LA X EN LA FRENTE
Moisés Molina
DEMOCRACIA INTERNA: UN ABSURDO
Un fingido triunfalismo asoma desde las oficinas priístas de Santa Rosa. Saben que el dictamen emitido desde la Comisión Nacional de Procesos internos del tricolor que preside el Senador Pedro Joaquín Coldwell, respecto de la única planilla de candidatos a Consejeros Políticos Nacionales indebidamente registrada desde el órgano auxiliar en Oaxaca tiene bases endebles. En cualquier momento el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación podría echarlo abajo. Hay bases de sobra y el expediente SUP-JDC-4996-2011 puede consultarse en la página de internet del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
Fundamentalmente violaciones al procedimiento y flagrantes violaciones a las bases de la convocatoria expedida para el proceso electivo respecto de los requisitos para ser consejero que, en más de un caso no se cumplieron y que se acreditarían sin mayor problema.
Lo que inició en noviembre de 2010 como un frente disidente minimizado, por no decir ninguneado; satirizado por la soberbia cupular y visto con escepticismo por más de uno, es hoy una realidad que sigue cobrando adeptos que han entendido que no es una disidencia sino una manifestación de un PRI que considera no solo saludable, sino necesario un cambio de rumbo sobre todo en nuestro comportamiento político-partidista y en la relación de los dirigentes con su militancia para tener ventajas comparativas que nos permitan afrontar la elección federal de 2012 con una nueva realidad local en nuestro sistema político.
En tratándose de las entidades federativas es una circunstancia inédita la que afrontamos en Oaxaca y lo es así, porque perdimos de vista el exitoso referente federal de 2002. Gabriel Corona Armenta da cuenta de ello en su recomendable ensayo “La selección de los dirigentes nacionales del PRI”. Desde la perspectiva histórica Armenta hace un elocuente análisis de la ruta que estados como Oaxaca debieron abrazar una vez perdida la elección de más alto rango en un nivel de gobierno:
“ Después de la derrota electoral de 2000 … el PRI inició una etapa de transformación en el nuevo contexto político del país … la correlación de fuerzas políticas ya no fue favorable al PRI. A partir de ese momento ese partido se preparó para afrontar las nuevas circunstancias y tratar de recuperar el poder presidencial. Pero también se preparó para sustituir a su dirigencia sin la tutela del Presidente de la República en turno … el PRI reconoció que las circunstancias lo obligaban a crear órganos de dirección que le permitieran profundizar en el ejercicio de su democracia interna … a los delegados les preocupó la equidad y la transparencia en los procesos de elección interna … finalmente se aprobó que el procedimiento para la elección de la dirigencia nacional para el año 2002 fuera mediante consulta directa a militantes y simpatizantes”.
En adelante, el PRI no solo no desapareció como lo auguraban nuestros detractores; inició una ruta ascendente de resultados electorales solo interrumpida por la ruptura de Roberto Madrazo con Elba Esther Gordillo.
EL PRI oaxaqueño estuvo en ese supuesto a partir del 1 de diciembre de 2010 y – salvo su mejor opinión, amable lector- equivocó la ruta y su dirigencia decidió como si el escenario político siguiera siendo el mismo.
EL PRI está aún a tiempo de recuperar preferencias ciudadanas y no existe otro camino más que el de su ciudadanización. Si logramos que no solo militantes (miembros, en el preciso sentido estatutario del término) sino simpatizantes oxigenen la vida interna del partido iniciaremos la necesaria refundación. Y ¿Qué necesitamos para ello? La vuelta al origen, a las bases, a la naturaleza masiva y popular del PRI. ¿Cómo? Con procesos internos de elección abierta a militantes y simpatizantes.
Que todos puedan votar en todos los distritos del estado para elegir a sus dirigentes y a sus candidatos a cargos de elección popular; redimensionando la importancia de los inexistentes comités seccionales; devolviendo su prestigio a sus organismos de formación política y divulgación ideológica como el Instituto de Capacitación y Desarrollo Político y la Fundación Colosio; Creando el Comité Estatal Editorial y de divulgación; Iniciando con seriedad la conformación de nuestra Comisión Estatal de Registro Partidario, por solo mencionar las más urgentes.
Ha trascendido que la vía jurídica emprendida por Jorge Franco irá ahora a la Sala Superior del TEPJF, pero independientemente de ello, la crisis del PRI en Oaxaca tiene dos vertientes: la jurídica y la política, siendo esta última no menos importante.
Francisco Reveles Vázquez sentenció con gravedad en su ensayo “La estructura de un partido corporativo en transformación”: “Hablar sobre la democracia interna de Partido Revolucionario Institucional parece absurdo.”. Habemos quienes creemos que aún se puede demostrar que estaba equivocado.
moisesmolinar@hormail.com
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Twitter: @MoisesMolina
martes, 13 de septiembre de 2011
martes, 6 de septiembre de 2011
UNIDAD EN LA DIVERSIDAD
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
UNIDAD EN LA DIVERSIDAD
Disculpará usted, amable lector, el abuso de este espacio para el tratamiento casi exclusivo de los temas del PRI oaxaqueño durante las últimas semanas, pero considero una obligación impostergable compartir con quienes me leen, los asuntos de la vida interna de una institución que, fieles a la naturaleza constitucional de la misma, deben ser públicos.
Y es que la transparencia como principio rector de todos nuestros procesos de democracia interna sigue siendo letra poco menos que muerta. Cuanto suceda en el PRI particularmente, no afecta sólo a los priístas. Quiérase o no el tricolor sigue siendo la institución partidista más sobresaliente en nuestro sistema político local por su peso específico en los procesos electorales y aún fuera de ellos.
Lo que suceda en el PRI en algún modo le sucede a nuestro estado y ante un gobierno de coalición necesitamos un sistema de partidos fuerte que cumpla su función de aportar estabilidad política con sujeción a las leyes.
Ante el proceso en curso de elección de Consejeros Políticos Nacionales quedan claras dos cosas:
1.- Quienes detentan la dirigencia continúan actuando como si aún fuésemos gobierno; y
2.- Las instancias jurisdiccionales (en el caso que nos ocupa, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación) tienen injerencia real ante pretensiones contrarias, vía COFIPE y Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral.
El asunto ya llegó a la sala superior del TEPJF y los arreglos domésticos han quedado, por el momento rebasados. No es necedad ni afán irreflexivo de ir contra el status quo. El PRI oaxaqueño ha roto las inercias disciplinantes y ha cobrado nueva vida. Afirmar lo contrario sería egoísta. Ciertas corrientes al interior del PRI, desempolvan los documentos básicos y escudriñan ya en las normas de derecho público y específicamente el electoral. En el PRI se está dejando de simular. Sin el respaldo del gobernante en turno tenemos los priístas la obligación inexcusable de la refundación para volver a ser opción de gobierno.
Si se me pidiera adjetivar el actual estado de la dinámica partidista dentro del PRI, diría que es de unidad en la diversidad. Y aquí cobra especial relevancia y real dimensión una palabra tan llevada y traída que salta del discurso a la realidad y que con la fuerza de la razón terminará por imponerse: la tolerancia.
Francesco Ruffini en el primer artículo del Estatuto Albertino la refería como “una admirable virtud privada” y Robert Paul Wolff como “una virtud de la democracia pluralista moderna”. En torno a ambas consideraciones debemos hacer un voto de reflexión.
