquierda y debe ser congruente independientemente de los costos políticos y electorales …”. No me queda claro si para Ruth, primero son las personas y después el proyecto, o si debe prevalecer la tan llevada y traída cuestión ideológica a la hora de ponderar coaliciones electorales. El mensaje fue claro para Gabino Cué. Su sospechoso servilismo con Andrés Manuel, su estigma de perdedor (en la elección inmediata anterior a gobernador perdió con Ulises y puede volver a perder con el mismo Ulises que, reiteramos será el cerebro de la elección); y por si poco fuera sus ausentismo y baja productividad en el senado, son “detalles” que Zavaleta parecía tener en mente. Una coalición izquierda-derecha, viéndolo con rigor objetivo, se aparece en este momento más como una medida desesperada de arrebatarle al PRI el poder, que de perfilar con una alternancia una verdadera transición y un proyecto nuevo para Oaxaca. Todos quienes aspiran a ser candidatos por la coalición opositora tienen una raíz priísta y llegado el momento gobernarían como tales. Con tino, Ruth evoca el fenómeno Fox y deja preguntas en el aire: ¿Con la alternancia, cambió sustancialmente la forma de gobernar?, ¿se dio el tan ansiado cambio publicitado en campaña respecto de los gobiernos del pasado?, en una frase ¿Vivimos hoy mejor que antes?
Las alternancias son engañosas y pueden ser un espejismo. Antes de impulsar un cambio se debe preguntar ¿hacia dónde?, ¿para qué?, ¿con qué fundamentos? Y ¿A quién beneficia?
En el plano institucional las condiciones para la alianza no están mejor. Son todavía irreconciliables las posturas de la izquierda (obradoristas y no obradoristas) con el Presidente de la República y su equipo de trabajo; así como las que asumen los actores de la misma izquierda contra AMLO, contra Ortega y ahora, seguramente contra Ruth Zavaleta y el clan Círigo, sin olvidar al líder moral de la izquierda en México, Cuauhtémoc Cárdenas. Cárdenas recién asistió a una asamblea priísta; Ruth Zavaleta acusa a Jesús Ortega de incongruente; Jesús Ortega declina expulsar a López Obrador del PRD y ahora promueve la candidatura de Lino Korrodi, el operador financiaro y líder visible de los “amigos de Fox”, al gobierno de Tamaulipas; y José Luis Círigo (a quien no sería descabellado considerarle como candidateable por el PUP) condena la Coalición al fracaso. El PRD nacional condena los impuestos federales a los energéticos, pero justifica los que, en el Distrito Federal, implementó Marcelo Ebrard; sube de intensidad el pleito entre PAN y PRD en la capital del país por el matrimonio entre personas del mismo sexo con su derecho a adoptar y sale de la esfera legislativa para abarcar la del jefe de gobierno que, ya se confrontó con los jerarcas religiosos. Del aborto, ni que decir. Y son, estos dos últimos, temas que seguramente los electores podrán en el debate público en las campañas y que la pretendida coalición no podrá obviar en su plataforma electoral, no incluirlos representaría un grave vacío que despertaría, con razón, la desconfianza de los electores. Recordemos que en Oaxaca se acaba de reformar la constitución en una alianza legislativa que impulsaron PRI y PAN en todo el país respecto del derecho a la vida. En estos tiempos de crisis, en que la gente ha perdido la confianza, la fe, una coalición electoral saturada de ex priístas, pragmatismo y enfermiza obsesión por el poder lo único que conseguirá es acentuar el desprestigio y mala imagen de la política y los políticos, para desgracia de nuestra democracia.
moisesmolinar@hotmail.com
Moisés MOLINA
COALICIÓN ¿EN SERIO?
Una camaleónica Ruth Zavaleta puso el dedo en la llaga. En su reciente visita a Oaxaca nos regaló con sus declaraciones, reflejos de lo que es y ha sido la izquierda institucionalizada en México: cantinflezca (para adjetivar con el verbo recientemente incluido en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española: cantinflear). En “petit comité” señala lo que todos pensamos: que “es imposible que el PRD y el PAN se unan porque son doctrinas diferentes” y con grandilocuencia en público justifica que “si hay una persona que pueda conjuntar estas dos posibilidades de doctrina y poder proyectar un plan de estadista … que identifique a los ciudadanos … tendrá la posibilidad de estar al frente de los ciudadanos”. En otra parte de su entrevista declara: “No es posible esa actitud, la izquierda es izquierda y debe ser congruente independientemente de los costos políticos y electorales …”. No me queda claro si para Ruth, primero son las personas y después el proyecto, o si debe prevalecer la tan llevada y traída cuestión ideológica a la hora de ponderar coaliciones electorales. El mensaje fue claro para Gabino Cué. Su sospechoso servilismo con Andrés Manuel, su estigma de perdedor (en la elección inmediata anterior a gobernador perdió con Ulises y puede volver a perder con el mismo Ulises que, reiteramos será el cerebro de la elección); y por si poco fuera sus ausentismo y baja productividad en el senado, son “detalles” que Zavaleta parecía tener en mente. Una coalición izquierda-derecha, viéndolo con rigor objetivo, se aparece en este momento más como una medida desesperada de arrebatarle al PRI el poder, que de perfilar con una alternancia una verdadera transición y un proyecto nuevo para Oaxaca. Todos quienes aspiran a ser candidatos por la coalición opositora tienen una raíz priísta y llegado el momento gobernarían como tales. Con tino, Ruth evoca el fenómeno Fox y deja preguntas en el aire: ¿Con la alternancia, cambió sustancialmente la forma de gobernar?, ¿se dio el tan ansiado cambio publicitado en campaña respecto de los gobiernos del pasado?, en una frase ¿Vivimos hoy mejor que antes?
Las alternancias son engañosas y pueden ser un espejismo. Antes de impulsar un cambio se debe preguntar ¿hacia dónde?, ¿para qué?, ¿con qué fundamentos? Y ¿A quién beneficia?