Para hacer que este momento tan delicado, por el que atraviesa el PRI oaxaqueño, transcurra lo más rápido posible necesitamos los priístas serenidad, como quería el teólogo y politólogo estadounidense Reinhold Niebuhr: serenidad para aceptar las cosas que no podemos cambiar, valor para aceptar las cosas que podemos cambiar y sabiduría para conocer la diferencia.
Cuando tengamos esto libremente claro los insultos, las descalificaciones, la denostación y la diatriba estarán por demás. La política explica las relaciones humanas en tanto sociales, no personales y debemos – querido maestro- atar nuestras palabras al mástil de nuestro buen juicio, independientemente de la edad y la condición.
El pasado 24 de agosto fue admitido por la sala superior del TEPJF el escrito de promoción del Juicio de Protección de los Derechos Político-Electorales del Ciudadano (JDC) presentado por los integrantes de la planilla de candidatos a consejeros políticos nacionales que no fue admitida el pasado 19 de agosto, como lo comenté en mi entrega anterior. El asunto está ahora en el escritorio del Magistrado Manuel González Oropesa y lo que suceda en adelante está en manos del la justicia; cuanto determine en su resolución será verdad jurídica, nos guste o no y tendrá que acatarse.
Me han preguntado si hay todavía lugar a la autocomposición. La verdad es que no lo sé. La única certeza que tengo es que Moreira no quería un asunto más en los tribunales. Así nos lo dijo el 19 de julio en sus oficinas.
moisesmolinar@hotmail.com
Moisés MOLINA
UNIDAD EN LA DIVERSIDAD
Disculpará usted, amable lector, el abuso de este espacio para el tratamiento casi exclusivo de los temas del PRI oaxaqueño durante las últimas semanas, pero considero una obligación impostergable compartir con quienes me leen, los asuntos de la vida interna de una institución que, fieles a la naturaleza constitucional de la misma, deben ser públicos.
Y es que la transparencia como principio rector de todos nuestros procesos de democracia interna sigue siendo letra poco menos que muerta. Cuanto suceda en el PRI particularmente, no afecta sólo a los priístas. Quiérase o no el tricolor sigue siendo la institución partidista más sobresaliente en nuestro sistema político local por su peso específico en los procesos electorales y aún fuera de ellos.
Lo que suceda en el PRI en algún modo le sucede a nuestro estado y ante un gobierno de coalición necesitamos un sistema de partidos fuerte que cumpla su función de aportar estabilidad política con sujeción a las leyes.
Ante el proceso en curso de elección de Consejeros Políticos Nacionales quedan claras dos cosas:
1.- Quienes detentan la dirigencia continúan actuando como si aún fuésemos gobierno; y
2.- Las instancias jurisdiccionales (en el caso que nos ocupa, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación) tienen injerencia real ante pretensiones contrarias, vía COFIPE y Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral.
El asunto ya llegó a la sala superior del TEPJF y los arreglos domésticos han quedado, por el momento rebasados. No es necedad ni afán irreflexivo de ir contra el status quo. El PRI oaxaqueño ha roto las inercias disciplinantes y ha cobrado nueva vida. Afirmar lo contrario sería egoísta. Ciertas corrientes al interior del PRI, desempolvan los documentos básicos y escudriñan ya en las normas de derecho público y específicamente el electoral. En el PRI se está dejando de simular. Sin el respaldo del gobernante en turno tenemos los priístas la obligación inexcusable de la refundación para volver a ser opción de gobierno.
Si se me pidiera adjetivar el actual estado de la dinámica partidista dentro del PRI, diría que es de unidad en la diversidad. Y aquí cobra especial relevancia y real dimensión una palabra tan llevada y traída que salta del discurso a la realidad y que con la fuerza de la razón terminará por imponerse: la tolerancia.
Francesco Ruffini en el primer artículo del Estatuto Albertino la refería como “una admirable virtud privada” y Robert Paul Wolff como “una virtud de la democracia pluralista moderna”. En torno a ambas consideraciones debemos hacer un voto de reflexión.
Para hacer que este momento tan delicado, por el que atraviesa el PRI oaxaqueño, transcurra lo más rápido posible necesitamos los priístas serenidad, como quería el teólogo y politólogo estadounidense Reinhold Niebuhr: serenidad para aceptar las cosas que no podemos cambiar, valor para aceptar las cosas que podemos cambiar y sabiduría para conocer la diferencia.
Cuando tengamos esto libremente claro los insultos, las descalificaciones, la denostación y la diatriba estarán por demás. La política explica las relaciones humanas en tanto sociales, no personales y debemos – querido maestro- atar nuestras palabras al mástil de nuestro buen juicio, independientemente de la edad y la condición.
El pasado 24 de agosto fue admitido por la sala superior del TEPJF el escrito de promoción del Juicio de Protección de los Derechos Político-Electorales del Ciudadano (JDC) presentado por los integrantes de la planilla de candidatos a consejeros políticos nacionales que no fue admitida el pasado 19 de agosto, como lo comenté en mi entrega anterior. El asunto está ahora en el escritorio del Magistrado Manuel González Oropesa y lo que suceda en adelante está en manos del la justicia; cuanto determine en su resolución será verdad jurídica, nos guste o no y tendrá que acatarse.
Me han preguntado si hay todavía lugar a la autocomposición. La verdad es que no lo sé. La única certeza que tengo es que Moreira no quería un asunto más en los tribunales. Así nos lo dijo el 19 de julio en sus oficinas.
moisesmolinar@hotmail.com
sábado, 20 de agosto de 2011
CARTA ABIERTA A UN PRIÍSTA
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
CARTA ABIERTA A UN PRIÍSTA
Produce tristeza siempre la judicialización de la política, pero la tristeza se torna en indignación cuando la violación de los principios que se supone fundamentan la acción política son pasados por alto. Si quienes se dedican a hacer política desde los partidos se ciñeran a sus normas y de entre de ellas a sus códigos de ética partidaria, los tribunales electorales serían poco menos que innecesarios, pero los tribunales existen y su función es impartir justicia.
Eduardo J. Couture nos enseñó: “Ten fe en el derecho como el mejor instrumento para la convivencia humana, en la justicia como destino normal del derecho, en la paz como sustitutivo bondadoso de la justicia, pero sobre todo ten fe en la libertad, sin la cual no hay derecho, ni justicia, ni puede haber paz”.
El viernes último nos reunimos los y las integrantes de la Comisión Estatal de Procesos Internos del PRI, órgano que no depende de la dirigencia, ni de los dirigentes y que eligió el consejo político estatal en pleno. Acudimos un grupo plural cuyo único denominador era ser priístas. El motivo: recibir las planillas que contenderían para ocupar 15 espacios en el Consejo Político Nacional, segundo órgano deliberativo en importancia para el partido. Nuestra convocatoria marcaba el día como único y un lapso de tiempo entre las 10 de la mañana y las seis de la tarde para la recepción.
Ninguna planilla fue presentada al término de la jornada y eso está en la conciencia de quienes ahí estuvimos. Alguna solución debieron haber presentado los órganos nacionales ante tal vacío, pero la decisión se tomó en lo local y pasando por alto nuestras normas y “la palabra” que, parece ya no significar nada en nuestra “política aldeana” -como inmejorablemente la califica Juan Pérez Audelo- se validó una sola de las dos planillas que fueron presentadas extemporáneamente.
Mucho se ha hablado de la oportunidad que los priístas ganamos perdiendo la gubernatura del estado. Es la oportunidad de, en libertad, construir nuestro presente. Sin “línea”, sin dedazo, sin imposición; tal parece que ese lugar lo ha ocupado el “agandalle”, la alevosía de un grupo que piensa en la reconstrucción como tarea de unos cuantos; reconstruir para que nada cambie. Monopolizar el rumbo de partido es la peor de las ocurrencias. “El partido no va a cambiar” dijo ese mismo viernes un priísta antivalor que muy probablemente alcance una candidatura a la diputación federal. Habemos quienes no solo creemos, también estamos resueltos a aportar cuanto esté a nuestro alcance para que ese tan anhelado cambio sea posible.
La base segunda de nuestra convocatoria expresa que la Comisión Nacional de Procesos Internos “es el órgano responsable de proveer lo conducente para garantizar los principios rectores de certeza, objetividad, legalidad, imparcialidad, equidad y transparencia” y buscaremos que ello se respete o que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación haga respetar en Oaxaca.
La base quinta del mismo documento, que es ordenamiento jurídico, mandata que quienes aspiren a ser consejeros políticos nacionales por planilla deben presentar un documento mediante el cual manifiesten “bajo protesta de decir verdad, que: … d) no es legislador , dirigente de cualquier nivel de la estructura territorial, de los organismos especializados, de los sectores y las organizaciones” y en la única planilla recibida extemporáneamente figuran, al menos, un dirigente de la estructura y uno de un organismo especializado”. Ignorancia o mala fe, criticados con diferente carga valorativa pero en el mismo grado.
La unidad del partido y su reconstrucción son deseos de todas y todos y por lo mismo es que demandan la participación de todos. Ya perdimos el gobierno, no perdamos al PRI. La división no la genera quien pide el respeto a la ley y a los valores. La división la generan quienes pretenden pasar por encima de ellos.
No pretendo con lo anterior hacer señalamientos personales. Seguimos siendo priístas y seguimos siendo amigos. No pretendemos que se vayan unos para que lleguen otros. Simple y sencillamente queremos eso que a John Rawls le tomó un voluminoso texto explicar: justicia, y que en la brevedad de una frase definió Ulpiano: La justicia es la constante y perpetua voluntad de dar a cada quien lo que le corresponda.
Por todas y todos quienes en todo el estado se sienten agraviados estamos dispuestos a buscar la justicia. Están invitados.
moisesmolinar@hotmail.com
Moisés MOLINA
CARTA ABIERTA A UN PRIÍSTA
Produce tristeza siempre la judicialización de la política, pero la tristeza se torna en indignación cuando la violación de los principios que se supone fundamentan la acción política son pasados por alto. Si quienes se dedican a hacer política desde los partidos se ciñeran a sus normas y de entre de ellas a sus códigos de ética partidaria, los tribunales electorales serían poco menos que innecesarios, pero los tribunales existen y su función es impartir justicia.
Eduardo J. Couture nos enseñó: “Ten fe en el derecho como el mejor instrumento para la convivencia humana, en la justicia como destino normal del derecho, en la paz como sustitutivo bondadoso de la justicia, pero sobre todo ten fe en la libertad, sin la cual no hay derecho, ni justicia, ni puede haber paz”.
El viernes último nos reunimos los y las integrantes de la Comisión Estatal de Procesos Internos del PRI, órgano que no depende de la dirigencia, ni de los dirigentes y que eligió el consejo político estatal en pleno. Acudimos un grupo plural cuyo único denominador era ser priístas. El motivo: recibir las planillas que contenderían para ocupar 15 espacios en el Consejo Político Nacional, segundo órgano deliberativo en importancia para el partido. Nuestra convocatoria marcaba el día como único y un lapso de tiempo entre las 10 de la mañana y las seis de la tarde para la recepción.
Ninguna planilla fue presentada al término de la jornada y eso está en la conciencia de quienes ahí estuvimos. Alguna solución debieron haber presentado los órganos nacionales ante tal vacío, pero la decisión se tomó en lo local y pasando por alto nuestras normas y “la palabra” que, parece ya no significar nada en nuestra “política aldeana” -como inmejorablemente la califica Juan Pérez Audelo- se validó una sola de las dos planillas que fueron presentadas extemporáneamente.
Mucho se ha hablado de la oportunidad que los priístas ganamos perdiendo la gubernatura del estado. Es la oportunidad de, en libertad, construir nuestro presente. Sin “línea”, sin dedazo, sin imposición; tal parece que ese lugar lo ha ocupado el “agandalle”, la alevosía de un grupo que piensa en la reconstrucción como tarea de unos cuantos; reconstruir para que nada cambie. Monopolizar el rumbo de partido es la peor de las ocurrencias. “El partido no va a cambiar” dijo ese mismo viernes un priísta antivalor que muy probablemente alcance una candidatura a la diputación federal. Habemos quienes no solo creemos, también estamos resueltos a aportar cuanto esté a nuestro alcance para que ese tan anhelado cambio sea posible.
La base segunda de nuestra convocatoria expresa que la Comisión Nacional de Procesos Internos “es el órgano responsable de proveer lo conducente para garantizar los principios rectores de certeza, objetividad, legalidad, imparcialidad, equidad y transparencia” y buscaremos que ello se respete o que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación haga respetar en Oaxaca.
La base quinta del mismo documento, que es ordenamiento jurídico, mandata que quienes aspiren a ser consejeros políticos nacionales por planilla deben presentar un documento mediante el cual manifiesten “bajo protesta de decir verdad, que: … d) no es legislador , dirigente de cualquier nivel de la estructura territorial, de los organismos especializados, de los sectores y las organizaciones” y en la única planilla recibida extemporáneamente figuran, al menos, un dirigente de la estructura y uno de un organismo especializado”. Ignorancia o mala fe, criticados con diferente carga valorativa pero en el mismo grado.
La unidad del partido y su reconstrucción son deseos de todas y todos y por lo mismo es que demandan la participación de todos. Ya perdimos el gobierno, no perdamos al PRI. La división no la genera quien pide el respeto a la ley y a los valores. La división la generan quienes pretenden pasar por encima de ellos.
No pretendo con lo anterior hacer señalamientos personales. Seguimos siendo priístas y seguimos siendo amigos. No pretendemos que se vayan unos para que lleguen otros. Simple y sencillamente queremos eso que a John Rawls le tomó un voluminoso texto explicar: justicia, y que en la brevedad de una frase definió Ulpiano: La justicia es la constante y perpetua voluntad de dar a cada quien lo que le corresponda.
Por todas y todos quienes en todo el estado se sienten agraviados estamos dispuestos a buscar la justicia. Están invitados.
moisesmolinar@hotmail.com
lunes, 8 de agosto de 2011
PRI OAXAQUEÑO: CRISIS Y REFUNDACIÓN
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
PRI OAXAQUEÑO. CRISIS Y REFUNDACIÓN.
El título de una de las obras coordinadas por Francisco Reveles en el año 2003, bajo el auspicio de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, es revelador: “Partido Revolucionario Institucional: crisis y refundación”.