En el plano institucional las condiciones para la alianza no están mejor. Son todavía irreconciliables las posturas de la izquierda (obradoristas y no obradoristas) con el Presidente de la República y su equipo de trabajo; así como las que asumen los actores de la misma izquierda contra AMLO, contra Ortega y ahora, seguramente contra Ruth Zavaleta y el clan Círigo, sin olvidar al líder moral de la izquierda en México, Cuauhtémoc Cárdenas. Cárdenas recién asistió a una asamblea priísta; Ruth Zavaleta acusa a Jesús Ortega de incongruente; Jesús Ortega declina expulsar a López Obrador del PRD y ahora promueve la candidatura de Lino Korrodi, el operador financiaro y líder visible de los “amigos de Fox”, al gobierno de Tamaulipas; y José Luis Círigo (a quien no sería descabellado considerarle como candidateable por el PUP) condena la Coalición al fracaso. El PRD nacional condena los impuestos federales a los energéticos, pero justifica los que, en el Distrito Federal, implementó Marcelo Ebrard; sube de intensidad el pleito entre PAN y PRD en la capital del país por el matrimonio entre personas del mismo sexo con su derecho a adoptar y sale de la esfera legislativa para abarcar la del jefe de gobierno que, ya se confrontó con los jerarcas religiosos. Del aborto, ni que decir. Y son, estos dos últimos, temas que seguramente los electores podrán en el debate público en las campañas y que la pretendida coalición no podrá obviar en su plataforma electoral, no incluirlos representaría un grave vacío que despertaría, con razón, la desconfianza de los electores. Recordemos que en Oaxaca se acaba de reformar la constitución en una alianza legislativa que impulsaron PRI y PAN en todo el país respecto del derecho a la vida. En estos tiempos de crisis, en que la gente ha perdido la confianza, la fe, una coalición electoral saturada de ex priístas, pragmatismo y enfermiza obsesión por el poder lo único que conseguirá es acentuar el desprestigio y mala imagen de la política y los políticos, para desgracia de nuestra democracia.
moisesmolinar@hotmail.com
sábado, 2 de enero de 2010
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
¿POR QUÉ “LA X EN LA FRENTE”?
“Hay dos modos fundamentales de saludar
La vida: uno es la aceptación y otro el reto”
A. Reyes.
Con el paso de los años muchas personas inquieren, a quien esto escribe, la razón del nombre de este espacio. Algunos suponen que alguna relación hay con la “generación X” (a la que pertenezco), otros tantos, más imaginativos, encuentran relación con un “tercer ojo” que pretende “predecir el futuro”, hacer prospectiva si se le quiere ver más politológicamente. Fue solamente en la primera columna, en octubre de 2003, en que expuse las razones que me llevaron a “bautizarle” de tal manera y creo que ninguna ocasión tan propicia como la primera columna de este año para dejar en claro, de nueva cuenta, mis motivaciones. “La X en la frente” fue una antología de textos que Alfonso Reyes, prolífico escritor (“Reyes no publicaba, bombardeaba” escribe Enrique Krauze en “Mexicanos Eminentes”), aquel que dijo que “el hombre debe educarse para el bien”, publicó en 1952 en torno a “lo mexicano”. La constante en aquellas páginas en las que compartían espacio lo mismo la prosa que el verso (“el ser poeta exige coraje para entrar por laberintos y matar monstruos”) era un profundo amor a México y a lo mexicano. En ellas reprochaba a los españoles su necedad por escribir el nombre de nuestro país con “j”, cuando la “X” decía el regiomontano, era “más poética”, era “cruce de caminos” que fue capaz de seducir a Valle Inclán y traerlo a México, como el mismo Valle lo confiesa en un poema. Reyes debió haber ganado el Nobel de literatura. De hecho Lucila Godoy Alcayaga (Gabriela Mistral) lo propuso. Fueron mexicanos quienes se opusieron y formaron un bloque que hoy bien pudiera llamarse TUCOR, todos unidos contra Reyes. Decían que Don Alfonso escribía más sobre los clásicos que sobre México. Ha sido uno de los más grandes absurdos de nuestra historia. Concebía la literatura como la “expresión íntegra del alma de un pueblo”.
El domingo pasado conmemoramos el medio siglo de ausencia física de Alfonso Reyes. Murió el mismo año que Vasconcelos y Samuel Ramos. Miembro fundador del Ateneo de la Juventud, hombre de luces, de cultura enciclopédica y espíritu clásico, Reyes pareció vivir un tiempo que no le correspondía: el de las asonadas revolucionarias. Era hijo de un General porfirista que murió en pleno Zócalo de la Ciudad de México de un balazo en la frente durante la “decena trágica” y hermano de un funcionario huertista; su permanencia en nuestro país era complicada. Entre Cuba, España, Francia y Argentina se le fue media vida en el servicio diplomático y la nostalgia de México en sus textos era evidente. Caminó por sí mismo, nadie le regatea merecimientos en sus logros: “Desconfiemos del que nos predica la salvación sin esfuerzos y tengamos la suficiente fe para no aceptar siquiera la promesa de una victoria sin merecimientos” aconsejaba. La trascendencia de Don Alfonso para la historia mexicana es inmensa. La cultura nacional no sería la misma sin él. Prolífico escritor, abordó en sus textos los más diversos y variados temas, aunque siempre con una constante: un profundo amor a México y a su historia. “El arte de la expresión no me apareció como un oficio retórico independiente de la conducta, sino como un medio para realizar plenamente el sentido humano” escribió. En nadie como en Reyes cobra sentido la palabra Patria. Escribió “Cuestiones estéticas” a los 21 años. Era su primer libro, aunque fue acaso “Visión de Anahuac” su creación más conocida. Dominaba todos los géneros literarios, pero el ensayo era el que probablemente más le definía. La lucidez del maestro Reyes podía caber solo en el ensayo. Era, en toda la extensión de la palabra, un mexicano universal, un ciudadano del mundo. Fue acaso él quien nos dejó una suprema enseñanza que en nuestro tiempo parece lejana: “La única manera de ser provechosamente nacional es ser primero provechosamente universal”; y una realidad de nuestros días: “La política viene caminando detrás con gran retardo, con incontables tropiezos y de tiempo en tiempo se atasca como carro en pantano”.
*Director General de la Comisión Estatal de la Juventud. (CEJUVE)
moisesmolinar@hotmail.com
Moisés MOLINA
¿POR QUÉ “LA X EN LA FRENTE”?
“Hay dos modos fundamentales de saludar
La vida: uno es la aceptación y otro el reto”
A. Reyes.
Con el paso de los años muchas personas inquieren, a quien esto escribe, la razón del nombre de este espacio. Algunos suponen que alguna relación hay con la “generación X” (a la que pertenezco), otros tantos, más imaginativos, encuentran relación con un “tercer ojo” que pretende “predecir el futuro”, hacer prospectiva si se le quiere ver más politológicamente. Fue solamente en la primera columna, en octubre de 2003, en que expuse las razones que me llevaron a “bautizarle” de tal manera y creo que ninguna ocasión tan propicia como la primera columna de este año para dejar en claro, de nueva cuenta, mis motivaciones. “La X en la frente” fue una antología de textos que Alfonso Reyes, prolífico escritor (“Reyes no publicaba, bombardeaba” escribe Enrique Krauze en “Mexicanos Eminentes”), aquel que dijo que “el hombre debe educarse para el bien”, publicó en 1952 en torno a “lo mexicano”. La constante en aquellas páginas en las que compartían espacio lo mismo la prosa que el verso (“el ser poeta exige coraje para entrar por laberintos y matar monstruos”) era un profundo amor a México y a lo mexicano. En ellas reprochaba a los españoles su necedad por escribir el nombre de nuestro país con “j”, cuando la “X” decía el regiomontano, era “más poética”, era “cruce de caminos” que fue capaz de seducir a Valle Inclán y traerlo a México, como el mismo Valle lo confiesa en un poema. Reyes debió haber ganado el Nobel de literatura. De hecho Lucila Godoy Alcayaga (Gabriela Mistral) lo propuso. Fueron mexicanos quienes se opusieron y formaron un bloque que hoy bien pudiera llamarse TUCOR, todos unidos contra Reyes. Decían que Don Alfonso escribía más sobre los clásicos que sobre México. Ha sido uno de los más grandes absurdos de nuestra historia. Concebía la literatura como la “expresión íntegra del alma de un pueblo”.