Con las naturales diferencias de enfoque, mucho de cuanto la obra trata, bajo el rigor de la ciencia política, es aplicable al PRI oaxaqueño. Sólo un párrafo como muestra: “Una de las tareas más complejas para el estudioso de la política mexicana es analizar al Partido Revolucionario Institucional como partido político. Diversos temas saltan a la vista cuando apenas uno trata de centrar la atención en él. Desde su ubicación en el régimen político, pasando por su participación electoral, su perfil ideológico, su evolución histórica , hasta llegar a asuntos escasamente tratados como el grado de su democracia interna, la lucha de sus fracciones o su tipo de dirigencia. La principal dificultad percibida en el análisis de las diferentes aristas de tal objeto de estudio era su estrecho vínculo con el gobierno, clave de todo su desarrollo organizativo …”
A resumidas cuentas y a muy grandes rasgos, lo anterior es lo que ha pasado en el PRI de Oaxaca que hoy enfrenta una nueva realidad de crisis y tiene que refundarse en base a un nuevo gran acuerdo entre sus fuerzas más representativas. Tal acuerdo debe propiciar el reagrupamiento de sus bases que le permitan afrontar como se debe la gran elección de 2012.
Muchos, dentro del PRI, confían en un posible “efecto Peña Nieto”. Quien esto escribe considera, en un escenario como el que se presenta en Oaxaca, donde el PRI ya no es gobierno y donde López Obrador goza, guste o no de grandes simpatías, improbable un “efecto Peña Nieto” incontestable. Como factor de unidad y legitimidad dentro del PRI, el aun gobernador mexiquense debe estar consciente de la necesidad de ir a la elección Federal con los mejores candidatos. No solo los más conocidos, sino quienes tengan mayores niveles de aceptación. En los estados con realidad política adversa para el PRI este tipo de candidatos abonarán un importante número de votos a su candidatura presidencial.
En la búsqueda de la construcción de este nuevo pacto el sábado anterior se llevó a cabo en nuestra capital la segunda asamblea estatal del Frente Renovador por un PRI para todos con la asistencia de toda la estructura organizativa y de activismo de dicho movimiento en el estado. Líderes representativos, naturales con toda la expectativa de mejoría del PRI oaxaqueño. Ahí se informó de los acuerdos alcanzados con Humberto Moreira en la visita que hicimos a sus oficinas; del plan de acción del Frente en las regiones y de nuestra postura respecto de la acción de gobierno en nuestro estado.
Posteriormente se inauguraron formalmente las oficinas desde donde se planearán y ejecutarán muchas de las acciones de esta gran agrupación política.
A Guillermina Baena se le encomendó el ensayo denominado “La participación de las bases en el PRI” de la obra en comento. Aborda en él un ejercicio de prospectiva política con cuatro formas de pensar el futuro del PRI desde el tiempo en que la compilación fue publicada:
1.- Gatopardismo. Que todo cambie para que nada cambie. El nuevo PRI quedará en propaganda, la falta de credibilidad en los actos del partido será expuesta desde afuera y desde adentro. A la larga el partido resquebrajado, desunido, sin recursos para fortalecer su estructura organizativa y sin alicientes para sus militantes convencidos, empezará a reducirse solo al membrete.
2.- Suicidio gradual. Sus militantes convencidos en promedio de más de 42 años empezarán a morir, a desilusionarse, a dejar al partido como elemento que daba sentido a su vida, a distanciarse. La estructura organizativa de los municipios ha desaparecido junto con los seccionales y promotores. El daño llega a la estructura estatal. No hay recursos ni para pagar las secretarias.
3.- Utopía militante. Futuro posible si se quisiera. La derrota se asume como reflexión. La crisis del partido se evita con la unidad y el trabajo. El partido se democratiza escuchando y dándole participación a las bases. Renueva sus cuadros para evitar el desfase generacional dando oportunidad a jóvenes y mujeres. De igual manera promueve y facilita la llegada a puestos, de candidatos que demuestran capacidad y liderazgo natural seleccionados por sus bases. Al pueblo le queda claro que el PRI no falló, sino que fueron los gobiernos y algunos miembros de la dirigencia. El partido da una atención particular a estados como Morelos, Michoacán, Puebla, Hidalgo -(nosotros agregaríamos Oaxaca)- lo que permite una recuperación de credibilidad entre sus militantes.
4.- Olor a pueblo. Lo que puede ser si la cúpula y las bases se integran. Se diseña una estrategia de relaciones públicas que reconstruya la imagen del partido. El partido “da la cara” ante la incertidumbre y silencio que siguió a las elecciones. Habla de frente con sus miembros, explica por qué se perdió y por qué tenemos que llegar a ser la mejor opción nuevamente. Se realiza la asamblea magna y ahí se consulta a las bases generando una red de comunicación permanente y planteando un pacto de unidad.
Queda claro que estamos en tiempo de elegir el escenario deseado, pero también de arribar a los no deseados. Ello depende de lo que los priístas oaxaqueños hagamos en lo inmediato. Si atendemos a este análisis prospectivo formulado por Baena Paz con rigor académico, estaremos en mejor posibilidad de entender lo que actualmente sucede en Oaxaca y lo que tenemos que hacer para ganar el futuro. “La casa se limpia, no se tira”.
moisesmolinar@hotmail.com
Moisés MOLINA
PRI OAXAQUEÑO. CRISIS Y REFUNDACIÓN.
El título de una de las obras coordinadas por Francisco Reveles en el año 2003, bajo el auspicio de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, es revelador: “Partido Revolucionario Institucional: crisis y refundación”.
Con las naturales diferencias de enfoque, mucho de cuanto la obra trata, bajo el rigor de la ciencia política, es aplicable al PRI oaxaqueño. Sólo un párrafo como muestra: “Una de las tareas más complejas para el estudioso de la política mexicana es analizar al Partido Revolucionario Institucional como partido político. Diversos temas saltan a la vista cuando apenas uno trata de centrar la atención en él. Desde su ubicación en el régimen político, pasando por su participación electoral, su perfil ideológico, su evolución histórica , hasta llegar a asuntos escasamente tratados como el grado de su democracia interna, la lucha de sus fracciones o su tipo de dirigencia. La principal dificultad percibida en el análisis de las diferentes aristas de tal objeto de estudio era su estrecho vínculo con el gobierno, clave de todo su desarrollo organizativo …”
A resumidas cuentas y a muy grandes rasgos, lo anterior es lo que ha pasado en el PRI de Oaxaca que hoy enfrenta una nueva realidad de crisis y tiene que refundarse en base a un nuevo gran acuerdo entre sus fuerzas más representativas. Tal acuerdo debe propiciar el reagrupamiento de sus bases que le permitan afrontar como se debe la gran elección de 2012.
Muchos, dentro del PRI, confían en un posible “efecto Peña Nieto”. Quien esto escribe considera, en un escenario como el que se presenta en Oaxaca, donde el PRI ya no es gobierno y donde López Obrador goza, guste o no de grandes simpatías, improbable un “efecto Peña Nieto” incontestable. Como factor de unidad y legitimidad dentro del PRI, el aun gobernador mexiquense debe estar consciente de la necesidad de ir a la elección Federal con los mejores candidatos. No solo los más conocidos, sino quienes tengan mayores niveles de aceptación. En los estados con realidad política adversa para el PRI este tipo de candidatos abonarán un importante número de votos a su candidatura presidencial.