El domingo pasado conmemoramos el medio siglo de ausencia física de Alfonso Reyes. Murió el mismo año que Vasconcelos y Samuel Ramos. Miembro fundador del Ateneo de la Juventud, hombre de luces, de cultura enciclopédica y espíritu clásico, Reyes pareció vivir un tiempo que no le correspondía: el de las asonadas revolucionarias. Era hijo de un General porfirista que murió en pleno Zócalo de la Ciudad de México de un balazo en la frente durante la “decena trágica” y hermano de un funcionario huertista; su permanencia en nuestro país era complicada. Entre Cuba, España, Francia y Argentina se le fue media vida en el servicio diplomático y la nostalgia de México en sus textos era evidente. Caminó por sí mismo, nadie le regatea merecimientos en sus logros: “Desconfiemos del que nos predica la salvación sin esfuerzos y tengamos la suficiente fe para no aceptar siquiera la promesa de una victoria sin merecimientos” aconsejaba. La trascendencia de Don Alfonso para la historia mexicana es inmensa. La cultura nacional no sería la misma sin él. Prolífico escritor, abordó en sus textos los más diversos y variados temas, aunque siempre con una constante: un profundo amor a México y a su historia. “El arte de la expresión no me apareció como un oficio retórico independiente de la conducta, sino como un medio para realizar plenamente el sentido humano” escribió. En nadie como en Reyes cobra sentido la palabra Patria. Escribió “Cuestiones estéticas” a los 21 años. Era su primer libro, aunque fue acaso “Visión de Anahuac” su creación más conocida. Dominaba todos los géneros literarios, pero el ensayo era el que probablemente más le definía. La lucidez del maestro Reyes podía caber solo en el ensayo. Era, en toda la extensión de la palabra, un mexicano universal, un ciudadano del mundo. Fue acaso él quien nos dejó una suprema enseñanza que en nuestro tiempo parece lejana: “La única manera de ser provechosamente nacional es ser primero provechosamente universal”; y una realidad de nuestros días: “La política viene caminando detrás con gran retardo, con incontables tropiezos y de tiempo en tiempo se atasca como carro en pantano”.
*Director General de la Comisión Estatal de la Juventud. (CEJUVE)
moisesmolinar@hotmail.com
sábado, 26 de diciembre de 2009
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
“EL MAESTRO”
Así se le comienza a llamar. Su destreza en el arte de la conducción, de la estrategia así lo ha hecho. Todo gravita en torno a él. Se le quiere, se le odia o se le teme; la indiferencia nunca le ronda. Es Ulises Ruiz, el artífice de la próxima elección. El proceso electoral que estamos viviendo es inédito, no solamente por la concurrencia de sus elecciones a gobernador, a diputados locales y a presidentes municipales, sino por la conducción interna misma del proceso de selección de los candidatos al interior del PRI que, es el que más expectativas despierta. Lo hemos referido en otras ocasiones: el rasgo definitorio de Ulises ha sido siempre el de la operación electoral. Por sobre sus roles restantes, éste es el que mejor le define y el gobernador, queda claro, es quien va a tomar la decisión de quién será el candidato y muy probablemente su sucesor. ¿En función de qué? De una victoria segura. Ulises sabe que en esta elección le va el futuro inmediato y él quiere coordinar la campaña del próximo candidato presidencial tricolor. Hay, dentro de la teoría de los escenarios solo dos posibles: con coalición total opositora o sin ella. Una coalición como la que él enfrentó y venció, le obligaría a garantizar el triunfo con el candidato mejor posicionado en el ánimo del electorado en las encuestas que, previo a la convención de delegados de marzo, él tendrá en su escritorio; las reales, no las pagadas por las “aspirinas”. Pero la coalición total está cada vez más lejana y muy probablemente tendremos tres amalgamas programáticamente congruentes: PRI-PVEM, PAN-PANAL y PRD-PT-PC; El PUP con su candidato a modo. En su edición del 24 de diciembre el Universal da cuenta de la “posibilidad” de una alianza del PAN con el PRD en Oaxaca y la finalidad es clara: “contra el gobernador priísta Ulises Ruiz”, nunca a favor de nada. César Nava dilucida: “deben ser casos plenamente justificados”. La nota finaliza: “Las alianzas tendrán temas comunes, pero el fin primordial es hacer un gobierno de transición en contra del PRI y Ulises Ruiz”. En lo mismo: a favor de nada. El hecho de que el PRD en su congreso refundacional haya acordado coaliciones pero sólo con candidatos del PRD; Las leyes anti aborto impulsadas en todo el país por el PAN, con el denuesto del PRD; y las recientes reformas en materia de derecho familiar impuestas por el PRD en el DF que permiten la unión de personas del mismo sexo y su derecho a adoptar, ante las cuales la Asociación Nacional de Abogados Católicos exige acciones por parte del PAN, son realidades que se imponen a los deseos editoriales y al pragmatismo que pudiesen invocar en aras de hacer de la próxima elección una operación aritmética de suma, como si los electores fuésemos autómatas. Sin la coalición, el margen de maniobra de “el maestro” se amplía y el candidato podría serlo cualquiera de los seis que públicamente han manifestado su aspiración, eventualmente un “séptimo en discordia”. Ha jugado URO tan magistralmente su partida, que ha ido “soltando” a uno por uno. Se ha dado el lujo, incluso de “inventar” una candidatura. La señal ha sido clara y sin emisarios ni personeros: “el maestro” no quiere pleitos. Dejar caminar a los seis simultáneamente representaría un baño de sangre y recordar es menester que la diatriba, la denuesto, la calumnia y la injuria son la sangre de la política; hubiese significado dividir, fragmentar, alimentar odios … ser derrotado. Cada uno construye un capital que saben tendrá que ser sumado, antes que al del aspirante vencedor, al de “el maestro”. Ulises observa la partida, encoje los hombros y se frota el bigote. Se sabe dueño de la circunstancia. Manda señuelos, “medias cargadas” pero, siempre que puede lo dice: no hay nada definido. Hace unos meses todos juraban que el elegido era “Fito”, hasta hace muy poco todos se echaron a los pies de Eviel, este mes “soltaron” a Franco y ahora muchos de quienes dejaron sus oficinas vacías sienten escalofrío político. De aquí a Marzo ya nadie puede estar seguro de qué pasará … solo “el maestro”. La elección a gobernador tiene que ser la joya de su corona, su pasaporte al CEN del PRI. Impredecible como es, seguramente nos tendrá más sorpresas, por lo pronto, en este último domingo del año, le envío a usted amable lector un cálido abrazo y un infinito agradecimiento por el tiempo que me ha obsequiado para leer cada domingo este espacio hilvanado con reflexiones de una mente joven que no deja de aprender y de maravillarse con este apasionante y fértil mundo de la política, aunque probablemente asista razón a Churchill cuando dijo que “el político debe ser capaz de predecir lo que va a pasar mañana, el mes próximo y el año que viene; y de explicar después por qué fue que no ocurrió lo que él predijo”. MUY FELIZ AÑO NUEVO.
*Director General de la Comisión Estatal de la Juventud.
moisesmolinar@hotmail.com
Moisés MOLINA
“EL MAESTRO”
Así se le comienza a llamar. Su destreza en el arte de la conducción, de la estrategia así lo ha hecho. Todo gravita en torno a él. Se le quiere, se le odia o se le teme; la indiferencia nunca le ronda. Es Ulises Ruiz, el artífice de la próxima elección. El proceso electoral que estamos viviendo es inédito, no solamente por la concurrencia de sus elecciones a gobernador, a diputados locales y a presidentes municipales, sino por la conducción interna misma del proceso de selección de los candidatos al interior del PRI que, es el que más expectativas despierta. Lo hemos referido en otras ocasiones: el rasgo definitorio de Ulises ha sido siempre el de la operación electoral. Por sobre sus roles restantes, éste es el que mejor le define y el gobernador, queda claro, es quien va a tomar la decisión de quién será el candidato y muy probablemente su sucesor. ¿En función de qué? De una victoria segura. Ulises sabe que en esta elección le va el futuro inmediato y él quiere coordinar la campaña del próximo candidato presidencial tricolor. Hay, dentro de la teoría de los escenarios solo dos posibles: con coalición total opositora o sin ella. Una coalición como la que él enfrentó y venció, le obligaría a garantizar el triunfo con el candidato mejor posicionado en el ánimo del electorado en las encuestas que, previo a la convención de delegados de marzo, él tendrá en su escritorio; las reales, no las pagadas por las “aspirinas”. Pero la coalición total está cada vez más lejana y muy probablemente tendremos tres amalgamas programáticamente congruentes: PRI-PVEM, PAN-PANAL y PRD-PT-PC; El PUP con su candidato a modo. En su edición del 24 de diciembre el Universal da cuenta de la “posibilidad” de una alianza del PAN con el PRD en Oaxaca y la finalidad es clara: “contra el gobernador priísta Ulises Ruiz”, nunca a favor de nada. César Nava dilucida: “deben ser casos plenamente justificados”. La nota finaliza: “Las alianzas tendrán temas comunes, pero el fin primordial es hacer un gobierno de transición en contra del PRI y Ulises Ruiz”. En lo mismo: a favor de nada. El hecho de que el PRD en su congreso refundacional haya acordado coaliciones pero sólo con candidatos del PRD; Las leyes anti aborto impulsadas en todo el país por el PAN, con el denuesto del PRD; y las recientes reformas en materia de derecho familiar impuestas por el PRD en el DF que permiten la unión de personas del mismo sexo y su derecho a adoptar, ante las cuales la Asociación Nacional de Abogados Católicos exige acciones por parte del PAN, son realidades que se imponen a los deseos editoriales y al pragmatismo que pudiesen invocar en aras de hacer de la próxima elección una operación aritmética de suma, como si los electores fuésemos autómatas. Sin la coalición, el margen de maniobra de “el maestro” se amplía y el candidato podría serlo cualquiera de los seis que públicamente han manifestado su aspiración, eventualmente un “séptimo en discordia”. Ha jugado URO tan magistralmente su partida, que ha ido “soltando” a uno por uno. Se ha dado el lujo, incluso de “inventar” una candidatura. La señal ha sido clara y sin emisarios ni personeros: “el maestro” no quiere pleitos. Dejar caminar a los seis simultáneamente representaría un baño de sangre y recordar es menester que la diatriba, la denuesto, la calumnia y la injuria son la sangre de la política; hubiese significado dividir, fragmentar, alimentar odios … ser derrotado. Cada uno construye un capital que saben tendrá que ser sumado, antes que al del aspirante vencedor, al de “el maestro”. Ulises observa la partida, encoje los hombros y se frota el bigote. Se sabe dueño de la circunstancia. Manda señuelos, “medias cargadas” pero, siempre que puede lo dice: no hay nada definido. Hace unos meses todos juraban que el elegido era “Fito”, hasta hace muy poco todos se echaron a los pies de Eviel, este mes “soltaron” a Franco y ahora muchos de quienes dejaron sus oficinas vacías sienten escalofrío político. De aquí a Marzo ya nadie puede estar seguro de qué pasará … solo “el maestro”. La elección a gobernador tiene que ser la joya de su corona, su pasaporte al CEN del PRI. Impredecible como es, seguramente nos tendrá más sorpresas, por lo pronto, en este último domingo del año, le envío a usted amable lector un cálido abrazo y un infinito agradecimiento por el tiempo que me ha obsequiado para leer cada domingo este espacio hilvanado con reflexiones de una mente joven que no deja de aprender y de maravillarse con este apasionante y fértil mundo de la política, aunque probablemente asista razón a Churchill cuando dijo que “el político debe ser capaz de predecir lo que va a pasar mañana, el mes próximo y el año que viene; y de explicar después por qué fue que no ocurrió lo que él predijo”. MUY FELIZ AÑO NUEVO.