En la búsqueda de la construcción de este nuevo pacto el sábado anterior se llevó a cabo en nuestra capital la segunda asamblea estatal del Frente Renovador por un PRI para todos con la asistencia de toda la estructura organizativa y de activismo de dicho movimiento en el estado. Líderes representativos, naturales con toda la expectativa de mejoría del PRI oaxaqueño. Ahí se informó de los acuerdos alcanzados con Humberto Moreira en la visita que hicimos a sus oficinas; del plan de acción del Frente en las regiones y de nuestra postura respecto de la acción de gobierno en nuestro estado.
Posteriormente se inauguraron formalmente las oficinas desde donde se planearán y ejecutarán muchas de las acciones de esta gran agrupación política.
A Guillermina Baena se le encomendó el ensayo denominado “La participación de las bases en el PRI” de la obra en comento. Aborda en él un ejercicio de prospectiva política con cuatro formas de pensar el futuro del PRI desde el tiempo en que la compilación fue publicada:
1.- Gatopardismo. Que todo cambie para que nada cambie. El nuevo PRI quedará en propaganda, la falta de credibilidad en los actos del partido será expuesta desde afuera y desde adentro. A la larga el partido resquebrajado, desunido, sin recursos para fortalecer su estructura organizativa y sin alicientes para sus militantes convencidos, empezará a reducirse solo al membrete.
2.- Suicidio gradual. Sus militantes convencidos en promedio de más de 42 años empezarán a morir, a desilusionarse, a dejar al partido como elemento que daba sentido a su vida, a distanciarse. La estructura organizativa de los municipios ha desaparecido junto con los seccionales y promotores. El daño llega a la estructura estatal. No hay recursos ni para pagar las secretarias.
3.- Utopía militante. Futuro posible si se quisiera. La derrota se asume como reflexión. La crisis del partido se evita con la unidad y el trabajo. El partido se democratiza escuchando y dándole participación a las bases. Renueva sus cuadros para evitar el desfase generacional dando oportunidad a jóvenes y mujeres. De igual manera promueve y facilita la llegada a puestos, de candidatos que demuestran capacidad y liderazgo natural seleccionados por sus bases. Al pueblo le queda claro que el PRI no falló, sino que fueron los gobiernos y algunos miembros de la dirigencia. El partido da una atención particular a estados como Morelos, Michoacán, Puebla, Hidalgo -(nosotros agregaríamos Oaxaca)- lo que permite una recuperación de credibilidad entre sus militantes.
4.- Olor a pueblo. Lo que puede ser si la cúpula y las bases se integran. Se diseña una estrategia de relaciones públicas que reconstruya la imagen del partido. El partido “da la cara” ante la incertidumbre y silencio que siguió a las elecciones. Habla de frente con sus miembros, explica por qué se perdió y por qué tenemos que llegar a ser la mejor opción nuevamente. Se realiza la asamblea magna y ahí se consulta a las bases generando una red de comunicación permanente y planteando un pacto de unidad.
Queda claro que estamos en tiempo de elegir el escenario deseado, pero también de arribar a los no deseados. Ello depende de lo que los priístas oaxaqueños hagamos en lo inmediato. Si atendemos a este análisis prospectivo formulado por Baena Paz con rigor académico, estaremos en mejor posibilidad de entender lo que actualmente sucede en Oaxaca y lo que tenemos que hacer para ganar el futuro. “La casa se limpia, no se tira”.
moisesmolinar@hotmail.com
lunes, 27 de junio de 2011
NUNCA MÁS UN PRI SIN NOSOTROS
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
NUNCA MÁS UN PRI SIN NOSOTROS
Inconcebible resultó para muchos la confluencia de liderazgos de la nueva generación en torno a un proyecto común. Y no es para menos. Generaciones han ido y venido en Oaxaca y los proyectos que se logran consolidar, no lo hacen precisamente por la solidaridad y comunión de ideales de sus integrantes.
Gran suspicacia despertó la reunión de cuadros priístas de la nueva generación ante la prensa. Don Carlos Leyva externó su sospecha: “Para que ustedes se reúnan…”. Pero sí, ha sido posible. Privilegiando un interés superior que trascienda aspiraciones personales cortoplacistas, hemos coincidido cuadros y militantes priístas de los más variados perfiles para enviar un mensaje que no tiene vuelta atrás: nunca más un PRI sin los jóvenes.
Y es que el Frente Juvenil Revolucionario, organización estatutariamente encargada de los jóvenes en el PRI, desde hace ya varios años ha sido una entelequia y una trampa y no enteramente por negligencia de sus dirigentes. La displicencia ha sido, en todo caso, de dirigencias insensibles.
La nueva generación representa el 56.6 por ciento de la lista nominal, mujeres y hombres que entre los 18 y los 34 años, según estadísticas del Instituto Federal Electoral tienen, con el poder de su voto, la posibilidad de definir el rumbo del país y sus entidades federativas.
Nuestro deseo sincero, es “eutanasiar” al dinosaurio, hacer que los muchachos entren a la política por la puerta del PRI. Hacer a una gran institución, presentable ante los ojos de cientos de miles de jóvenes en necesidad de creer que las cosas pueden ser distintas.
Una cosa es cierta: quienes llegarán al nuevo Comité Directivo Estatal, pretenderán ser emisarios del pasado. No se trata de cambiar nombres, de darle las gracias a unos para que lleguen otros que promocionen el cambio para que todo siga igual. Nos reunimos en conferencia de prensa para decirle a quienes se reúnen en Polanco que no pretendemos permanecer al margen de la renovación inminente de nuestro partido.
Los sustantivos “jóvenes” y “juventud” han sido siempre una trampa. Confinar a militantes y simpatizantes, a órganos creados ex profeso es destinar a zonas de exclusión a un gran capital político en que el PRI debe basar su recomposición y reordenamiento. Hay, en el interior del estado, mujeres y hombres menores de 35 años con la capacidad, el talento y la determinación para presidir comités municipales, para liderar sectores y organizaciones. El respeto a la “cuota” estatutaria de “jóvenes”, debe quedar superada. Participar en condiciones de igualdad es a lo que aspiramos.
Los partidos políticos son organizaciones de ciudadanos, nada más, pero tampoco nada menos. Si no se oxigenan mueren y la muerte cívica es la peor de todas.
Quienes coincidimos y creímos en el proyecto estamos determinados a capitalizar la crisis del PRI. Hay quienes dicen que el PRI está dividido, la pugna es entre la “élite”. Los priístas en las regiones esperan la ocasión, la coyuntura inminente para reagruparse en torno a un nuevo liderazgo, natural, legítimo.
Sabemos que nuestra corriente ya no solo preocupa, ocupa a quienes, anclados en el pasado se resisten a aceptar que el PRI no es patrimonio de burbujas, grupos de interés o personajes que, excesivo interés tienen en que la apertura nunca llegue. Mi reconocimiento y compromiso solidario a quienes han hecho posible que el dinosaurio no vuelva a serlo.
moisesmolinar@hotmail.com
Facebook: Moises Molina
Twitter: @MoisesMolina
Moisés MOLINA
NUNCA MÁS UN PRI SIN NOSOTROS
Inconcebible resultó para muchos la confluencia de liderazgos de la nueva generación en torno a un proyecto común. Y no es para menos. Generaciones han ido y venido en Oaxaca y los proyectos que se logran consolidar, no lo hacen precisamente por la solidaridad y comunión de ideales de sus integrantes.