*Director General de la Comisión Estatal de la Juventud.
moisesmolinar@hotmail.com
sábado, 12 de diciembre de 2009
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA*
EL PRÓXIMO GOBERNADOR
En el marco de la conmemoración del aniversario de la declaración de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, celebramos en Oaxaca la entrega del Premio Estatal de la Juventud, máximo reconocimiento que el gobierno del estado entrega a trayectorias destacadas en seis diferentes áreas. Reconocimos en la Alameda de León la valía de seis trayectorias en el campo de la academia, de la productividad, de la labor social, de la protección al ambiente, del mérito cívico y del arte. La intención de reconocer públicamente a los jóvenes oaxaqueños tenía hasta hace algún tiempo una doble finalidad: premiar el esfuerzo de toda una vida y posicionarlos como ejemplo ante las generaciones que venían detrás. El reconocimiento público es un poderoso estimulante de la creatividad y las energías orientadas en favor de las mejores causas. En el momento actual surge una tercera motivación: la intención de mandar a la sociedad el mensaje de que juventud no es ya sinónimo de inexperiencia, de incapacidad, de falta de preparación, ni mucho menos de pusilanimidad para imaginar nuevas realidades y trabajar en su construcción. Con la entrega de los galardones, quisimos proponer a la juventud como lo que está llamada a ser: la generación de la esperanza, de la concordia, de la solidaridad de la paz, de la reconstrucción; en una palabra, la generación de la fe. En este tiempo de crisis los liderazgos han palidecido. Nuestra gente necesita con urgencia recuperar la confianza para recobrar esa fe en que un mejor presente es posible. El momento que atraviesa México, incluida Oaxaca es histórico. Estamos en la antesala de 2012, año en que tendremos el máximo histórico de población joven en el país y en sus entidades. Tienen que ser desde ya, los jóvenes de las clases medias los agentes de transformación social por excelencia que, desde las universidades clarifiquen el rumbo del país. La mesa está servida y la juventud solo tiene que pasar a comerse el mundo. Los tiempos han cambiado y las mayores posibilidades de acceso a la instrucción universitaria posibilitan una cada vez mayor inclusión de los jóvenes en los lugares de toma de decisiones. En la administración pública, en los congresos, en la iniciativa privada, en la academia y acaso en los medios de comunicación masiva. No representan solo su persona, representan familias enteras que depositan en ellos su cariño y con él su esperanza, la esperanza de que la familia estará mejor. Ha llegado el tiempo en que los jóvenes toman las riendas de su destino y comienzan por la solución de su problemática como generación. Hoy son jóvenes quienes presiden órganos gubernametales y asociaciones de la sociedad civil que abordan su temática, hoy los jóvenes son gestores de su propio bienestar, hoy comienzan a tener poder, el poder joven. En este momento nueve de cada diez mujeres inicia su vida sexual sin protección; el 20% de los embarazos se registran en personas menores de 20 años; el 80% de los matrimonios son jóvenes; el 30% de hablantes de lenguas indígenas tienen entre 12 y 29 años; dos mil jóvenes sufren alguna enfermedad mental; el 35% de los casos de sida se da en jóvenes; el suicidio es la tercera causa de muerte entre la juventud; solo un 14 % de los jóvenes se interesa mucho en política, mientras que un 44% no se interesa nada. Es una realidad que comienza a cambiar y el origen de las soluciones debe estar en esta gran franja poblacional que se involucra más cada día. Tenemos pocos jóvenes en los gobiernos y en los congresos y solo 41 ayuntamientos de 570 son gobernados por ciudadanos menores de 35 años. 2010 se presenta como una excelente ocasión para incorporar a la juventud en la agenda de los partidos. Es necesario un lugar de respeto en las plataformas electorales que habrán de defender candidatos de todos los colores. El 40 % de la lista nominal tiene menos de 35 años y claro está que los jóvenes pueden definir la elección del próximo año. Cerrar los ojos a esta realidad sería tanto como renunciar al triunfo. Los precandidatos tienen la obligación de seducir a las juventudes con una propuesta integral que brinde a la juventud incentivos reales para moverse a las urnas y definir con su voto la integración de nuestro próximo gobierno.
*Director General de la Comisión Estatal de la Juventud
moisesmolinar@hotmail.com
Moisés MOLINA*
EL PRÓXIMO GOBERNADOR
En el marco de la conmemoración del aniversario de la declaración de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, celebramos en Oaxaca la entrega del Premio Estatal de la Juventud, máximo reconocimiento que el gobierno del estado entrega a trayectorias destacadas en seis diferentes áreas. Reconocimos en la Alameda de León la valía de seis trayectorias en el campo de la academia, de la productividad, de la labor social, de la protección al ambiente, del mérito cívico y del arte. La intención de reconocer públicamente a los jóvenes oaxaqueños tenía hasta hace algún tiempo una doble finalidad: premiar el esfuerzo de toda una vida y posicionarlos como ejemplo ante las generaciones que venían detrás. El reconocimiento público es un poderoso estimulante de la creatividad y las energías orientadas en favor de las mejores causas. En el momento actual surge una tercera motivación: la intención de mandar a la sociedad el mensaje de que juventud no es ya sinónimo de inexperiencia, de incapacidad, de falta de preparación, ni mucho menos de pusilanimidad para imaginar nuevas realidades y trabajar en su construcción. Con la entrega de los galardones, quisimos proponer a la juventud como lo que está llamada a ser: la generación de la esperanza, de la concordia, de la solidaridad de la paz, de la reconstrucción; en una palabra, la generación de la fe. En este tiempo de crisis los liderazgos han palidecido. Nuestra gente necesita con urgencia recuperar la confianza para recobrar esa fe en que un mejor presente es posible. El momento que atraviesa México, incluida Oaxaca es histórico. Estamos en la antesala de 2012, año en que tendremos el máximo histórico de población joven en el país y en sus entidades. Tienen que ser desde ya, los jóvenes de las clases medias los agentes de transformación social por excelencia que, desde las universidades clarifiquen el rumbo del país. La mesa está servida y la juventud solo tiene que pasar a comerse el mundo. Los tiempos han cambiado y las mayores posibilidades de acceso a la instrucción universitaria posibilitan una cada vez mayor inclusión de los jóvenes en los lugares de toma de decisiones. En la administración pública, en los congresos, en la iniciativa privada, en la academia y acaso en los medios de comunicación masiva. No representan solo su persona, representan familias enteras que depositan en ellos su cariño y con él su esperanza, la esperanza de que la familia estará mejor. Ha llegado el tiempo en que los jóvenes toman las riendas de su destino y comienzan por la solución de su problemática como generación. Hoy son jóvenes quienes presiden órganos gubernametales y asociaciones de la sociedad civil que abordan su temática, hoy los jóvenes son gestores de su propio bienestar, hoy comienzan a tener poder, el poder joven. En este momento nueve de cada diez mujeres inicia su vida sexual sin protección; el 20% de los embarazos se registran en personas menores de 20 años; el 80% de los matrimonios son jóvenes; el 30% de hablantes de lenguas indígenas tienen entre 12 y 29 años; dos mil jóvenes sufren alguna enfermedad mental; el 35% de los casos de sida se da en jóvenes; el suicidio es la tercera causa de muerte entre la juventud; solo un 14 % de los jóvenes se interesa mucho en política, mientras que un 44% no se interesa nada. Es una realidad que comienza a cambiar y el origen de las soluciones debe estar en esta gran franja poblacional que se involucra más cada día. Tenemos pocos jóvenes en los gobiernos y en los congresos y solo 41 ayuntamientos de 570 son gobernados por ciudadanos menores de 35 años. 2010 se presenta como una excelente ocasión para incorporar a la juventud en la agenda de los partidos. Es necesario un lugar de respeto en las plataformas electorales que habrán de defender candidatos de todos los colores. El 40 % de la lista nominal tiene menos de 35 años y claro está que los jóvenes pueden definir la elección del próximo año. Cerrar los ojos a esta realidad sería tanto como renunciar al triunfo. Los precandidatos tienen la obligación de seducir a las juventudes con una propuesta integral que brinde a la juventud incentivos reales para moverse a las urnas y definir con su voto la integración de nuestro próximo gobierno.
*Director General de la Comisión Estatal de la Juventud
moisesmolinar@hotmail.com
sábado, 5 de diciembre de 2009
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA*
EL CENTENARIO QUE A ALGUNOS IMPORTÓ
Recién conmemoramos, con excelentes homenajes coordinados con el Maestro Carlos Espíndola Pérez Guerrero de la Universidad José Vasconcelos y el siempre participativo Colegio de Bachilleres, los cien años del Ateneo de la Juventud con dos eventos extraordinario donde decenas de jóvenes pudieron acercarse a la obra de estos extraordinarios intelectuales de principios del siglo XX. Del Ateneo nos ocupamos ya de manera suficiente hace algunas semanas en este espacio, pero su evocación resulta otra vez necesaria a la luz del entorno que circunscribieron en Oaxaca sus actos conmemorativos. Era necesario recordar a los hombres, a las biografías. Era menester recordar su legado, releer sus magistrales conferencias, adentrarnos en su circunstancia: la del México porfiriano y positivista que, con la irrupción ateneísta en la escena intelectual y cultural, se tambaleó y finalmente cayó. No podían las humanidades, la filosofía, la cultura y las artes ser borradas de un plumazo en aras del “orden y progreso”. Era importante que los jóvenes supieran que el principal legado de los ateneístas fue el redimesionamiento de la cultura, del arte, pero sobre todo de la filosofía como productos que permiten al ser humano y a las instituciones, niveles más elevados de bienestar. Pero más nos importaba que entendieran la trascendencia de su paso por la historia para el momento que hoy nos toca vivir. En medio de una crisis generalizada, México necesita banderas. No es solo la crisis económica, es una crisis de valores que permea todo el tejido social y que ha hecho de México un país más violento, corrupto e inseguro. La esperanza está en las nuevas generaciones: la de nuestros jóvenes y nuestros niños que no pueden ver en este presente lastimoso, la condena de su futuro. Luis Donaldo Colosio dijo que “este mundo no nos ha sido heredado por nuestros padres, nos ha sido prestado por nuestros hijos” y lo cito porque Luis Donaldo desde hace tiempo dejó de ser patrimonio de un partido para ser parte del alma nacional. Hoy que caminamos en México como en cuarto oscuro, se hace necesaria la aparición de banderas y ninguna tan noble como la de los ateneístas que a partir del estudio de las humanidades se construyeron ellos para después construir el México que a ellos les tocó modelar. Para muestra hay que ver lo que Vasconcelos hizo al frente del Ministerio de Educación. Nos interesaba que los jóvenes entendieran que debemos regresar al origen, a las ideas, a los ideales. El estigma de la política contemporánea en México es el Pragmatismo; un pragmatismo feroz que no reconoce razones adyacentes al poder, para el que las curules, los escaños, las prebendas y las cuotas son el único referente. Paul Valery hablaba de una política del espíritu que no vemos por ningún lado. “El de enfrente” es un enemigo al que hay que destruir, no un adversario con el que hay que contrastar ideas pensando en la comunidad política. Se piensa antes en el interés egoísta del partido que en el interés común, en el de la gente que –incluso- no tiene partido. Es una política del odio, de lo inmediato. Fue, la conmemorativa de los ateneístas, una jornada cultural y académica que saltó a las demás arenas de nuestra vida, pero más que a ninguna otra, a la política. Necesitamos políticos preparados, humanos; nuevos rostros que devuelvan a la gente esa esperanza perdida y que le arrojen señales de que el pragmatismo no puede ser la nota definitoria de la política. La legislación electoral exige a quienes quieran constituirse como partido político, que presenten sus “documentos básicos”: un programa de acción, unos estatutos y una DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS. La declaración es la filosofía del partido, sus principios, sus ideales. Y pareciera que en los tiempos actuales representa un estorbo más que motivo de orgullo e identidad. La geometría política se pierde, deja de tener vigencia. Solo hay izquierda y derecha cuando a los partidos conviene. Cuando otra cosa es lo que se pretende, izquierda y derecha desaparecen en aras de “un fin superior” que puede ser la famosa “alternancia”. Cuando las cúpulas partidistas se den cuenta de que sus partidos tienen una declaración de principios y comiencen a ponerla en práctica, las cosas comenzarán a cambiar porque estarán dejando de engañarse a sí mismos. Aquí está también la vigencia del Ateneo: la filosofía también está presente en la política y hay que buscarla, antes que en ningún otro lado, en la declaración de principios de nuestro partidos.