Gran suspicacia despertó la reunión de cuadros priístas de la nueva generación ante la prensa. Don Carlos Leyva externó su sospecha: “Para que ustedes se reúnan…”. Pero sí, ha sido posible. Privilegiando un interés superior que trascienda aspiraciones personales cortoplacistas, hemos coincidido cuadros y militantes priístas de los más variados perfiles para enviar un mensaje que no tiene vuelta atrás: nunca más un PRI sin los jóvenes.
Y es que el Frente Juvenil Revolucionario, organización estatutariamente encargada de los jóvenes en el PRI, desde hace ya varios años ha sido una entelequia y una trampa y no enteramente por negligencia de sus dirigentes. La displicencia ha sido, en todo caso, de dirigencias insensibles.
La nueva generación representa el 56.6 por ciento de la lista nominal, mujeres y hombres que entre los 18 y los 34 años, según estadísticas del Instituto Federal Electoral tienen, con el poder de su voto, la posibilidad de definir el rumbo del país y sus entidades federativas.
Nuestro deseo sincero, es “eutanasiar” al dinosaurio, hacer que los muchachos entren a la política por la puerta del PRI. Hacer a una gran institución, presentable ante los ojos de cientos de miles de jóvenes en necesidad de creer que las cosas pueden ser distintas.
Una cosa es cierta: quienes llegarán al nuevo Comité Directivo Estatal, pretenderán ser emisarios del pasado. No se trata de cambiar nombres, de darle las gracias a unos para que lleguen otros que promocionen el cambio para que todo siga igual. Nos reunimos en conferencia de prensa para decirle a quienes se reúnen en Polanco que no pretendemos permanecer al margen de la renovación inminente de nuestro partido.
Los sustantivos “jóvenes” y “juventud” han sido siempre una trampa. Confinar a militantes y simpatizantes, a órganos creados ex profeso es destinar a zonas de exclusión a un gran capital político en que el PRI debe basar su recomposición y reordenamiento. Hay, en el interior del estado, mujeres y hombres menores de 35 años con la capacidad, el talento y la determinación para presidir comités municipales, para liderar sectores y organizaciones. El respeto a la “cuota” estatutaria de “jóvenes”, debe quedar superada. Participar en condiciones de igualdad es a lo que aspiramos.
Los partidos políticos son organizaciones de ciudadanos, nada más, pero tampoco nada menos. Si no se oxigenan mueren y la muerte cívica es la peor de todas.
Quienes coincidimos y creímos en el proyecto estamos determinados a capitalizar la crisis del PRI. Hay quienes dicen que el PRI está dividido, la pugna es entre la “élite”. Los priístas en las regiones esperan la ocasión, la coyuntura inminente para reagruparse en torno a un nuevo liderazgo, natural, legítimo.
Sabemos que nuestra corriente ya no solo preocupa, ocupa a quienes, anclados en el pasado se resisten a aceptar que el PRI no es patrimonio de burbujas, grupos de interés o personajes que, excesivo interés tienen en que la apertura nunca llegue. Mi reconocimiento y compromiso solidario a quienes han hecho posible que el dinosaurio no vuelva a serlo.
moisesmolinar@hotmail.com
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sábado, 4 de junio de 2011
PRIÍSTAS CONTRA SU ÉLITE
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
PRIÍSTAS CONTRA SU “ÉLITE”
Semanas siguen su curso y pareciera que los priístas no hemos terminado de aprender las incontables lecciones de nuestra derrota electoral. La pálida, por no decir translúcida presencia de los temas locales de partido en los medios, contrasta con la permanente presencia de la oposición cuando el tricolor era gobierno. Y ello es solo un síntoma de cuanto pudiera venir en el futuro, si no somos capaces de reencontrarnos en una unidad que asuma como partido su papel opositor responsable y propositivo.
La élite priísta se sigue comportando como si siguiera siendo gobierno, siendo que ahora claramente no existe siquiera mínima interlocución con el gobierno. Los electores no votaron por un presidente de partido, votaron por un gobernador y demostrado está que la fuerza electoral que acudió con historicidad a las urnas el pasado cuatro de julio, lo hizo en razón de un proyecto, de un partido, de una posibilidad de triunfo y no en razón de una persona, mucho menos de una “élite”.
Quien perdió la elección a gobernador debe, con humildad y buen juicio, entender que la presidencia del partido no era, de ninguna manera, premio de consolación y debió asumir, en su momento, la responsabilidad histórica de convocar a una gran cruzada para el reagrupamiento y la reorganización. Desgraciada y tristemente no es dueño de su voluntad, ni de sus decisiones.
El priísmo de las regiones, afrontó la derrota con la misma pasión con que afrontó la campaña. Humanos como son, sufrieron el beneplácito hasta burlesco de quienes desde los municipios apoyaron a Gabino Cué; lo menos que esperaban era la llamada de aliento, de sosiego por parte de quienes en incontables ocasiones requirieron su activismo y su proselitismo. Una cosa pasó: Esa llamada nunca llegó y se vieron tristes, en la orfandad, en la zozobra.
Ello atrajo primero confusión, después desánimo que se fue transformando en resentimiento. Se supieron importantes sólo en las victorias, porque la inmensa mayoría no había sido partícipe de una derrota de tales proporciones. En algunos lugares el mismo priísmo quedó confrontado por los errores de las precampañas en que idénticas candidaturas se prometieron a diferentes personas. Priístas contra priístas que inconformes y con sus razones “no le entraron” a las campañas y que sin embargo siguen siendo priístas, sin “ismos” asociados a los apellidos de dirigentes ni candidatos.
Ahí donde se tomaron buenas decisiones, los resultados siguieron la misma ruta y a casi un año de la derrota los militantes, “las bases”, se siguen reagrupando, reorganizando al encuentro de la certeza, de la unidad, del rumbo. El mérito es, sin embargo, de la propia militancia cuando debía ser labor de un liderazgo fuerte y legítimo.
El CEN está esperando la coyuntura de una decisión jurídica que dé razón a una de las partes, pero se olvida de que el problema del PRI oaxaqueño es de dos vertientes y la segunda es la política. El pasado viernes a las seis de la tarde con once minutos el Senador de la República Adolfo Toledo mandó un “tweet” a Humberto Moreira con el siguiente texto: “A 3 meses de tu llegada al CEN ya arreglaste Jalisco / Oaxaca cuando ? En 2 meses CERO ACUERDOS CUMPLIDOS”. Más allá de la importancia que Moreira pudiera tomar a la exigencia de un militante con fuero de la más alta tribuna de México, debe ser ineludible –recalco- en una suerte de federalismo partidista, su compromiso con uno de los bastiones del PRI en México que con cada día se resquebraja más.
Priístas desencantados de sus “líderes”, de las prácticas de siempre, de grupúsculos que, en la iluminación, quieren seguir decidiendo por una inmensa mayoría, hacen nuevamente profesión de fe por su partido, el partido de todos quienes creen en un emblema y unas siglas, por colores que no tienen nombres ni apellidos.