*Director General de la Comisión Estatal de la Juventud (CEJUVE)
moisesmolinar@hotmail.com
Moisés MOLINA*
EL CENTENARIO QUE A ALGUNOS IMPORTÓ
Recién conmemoramos, con excelentes homenajes coordinados con el Maestro Carlos Espíndola Pérez Guerrero de la Universidad José Vasconcelos y el siempre participativo Colegio de Bachilleres, los cien años del Ateneo de la Juventud con dos eventos extraordinario donde decenas de jóvenes pudieron acercarse a la obra de estos extraordinarios intelectuales de principios del siglo XX. Del Ateneo nos ocupamos ya de manera suficiente hace algunas semanas en este espacio, pero su evocación resulta otra vez necesaria a la luz del entorno que circunscribieron en Oaxaca sus actos conmemorativos. Era necesario recordar a los hombres, a las biografías. Era menester recordar su legado, releer sus magistrales conferencias, adentrarnos en su circunstancia: la del México porfiriano y positivista que, con la irrupción ateneísta en la escena intelectual y cultural, se tambaleó y finalmente cayó. No podían las humanidades, la filosofía, la cultura y las artes ser borradas de un plumazo en aras del “orden y progreso”. Era importante que los jóvenes supieran que el principal legado de los ateneístas fue el redimesionamiento de la cultura, del arte, pero sobre todo de la filosofía como productos que permiten al ser humano y a las instituciones, niveles más elevados de bienestar. Pero más nos importaba que entendieran la trascendencia de su paso por la historia para el momento que hoy nos toca vivir. En medio de una crisis generalizada, México necesita banderas. No es solo la crisis económica, es una crisis de valores que permea todo el tejido social y que ha hecho de México un país más violento, corrupto e inseguro. La esperanza está en las nuevas generaciones: la de nuestros jóvenes y nuestros niños que no pueden ver en este presente lastimoso, la condena de su futuro. Luis Donaldo Colosio dijo que “este mundo no nos ha sido heredado por nuestros padres, nos ha sido prestado por nuestros hijos” y lo cito porque Luis Donaldo desde hace tiempo dejó de ser patrimonio de un partido para ser parte del alma nacional. Hoy que caminamos en México como en cuarto oscuro, se hace necesaria la aparición de banderas y ninguna tan noble como la de los ateneístas que a partir del estudio de las humanidades se construyeron ellos para después construir el México que a ellos les tocó modelar. Para muestra hay que ver lo que Vasconcelos hizo al frente del Ministerio de Educación. Nos interesaba que los jóvenes entendieran que debemos regresar al origen, a las ideas, a los ideales. El estigma de la política contemporánea en México es el Pragmatismo; un pragmatismo feroz que no reconoce razones adyacentes al poder, para el que las curules, los escaños, las prebendas y las cuotas son el único referente. Paul Valery hablaba de una política del espíritu que no vemos por ningún lado. “El de enfrente” es un enemigo al que hay que destruir, no un adversario con el que hay que contrastar ideas pensando en la comunidad política. Se piensa antes en el interés egoísta del partido que en el interés común, en el de la gente que –incluso- no tiene partido. Es una política del odio, de lo inmediato. Fue, la conmemorativa de los ateneístas, una jornada cultural y académica que saltó a las demás arenas de nuestra vida, pero más que a ninguna otra, a la política. Necesitamos políticos preparados, humanos; nuevos rostros que devuelvan a la gente esa esperanza perdida y que le arrojen señales de que el pragmatismo no puede ser la nota definitoria de la política. La legislación electoral exige a quienes quieran constituirse como partido político, que presenten sus “documentos básicos”: un programa de acción, unos estatutos y una DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS. La declaración es la filosofía del partido, sus principios, sus ideales. Y pareciera que en los tiempos actuales representa un estorbo más que motivo de orgullo e identidad. La geometría política se pierde, deja de tener vigencia. Solo hay izquierda y derecha cuando a los partidos conviene. Cuando otra cosa es lo que se pretende, izquierda y derecha desaparecen en aras de “un fin superior” que puede ser la famosa “alternancia”. Cuando las cúpulas partidistas se den cuenta de que sus partidos tienen una declaración de principios y comiencen a ponerla en práctica, las cosas comenzarán a cambiar porque estarán dejando de engañarse a sí mismos. Aquí está también la vigencia del Ateneo: la filosofía también está presente en la política y hay que buscarla, antes que en ningún otro lado, en la declaración de principios de nuestro partidos.
*Director General de la Comisión Estatal de la Juventud (CEJUVE)
moisesmolinar@hotmail.com
domingo, 15 de noviembre de 2009
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
NO SE ENOJE DON RAÚL
La kinesia política ha subido de tono. La elección constitucional del próximo año en Oaxaca se ha circunscrito a un solo referente: la nominación del candidato priísta. Su desarrollo, concebido como estrategia, ha eclipsado de manera eficaz cuanto el otro “bando” hace o deja de hacer. Contrasta con la rutina opositora -de presentar “al mismo con lo mismo” y de apuntalar un día la coalición, para ponerla en entredicho a la mañana siguiente- la sorprendente movilidad del proceso sucesorio priísta, que mantiene al espectador político en ansiosa espera del episodio siguiente. Es un “reallity” cuyo guionista se llama Ulises, pero que no está exento de sorpresas y casos no previstos. Que la simpatía de Ulises es hacia seis oaxaqueños, no hay duda, pero en ningún lugar está escrito que el gobernante no debe tener simpatías; no es siquiera, me atrevo a decir, una de esas reglas no escritas de la política. Todo cuanto hemos visto es anecdótico y lo será hasta en tanto no se emita la famosa convocatoria y eso será en febrero o marzo del próximo año. Todo concurso “inicia” con una convocatoria y aun no se convoca a competir por la candidatura. Lo que tenemos son “aspirinas”, “suspirantes”; no son, por ello, gratuitos ni casual ocurrencia, apelativos tan poco serios. Son seis ciudadanos que han dicho que quieren ser candidatos. Nada más, solo eso. No habrá precandidatos antes de la emisión del documento que firmará Beatriz Paredes y a cuyas reglas tendrán que ajustarse todos los que quieran, incluido Raúl Bolaños Cacho. Conocimos a Don Raúl cuando presidía el Tribunal Superior de Justicia. Conversamos en varias ocasiones. De trato afable, buen conversador tenía el halo que poseen los políticos de carrera, era además un político encumbrado, de los favoritos del sexenio dentro de los poderes públicos y dentro de su partido: el PRI, que presidió hace ya varios lustros. Hoy como magistrado anuncia de un modo sui generis, muratezco diría más de uno, su intención de participar en el proceso interno tricolor. Está en todo su derecho, solo que no consideró que “en la forma de pedir está el dar” y ha sufrido el embate de una auténtica cargada que le ha hecho ver su real tamaño actual –tamaño circunstancial, diría yo. El anuncio público de su legítima aspiración despierta algunas interrogantes: su irrupción mediática ¿obedece a un sincero deseo por contender y ganar la nominación priísta? o ¿persigue únicamente el cuestionamiento de las formas de la clase política dominante para fracturar al priísmo?, ¿siente aún el orgullo de ser priísta como para defender sus siglas en una contienda gubernamental? o sabiéndose sin posibilidades ¿le apuesta a “reventar” la tan ansiada candidatura de unidad tricolor? Don Raúl debe explicar –y claro que puede- por qué tanta molestia con el hecho de que nadie lo haya ido a buscar a su casa para invitarlo a “auto despatarse”. Tal vez el gobernador o el presidente del partido debían contratar desde ahora los servicios de un clarividente. Algunos días después de aquella memorable comida “de los seis”, Don Raúl dijo a los reporteros que la convocatoria para elegir al candidato priísta había sido “excluyente y sesgada”, cuando la convocatoria está aún lejos de emitirse y pidió agregar nombres a los seis punteros: Heliodoro Díaz Escárraga, Luis Martínez Fernández del Campo, Manuel García Corpus, Sadot Sánchez Carreño, Alfonso Gómez Sandoval, María de las Nieves García, Héctor Anuar Mafud y Jaime Larrazábal. Los dos primeros ya se desmarcaron y lideraron una andanada de pronunciamientos, autodestapes postizos, nada serios. Margarita Liborio, Lilia Mendoza y Herminio Cuevas sienten que, vistas las nuevas circunstancias, ellos también pueden y no nos extrañe que la fiesta sucesoria se convierta en bacanal político y terminemos por regresar a la sexteta inicial como única opción viable. Una candidatura no se construye en la fugacidad mediática, ni es la fama política después de “echarse” a dormir el criterio válido para la unción. Los seis magníficos son los que han caminado construyendo los últimos años y son los que levantaron o se dejaron levantar la mano y al registro en el mes de marzo habrán de llegar con sus documentos bajo el brazo aplausos y música de viento, no solo quienes quieran, sino quienes además puedan. Ya lo dijo nuestro querido y popular “pelirojo”: “Quien aspire a ser candidato del PRI debe promoverse”. “Ya debió haberse promovido” diría yo. Cuatro meses apenas si alcanzan para lograr un posicionamiento serio de carácter estatal. Por el momento Luis Martínez ya dio luz: “ahora corresponde a los jóvenes que se apuntaron lograr esa aspiración”, declaró a Humberto Torres. Para el PRI se es estatutariamente joven hasta los 35 años. ¿Será su “aspirina” quien más se aproxime a la juventud estatutaria? Por el momento, creo que sepultó dialécticamente a Don Raúl, quien por otra parte debe estar ya preparando su separación de la magistratura 180 días antes del 4 de julio de 2010, como lo manda nuestra constitución.