En algún tiempo se entendió -que no se justificó- el status quo, la verticalidad de las decisiones, la relativa conveniencia de liderazgos investidos, impuestos. En un tiempo distinto, como el que ahora nos toca vivir, los liderazgos tienen que revalorarse o construirse, deben ser producto del esfuerzo, han de ser carismas naturales que hagan impensables los exclusivismos que hacen que la aceptación de unos conlleve el rechazo de otros.
El priísmo debe reeducarse, abrirse al debate de las ideas. Ya no tenemos gobernador y debemos asumir que en las actuales circunstancias nos quedamos sin guía. Deben levantar la voz los liderazgos regionales y reclamar aquello que siempre les era negado: su capital político y la dignidad de su liderazgo. Hoy no hay gobernador a quien entregárselo obsequiosamente, entreguémoselo al PRI exigiendo limpieza y justicia en los procesos que siempre han marcado nuestros estatutos para encontrar a quien ejerza la dignidad de mandar obedeciendo.
moisesmolinar@hotmail.com
twitter @MoisesMolina
Facebook: Moises Molina
Moisés MOLINA
PRIÍSTAS CONTRA SU “ÉLITE”
Semanas siguen su curso y pareciera que los priístas no hemos terminado de aprender las incontables lecciones de nuestra derrota electoral. La pálida, por no decir translúcida presencia de los temas locales de partido en los medios, contrasta con la permanente presencia de la oposición cuando el tricolor era gobierno. Y ello es solo un síntoma de cuanto pudiera venir en el futuro, si no somos capaces de reencontrarnos en una unidad que asuma como partido su papel opositor responsable y propositivo.
La élite priísta se sigue comportando como si siguiera siendo gobierno, siendo que ahora claramente no existe siquiera mínima interlocución con el gobierno. Los electores no votaron por un presidente de partido, votaron por un gobernador y demostrado está que la fuerza electoral que acudió con historicidad a las urnas el pasado cuatro de julio, lo hizo en razón de un proyecto, de un partido, de una posibilidad de triunfo y no en razón de una persona, mucho menos de una “élite”.
Quien perdió la elección a gobernador debe, con humildad y buen juicio, entender que la presidencia del partido no era, de ninguna manera, premio de consolación y debió asumir, en su momento, la responsabilidad histórica de convocar a una gran cruzada para el reagrupamiento y la reorganización. Desgraciada y tristemente no es dueño de su voluntad, ni de sus decisiones.
El priísmo de las regiones, afrontó la derrota con la misma pasión con que afrontó la campaña. Humanos como son, sufrieron el beneplácito hasta burlesco de quienes desde los municipios apoyaron a Gabino Cué; lo menos que esperaban era la llamada de aliento, de sosiego por parte de quienes en incontables ocasiones requirieron su activismo y su proselitismo. Una cosa pasó: Esa llamada nunca llegó y se vieron tristes, en la orfandad, en la zozobra.
Ello atrajo primero confusión, después desánimo que se fue transformando en resentimiento. Se supieron importantes sólo en las victorias, porque la inmensa mayoría no había sido partícipe de una derrota de tales proporciones. En algunos lugares el mismo priísmo quedó confrontado por los errores de las precampañas en que idénticas candidaturas se prometieron a diferentes personas. Priístas contra priístas que inconformes y con sus razones “no le entraron” a las campañas y que sin embargo siguen siendo priístas, sin “ismos” asociados a los apellidos de dirigentes ni candidatos.
Ahí donde se tomaron buenas decisiones, los resultados siguieron la misma ruta y a casi un año de la derrota los militantes, “las bases”, se siguen reagrupando, reorganizando al encuentro de la certeza, de la unidad, del rumbo. El mérito es, sin embargo, de la propia militancia cuando debía ser labor de un liderazgo fuerte y legítimo.
El CEN está esperando la coyuntura de una decisión jurídica que dé razón a una de las partes, pero se olvida de que el problema del PRI oaxaqueño es de dos vertientes y la segunda es la política. El pasado viernes a las seis de la tarde con once minutos el Senador de la República Adolfo Toledo mandó un “tweet” a Humberto Moreira con el siguiente texto: “A 3 meses de tu llegada al CEN ya arreglaste Jalisco / Oaxaca cuando ? En 2 meses CERO ACUERDOS CUMPLIDOS”. Más allá de la importancia que Moreira pudiera tomar a la exigencia de un militante con fuero de la más alta tribuna de México, debe ser ineludible –recalco- en una suerte de federalismo partidista, su compromiso con uno de los bastiones del PRI en México que con cada día se resquebraja más.
Priístas desencantados de sus “líderes”, de las prácticas de siempre, de grupúsculos que, en la iluminación, quieren seguir decidiendo por una inmensa mayoría, hacen nuevamente profesión de fe por su partido, el partido de todos quienes creen en un emblema y unas siglas, por colores que no tienen nombres ni apellidos.
En algún tiempo se entendió -que no se justificó- el status quo, la verticalidad de las decisiones, la relativa conveniencia de liderazgos investidos, impuestos. En un tiempo distinto, como el que ahora nos toca vivir, los liderazgos tienen que revalorarse o construirse, deben ser producto del esfuerzo, han de ser carismas naturales que hagan impensables los exclusivismos que hacen que la aceptación de unos conlleve el rechazo de otros.
El priísmo debe reeducarse, abrirse al debate de las ideas. Ya no tenemos gobernador y debemos asumir que en las actuales circunstancias nos quedamos sin guía. Deben levantar la voz los liderazgos regionales y reclamar aquello que siempre les era negado: su capital político y la dignidad de su liderazgo. Hoy no hay gobernador a quien entregárselo obsequiosamente, entreguémoselo al PRI exigiendo limpieza y justicia en los procesos que siempre han marcado nuestros estatutos para encontrar a quien ejerza la dignidad de mandar obedeciendo.
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domingo, 15 de mayo de 2011
MAESTROS DE SECCIÓN XXII O MENTORES DEL SIGLO XXI
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA
MAESTROS DE LA SECCIÓN XXII O MENTORES DEL SIGLO XXI
Los maestros de Oaxaca reconocen que han perdido la confianza de sus aliados funcionales: los padres de familia. Al menos así lo percibe José Luis García Henestrosa, representante de la Sección XXII en valles centrales, en entrevista para la televisora local transmitida el pasado viernes.
La lucha política y el intenso activismo social del magisterio oaxaqueño han tenido a esta pérdida de confianza, como una de sus más grandes consecuencias. Para el ciudadano común resulta labor difícil distinguir entre el activismo militante de la cúpula sindical y el apostolado formacional que la inmensa mayoría de los profesores ejercen más allá de preferencias o antipatías políticas en –literalmente hablando- todos los rincones del estado. No hay comunidad que no cuente con un maestro y es, en mucha medida, edificación de los mentores, el Oaxaca que hoy gozamos y sufrimos.
No conozco a un solo oaxaqueño que guarde en su alma impresiones de rencor hacia sus primeros maestros. Yo mismo, crítico de sus círculos directivos y de las prácticas acordadas por la mayoría de su élite, recuerdo con gratitud y cariño a quienes me abrieron las puertas del mundo desde la modestia de un aula pública. Para nosotros, como para los niños de ahora, no existen yerros que opaquen la luz del dantesco guía. La confianza pueden perderla los primeros padres, pero no los segundos hijos.
Una importante lección la recibimos el mismo viernes en el Certamen Estatal de Oratoria de las Escuelas Primarias de Oaxaca en que 35 niños provenientes de las 8 regiones de nuestro estado, vinieron la capital a competir por un premio, pero indirectamente a patentizar esa alianza indisoluble entre ellos y sus profesores que fungieron en la mayoría de los casos como verdaderos padres.
El que hablaba no era enteramente el niño que, a su corta edad, encuentra imposible la elaboración de un discurso; hablaron los profesores. No se ocuparon egoístamente de sus luchas por mejores salarios, ni de exigencias de renuncia de servidores públicos, mucho menos se apesadumbró el ambiente con el fantasma de 2006, ni con la desaparición de connotados miembros de la clase dirigente magisterial. Hablaron sí de Oaxaca, de sus carencias, del medio ambiente, de la crisis de valores, de la inseguridad, de la pobreza y de todos sus problemas; pero también dejaron en claro que la solución está en las aulas, no en las calles ni en las dependencias gubernamentales.
Quienes vinieron a competir no vinieron a demostrar más que dos cosas: que son dignos representantes de una nueva camada de ciudadanos en potencia y que están dispuestos a responder por los miles que no tienen oportunidad de ejercer liderazgo a través de sus palabras.
Liderazgo y palabra son indisolubles. Niños con una escala de valores “bien puesta” son la esperanza de este estado y de este país. Esa escala de valores se hace y se “pone” en el salón de clases con los materiales de casa y a esos ciudadanos en potencia es a quienes necesitamos para eludir la necesidad de marchas que griten su precio a los políticos en las calles, porque los políticos serán ellos; para volver innecesarios los plantones y los bloqueos como una estrategia de presión política; para evitarnos la pena de ofendernos y lastimarnos entre herederos de una misma cultura e idéntica vocación de trabajo.
Paulo Freire sintetizó con toda claridad: “No hay palabra verdadera que no sea una unión inquebrantable entre acción y reflexión y, por ende que no sea praxis. De ahí que decir palabra verdadera sea transformar el mundo”. (Pedagogía del oprimido. 1970. Siglo XXI P. 99). “La oratoria es el arte de accionar hablando”, dijo Enrique Abisaí ,el campeón del año anterior en su discurso de bienvenida.
Por nuestra parte lo único que pedimos a los mentores en la brevedad de nuestro discurso desde la mesa del jurado, fue correspondencia. Que los dirigentes hagan el trabajo político y social. Los mentores en el aula deben “corresponder” el amor y la confianza que mentes y corazones vírgenes depositan en sus personas. Antes que ser de la sección XXII, los maestros oaxaqueños tienen que ser del siglo XXI para hacer posible lo deseable: que todos los ciudadanos sean políticos … buenos políticos, en un estado y un país donde la inmensa mayoría de los políticos son ciudadanos a medias.
moisesmolinar@hotmail.com
Facebook: Moises Molina
Twitter: @MoisesMolina
Moisés MOLINA
MAESTROS DE LA SECCIÓN XXII O MENTORES DEL SIGLO XXI
Los maestros de Oaxaca reconocen que han perdido la confianza de sus aliados funcionales: los padres de familia. Al menos así lo percibe José Luis García Henestrosa, representante de la Sección XXII en valles centrales, en entrevista para la televisora local transmitida el pasado viernes.
La lucha política y el intenso activismo social del magisterio oaxaqueño han tenido a esta pérdida de confianza, como una de sus más grandes consecuencias. Para el ciudadano común resulta labor difícil distinguir entre el activismo militante de la cúpula sindical y el apostolado formacional que la inmensa mayoría de los profesores ejercen más allá de preferencias o antipatías políticas en –literalmente hablando- todos los rincones del estado. No hay comunidad que no cuente con un maestro y es, en mucha medida, edificación de los mentores, el Oaxaca que hoy gozamos y sufrimos.
No conozco a un solo oaxaqueño que guarde en su alma impresiones de rencor hacia sus primeros maestros. Yo mismo, crítico de sus círculos directivos y de las prácticas acordadas por la mayoría de su élite, recuerdo con gratitud y cariño a quienes me abrieron las puertas del mundo desde la modestia de un aula pública. Para nosotros, como para los niños de ahora, no existen yerros que opaquen la luz del dantesco guía. La confianza pueden perderla los primeros padres, pero no los segundos hijos.
Una importante lección la recibimos el mismo viernes en el Certamen Estatal de Oratoria de las Escuelas Primarias de Oaxaca en que 35 niños provenientes de las 8 regiones de nuestro estado, vinieron la capital a competir por un premio, pero indirectamente a patentizar esa alianza indisoluble entre ellos y sus profesores que fungieron en la mayoría de los casos como verdaderos padres.
El que hablaba no era enteramente el niño que, a su corta edad, encuentra imposible la elaboración de un discurso; hablaron los profesores. No se ocuparon egoístamente de sus luchas por mejores salarios, ni de exigencias de renuncia de servidores públicos, mucho menos se apesadumbró el ambiente con el fantasma de 2006, ni con la desaparición de connotados miembros de la clase dirigente magisterial. Hablaron sí de Oaxaca, de sus carencias, del medio ambiente, de la crisis de valores, de la inseguridad, de la pobreza y de todos sus problemas; pero también dejaron en claro que la solución está en las aulas, no en las calles ni en las dependencias gubernamentales.
Quienes vinieron a competir no vinieron a demostrar más que dos cosas: que son dignos representantes de una nueva camada de ciudadanos en potencia y que están dispuestos a responder por los miles que no tienen oportunidad de ejercer liderazgo a través de sus palabras.
Liderazgo y palabra son indisolubles. Niños con una escala de valores “bien puesta” son la esperanza de este estado y de este país. Esa escala de valores se hace y se “pone” en el salón de clases con los materiales de casa y a esos ciudadanos en potencia es a quienes necesitamos para eludir la necesidad de marchas que griten su precio a los políticos en las calles, porque los políticos serán ellos; para volver innecesarios los plantones y los bloqueos como una estrategia de presión política; para evitarnos la pena de ofendernos y lastimarnos entre herederos de una misma cultura e idéntica vocación de trabajo.
Paulo Freire sintetizó con toda claridad: “No hay palabra verdadera que no sea una unión inquebrantable entre acción y reflexión y, por ende que no sea praxis. De ahí que decir palabra verdadera sea transformar el mundo”. (Pedagogía del oprimido. 1970. Siglo XXI P. 99). “La oratoria es el arte de accionar hablando”, dijo Enrique Abisaí ,el campeón del año anterior en su discurso de bienvenida.
Por nuestra parte lo único que pedimos a los mentores en la brevedad de nuestro discurso desde la mesa del jurado, fue correspondencia. Que los dirigentes hagan el trabajo político y social. Los mentores en el aula deben “corresponder” el amor y la confianza que mentes y corazones vírgenes depositan en sus personas. Antes que ser de la sección XXII, los maestros oaxaqueños tienen que ser del siglo XXI para hacer posible lo deseable: que todos los ciudadanos sean políticos … buenos políticos, en un estado y un país donde la inmensa mayoría de los políticos son ciudadanos a medias.
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