moisesmolinar@hotmail.com
Moisés MOLINA
NO SE ENOJE DON RAÚL
La kinesia política ha subido de tono. La elección constitucional del próximo año en Oaxaca se ha circunscrito a un solo referente: la nominación del candidato priísta. Su desarrollo, concebido como estrategia, ha eclipsado de manera eficaz cuanto el otro “bando” hace o deja de hacer. Contrasta con la rutina opositora -de presentar “al mismo con lo mismo” y de apuntalar un día la coalición, para ponerla en entredicho a la mañana siguiente- la sorprendente movilidad del proceso sucesorio priísta, que mantiene al espectador político en ansiosa espera del episodio siguiente. Es un “reallity” cuyo guionista se llama Ulises, pero que no está exento de sorpresas y casos no previstos. Que la simpatía de Ulises es hacia seis oaxaqueños, no hay duda, pero en ningún lugar está escrito que el gobernante no debe tener simpatías; no es siquiera, me atrevo a decir, una de esas reglas no escritas de la política. Todo cuanto hemos visto es anecdótico y lo será hasta en tanto no se emita la famosa convocatoria y eso será en febrero o marzo del próximo año. Todo concurso “inicia” con una convocatoria y aun no se convoca a competir por la candidatura. Lo que tenemos son “aspirinas”, “suspirantes”; no son, por ello, gratuitos ni casual ocurrencia, apelativos tan poco serios. Son seis ciudadanos que han dicho que quieren ser candidatos. Nada más, solo eso. No habrá precandidatos antes de la emisión del documento que firmará Beatriz Paredes y a cuyas reglas tendrán que ajustarse todos los que quieran, incluido Raúl Bolaños Cacho. Conocimos a Don Raúl cuando presidía el Tribunal Superior de Justicia. Conversamos en varias ocasiones. De trato afable, buen conversador tenía el halo que poseen los políticos de carrera, era además un político encumbrado, de los favoritos del sexenio dentro de los poderes públicos y dentro de su partido: el PRI, que presidió hace ya varios lustros. Hoy como magistrado anuncia de un modo sui generis, muratezco diría más de uno, su intención de participar en el proceso interno tricolor. Está en todo su derecho, solo que no consideró que “en la forma de pedir está el dar” y ha sufrido el embate de una auténtica cargada que le ha hecho ver su real tamaño actual –tamaño circunstancial, diría yo. El anuncio público de su legítima aspiración despierta algunas interrogantes: su irrupción mediática ¿obedece a un sincero deseo por contender y ganar la nominación priísta? o ¿persigue únicamente el cuestionamiento de las formas de la clase política dominante para fracturar al priísmo?, ¿siente aún el orgullo de ser priísta como para defender sus siglas en una contienda gubernamental? o sabiéndose sin posibilidades ¿le apuesta a “reventar” la tan ansiada candidatura de unidad tricolor? Don Raúl debe explicar –y claro que puede- por qué tanta molestia con el hecho de que nadie lo haya ido a buscar a su casa para invitarlo a “auto despatarse”. Tal vez el gobernador o el presidente del partido debían contratar desde ahora los servicios de un clarividente. Algunos días después de aquella memorable comida “de los seis”, Don Raúl dijo a los reporteros que la convocatoria para elegir al candidato priísta había sido “excluyente y sesgada”, cuando la convocatoria está aún lejos de emitirse y pidió agregar nombres a los seis punteros: Heliodoro Díaz Escárraga, Luis Martínez Fernández del Campo, Manuel García Corpus, Sadot Sánchez Carreño, Alfonso Gómez Sandoval, María de las Nieves García, Héctor Anuar Mafud y Jaime Larrazábal. Los dos primeros ya se desmarcaron y lideraron una andanada de pronunciamientos, autodestapes postizos, nada serios. Margarita Liborio, Lilia Mendoza y Herminio Cuevas sienten que, vistas las nuevas circunstancias, ellos también pueden y no nos extrañe que la fiesta sucesoria se convierta en bacanal político y terminemos por regresar a la sexteta inicial como única opción viable. Una candidatura no se construye en la fugacidad mediática, ni es la fama política después de “echarse” a dormir el criterio válido para la unción. Los seis magníficos son los que han caminado construyendo los últimos años y son los que levantaron o se dejaron levantar la mano y al registro en el mes de marzo habrán de llegar con sus documentos bajo el brazo aplausos y música de viento, no solo quienes quieran, sino quienes además puedan. Ya lo dijo nuestro querido y popular “pelirojo”: “Quien aspire a ser candidato del PRI debe promoverse”. “Ya debió haberse promovido” diría yo. Cuatro meses apenas si alcanzan para lograr un posicionamiento serio de carácter estatal. Por el momento Luis Martínez ya dio luz: “ahora corresponde a los jóvenes que se apuntaron lograr esa aspiración”, declaró a Humberto Torres. Para el PRI se es estatutariamente joven hasta los 35 años. ¿Será su “aspirina” quien más se aproxime a la juventud estatutaria? Por el momento, creo que sepultó dialécticamente a Don Raúl, quien por otra parte debe estar ya preparando su separación de la magistratura 180 días antes del 4 de julio de 2010, como lo manda nuestra constitución.
moisesmolinar@hotmail.com
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